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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-03-2017

Orlando Martnez, trascendencia y compromiso

Lilliam Oviedo
Rebelin


Las balas que segaron la vida del joven periodista Orlando Martnez Howley, fueron dirigidas tambin contra el compromiso militante y contra la libertad de expresin. Hoy, en el aniversario 42 del cobarde asesinato, es evidente no solo el carcter poltico del mismo sino tambin su marca sectorial y su sello clasista.

Los esbirros del gobierno encabezado por Joaqun Balaguer, constituan el brazo armado de una maquinaria electoral cuya misin era dar apariencia legal a la permanencia del caudillo en el Palacio Nacional (Partido Reformista en ese momento y luego se aadira la etiqueta Social Cristiano).

Pero hay que apuntar que ese papel les fue asignado para allanar el camino al ejercicio de clase. La clase dominante fue unificada bajo la coordinacin del gobierno instalado por el invasor yanqui, asumiendo un modelo de acumulacin basado en salario deprimido, desconocimiento de la libertad de organizacin de la fuerza de trabajo y represin al movimiento social y poltico. En ese contexto, se sirvi de los esbirros.

Orlando Martnez, como articulista y militante del Partido Comunista Dominicano, denunci el engao al Estado por parte de corporaciones asociadas a funcionarios y empresarios influyentes, y analiz con claridad el panorama poltico del momento.

Los sustentadores del atraso y los impulsores de un modelo de acumulacin para el cual los principios son solo indeseables obstculos, no podan permitir que Orlando Martnez continuara ejerciendo su oficio y realizando su papel como ente social.

El inters de clase y la atadura al proyecto poltico condujeron a tomar la decisin de asesinarlo y a mantenerla asumiendo los riesgos.

Era predecible que la consumacin del hecho creara grandes problemas, pero a pesar de ello, en una calle de la Zona Universitaria, en las primeras horas de la noche del lunes 17 de marzo de 1975, fue asesinado Orlando Martnez.

La conocida Pgina en blanco en las memorias de Joaqun Balaguer (Memorias de un Cortesano de la Era de Trujillo, publicadas 13 aos despus), es testimonio de que el comandante de los mercenarios siempre sinti la necesidad de sacudirse el lodo.

El nombramiento en la jefatura de la Polica de un enemigo de Enrique Prez y Prez (Neit Rafael Nivar Seijas), y de una comisin que investigara el asesinato, provoc la renuncia de cuatro generales. El 8 de mayo de 1975 mediante una carta enviada al presidente de la Repblica, abandonaron sus cargos: el secretario de las Fuerzas Armadas, contralmirante Ramn Emilio Jimnez Reyes, y los jefes de Estado Mayor del Ejrcito Nacional, general Enrique Prez y Prez; de la Fuerza Area Dominicana, general Salvador Augusto Lluberes Monts, y de la Marina de Guerra, comodoro Manuel A. Logroo Contn.

Balaguer utiliz su condicin de caudillo para enfrentar la crisis creada.

En diciembre de 1975 fue asesinado Edmundo Martnez, hermano de Orlando, por su activismo en busca del esclarecimiento del hecho. La madre (Adriana Howley, merecedora de reconocimiento por el valor y el coraje que mostr), mantuvo el reclamo en nombre de la familia.

Los compaeros de militancia y los ciudadanos conscientes que reconocieron el valor de Orlando, sostuvieron la demanda y lograron el castigo a los ejecutores, a pesar de que la influencia de Balaguer logr separar del expediente acusatorio a Salvador Lluberes Monts y mantener fuera de los tribunales a Milo Jimnez y a Prez y Prez.

En el ao 2000, cuando se logr la condena de los autores materiales del hecho (siendo el de ms alto rango el general Joaqun Pou Castro, quien en marzo de 1975 era mayor de la Fuerza Area), era visible el carcter poltico.

El compromiso

Seis meses antes de cumplir los 31 aos, Orlando Martnez fue asesinado. Es un dato puntual, como no puede serlo la estocada al periodismo tico y comprometido con las mejores causas.

El ejercicio de dominacin de clase demandaba la eliminacin de un ejercicio, y ese objetivo lo han logrado a sangre y fuego los sustentadores del sistema.

Protegen ahora, como antes, a los esbirros de cierta marca. Se puede buscar en la lista de viejos y nuevos jefes policiales (hay que agregar varios nombres a los de figuras siniestras como Pedro de Jess Candelier y Rafael Guillermo Guzmn Fermn).

Y, por supuesto, preservan el pacto de impunidad de las formas ms groseras del delito de Estado y de la corrupcin que sostiene al sistema electorero.

Llevar flores silvestres a la calle Cristbal de Llerena, es un hermoso gesto en homenaje a Orlando, pero el compromiso autntico es repudiar, con fuerza y en forma militante, la podredumbre El compromiso no puede ni debe morir.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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