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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-03-2017

Mujer & Paro
Desempleo e informalidad de las mujeres en Amrica Latina: un reto clave

Jos Manuel Salazar
Inter Press Service

Sobre la necesidad de un anlisis desde la igualdad de gnero por las consecuencias del aumento del paro en las mujeres de Amrica Latina.


La incorporacin de las mujeres al mercado de trabajo de Amrica Latina y el Caribe ha sido una tendencia constante y positiva durante las ltimas dcadas. Pero en 2017, en tiempos de aumento del desempleo y la informalidad, nuevamente surge la necesidad de insistir en la igualdad de gnero para generar ms y mejores empleos para las 255 millones de mujeres en edad de trabajar que viven en esta regin. Casi la mitad de esas mujeres, 126 millones, ya forman parte de la fuerza laboral, lo cual es un logro importantsimo alcanzado a lo largo de muchos aos.

Una vez ms, sin embargo, es importante recalcar que no podemos bajar la guardia. Durante el ltimo ao, cuando la marejada de crecimiento lento o en algunos casos de franca contraccin econmica que azota la regin impact de frente al mercado laboral, produciendo una abrupta alza del desempleo y tambin el deterioro de algunos indicadores de la calidad del empleo, fue evidente que la situacin afectaba en mayor medida a las mujeres.

La tasa de desocupacin promedio regional de las mujeres subi a niveles que no se vean desde hace ms de una dcada en Amrica Latina y el Caribe, a 9,8 por ciento, es decir al borde de los dos dgitos. Si se mantienen los pronsticos de falta de dinamismo econmico este ao la tasa promedio puede pasar de 10 por ciento en 2017. Esa tasa de desocupacin de las mujeres subi 1,6 puntos porcentuales, por encima de la variacin de los hombres, que aument 1,3 puntos porcentuales. De los cinco millones de personas que se incorporaron a las filas de desempleo, 2,3 millones eran mujeres. Esto significa que hay unas 12 millones de mujeres que estn buscando empleo en forma activa, pero no lo consiguen.

La participacin de las mujeres en la fuerza laboral continu aumentando durante el ltimo ao. A nivel nacional (rural+urbano) la tasa de participacin de las mujeres pas de 49,3 por ciento a 49,7 por ciento. Esto es siempre una buena noticia. Pero aun as contina muy por debajo de la de los hombres, que es de 74,6 por ciento. La contrapartida negativa fue que la tasa de ocupacin de las mujeres, que mide el nivel de demanda de mano de obra, disminuy de 45,2 a 44,9 por ciento. La de los hombres tambin experiment una baja parecida, aunque es bastante ms elevada en 69,3 por ciento.

El ltimo informe Panorama Laboral de Amrica Latina y el Caribe de la OIT (Organizacin Internacional del Trabajo), tambin destac que la menor actividad econmica se ha reflejado en tendencias a la disminucin del nmero de trabajadores asalariados, aumento de los empleados por cuenta propia, disminucin en los salarios formales, que forman parte de las seales de un aumento en la informalidad. Las estimaciones ms recientes disponibles sobre informalidad de las mujeres indican que casi la mitad de la fuerza laboral femenina est en estas condiciones, que habitualmente implican inestabilidad laboral, bajos ingresos, falta de proteccin y derechos.

A lo largo de los ltimos aos se han identificado algunas caractersticas a tener en cuenta al analizar la participacin laboral de las mujeres. Como por ejemplo que alrededor de 70 por cieto se desempea en el sector de servicios y comercio, donde las condiciones precarias aparecen con facilidad, incluyendo la carencia de contratos. Adems unas 17 millones de mujeres realizan trabajo domstico. Son ms de 90 por ciento de las personas dedicadas a esta actividad.

En esta ocupacin los niveles de informalidad siguen siendo demasiado elevados, en torno a 70 por ciento. Esta descripcin de las caractersticas de la insercin laboral de las mujeres en el mercado de trabajo no estara completa sin hacer notar un aspecto muy destacable que surgi en un informe regional sobre Trabajo Decente e igualdad de gnero de varias agencias de Naciones Unidas presentado en 2013: en esta regin 53,7 por ciento de las mujeres trabajadoras alcanza ms de diez aos de educacin formal, en contraste con solo 40,4 por ciento por ciento de los hombres.

Por otra parte, 22,8 por ciento de las mujeres en la fuerza laboral cuenta con educacin universitaria (completa e incompleta), por encima del 16,2 por ciento de los hombres. Sin embargo, esto no impide que haya una brecha salarial importante. Un informe de la CEPAL (Comisin Econmica para Amrica Latina y el Caribe) adverta en 2016 que segn los datos disponibles las mujeres reciban 83,9 por ciento de lo que ganaban los hombres en empleos similares. La brecha es ms grande en el caso de niveles educativos mayores. Todas estas estadsticas son un llamado a la accin. Este tema ya forma parte de los objetivos de desarrollo sostenible trazados para todos los pases en la Agenda 2030.

En particular en el Objetivo #5: Lograr la igualdad entre los gneros y empoderar a todas las mujeres y las nias, y es clave para el
Objetivo #8 sobre crecimiento econmico y trabajo decente. Para la OIT la igualdad de gnero es un objetivo transversal, que est presente en todas sus actividades.

Estamos frente a un desafo estructural que implica cambios econmicos, sociales y como sabemos tambin culturales. Es necesario que tanto los gobiernos como los actores sociales mantengan como una prioridad esencial promover una mayor igualdad entre mujeres y hombres. Hay que buscar frmulas para mejorar la productividad de las mujeres impulsando su participacin en sectores ms dinmicos de productividad media y alta, y al mismo tiempo identificar las causas de la segregacin.

Para continuar avanzando en la igualdad laboral es necesario recurrir a una combinacin de acciones que tengan en mira la igualdad de gnero, incluyendo entre otras: polticas activas de empleo; redes de infraestructura de cuido y nuevas polticas para el cuidado de los nios y personas dependientes; estrategias para promover la divisin de responsabilidades familiares; mejoramiento de la formacin profesional y la educacin; promocin de las emprendedoras; aumento en la cobertura de la seguridad social; y una accin decidida para prevenir y combatir la violencia contra las mujeres, incluida la violencia en los lugares de trabajo.

La igualdad en el empleo fue un desafo enfrentado en el pasado, continua vigente en el presente, y es uno de los retos ms importantes para lograr un mejor futuro del trabajo en la regin.

Sobre el autor: Jos Manuel Salazar-Xirinachs, director regional de OIT para Amrica Latina y el Caribe

Fuente: http://www.ipsnoticias.net/



Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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