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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-11-2005

Cmo detener un reguero de plvora

Editorial de Gara


El estallido de violencia social que ha tenido como detonante la muerte de dos jvenes en Clichy-sous-Bois se ha ido extendido desde las afueras de Pars a otras ciudades del Hexgono con fuerte presencia de poblacin de origen inmigrante. Toulouse, Lille, Rouen, Niza son algunas de las urbes que han recogido el testigo de una expresin colectiva de malestar que ha subido enteros gracias a la actitud provocadora del ministro de Interior francs, Nicolas Sarkozy.

Cegado por sus aspiraciones polticas, en la primera hora de la repulsa por la muerte de los dos vecinos de Clicly-sous-Bois, no dud en calificar de escoria a los habitantes de una aglomeracin castigada por el paro y la exclusin social. Desde entonces, la conmocin en la calle ha alcanzado una amplitud que ha colocado a Sarkozy en una difcil posicin, mientras el primer ministro De Villepin intensifica los contactos polticos en un intento de demostrar que es capaz de retomar las riendas de una crisis que provoca divisin en el gabinete.

Cerca de un millar de vehculos incendiados, ataques a empresas y servicios, enfrentamientos, 250 detenciones Esa es la parte visible de un estallido en el que se mezclan las heridas de la marginacion social con una evidente crisis de identidad colectiva, factores estos que unidos a la arrogancia de algunos dirigentes polticos han terminado por inflamar las periferias urbanas de la Repblica.

Mientras en los despachos de Pars se trabaja, incluso en fin de semana, a la bsqueda del antdoto con que tratar una epidemia que se extiende como un reguero de plvora, las soluciones no se presentan fciles. La mera respuesta policial, que volvi a preconizar ayer mismo Sarkozy, puede agudizar la crisis, mientras que una respuesta en clave presupuestaria plantea tambin complicaciones.

La inyeccin de dinero en las cit, con ser urgente y necesaria, puede que, por llegar tarde, ejerza slo de blsamo que calma el dolor pero no sana la herida. De hecho, gran parte de los jvenes que incendian las calles viven de espaldas a la red social. Pero tampoco hay que obviar que el malestar en el Estado francs no se aloja exclusivamente en las periferias calientes, como lo evidenci la reciente huelga en denuncia por la prdida de poder adquisitivo de los salarios. En ese contexto, abrir la hucha puede dar una baza al Frente Nacional, lo que provoca el temor de una derecha que piensa y acta con la vista puesta en los comicios de 2007.



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