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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-03-2017

Paternidades & feminismo
Ser padre feminista no era fcil

Marta Borraz
El diario

Hablamos con hombres que cran en parejas heterosexuales sobre las contradicciones que surgen cuando el discurso feminista choca con la realidad.
* "Entre la exigencia del entorno y la interior uno no sabe si realmente no pone lmites a la empresa porque no puede o porque no quiere", afirma Nieto.
*Cuando tena tres aos, Pablo y Beln le cortaron su larga melena a Nico porque se referan a l como una nia: "Da rabia, pero al fin y al cabo, l quera cortrselo y hay cosas que no pueden estar por encima de lo que piense".


Javier se comprometi con la lucha feminista muchos aos antes de tener hijos. Tiene uno de seis y otra de tres a los que cra junto a su pareja Mara repartiendo la responsabilidad, los cuidados y educndoles en igualdad. Pero a Javier le acaba de llegar un correo y, aunque estaba a punto de salir de la oficina y lo que le piden no es urgente, se queda un par de horas ms para terminarlo. Javier no existe, pero podra ser alguno de los hombres dispuestos a ejercer una paternidad comprometida con el cuidado y que quieren modificar el rol tradicionalmente asignado como productores ajenos al mbito reproductivo, pero que se encuentran con contradicciones por el camino. Muchas de ellas son las que suelen vivir las mujeres, tradicionalmente encargadas del cuidado.

Qu ocurre cuando las reflexiones tericas se resisten a ponerse en prctica?, cmo afrontar la sensacin de "no pasa nada por trabajar un poco ms" sabiendo que podras estar baando a los nios?, qu pasa cuando crees que debes participar de la crianza, pero es ella la que se pide la reduccin "porque cobra menos"?

Con motivo del Da del Padre, hablamos con varios hombres inmersos en relaciones heterosexuales sobre cmo se hacen cargo de las incoherencias que surgen en la crianza al transitar del discurso a la prctica. Ello en una sociedad que sigue asignando roles diferenciados a unos y otras y concibiendo el trabajo en ellos como un eje fundamental de su identidad. "Hay hombres que tienen un discurso feminista elaborado que han tejido incluso antes de tener hijos, pero la paternidad es un momento importante de puesta a prueba y afloran las contradicciones", analiza el socilogo e integrante de Hombres Igualitarios de Catalua Paco Abril. Ritxar Bacete Gonzlez, que vive en Vitoria con su pareja, su hijo de seis aos y su hija de tres, lo resume as: "Una cosa es el feminismo aprendido, el debe ser, y otra la vivencia del cuerpo y las emociones".Romper con el papel de proveedor nico

Romper con el papel de proveedor nico

Las renuncias en el mercado laboral forman parte del proceso porque "de repente sabes que quieres y debes estar con tus criaturas, pero hay unas jornadas en Barcelona o te ofrecen una entrevista de radio a las que tienes que decir que no", apunta Bacete, investigador en temas de gnero. "Eso supone menos visibilidad, menos oportunidades y menos desarrollo profesional...

Es decir, todo lo que viven las mujeres, pero nosotros nos hemos enterado ahora". De hecho, el "hombre igualitario" todava no es una realidad en los datos: La participacin de ellos en el hogar ha aumentado, pero siguen siendo las mujeres las que ms excedencias por cuidado firman, las que ms horas dedican a las tareas del hogar y las que ms ponen en juego su carrera profesional. La tasa de empleo femenina disminuye cuanto ms hijos se tienen, la masculina aumenta. Mariano Nieto tiene tres hijos de entre 20 y 29 aos y trabaja como funcionario en Madrid. A principios del ao 2000 decidi abandonar la empresa privada por las dificultades para conciliar.

A las contradicciones las llama "enemigo", que dice, "est en la mente de cada uno y te manda mensajes como que tienes que quedarte en la oficina para que se note tu compromiso. Al final el mayor miedo no es alejarte de tus hijos, es quedarte sin trabajo". Asegura que la socializacin masculina del empleo como una parte fundamental de la identidad del hombre permanece "inyectada en vena" aunque haya una reflexin feminista. "Al final, entre la exigencia del entorno y la interior uno no sabe si realmente no pone lmites a la empresa porque no puede o porque no quiere", afirma.

Le decan que era nia... y pidi cortarse el pelo

Hace diez aos que Pablo Macas y su pareja Beln Snchez fundaron la empresa Cuatro Tuercas, un estudio de diseo y editorial que ha lanzado las colecciones de libros rase dos veces, que reformulan cuentos clsicos con perspectiva de gnero. Asegura que duda sobre el papel que debe jugar en la lucha feminista, dividido entre acompaar la reivindicacin o ser protagonista del cambio de rol masculino. Sin embargo, Beln y l comparten la crianza de su hija Violeta, de ocho aos, y Nicols, de siete, a partes iguales.

Ambos experimentan contradicciones que Macas enmarca en aquellas derivadas del conflicto que surge entre la educacin en casa desprovista de los estereotipos y la sociedad. Qu pasa cuando Violeta vuelve a casa pidiendo un disfraz de La Cenicienta? "Vivir alejados de estereotipos es maravilloso, pero el choque con una realidad en la que estn normalizados tiene sus peligros. Tratamos de minimizar esas influencias y eso puede ser ledo como sobreproteccin", sostiene. Aunque afirma que rechazan los roles de gnero, "no puede estar por encima de lo que ellos piensen. Pasa con los vestidos de princesas o que el color favorito de Violeta fuera el rosa y el morado".

Tambin ocurri con Nico, que con tres aos tena una melena larga y rubia, que les encantaba a ambos y "supongo que ir 'contra la norma' era una de las cosas que me hacan sentir orgulloso", reconoce Macas. Sin embargo, de tanto llamarle "nia" por la calle, comenz a pedir que se lo cortaran a pesar de que le gustaba. "Nos dio mucha pena cortrselo pero una vez escuch una frase que recuerdo de vez en cuando: 'S diferente, pero no a cualquier precio'. Desde luego no al precio de la incomodidad de nuestro hijo. Da rabia que su decisin no parta de l, sino de las presiones. Pero al fin y al cabo, por uno u otro motivo, l quera cortrselo y hay cosas que no pueden estar por encima de lo que l piense", concluye.

Cuando se activan las desigualdades

Bacete cree que hay un momento en el que se activan las desigualdades en las parejas con conciencia feminista porque "el aprendizaje ms profundo comienza a ser visible con la maternidad y paternidad: ellas en el rol de cuidadoras, en que el apego lo generan ellas... Ellos siguen ejerciendo sus privilegios pensando que no se ejercen. Sobre todo, la gestin del tiempo porque seguimos pensando que nuestro tiempo tiene ms valor". Adems, en muchos casos se da la especializacin en las tareas, es decir, ellos se dedican a unas y ellas a otras. "Por ejemplo, pasa mucho en aquellas relacionadas con la ropa, el peinado o la esttica, que siguen adjudicndose a la mujer.

A veces son ellos los que se autoexcluyen, otras son ellas las que excluyen por la socializacin y los roles asignados", analiza Abril. Para Nieto, otro de los "enemigos" que identifica es que los hombres suelen tener la sensacin de que siempre habr alguien que se encargue del cuidado de sus hijos o familiares porque "no hemos aprendido a ejercer la atencin. No nos enfrentamos a la crianza como si estuviramos solos y siempre confiamos en que la madre saldr al quite".

La brecha salarial entre hombres y mujeres lleva tambin, unido a la feminizacin del cuidado, a que en algunas parejas sean ellas las que renuncien al empleo a la hora de criar. Por eso, dice Bacete, "los cambios tienen que ser estructurales porque t te construyes un discurso de que quieres estar en la crianza pero luego la que renuncia a la jornada es ella porque cobra menos".

Fuente: http://www.eldiario.es/sociedad/padre-feminista_0_623287868.html



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