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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-11-2005

Cest la racaille!

Javier Ortiz
Apuntes del Natural


Me escriben varios lectores extraados por mi silencio ante los graves incidentes que se vienen sucediendo en los barrios perifricos de varias ciudades de Francia.

No he escrito hasta ahora nada sobre ello porque lo que s es muy poco y, adems, todo de ledas (que viene a ser como de odas, pero por escrito). Desde que regres de Francia hace ya casi tres dcadas que se dice pronto, slo he vuelto por all en algunos viajes cortos, de trabajo o tursticos. He perdido el pulso de la realidad poltica y social francesa.

De todos modos, y a juzgar por lo que he ledo, veo que estamos asistiendo a la revuelta, en plan kale-borroka, de numerosos grupos juveniles banlieusards (habitantes de las aglomeraciones perifricas de las grandes ciudades), procedentes de la descendencia de las primeras hornadas de inmigrantes, sobre todo norafricanos.

Sealar algunos datos que conviene tener en cuenta para mejor situar lo dicho en el prrafo precedente.

No se trata de inmigrantes. Sus padres o sus abuelos s fueron inmigrantes, all por los 60, los 70 o los 80 del pasado siglo. Acudieron a Francia porque Francia los necesitaba en tanto que mano de obra, se instalaron all, ellos y sus familias, y tuvieron hijos. stos han nacido y estudiado en Francia. Pero, al llegar a la edad adulta no pocos con estudios superiores, incluso, se han encontrado con una sociedad que tiene mucho menos que ofrecer y que, a la hora de ofrecerlo, prefiere drselo a los hijos de los franceses de pura cepa. De modo que se han visto o bien en el paro o bien los ms obligados a realizar trabajos muy por debajo de su nivel de capacitacin. Y mal pagados, claro est. La frustracin y el rencor producidos por esa situacin convierten su realidad en material altamente inflamable.

A ello se aaden las precarias condiciones de vida de los suburbios, la mayora compuesto por HLMs (*), degradados, dejados de la mano de las autoridades, ms controlados por las bandas dedicadas a la lumpeneconoma que por la polica, cuyos agentes prefieren no arriesgarse a entrar en sus calles y, cuando lo hacen, actan como en territorio enemigo, estableciendo controles arbitrarios y comportndose con brutalidad.

La revuelta de los jvenes banlieusards est sirviendo tambin de arma arrojadiza para la confrontacin que existe entre las dos tendencias principales de la derecha francesa, que se disputan la sucesin de Jacques Chirac. El ministro del Interior, Nicolas Sarkozy, busca ganarse el respaldo de las clases medias preconizando una mano dura de tufo claramente racistoide contra lo que l califica como racaille (gentuza). Frente a l, el primer ministro, Dominique de Villepin, sin negar la urgencia de restablecer el orden, prefiere poner el acento en la necesidad de acometer reformas que mejoren las condiciones de vida en los barrios perifricos y aporten expectativas laborales a los descendientes de las primeras hornadas de la inmigracin reciente, muchos de los cuales tienen la ciudadana francesa.

Cuando oigo a Sarkozy hablar de la racaille, me acuerdo de una vieja cancin de la poca de la Comuna de Pars (1871), compuesta por Jean Bautiste Clment el autor de la bellsima Tiempo de cerezas llamada La canaille (La canalla, o La chusma). Son palabras prcticamente sinnimas: canaille, racaille, pgre. La cancin describa las duras condiciones de vida del proletariado de la poca y reivindicaba el ttulo que le reservaba la gente de alto copete. El estribillo deca: Cest la canaille? Et bien: jen suis! (Eso es la canalla? Pues bien: yo formo parte de ella!). Ganas da de responderle lo mismo a Sarkozy: Cest la racaille? Et bien, jen suis!

A otros revoltosos de mucho despus, en 1968, los biempensantes de la poca los llamaron casseurs (rompedores, destrozadores). Y a fe que con razn, porque aunque los mitmanos a toro pasado hayan decidido envolver en potico romanticismo los acontecimientos del Mayo francs de 1968 los jvenes de aquella revuelta quemaron coches, rompieron escaparates y tiraron ccteles molotov a porrillo. Igual que estos de la racaille de ahora.

Claro que aquellos eran francessimos salvo algn judo alemn que se les uni y tenan nada menos que a Jean Paul Sartre entre sus mentores.



(*) HLM: iniciales de habitation loyer moder. Edificios que se agrupan en barriadas por lo general fras e impersonales. Se componen de pequeos pisos destinados a gente de ingresos modestos. En su momento, all por los aos 60 y 70, representaron una importante contribucin a la resolucin del grave problema de vivienda que tenan las familias obreras, tanto francesas como inmigrantes. Tres o cuatro dcadas despus, sin embargo, el abandono y la desidia de las autoridades han convertido esas barriadas en algo bastante parecido a guetos.

www.javierortiz.net



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