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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-03-2017

China
El cinturn, la carretera y los pasos hacia el gran salto

Alberto Cruz
CEPRID


China ha marcado con claridad el camino del futuro y le ha puesto un nombre a su estilo: Un cinturn, una carretera. Parece ya muy lejano aquel ao de 2013 cuando el presidente Xi Jinping hizo una propuesta para dar un vuelco radical al orden financiero y econmico hasta entonces vigente. Es lo que se conoce popularmente como Nueva ruta de la seda, un nombre mucho ms fcil de retener que el oficial.

Poca gente se dio cuenta entonces de lo que representaba una iniciativa de estas caractersticas puesto que no slo supona el inicio de un nuevo orden econmico, sino que iba acompaada de toda una revisin del sistema financiero en el que se sustentaba hasta entonces el mundo y que se basaba en el sistema de Bretton Woods que ha regido desde la II Guerra Mundial. Porque en paralelo a esta Nueva ruta de la seda se pona en marcha el Banco Asitico de Inversin en Infraestructuras (BAII), el organismo financiero que la da soporte.

Poca gente se dio cuenta entonces de que China es un pas gobernado formalmente por el Partido Comunista, que la mayora de sus grandes empresas y bancos estn en manos del Estado y que, en sntesis, la Nueva ruta de la seda y todo lo que la acompaa representa una ambiciosa (y al mismo tiempo preocupante, para Occidente) expansin del capitalismo de Estado tanto en el mbito econmico como en el financiero. No hay que perder de vista que cuatro de los cinco bancos ms grandes, en cuanto a volumen de dinero, reservas y negocios, son chinos. El otro es japons.

Pero en lo que s cayeron algunos, como EEUU, fue en que la Nueva ruta de la seda no slo era la versin moderna de la abierta por la propia China hace ms de 2000 aos, sino que esta tena un componente nuevo: no slo era terrestre, sino que inclua el transporte martimo. De ah lo de cinturn, que hace referencia a un cinturn martimo puesto que lo de carretera es evidente para el desarrollo por tierra. Teniendo en cuenta que el mar ha sido tradicionalmente el Taln de Aquiles de China, EEUU se puso manos a la obra para evitarlo e inici toda una estrategia de cerco martimo, reforzando y multiplicando su presencia militar en los pases asiticos y ocenicos.

Este fue el eje sobre el que Obama quiso que pivotase su segundo mandato (1). Tena claro que una combinacin de poder territorial y martimo supona el fin de la hegemona comercial estadounidense en Asia, por lo que pese a muchas reticencias termin adhirindose a la Asociacin Trans-Pacfico aunque su sucesor, Donald Trump, ha dado marcha atrs y ha retirado a EEUU de la misma. Ironas del destino, los ahora hurfanos pases de la fenecida ATP quieren invitar a China a que forme parte de esa asociacin, a la que dicen querer reformar de sus pretensiones iniciales, y China se est dejando querer.

Otros, como Rusia, vieron el cielo abierto con la iniciativa de Un cinturn, una carretera. Aunque no fue inmediato el inters que Rusia puso en ella, las sanciones que impuso EEUU en 2014 (a las que se sum irreflexivamente la Unin Europea) hicieron que el sector euroasitico del Kremlin ganase finalmente el enfrentamiento con los euroatlnticos y la poltica tradicional del Kremlin de mirar a Europa cambi hacia Asia, hasta entonces considerado slo un territorio secundario a excepcin del correspondiente a los pases que haban formado parte de la Unin Sovitica. Y en Asia la potencia incuestionable es China.

China no dio este paso a la ligera. Lleva aos de penetracin callada en todos los continentes haciendo gala del consenso de Beijing, la considerada ideologa oficial en poltica exterior y que, en sntesis, se basa en la multipolaridad, la no injerencia y la diplomacia. Tres aspectos que estn en las antpodas de la forma en que EEUU (como el resto de pases occidentales) se ha venido comportando para lograr su hegemona mundial.

Son ya muchos los pases de todos los continentes que han constatado que China apuesta por el desarrollo pacfico y por minimizar el conflicto para facilitar el desarrollo econmico y las inversiones. Es una opinin muy extendida, sobre todo en los pases africanos y asiticos. Y son muchos los que ya contraponen este sistema al del FMI y al del BM. Pero a quien le corresponde hacer que la diferencia sea palpable en todo el planeta es a la misma China y aqu tiene un claro dficit: su propia situacin interna (corrupcin, desarrollismo a cualquier costo, aumento de la desigualdad social y conflictos sociales generados por todo ello) suele ser puesta de relieve por Occidente para atemperar las ansias de cambio de otros pases y el que miren como nuevo referente econmico y financiero a China.

As que esta es una de las razones del giro interno dado no hace mucho por la direccin del PCCh, con el presidente Xi Jinping a la cabeza, y la lucha no slo contra la corrupcin sino contra la pobreza y un mayor inters en las cuestiones ambientales que se acaba de sancionar en la recin terminada reunin anual de la Asamblea Nacional Popular (5-15 de marzo).

Los pasos hacia el gran salto

En esta reunin se ha podido constatar que dentro del PCCh hay dos sectores, al igual que en el Kremlin, aunque no se les puede denominar igual que a los rusos pese a que tengan la misma o muy parecida orientacin. Dentro del PCCh hay quien apuesta por una mayor rapidez en cuanto a desbancar a EEUU como superpotencia sobre todo el sector vinculado con el Ejrcito- y quien dice que hay que ralentizar todo el proceso para evitar un enfrentamiento abierto en unos momentos en los que China an est por debajo de EEUU en trminos militares.

Este sector afirma que aunque China ya no est en una situacin como la de las tres grandes crisis que ha sufrido en los ltimos 20 aos como consecuencia de la rpida integracin a una economa globalizada (lo que consideran crisis importadas) y que ha resistido muy bien la penltima agresin econmica externa de 2015, cuando varios ataques simultneos de los grandes intereses financieros, desde dentro y fuera de China, causaron importantes cadas en los mercados de valores y una reduccin de las reservas de divisas, an no se es lo suficientemente fuerte como para dar el gran salto.

Esta es la posicin de la gran mayora del sector gobernante, que ha retrasado todo lo que ha podido el sistema financiero alternativo (principalmente el BAII) y apuesta siempre que puede por mantener la supremaca del sistema de Bretton Woods (lase el FMI y el BM) hasta que llegue ese momento del gran salto. As hay que interpretar las constantes apelaciones chinas a que el BAII complementa a esas dos instituciones.

Sin embargo, la situacin de crisis mundial de los pases capitalistas clsicos est haciendo casi imposible esa espera. El BAII es claramente ya la alternativa tanto al FMI como al BM y los hechos son tozudos al respecto: slo en el ao que lleva plenamente operativo ha concedido crditos, en yuanes, por un equivalente a los 48.000 millones de euros para financiar la friolera de 120 proyectos relacionados con la Nueva ruta de la seda. El ltimo hasta el momento ha sido otorgado el pasado 13 de marzo a Filipinas con lo que queda palpable el giro que da este pas en sus relaciones exteriores, distancindose an ms de EEUU- por un equivalente, en yuanes, a 6.900 millones de euros. Por el contrario, el Banco Asitico de Desarrollo, que lidera Japn y que tambin es subsidiario del BM, otorg en 2016 nicamente 135 millones de euros para proyectos en infraestructuras aun reconociendo que la regin necesita una inversin anual de 800 millones slo en ese aspecto. Como se ve, la diferencia es abismal y los pases asiticos se dan perfecta cuenta de ello.

A estos proyectos y crditos hay que sumar los concedidos por China a Amrica Latina si bien no han sido realizados o bien bajo la cobertura del BAII sino del Nuevo Banco de Desarrollo de los BRICS (otra de las instituciones alternativas al FMI y al BM), como es el caso de los proyectos en Brasil, o bien de forma unilateral- y que suponen un total de 21.200 millones de dlares (aqu s en esta moneda) superando, con mucho, lo concedido en el mismo tiempo por el BM y su subsidiario zonal, el Banco Interamericano de Desarrollo, y que ha sido de 11.600 millones en total.

Al mismo tiempo, China es el principal suministrador de crditos a 15 pases africanos (de los 54 que componen el continente) y est cogiendo cada vez ms fuerza incluso en la moribunda Unin Europea, donde ya es el principal socio comercial de Alemania (170 millones de euros de comercio anual), superando a los EEUU (165 millones de euros).

Por lo tanto, la tendencia es ya global e imparable. Este papel claramente hegemnico o, si parece muy fuerte la expresin, preponderante en las relaciones internacionales representa un contrapeso, quirase o no, del sistema occidental basado en Bretton Woods y muestra que China tiene capacidad para dar un giro al sistema econmico global. Si quisiera. Porque en estos momentos quien lleva la voz cantante en el Partido Comunista de China es el sector que quiere mantener a cualquier costa las conexiones con Occidente sin asustar demasiado.

Este sector no quiere convertir al BAII en la alternativa definitiva al FMI y al BM, de ah la insistencia en que son instituciones complementarias, y tampoco quiere reemplazar al dlar como moneda de referencia del mundo a pesar de constatar una y otra vez que EEUU rescribe sus propias normas, como ha hecho con el FMI, por ejemplo, para responder a la subida de los rivales econmicos. EEUU tuvo que admitir que el yuan formase parte de la canasta de monedas de reserva (divisas) del FMI pero al mismo tiempo impuso un cambio normativo en el que los prstamos emitidos en dlares deben ser pagados en su totalidad pero no as los de otras monedas. Eso perjudica de forma clara a China.

Sin embargo, las tensiones internas y la propia dinmica econmica global, con un descenso de la hegemona occidental y el creciente auge del resto (la propia China, as como India e, incluso, Rusia) hacen que ese reemplazo est mucho ms cerca de lo que a este sector le gustara y el camino es cada vez ms rpido hacia la igualdad yuan-dlar en cuanto al comercio internacional y transacciones financieras se refiere. El ser ya moneda de reserva en la canasta del FMI lo hace inevitable, aunque se podr acelerar ms o menos. Esa es la baza que ahora, despus de la Asamblea Nacional Popular van a jugar los dirigentes chinos.

El BAII tiene ya su propio ritmo y su simple entrada en funcionamiento, en enero del ao pasado, ha supuesto una mayor coordinacin de los esfuerzos financieros de China para la exportacin de capital, el fortalecimiento de los vnculos financieros con otros pases, especialmente los asiticos, y se ha otorgado ms formalidad a esos vnculos dotndoles de un alcance mucho mayor que el econmico. Ha puesto ya la base para una mayor influencia estratgica de China en todo el mundo y as lo han reconocido pases aliados tradicionales de EEUU, como Alemania o Gran Bretaa, que se han sumado al BAII desoyendo a los estadounidenses. Es la primera vez en la historia reciente que EEUU (y Japn) queda fuera de una institucin financiera de este relieve y pone de manifiesto que estn empezando a surgir importantes contradicciones entre EEUU y sus aliados. El hecho ya mencionado de que China se haya convertido en el primer socio comercial de Alemania es suficientemente significativo al respecto.

Esto supone un espaldarazo al sector del PCCh que quiere ir ms deprisa y desbancar a EEUU como superpotencia. Estamos en un momento histrico, dicen, donde los planes de reformar la globalizacin prescindiendo del neoliberalismo para mejorar la vida del planeta estn a punto de erosionar el orden liberal internacional que EEUU ha impuesto al mundo desde 1945. Este sector est creciendo e imponiendo algunas cuestiones en el discurso, como qued patente en la ltima cumbre del G-20, celebrada precisamente en China, cuando Xi Jinping hizo un llamamiento a una nueva globalizacin fuera de los parmetros neoliberales, de los valores occidentales y de sus instrumentos (2), haciendo hincapi en que cada pas tiene que seguir su propio camino especfico hacia el desarrollo fuera del desastroso, largo y ruinoso camino de extender la democracia tal y como lo planteaba la antigua globalizacin.

Por si no hubiese quedado claro el mensaje, en esta crucial reunin de la Asamblea Nacional Popular se ha contrapuesto la situacin en los pases occidentales (con referencias a EEUU y a la UE) con la estabilidad del sistema comunista. Y se ha utilizado una cita de Mao para afirmar que la aparicin de la crisis social del capitalismo es la evidencia ms actualizada para mostrar la superioridad del socialismo y del marxismo. Es la primera vez en mucho tiempo que se utiliza un lenguaje semejante, sobre todo cuando se aade que la democracia de estilo occidental sola ser un poder reconocido en la historia para impulsar el desarrollo social, pero ahora se ha llegado a su lmite () puesto que est secuestrada por los capitales y se ha convertido en el arma para los capitalistas que persiguen beneficios.

Si China no est mostrando el camino, s est diciendo aqu estoy y presentndose como una superpotencia estable, promocionando sus valores tanto econmicos como polticos- para encabezar esa nueva globalizacin que reclam en el G-20. Incluso se llega a afirmar que se est casi en una situacin inversa respecto a 1979, cuando China y EEUU restablecieron relaciones diplomticas, y donde el impacto ideolgico, institucional y econmico de EEUU en China fue brutal y espectacular, pero ahora la situacin es otra puesto que ya no es EEUU quien marca el paso en muchos aspectos, sino China. Incluso en un asunto de importancia capital: la ciberntica.

China tiene el sistema ms grande de telecomunicaciones del planeta, la red ferroviaria de alta velocidad ms larga del mundo y ahora es quien utiliza la poltica industrial y comercial para dominar las tecnologas emergentes, quien hace inversiones masivas de capital como se ha apuntado antes y quien lleva nuevas ideas al mercado a escala mundial. Desde EEUU an se dice que China no innova, que solo imita, pero pese a ello ya considera al pas asitico como su gran rival pese a la retrica con la amenaza rusa.

La amenaza Trump

En EEUU estn hoy ms preocupados con los grandes planes econmicos y financieros de China que con Rusia, pese a las apariencias. Trump se dio cuenta de ello cuando pretendi buscar un acercamiento a Rusia para debilitar la alianza estratgica que este pas mantiene con China, pero la rusofobia del estado profundo le est haciendo desistir a marchas forzadas de ese acercamiento y China est sacando partido de todo ello mientras tanto.

China sabe que es una tregua temporal, que cuando se asiente Trump, gane o pierda su enfrentamiento con el estado profundo, no slo van a volver las tensiones sino que se van a multiplicar. Y para ello tiene que estar preparada porque de ello depende el xito de Un cinturn, una carretera dado que China ya ha dejado claro que pretende liderar el mundo a travs de las infraestructuras.

China est construyendo todo un entramado financiero y econmico que va a unir y enriquecer a las naciones y muchas de ellas ya han convertido a este pas en su principal socio comercial. Para esto es el BAII, el corazn de toda la estrategia china y de la que la sangre es Un cinturn, una carretera. La torpeza de EEUU de no unirse al BAII est provocando que EEUU sea espectador de las grandes transformaciones que se estn dando en el mundo. EEUU se ha pasado dcadas sermoneando, y amenazando, a los pases sobre mundo libre, democracia y todas esas monsergas mientras China se limita a construir aeropuertos, puertos y carreteras.

Por eso en estos momentos a EEUU slo le queda el nico recurso del que dispone en estos momentos para impedir ser desbancado como gran superpotencia: agitar las tensiones blicas, como est haciendo ahora mismo en el Mar Meridional de China. Hoy por hoy su podero militar es superior al chino. Pero eso est tambin cambiando y vemos cmo China est construyendo de forma acelerada toda una cpula con la que va a proteger su estrategia de Un cinturn, una carretera.

Poder militar

Para que China sea de forma clara una superpotencia slo le falta un elemento: poder militar. No hay ms que mirar el desarrollo histrico de EEUU para darse cuenta de que su posicin dominante como pas se sustenta en la posicin dominante del dlar, y ello ha sido posible por el apoyo, y la intimidacin, que ha supuesto su podero militar y su despliegue de bases por todo el mundo.

El dlar domina la economa mundial en tanto en cuanto contine su superioridad militar y mantenga las bases militares estadounidenses que lo sustentan a lo largo de la Tierra. Mientras existi la URSS tuvo un cierto contrapoder que ahora no existe y por eso inici guerras (Yugoslavia, Afganistn), invasiones (Irak) y promovi derrocamiento de gobiernos (Libia) con un nico fin: mantener el papel del dlar. Esto es difcilmente cuestionable en lo referente a Irak y Libia, dos pases que haban mostrado su voluntad de deshacerse del dlar como moneda de cambio en las transacciones financieras y comerciales.

Para EEUU es vital que el dlar sea hegemnico, por lo que todo lo que socave este principio es una amenaza directa. En defensa de esta hegemona monetaria EEUU utiliza muchos argumentos, desde las monsergas sobre la defensa del libre comercio hasta las sanciones y la guerra. Pero con China se est quedando sin ellos. Es imposible sancionar a la primera economa del mundo, como ya es reconocido de forma oficial incluso por la CIA (3), es difcil sostener el discurso sobre que China no es una economa de libre comercio sobre todo despus de que China forma parte de la OMC, pese a las reticencias sobre si cumple todos los parmetros- y es muy complicado ir a la guerra aunque no sea una opcin que descarten los militaristas del Pentgono.

Por si acaso, el desarrollo chino en este aspecto es ms que acelerado: su programa de misiles puede hundir portaaviones enemigos; las bases de EEUU en Japn y otros pases cercanos estn directamente amenazadas en caso de confrontacin blica; ha comprado los sofisticados sistemas de misiles defensivos rusos S-400 (por encima de ellos slo estn los S-500, de uso exclusivo ruso), as como un nuevo lote de aviones Sujoi-35 y Sujoi-37 que tan buenos resultados estn demostrando en Siria; ha presentado su nuevo avin J-20, el ms rpido en estos momentos y con el que EEUU pierde su superioridad area y ha anunciado que pronto contar con un motor de fabricacin china y, lo ms importante, est ampliando con una rapidez sorprendente su flota martima anunciando que para finales de este ao ya contar con un segundo portaaviones y que est iniciando la construccin de un tercero, as como submarinos, fragatas, corbetas y otras naves de combate. La meta es tener cinco en funcionamiento para 2020. An as an estar lejos de EEUU en este aspecto, puesto que tiene 11 portaaviones, pero esa hipottica desventaja la suple con la cercana de los puertos de abastecimiento y con los misiles anti-portaaviones como el Viento del Este.

El objetivo en este aspecto es claro y as lo ha refrendado, negro sobre blanco, la Asamblea Nacional Popular en la reunin que acaba de finalizar: slo con un poder militar adecuado se podr tener la certeza de que la estrategia econmica y financiera diseada cumple sus objetivos. Especialmente, en lo referente al control del comercio martimo, al cinturn de la Nueva Ruta de la seda. Porque, como tambin se ha dicho, como consecuencia de los cambios profundos que se estn produciendo en el orden mundial, el pas est dispuesto a hacer frente a cualquier tipo de situaciones complicadas tanto dentro como fuera de China. Es la primera vez en la historia milenaria de China en la que se hace mencin expresa de actuar ms all de sus fronteras. Es el paso adelante que asegura el cinturn y la carretera y que precede al gran salto.

Notas:

(1) Alberto Cruz, La nueva estrategia de defensa de EEUU: el ltimo intento por mantener el dominio mundial http://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article1355

(2) Alberto Cruz, A propsito del G-20 y de las crticas por su supuesta irrelevancia, http://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article2165

(3) CIA, The wordl factbook https://www.cia.gov/library/publications/the-world-factbook/rankorder/2001rank.html

Alberto Cruz es periodista, politlogo y escritor. Su nuevo libro es Las brujas de la noche. El 46 Regimiento Taman de aviadoras soviticas en la II Guerra Mundial, editado por La Cada con la colaboracin del CEPRID. Los pedidos se pueden hacer a [email protected] o bien a [email protected] Tambin se le puede encontrar en libreras.

Fuente: http://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article2219



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