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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-03-2017

Contra el TLCAN

Ramn I. Centeno
Rebelin


Cuando la Unin Sovitica colaps en 1991, los voceros e intelectuales de Washington se apresuraron a anunciar el fin de las ideologas. En efecto, ante el colapso de la amenaza comunista, acaso no entrbamos al reino de la razn y el fin de las pasiones desbordadas? La propia izquierda, a nivel mundial, asumi la derrota dando la razn a los vencedores. Comenzaron a circular libros y libros de autores crticos anunciando la entrada a la era post-moderna, donde conceptos como capitalismo y comunismo o burguesa y clase obrera habran perdido toda vigencia y significado.

Lo sorprendente es que las teoras del fin de las ideologas, tanto de derecha como de izquierda, se ponan de moda al mismo tiempo que un proyecto mesinico consolidaba su poder: me refiero, por supuesto, al neoliberalismo, la ideologa que sostiene que el mejor estado que puede tener un pas es el que como bien explica David Harvey garantiza fuertes derechos de propiedad privada, libre mercado y libre comercio. Cmo llamar a este fenmeno en el que pasa desapercibida una ideologa dominante? Gramsci le llamaba hegemona, y es justamente la hegemona del neoliberalismo lo que debemos combatir.

  1. El TLCAN: herramienta neoliberal

La revolucin neoliberal triunf en Estados Unidos e Inglaterra a finales de los setenta y principios de los ochenta del siglo pasado, y a partir de entonces estos estados buscaron implantar su dogma en el resto del mundo esto es, con un internacionalismo militante slo comparable al movimiento comunista del siglo XX. El neoliberalismo entr a Mxico en 1982, cuando el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial otorgaron por primera vez en su historia un rescate financiero a cambio de reformas estructurales. Pero fue con el sexenio de Carlos Salinas que el neoliberalismo dejara de ser una imposicin y se convertira en doctrina de estado. Salinas dirigi una amplia privatizacin de empresas estatales, privatiz los ejidos y, por supuesto, impuls el Tratado de Libre Comercio de Amrica del Norte (TLCAN).

El TLC entr en vigor en 1994. Este tratado represent una apuesta ambiciosa de la burguesa mexicana: sera el mecanismo que permitira a Mxico anexarse como ltimo vagn al tren de desarrollo de Estados Unidos. En esta lgica, Mxico pronto ingresara al Primer Mundo. La apuesta era ambiciosa pero tambin era testimonio de la holgazanera de la clase empresarial mexicana: a fin de ahorrarse el diseo de una estrategia interna de desarrollo capitalista, simplemente dej la suerte de la economa nacional anclada al destino de la economa de Estados Unidos. La burguesa mexicana, entonces, se lanz como parasitaria y socia menor de la gringa.

Veintitrs aos despus, el TLCAN ha sido un fracaso rotundo en trminos de los beneficios prometidos a las mayoras. Sin embargo, el tratado ha sido un xito para los grandes empresarios de ambos lados de la frontera.

  1. Quin gan y quin perdi con el TLCAN?

La clase obrera tanto de Mxico como de Estados Unidos son los grandes perdedores del TLCAN. De acuerdo con el acadmico mexicano Lpez Bolaos (de quien tomamos los dems datos que en el resto del texto aparecen sin referencia), el traslado de empresas gringas a Mxico provoc la prdida de unos 700 mil puestos de trabajo en EU, lo cual signific que los sindicatos industriales del pas vecino perdieran capacidad negociadora frente a sus patrones a la hora de defender sus salarios y prestaciones. Bsicamente, las empresas podan decir: acepta mis condiciones o nos vamos a Mxico.

Otro efecto negativo sobre los salarios en Estados Unidos fue provocado por la masiva entrada de migrantes mexicanos dispuestos trabajar cambio de pocos dlares. Esta oleada migratoria tuvo como una de sus principales causas el colapso del sector agrcola mexicano causado por el TLCAN, el cual orill a millones de campesinos a la migracin. Mxico, en este sentido, perdi soberana alimentaria a partir del tratado, al permitir la entrada al pas de productos agrcolas de Estados Unidos altamente subsidiados por su gobierno. El TLC fue, en los hechos, una sentencia de pena de muerte sobre el grueso del campo mexicano.

A la clase trabajadora mexicana, como ya se puede intuir, le fue todava peor. Qued orillada a la migracin, como decamos, o a subsistir en la precariedad. De este modo, como han mostrado economistas de la UNAM, si en 1987 un trabajador que ganaba el salario mnimo deba trabajar 4 horas y 53 minutos para poder comprar la canasta alimenticia recomendable, para 2016 se necesitaban 23 horas y 38 minutos de trabajo para poder comprar la misma canasta. Si antes de 2013 los salarios en China eran ms bajos que los de Mxico, ahora es al revs. Por si fuera poco, el sector informal agrupa a cerca del 70% de la poblacin ocupada desde 1994.

La industria mexicana, por otro lado, sufri una reorientacin hacia Estados Unidos (como las maquilas) que desvincul las fuerzas productivas mexicanas de otras ramas de la industria en el pas. La manufactura mexicana representa slo un eslabn de las lnea de produccin de EEUU, por lo que el resto de la economa mexicana no se ha beneficiado del auge exportador.

Los grandes ganadores del tratado han sido, por supuesto, las burguesas de ambos lados de la frontera. Los empresarios de EEUU aumentaron sus ganancias al reducir sus costos de mano de obra. En Mxico, la masa salarial (la suma de todos los salarios de los trabajadores del pas en un ao) se contrajo desde que entr el TLC en vigor. Pas de representar el 38,4% del PIB a tan slo 28% en esos veinte aos. En contraste las ganancias de las empresas crecieron del 51,7% al 59,1% del PIB en el mismo periodo. En suma, las prdidas obreras se tradujeron en ganancias burguesas.

En sntesis, concluye Lpez Bolaos, el TLCAN gener el abandono de una estrategia industrial que abasteci el mercado nacional, destruy importantes sectores productivos, provoc dependencia alimentaria y concentr en pocas manos los beneficios de la especializacin secundaria exportadora.

  1. Donald Trump hizo llorar a la burguesa mexicana

Como es sabido, Donald Trump gan la presidencia con el voto de la clase trabajadora de EEUU que se empobreci o perdi su empleo cuando sus antiguas empresas se mudaron a Mxico o a China. As como durante el siglo pasado en Europa crecieron las voces que echaban la culpa a los judos por la crisis econmica, ahora en Estados Unidos el chivo expiatorio es otra minora oprimida: los mexicanos.

De este modo, el magnate Trump ha logrado eximir a su clase social, los grandes empresarios, y ha convertido a los mexicanos en el enemigo pblico. Si los mexicanos viven en Estados Unidos, son unos ojetes por robarle empleos a los gringos. Si son mexicanos que no salieron de su pas, tambin son unos ojetes por apoderarse de las fuentes de empleo que se fueron de Estados Unidos. En su visin del mundo, Trump promete justicia: que Mxico pague lo que han perdido los trabajadores de EEUU; una forma de hacerlo, es que los mexicanos paguen el muro.

La burguesa mexicana est horrorizada, pero no por el sufrimiento de sus trabajadores. Le preocupa que llegue a su fin ese acurdo comercial que les ha permitido enriquecerse desde la hamaca, durmiendo desde hace 23 aos en el ltimo vagn del automvil gringo. El falso nacionalismo que hoy despliegan polticos y empresarios mexicanos consiste en defender al TLCAN, como si hubiera beneficiado a todos y no slo a esa minora encabezada por Slim, Larrea y Salinas Pliego.

Trump se ha encargado de abrir un abismo entre los trabajadores de EEUU y de Mxico, justo cuando es ms necesaria la solidaridad entre ellos. Por su parte, la lite mexicana pretende que nadie mire la verdad: que la burguesa mexicana es una clase social parasitaria carente de proyecto de desarrollo. Los revolucionarios de ambos lados de la frontera debemos ofrecer una alternativa: que los trabajadores al norte y al sur del Ro Bravo ganen; y que las respectivas burguesas, paguen. El TLC debe terminar, pero no para dividir a los de abajo, como busca Trump, sino para enfrentar a los de arriba.

Urge que tanto en Mxico como en Estados Unidos se replantee el modelo econmico, que se someta al neoliberalismo a una crtica despiadada. Esto no ocurrir mientras el TLCAN permanezca como algo intocable. Urge reinventar las bases econmicas de la regin, haciendo justicia a las clases trabajadoras, las cuales llevan mucho a tiempo contra las cuerdas.

*Este artculo fue publicado el 22/mar/2017 en Carabina 30-30.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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