Portada :: Chile
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-03-2017

No+AFP: Lecciones y tareas

Sebastin Zarricueta C.
Punto Final


Para este 26 de marzo est convocada otra marcha del Movimiento de Trabajadores No+AFP. Su irrupcin en la escena pblica ha desnudado una serie contradicciones del capitalismo chileno, dejando de paso una gama de tareas para las organizaciones de Izquierda.

EXPLOTACION Y CONDICIONES DE VIDA

Ms all de la arquitectura del modelo previsional chileno, las exiguas pensiones que arroja no son sino el reflejo de las condiciones de sobreexplotacin a la que est sujeta la fuerza de trabajo. Para los trabajadores este es el meollo del problema. Los salarios apenas alcanzan para cubrir las necesidades diarias. Adicionalmente, la precarizacin laboral impone constantes y prolongados periodos de desempleo (y subempleo), con las consecuentes lagunas previsionales y mermas en el monto final de las pensiones.

Puestas as las cosas, resulta ilusorio imaginar que un trabajador comn pueda solventar una vida digna y sin preocupaciones despus de su retiro, a travs del ahorro individual durante su vida laboral.

Sin embargo la cuestin no se agota exclusivamente en las pensiones. En la eventualidad que pudiesen mejorar -aunque la explotacin y el estado de organizacin de los trabajadores lo hacen improbable-, problemas de mayor alcance subsistiran. Estos dicen relacin con las condiciones generales de vida que enfrenta la poblacin trabajadora, ms all del lugar inmediato en que la produccin se desarrolla.

La cuestin previsional plantea el problema de qu ocurre una vez que el trabajador ha terminado su ciclo productivo. Para el capital los trabajadores solo existen en cuanto medio para su valorizacin: cuenta solo el trabajo que se les puede extraer. La relacin capitalista es una gran moledora de carne humana, que una vez que ha extrado todo lo que puede, lo que queda es mero desecho. Ese es el principio esencial que no debe perderse de vista.

La vejez en este sentido se presenta para el capital como un costo adicional de la fuerza de trabajo. De all que la contrarrevolucin burguesa en Chile se desentendiera del problema, descargndolo directamente sobre los trabajadores a costa de reducir su nivel de vida. No es un secreto que el sistema de capitalizacin individual no busca asegurar el retiro de los trabajadores sino insuflar liquidez al sistema financiero, proveyendo fluidez a los negocios. De ah que represente una de las piedras angulares del actual patrn de acumulacin. Esa es su funcin, y desde esta perspectiva, la burguesa chilena evala su xito.

Dicho sistema constituye adems un mecanismo indirecto de disciplinamiento de la fuerza de trabajo, ya que obliga al trabajador a cuidar el empleo so pena de reducir no solo su nivel de vida actual sino tambin, de una vejez en la miseria.

En cambio, desde el punto de vista de la clase trabajadora de lo que se trata es de establecer la cuestin de la vejez, y los cuidados que esta demanda, como un asunto colectivo de la sociedad, que trasciende la esfera privada de las familias trabajadoras. Esto tiene directa relacin con otra cuestin particularmente sensible para el proyecto socialista en nuestros das: la subordinacin de gnero que afecta a las mujeres.

El drama emocional que de por s significa tener un familiar mayor enfermo, se convierte en una tragedia econmica para las familias trabajadoras, donde gran parte de los cuidados recaen sobre las mujeres. Estos costos toman la forma de una imposibilidad de incorporarse al mercado laboral; o, si ya lo est, de una doble jornada, una asalariada y otra domstica que comienza -pero que muchas veces se superpone- una vez terminada aquella. As, vejez y relaciones de gnero son otras de las contradicciones que, ms all de la sobreexplotacin del trabajo, la cuestin previsional ha dejado al desnudo en el capitalismo chileno.

LECCIONES

Resulta importante sealar las lecciones que el Movimiento No+AFP ha dejado en este corto periodo.

En primer, lugar revel la bancarrota del sindicalismo tradicional.(1) Su dirigencia es incapaz de encarar firme y decididamente a la patronal frente a los dramas que aquejan a miles de trabajadores. Sin embargo, el desprestigio de las corruptas y entreguistas cpulas sindicales no ha llevado a un desplazamiento automtico para posiciones ms radicales, ni a un ascenso en todas las lneas del movimiento de masas. El paro del 4 de noviembre pasado mostr una dbil penetracin y arraigo de las posiciones ms combativas en el seno del movimiento de trabajadores.

Se debe reconocer la debilidad poltico-orgnica que an exhibe el movimiento de trabajadores, lo que le impide por el momento salir al paso de las clases dominantes como actor organizado. En este sentido, la hegemona en las reivindicaciones populares sigue estando en manos de las capas medias, donde priman las visiones ciudadanistas y consumistas. La idea de boicots de afiliados a AFP corruptas o el cambio de un fondo a otro, son claros ejemplos.

La vuelta al esquema de marchas ciudadanas con nfasis en lo ldico y familiar, constituye un retroceso parcial del movimiento en relacin al carcter obrero-popular que se intent imprimir en la jornada del 4 de noviembre. Naturalmente, en el estado actual de la lucha de clases el primer esquema aporta mayor masividad, en desmedro de la combatitividad, pero corre el riesgo de convertirse con el pasar del tiempo en algo folclrico sin mayor incidencia poltica, como lo ocurrido con las marchas estudiantiles.

Sin embargo, por la naturaleza de los problemas involucrados, no hay forma para que la cuestin previsional sea resuelta en el marco de meras reivindicaciones ciudadanas. Se trata de una colisin directa con el capital financiero, e indirectamente con los intereses del resto de las fracciones capitalistas, ya que se requiere arrebatarles y traspasar una parte de la plusvala total de sus apropiadores a sus creadores, los trabajadores.

Finalmente, uno de los riesgos que se presentan es la tentacin que surge en ciertos sectores de la Izquierda de buscar la capitalizacin electoral, aprovechando la masividad de la convocatoria, el apoyo transversal que genera y la notoriedad de sus dirigentes.

Sin embargo la estrategia de insercin del movimiento social en la institucionalidad, para desde all incidir en la correlacin de fuerzas, ha sido un fracaso. El apoyo a los dirigentes sociales en la arena electoral es pobre en relacin al supuesto arraigo de masas con que cuentan. Cuando dirigentes sociales se han insertado efectivamente en la institucionalidad esto ha respondido a la ingeniera electoral de pactos con fuerzas polticas ya establecidas (Jackson, Fuentes, Vallejo, Cariola), o a un reducido apoyo electoral que alcanza para hacerse elegir dada la escasa participacin y la enorme fuga de votos que afecta a los partidos tradicionales (Boric, Sharp). En cualquier caso, la eleccin de dirigentes sociales no responde a un copamiento popular de la institucionalidad fruto de una irrupcin de las masas en el Estado, tal como lo propugnan y presentan sus idelogos.

TAREAS

Siendo el actual esquema previsional una de las piedras angulares del capitalismo chileno, su reforma no resulta tarea sencilla. Se trata ni ms ni menos que de enfrentarse a una de las fracciones articuladoras de la burguesa: el capital financiero. Se necesita la organizacin de un actor con capacidad de accin colectiva que le salga al paso. No hay otra forma. Lo otro es, simplemente, el juego de tecncratas tratando de cuadrar el crculo.

Para las organizaciones de Izquierda dos son las tareas fundamentales. Por un lado, levantar plataformas reivindicativas para el conjunto de la poblacin trabajadora en relacin a las cuestiones abiertas por el Movimiento No+AFP. Y por otro, emprender un trabajo sistemtico de insercin en el movimiento de trabajadores.

En la primera se trata de elaborar reivindicaciones que clarifiquen a los trabajadores los intereses en juego, los convoquen a la lucha en torno a los problemas de las condiciones laborales y, al mismo tiempo, puedan distinguir entre posiciones transformadoras y las que sostienen el statu quo . Estas plataformas deben tambin servir para ir llenando el vaco programtico que histricamente exhibe la Izquierda en torno a problemas como los de la vejez y de gnero.

Por ltimo, la irrupcin del Movimiento No+AFP ha abierto una oportunidad privilegiada para la agitacin entre los trabajadores en torno a los problemas que ms los apremian, cuya conexin con todo el sistema poltico-social de dominacin es sencillo de establecer. Si se emprende un trabajo serio de insercin, premunido de plataformas reivindicativas claramente definidas, las organizaciones de Izquierda pueden lograr un asentamiento firme en las organizaciones de trabajadores y empujar el conflicto hacia un estadio de mayor radicalidad.

(1) Ver Punto Final N 865.

Publicado en Punto Final, edicin N 871, marzo 2017.

[email protected]

www.puntofinal.cl



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter