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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-03-2017

Entrevista con el socilogo Franois Houtart
Entre logros, decepcin y fractura del movimiento social

Sergio Ferrari
Rebelin


Segunda vuelta electoral en Ecuador

En un continente latinoamericano mutante, la segunda vuelta electoral del domingo 2 de abril en Ecuador marcar rumbos. Aunque el tema internacional est prcticamente ausente en la campaa, los resultados marcarn tendencias y reforzarn alianzas continentales.

Si gana Lenin Moreno del oficialista partido Alianza PAIS saldra reforzado el proyecto integrador regional. Si fuera ungido presidente el banquero Guillermo Lasso, candidato de la opositora alianza CREO - SUMA, el pas sudamericano pasara a reforzar el polo continental pro-neoliberal, alineado detrs de Michel Temer en Brasil y Mauricio Macri en Argentina.

En la primera vuelta del pasado 19 de febrero, aunque Moreno obtuvo 1 milln de votos ms que Lasso, por escasas dcimas no logr el 40% que le hubiera abierto la puerta imperial para continuar la lnea impulsada en los ltimos diez aos por Rafael Correa en la presidencia.

Logros cuantificables

Los resultados del prximo domingo podrn ser entendidos como un plebiscito -positivo o negativo- sobre los progresos promovidos por Rafael Correa y su proyecto de Revolucin Ciudadana. En particular en lo social, y en el desarrollo de obras pblicas -carreteras, puentes, aeropuertos etc. En un pas de cerca de 16 millones de habitantes, logr reducir en un 6% la pobreza y sacar de la miseria extrema a casi 2 millones de sus compatriotas. Se dieron avances significativos en la atencin mdica pblica y se contabilizaron 1 milln 200 mil nuevos estudiantes.

En sntesis, logros reales pero limitados en cuanto a su contenido. No tuvieron suficientemente en cuenta muchos aspectos, como el ritmo de las transformaciones culturales, la erosin de la soberana alimentaria y los costos ambientales, seala el religioso y socilogo belga Franois Houtart, quien desde hace seis aos reside en Quito y trabaja como profesor universitario y asesor de movimientos sociales.

A pesar de su relacin de amistad con el presidente Correa, Houtart no mide sus crticas al actual modelo. Son cifras que indican avances cuantitativos en la perspectiva de modernizar la sociedad, pero sin transformarla de fondo, seala Houtart en entrevista telefnica.

Se dio, por ejemplo, una ausencia total de polticas agrarias: no hubo ni reforma agraria ni polticas campesinas enfatiza el fundador del Centro Tricontinental (CETRI) en Lovaina y de su prestigiosa publicacin Alternatives Sud. Y hace referencia a un estudio del 2013 que indicaba un 44% de pobreza en las zonas rurales y un 19.5 % de pobreza extrema. El actual Gobierno impuls, por el contrario, una agricultura moderna de monocultivos de exportacin que destruye los bosques y expulsa a los campesinos de sus tierras. En sntesis, no hubo durante estos aos un proyecto de transformacin fundamental de la sociedad sino una modernizacin del capitalismo. Si al principio se poda pensar que se trataba de un socialismo del siglo XXI, se introdujo paulatinamente una restauracin conservadora dentro del proyecto mismo. La crisis provocada por la cada de los precios de las materias primas aceler la regresin, privilegiando los intereses del mercado.

Desilusin y alineacin poltica

Una parte de los movimientos sociales -entre ellos organizaciones indgenas- y de fuerzas de izquierda que originariamente apoyaron al proceso, se sienten profundamente decepcionados.

Cuando el Gobierno vio que esos movimientos le daban la espalda decidi crear nuevas organizaciones sociales que respondan a su proyecto. "Se dio as una fractura poltico-social muy profunda que sigue marcando la realidad social del pas y que tiene una influencia en el comportamiento electoral de unos y otros", explica Houtart.

Algunos de esos sectores prefieren ahora darle su voto a Lasso y no a Moreno. Optan por apoyar a un representante del gran capital financiero, argumentando que en todo caso la situacin no cambiara demasiado. Al mismo tiempo, reflexiona, Lasso promovi un discurso astuto. Prometi la amnista para algunos dirigentes sociales presos; el abandono de juicios abiertos contra lderes indgenas. Se comprometi a no autorizar la actividad minera sin consulta previa con los pueblos originarios, principio ya inscrito en la Constitucin, pero no siempre respetado.

Se da una verdadera alienacin poltica de esos sectores sociales e indgenas que van a votar contra sus propios intereses ms por argumentos afectivos que razonables, enfatiza Houtart. Algunos piensan que va a ser ms fcil luchar contra la verdadera derecha, que, contra la derecha maquillada como izquierda, enumera. Subjetivamente, son sectores que han sufrido y viven una gran decepcin hacia el modelo de Correa, lo que define una situacin muy compleja, por momentos inexplicable y de muy difcil recuperacin o reconstruccin, sintetiza Houtart con cierto escepticismo sobre el futuro.

Y se distancia parcialmente de algunos de esos argumentos: no estoy de acuerdo que Correa est estableciendo el neo-liberalismo. Su proyecto es, como sucede en otros pases de la regin, post-neoliberal, aunque no post-capitalista. Un capitalismo moderno que integra tambin como importante la lucha contra la pobreza. Pero que, incluso, aumenta los niveles de deuda externa a niveles semejantes al 2007 fecha cuando lleg al Gobierno.

Crisis conceptuales

Con el paso del tiempo Correa prioriz su rol de lder carismtico. Trat de instrumentalizar los movimientos sociales -o cre otros paralelos-, impuls una comunicacin intensiva desde arriba e incluso criminaliz una parte de la protesta social.

Todo esto al tiempo que mantena su discurso progresista original, lo que complica, muchas veces la comprensin de lo que se debate en torno al segundo turno electoral. Se presenta, argumenta Houtart, como una lucha entre la izquierda y la derecha tradicional. Cuando en realidad se trata de un combate entre la derecha oligrquica tradicional, apoyada por el imperio, -expresada en el candidato Guillermo Lasso, que busca desesperadamente recuperar el poder poltico- y una derecha moderna en alianza con actores de izquierda en su mayora provenientes de los movimientos sociales de los aos 70.

En paralelo, los movimientos sociales tradicionales, confrontan una crisis profunda como en otras regiones del mundo. Perdieron la visin estratgica de una transformacin profunda de la sociedad y entraron de lleno en el juego poltico electoral a corto plazo, concluye.

Sergio Ferrari, en colaboracin con el peridico suizo Le Courrier y E-CHANGER, organizacin de cooperacin solidaria.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.




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