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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-03-2017

Las resistencias a las propuestas del Gobierno Temer tendrn que derrumbar los muros de la izquierda

Gabriel Brito
Correio da Cidadania


Siete das despus que las mujeres tomaron las calles en Brasil para afirmar las demandas feministas, el pas volvi a ver grandes manifestaciones en su principales ciudades, esta vez a partir de la propuesta de la Previsin Social presentada por el gobierno Temer, que unific manifestaciones de diversos sectores de trabajadores.

En el caso de Sao Paulo, la mayor de todas las marchas, con al menos 200.000 presentes en la Avenida Paulista, tuvimos la inclusin del acto de los profesores que sali de la Plaza Repblica y fue al encuentro de las columnas ligadas a las centrales sindicales, lo que garantiz msculo y vigor a la protesta.

En tanto, y ms all de los anlisis y posiciones que buscan influenciar la poltica macro, nuevamente se evidenci el distanciamiento de la llamada izquierda tradicional, capitaneada por la CUT y sectores lulistas, de nueva generacin, que pas a ser considerada a partir de 2013.

No podemos direccionar nuestras hacia la disputa electoral de 2018, como quiere hacer el PT. Tampoco podemos aceptar el camino que lleva a la divisin de clases, con propuestas de enmiendas puntuales al proyecto del gobierno. Es preciso derrotar las reformas previsionales y laborales, afirm a Correio da Cidadania Paulo Pasin presidente nacional de los metroviarios, dando idea del dilema en que se encuentran aquellos que quieren dar vuelta la pgina del lulismo.

Si en la internet los defensores del ex presidente ofenden e intentan desmoralizar a los nuevos movimientos y sus componentes, con el pueril y autoritario discurso de ustedes hacen el juego a la derecha, en las escenas reales de la lucha de clases brasilera, tales movimientos necesitan desesperadamente de la llamada nueva izquierda anticapitalista para animar sus actos y marcar posiciones.

Unir a la izquierda. Ahora?

Pero, las propias dinmicas de cada lado son notoriamente distintas y ambos se apartan naturalmente, a pesar de las fotos areas que sugieren una gran comunin.

En torno a los camiones de la vieja burocracia sindical, que desde el ajuste fiscal de 2015 comandado por Joaquim Levy (NdT: banquero, ministro de Economa en el segundo mandato de Dilma Rousseff) hizo pequeas manifestaciones propias de repudio a la austeridad, quedan los militantes antiguos, de 40 aos o ms. Oyen a los mismos dirigentes de siempre haciendo discursos relativamente calculados, al lado de jvenes pagados para portar las banderas sin compromiso militante alguno.

Del otro lado, grupos con equipos de sonido para manifestaciones que se autodenominan de autonomistas, lo que no debe ser confundido exclusivamente con anarquistas,ignoran solemnemente tales discursos. Primero por falta de fe en aquellas figuras que prcticamente hibernaron las luchas sociales y antecedieron la llegada del PT al poder federal; en segundo lugar porque priorizan cuestiones pocos trabajadas por la izquierda tradicional, sindicalista, partidaria, como el propio feminismo evidencia (y los transportes en 2013 tambin)

Uno de los camiones altoparlantes en la manifestacin de la Paulista, que no estaba identificado con ninguna central sindical ni con el sindicato de profesores de Sao Paulo, era dominado por mujeres sexagenarias que se pasaron gritando Vuelve Dilma, sin ser acompaadas por otro grupos en momento alguno. Un papel de la oratoria lleg a sonar folklrico para la juventud que conforma el precariado, por su definiciones y anlisis de la actual clase trabajadora.

Esa juventud que fue a las calles en 2013 y defiende pautas anti-mercado ignora el discurso de defensa de la democracia por aquellos que participaron de la (fracasada?) transicin de la dictadura en los aos 80. Para esos nuevos militantes, es casi como una ofensa a su inteligencia la defensa de un gobierno que ayud a criminalizar las luchas de las cuales participaron en 2013 y 2014, inclusive por medio de leyes, decretos y militarizacin.

Como defiende el filsofo italiano Antonio Negri, se trata de una generacin que, mundialmente, cambi la defensa de los procesos constituyentes (como el de 1988 en Brasil) por destituyentes, simbolizados en las luchas asociadas a ocupacin de plazas pblicas y grandes asambleas, como la del Sol (Madrid) Tahrir (el Cairo) y Taksim (Estambul).

Tales movimientos, no poseen relacin alguna con las reacciones conservadoras contra la globalizacin y su crisis econmica, marcadas por el Brexit, y la eleccin de Trump y el regreso de la extrema derecha en diversos pases. Basta ver el perfil sociales, laboral, cultural y generacional de cada proceso para escapar de los falsos anlisis de una izquierda que se par en el tiempo e intenta vender todo y a todos los que se salen de su control como harina de la misma bolsa.

En medio a toda esa complejidad, aquellos que deseaban colocar a Lula en los actos en San Pablo, tuvieron extrema cautela y no anunciaron su presencia. Al final de la jornada, cuando el el grueso de las personas ya se retiraba para la casa, fue que el ex presidente aparece y discursa encima del camin de la CUT, frente a sus fieles seguidores.

Adem de haber personas contratadas para levantar banderas y pancartas de la mayor central sindical, se registr una lamentable agresin de matones de la CUT contra un cineasta independiente, en el acto de Ro de Janeiro. Pocas formaciones se cieron, pero una colocacin de dichos sindicalistas en internet da la nocin de un grupo similar a una polica paramilitar, lo que no es novedad para aquellos que conocieron y vivieron algunas disputas del sindicalismo brasilero.

El PT en tanto partido de izquierda, popular y de masas, francamente, no tiene posibilidades de resurgir. El PT en el poder recus siempre un debate por la izquierda. No recuerdo una sola vez a Lula, en todos sus aos de presidente, hacer alguna mencin positiva de las izquierdas, inclusive dentro del PT. Una desconsideracin cabal. Claro que al PT le interesaba preservar sus sectores de izquierda, pero el lulismo siempre lo acept como margen, nunca como centro, una vez que de hecho el lulismo buscaba la conciliacin de clases. Y, en ltima instancia, acababa en la personalizacin de la poltica, donde el lder siempre tiene la ltima palabra, deca el socilogo Ricardo Antunes en noviembre de 2015, cuando Dilma iba a un desastre irreversible y la derecha se aprontaba a capitalizar la revuelta.

El hecho es que esa izquierda acus el golpe y comprendi que el ex presidente no goza de ninguna admiracin de los ms jvenes, que no tuvieron la oportunidad de conocer al partido de militantes de calles y bases que un da el PT fue.

Primero es necesario apuntar que la articulacin de su presencia caus mal estar en otros sectores organizadores del acto. Este oportunismo fue calculado por el petismo para hacer el encuadramiento de la defensa de los pobres y de las causas sociales y de paso adelantar el debate presidencial de 2018. Si la presencia de Lula agrad a militantes petistas, por otro lado desagrad a algunos activistas que estaban en las calles, escribi Paulo Spina, del Foro Popular de la Salud de Sao Paulo , en Correio da Cidadania.

Ms all del rechazo y diferencias poltico-ideolgicas, el anlisis que muchos hacen es que trabar esa o cualquier iniciativa del PT, encuentra un lmite en trminos de adhesin popular. Al fin de cuentas, quedara todo entre aquellos que ya hacen parte de los crculos tradicionales de la militancia, alienado al ciudadano medio, galvanizado por los conservadores de verde y amarillo.

El mayor error de aquellos que luchan contra la reforma de la Previsin ser aceptar la identificacin de esta importante reivindicacin al PT, pues esto impedir una mayor adhesin de aquellos que todava no salieron a las calles a protestar contra la reforma, seala Spina.

El Fuera Temer est mucho ms all de la poltica pura

En este escenario de confusin tambin se encuentra el Fuera Temer!, que, tal como se hizo visible el 8 de marzo, no significa Vuelve Dilma. Gobierno identificado como smbolo de la sociedad blanca, heterosexual, patriarcal, el repudio a sus miembros traspasa toda coyuntura poltica y asume contornos de movimiento cultural. Indignados contra la figura del nuevo presidente fueron los momentos como la Movida Cultural de 2016 en Sao Paulo y el Carnaval de las calles este ao.

El ncleo dominante del PT, que est en parte cerrado, en parte procesado, no tiene ms como llegar al PSOL, el PSTU, a los diversos grupos y movimientos, y decir vamos a tejer, ahora que estamos muriendo, un Frente de Izquierda. Digo con tristeza: la ms dura de las medidas tomadas por los gobiernos del PT a lo largo de cuatro mandatos fue destruir a la izquierda brasilera. El PT de 2015 tiene muy poco que ver con el PT de 1980. La CUT perdi, a lo largo de los aos 2000, un conjunto enorme de tendencias y militantes sociales que estaban ah desde su formacin, en 1983. As, un frente amplio, de izquierda, bajo direccin del PT, es una provocacin, deca Antunes, probablemente el mayor conocedor del mundo brasilero del trabajo.

De esa forma, queda el desafo, casi ciertamente de largo plazo, de reorganizar una alternativa que presente otro proyecto al pas, distinto de aquellos que sern recalentados en 2018; o sea el o bate-estaca neoliberal que busca privilegiar al capital financiero, sea el neodesarrollismo que consagr a los campeones nacionales, desmoralizando exactamente cundo publicamos este texto, por cuenta del escndalo de la Friboi (Ndt: se refiere al escndalo de la Carne Flaca, produccin de los frigorficos con carne contaminada de bacterias y uso de productos cancergenos, impropios para consumo humano), adems del tercer aniversario de la Operacin Lava Jato.

Traduccin: Ernesto Herrera

Fuente: http://correiocidadania.com.br/72-artigos/imagens-rolantes/12423-resistencias-as-propostas-do-governo-temer-terao-de-derrubar-os-muros-da-esquerda




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