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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-03-2017

Nos percataremos nosotros?

Iroel Snchez
CubAhora


Aun no haba llegado el segundo captulo de la serie televisiva cubana LCB: La otra guerra y ya el diario de Miami El Nuevo Herald se adelantaba en atacar un producto audiovisual que apenas iniciaba su difusin, de una manera en que no ha ocurrido con otras realizaciones cubanas, incluyendo aquellas relacionadas con el pasado reciente.

Por qu un premio tan temprano cuando el serial dirigido por Alberto Luberta y con la participacin de estelares actores como Osvaldo Doimeadis y Fernando Echeverra apenas comienza a salir al aire?

LCB: La otra guerra aborda, desde la ficcin, lo ocurrido en las montaas del centro de Cuba durante la primera mitad de la dcada del 60 del siglo XX, cuando bandas armadas por la CIA fueron enfrentadas por milicias de obreros y campesinos en un conflicto que es conocido como Lucha contra bandidos (LCB). Hechos como el asesinato del maestro voluntario Conrado Bentez, cuyo nombre llevaron luego las brigadas de alfabetizadores que ensearon a leer y escribir a un milln de cubanos fueron recreados en el primer captulo de la serie.

Despus de mucho tiempo, tal vez demasiado, la televisin cubana parece entregar una realizacin que combina nivel artstico con intencionalidad ideolgica y efectividad comunicacional. Tras marcar la dcada del ochenta con seriales como las dos partes de En silencio ha tenido que ser, Julito el pescador, Algo ms que soar, Los papaloteros, Pequeos fugitivos, entre otros, cerrando con Su propia guerra, en 1991, el imaginario pico de los cubanos ha vivido un apagn audiovisual que llega hasta nuestros das. La incapacidad para fijar personajes e historias, puede comprobarse fcilmente en la ausencia de nombres recordables y en la cantidad de producciones televisivas que, en pocas de escaseces, reclamaron importantes presupuestos sin lograr marcar la memoria de las audiencias. Tampoco la contemporaneidad, con excepcin de dos series (Blanco y negro no, y Doble juego) ha sido abordada de modo movilizador y creativo.

El desamparo en que tal situacin ha dejado a varias generaciones de nios, adolescentes y jvenes cubanos, justo cuando de modo creciente han recibido y reciben la influencia simblica de la industria cultural hegemnica no es un secreto para nadie, mientras que el deporte, otra fuente de paradigmas, ha sufirido un deterioro notable y los nuevos cubanos solo quieren parecerse a las estrellas del Bara o el Madrid.

Fabin Escalante, participante activo en la gestacin y produccin de la saga audiovisual que desat En silencio alrededor del enfrentamiento entre la CIA y la Seguridad del Estado cubana, ha relatado cmo no fueron los recursos, sino la voluntad poltica y el involucramiento de importantes instituciones del pas, con el trabajo comprometido de grandes artistas, lo que permiti en tiempo rcord la concrecin de las primeras de aquellas realizaciones que dejaron una huella que llega hasta la actualidad, surgidas de la necesidad de enfrentar una situacin ideolgica y social particularmente compleja, y cmo repercutieron luego en producciones musicales y editoriales.

Paco Ignacio Taibo II ha explicado el papel de la cultura en el imaginario pico revolucionario:

hay una educacin sentimental que es la de tus gustos a travs de elementos bsicamente culturales, la cual te da la gran columna vertebral del militante, del ciudadano universal con una reflexin poltica, una visin de la justicia social por delante y la justicia individual por detrs. Entonces, es la cultura la que te abastece de los materiales que van construyendo esta especie de columna vertebral de educacin informal, de educacin sentimental, que es esencial, porque cualquier adoctrinado podr decir que el ser social prevalece sobre la conciencia, pero no entender lo que es hasta que no lea El Conde de Montecristo; cuando lo lea, ya sabr de qu estamos hablando.

Para Taibo II, la capacidad de contar historias a travs del audiovisual, merecera que Hollywood fuera la nica parte del territorio arrabatado por Estados Unidos a Mxico devuelta a los latinoamericanos. l afirma que con su trabajo para TeleSur en el serial Los nuestros ha descubierto que la prolongacin del ensayo poltico, periodstico, la narracin, etc., puede ser el formato de la televisin y el documental, si se maneja con la suficiente flexibilidad y no se formaliza

Pero nosotros, que lo descubrimos antes, parece lo olvidamos. Por eso es tan importante un esfuerzo, y por lo que ya se ha visto, un resultado como LCB: La otra guerra. Nuestros enemigos, a juzgar por su maquinaria de ataque y propaganda, ya se percataron, nos percataremos nosotros?

Fuente: http://www.cubahora.cu/cultura/nos-percataremos-nosotros

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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