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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-11-2005

Arde Pars

Anna Maria Merlo
Sin Permiso

Quienes no saben expresarse, encuentran desahogo en la violencia, pero es ms sorda y ms terrible la rebelda que se acumula en quienes creyeron en la fbula del ascensor social mediante el estudio y hoy se hallan en el paro. O en la precariedad, si son afortunados (compartiendo aqu la suerte de otros jvenes europeos, aunque falte un movimiento poltico capaz de canalizar esa rabia, en Francia como en otras partes)


NO SON inmigrantes quienes se rebelan en la periferia del gran Pars, sino jvenes y jovencsimos franceses, de tercera generacin, luego de que una chispa ha hecho estallar la rabia acumulada desde haca tiempo. Estos jvenes que incendian los autos de sus vecinos y que toman al asalto los smbolos del Estado comisaras de polica, estaciones de bomberos, escuelas, gimnasiosy los smbolos del consumo concesionarias de automviles, oficinas bancarias, centros comerciales no son la mayora. Los que constituyen la mayora, que or el momento tienen miedo y aguardan en casa, comparten sus motivaciones, ya que no el mtodo. La muerte de dos de ellos, que un rumor rpidamente considerado plausible ha considerado vctimas de una persecucin policial por supuesto e inexistente hurto, as como las irresponsables palabras del ministro del interior, que los describi al punto como "gentuza", no han hecho sino confirmar lo que ya saban: que son juzgados a priori y sin pruebas como culpables. Es decir, que son ciudadanos de serie B, menos iguales que los dems en la patria que anuncia la egalit como una de sus divisas centrales.

No por casualidad, la consigna ms recurrente en los barrios difciles es la de respeto. Exigen respeto a la polica, que en cambio interviene sin razn aparente y efecta controles indiscriminados, mientras les deja a ellos inermes permitiendo que acten impunemente bandas de vendedores de droga y verdaderos delincuentes. Exigen respeto a los empresarios, que no recatan sus recelos cuando los candidatos tienen nombres que suenan extranjeros. La discriminacin existe en Francia, como lo demuestran las comprobaciones realizadas por Sos Racisme, incluso para acceder a las discotecas.

Pero es en el mbito de la desocupacin laboral donde ms ha crecido esa discriminacin. Esos jvenes descendientes de obreros emigrados para trabajar en las fbricas de los aos del boom, algunos de los cuales nunca han visto a sus progenitores levantarse de la cama para ir a trabajar, ya no saben a quin creer. El discurso oficial es de la igualdad de oportunidades, que la escuela igual para todos debera garantizar. Pero sus escuelas son peores que las del centro de la ciudad; sus maestros, ni bien pueden, se largan en busca de aulas ms calmas.

Un estudio ha revelado que la media de los chiquillos de la banlieue dominan un promedio de 400 palabras, mientras que sus coetneos ms afortunados disponen de un lxico de 2.500 palabras. Quienes no saben expresarse, encuentran desahogo en la violencia, pero es ms sorda y ms terrible la rebelda que se acumula en quienes creyeron en la fbula del ascensor social mediante el estudio y hoy se hallan en el paro. O en la precariedad, si son afortunados (compartiendo aqu la suerte de otros jvenes europeos, aunque falte un movimiento poltico capaz de canalizar esa rabia, en Francia como en otras partes). Ven como los cad [jefes de bandas de delincuentes] se desplazan en grandes autos, nico modelo real, mientras los pocos que se arriesgan se van de los barrios difciles, como ha hecho ya la mayora de los franceses de origen que han podido hacerlo.

Poco a poco se ido construyendo el ghetto, social y tnico, y hoy nadie puede asombrarse de que las reacciones sean de ghetizados: falta slo que se extienda el repliegue identitario, que viene ya anunciado por la presencia de imanes radicales, aunque el fenmeno sea todava incipiente. (Pero la confusin, conscientemente fomentada por la extrema derecha, entre inmigrantes y jvenes franceses de origen inmigrante est ya creando un terreno abonado.) Y los polticos gobernantes, entretanto, libran entre s una guerra banderiza, porque los tiempos de la poltica son cortos tenemos las presidenciales de 2007, mientras que los tiempos de la reconstruccin social son largos.

Traduccin para www.sinpermiso.info: Leonor Mar

Anna Maria Merlo es la corresponsal en Pars del cotidiano comunista italiano Il Manifesto

Il Manifesto, 4 noviembre 2005


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