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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-03-2017

A 41 aos del golpe criminal
De la dictadura genocida a la concentracin y miserabilizacin actual

Julio C. Gambina
Rebelin


A 41 aos del golpe genocida del 24 de marzo de 1976 hay que hacer memoria y recuperar los objetivos entonces propuestos por las clases dominantes para considerar cuanto lograron y como los profundizan en nuestra cotidianeidad.

Con el terror de Estado se ejerci la necesaria violencia para reestructurar la economa, el estado y la sociedad, por eso, la cultura del miedo, represin explcita mediante, para obtener una frrea disciplina social. Por eso no debe sorprender la argumentacin ideolgica en el presente contra la movilizacin social en defensa de los derechos de los de abajo. Es la cultura represora de la dominacin que defiende el derecho a circular junto a los de propiedad, contra los de las/os trabajadoras/res, sus salarios y las condiciones de empleo.

Hay matices en 41 aos, s, no es lo mismo la dictadura que los gobiernos constitucionales, no necesariamente democrticos; pero existen algunas regularidades institucionales que atraviesan todo el periodo.

La ms importante es la ofensiva del capital sobre el trabajo y la flexibilizacin y precariedad laboral constituye una constante en el periodo. El tercio de irregularidad en el empleo es menos que la mxima hacia 2001/02, pero refleja la voracidad de la impunidad empresarial que deteriora derechos y condiciones de vida de las/os trabajadoras/es.

Producto de la ofensiva capitalista cambi la relacin cotidiana entre trabajadoras/es y sus empleadoras/es, con la clara intencionalidad de restringir la capacidad de protesta y organizacin sindical, que no es mayor producto del empecinamiento de una cultura social y sindical en la Argentina, con tradicin histrica en diferentes identidades poltico ideolgicas anti capitalistas.

Los instrumentos de la ofensiva capitalista fueron variados, no solo para transformar la relacin laboral, sino el tipo y funcin del Estado, por eso las privatizaciones y el incentivo a la iniciativa privada. Una lgica que hoy se reitera con la pretensin de normalizar la educacin privada, mientras que en la escuela pblica se cae por no haber alternativa para los ms empobrecidos.

Con la mercantilizacin capitalista se organiza la cotidianeidad, en la salud y la educacin, en la vivienda, la cultura, la seguridad o la justicia; pero a no olvidar que ese propsito formulado en tiempos dictatoriales se materializ con gobiernos constitucionales y persiste.

La deuda pblica es un mecanismo en origen que se potenci en tiempos y turnos constitucionales, con una incambiada ley de entidades financieras que rige desde 1977 y cuyo objetivo de concentrar la banca se concret con creces, ms su extranjerizacin.

No puede pensarse en el modelo productivo actual, readecuado en estas dcadas desde el propsito explicitado por el Plan de Martnez de Hoz en abril de 1976, cuyo eje rector tuvo impulso bajo la orientacin de Cavallo con presidentes peronistas y radicales.

Los objetivos de la dictadura no solo se materializaron bajo condicin de golpe de Estado, sino tambin con legislacin aprobada por el Parlamento, sean las leyes de la impunidad o la ley antiterrorista, antecedente de cualquier protocolo de represin contemporneo.

Este trayecto es el que permite explicar el 33% de pobreza y la concentracin en pocos multimillonarios del petrleo, la construccin o las finanzas. Remito a Alejandro Bulgheroni, Eduardo Eurnekian, Alberto Roemmers, Gregorio Prez Companc, Jorge Horacio Brito, Eduardo Costantini, o Marcos Galperin. Argentina replica lo que pasa en el mundo, con 8 fortunas individuales que tienen la misma riqueza que el 50% de la poblacin mundial.

Resulta de inters recuperar la memoria, s, pero tambin considerar las continuidades esenciales en tiempos constitucionales para hacer funcional a la Argentina al orden capitalista mundial, ahora desafiado en el marco de la crisis a su propio reordenamiento. Este se manifiesta en las crticas a la globalizacin capitalista desde sus propias clases dominantes, caso del BREXIT o el triunfo de Trump, o la expansin visible de las derechas mundiales que se ofrecen para reformar en su beneficio el capitalismo actual.

Son reformas para relanzar la lgica de la ganancia, de la acumulacin y la dominacin. Por eso hay que pensar en trminos alternativos, lo que supone la crtica a los procesos de cambios que se procesaron o procesan en nuestra regin y discutir la necesaria transicin desde el orden actual hacia formas sociales de organizacin de la produccin y la cotidianeidad colocando por delante los derechos humanos y los de la naturaleza.

La gigantesca manifestacin de recuperacin del acontecimiento que supuso el genocidio puede servir para construir subjetividad y propuestas programticas para una crtica del pasado y el presente, junto al debate sobre el futuro cercano de emancipacin social.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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