Portada :: Venezuela
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-03-2017

Crepsculo de los dolos : definamos una poltica propia

Chris Gilbert y Cira Pascual Marquina
PoltiK


La izquierda siempre ha sido algo lerda cuando se trata de hacer poltica. Una de las races del problema es que la izquierda fue atrapada por la visin cientificista (el mito de la ciencia) mucho ms rgidamente que la derecha. Pero la poltica es ms arte que ciencia. Por eso cuando la izquierda despierta al arte de la poltica, es a menudo porque bebe clandestinamente de otras fuentes: la serie Juego de Tronos en el caso de Podemos en el Estado espaol; e l Bhagavad Gita para Gandhi y una generacin de nacionalistas indios; o El arte de la guerra de Sun Tzu en el caso de nuestro querido Comandante Chvez.

Una consecuencia lamentable de esta situacin este esoterismo en el mbito poltico, si se quiere es que cuando la izquierda se embarca en la poltica real, sta se tiende a prestar, por falta de discurso compartido, a un estilo libre en el que la creatividad deriva del trabajo innovador hacia la elaboracin de engendros indeseados: Lenin da paso a Stalin y Brzhnev; Cheddi Jagan al opresivo Burnham; Nasser termina en Mubarak. De este modo la sombra del autoritarismo parece perseguir la poltica emancipadora perennemente.

Siendo as las cosas, la pregunta sobre esta tendencia se cierne sobre la situacin venezolana actual. En qu momento podra el discurso poltico, la contundente forma poltica que naci bajo Chvez, desvincularse de su significado y convertirse en mera retrica (solapando un proyecto ajeno o un pacto)? Marx plantea una incgnita similar cuando, en El 18 Brumario de Luis Bonaparte , evoca la posibilidad de que una revolucin se convierta en caricatura de s misma. En este malvenido escenario, en lugar de derribar heroicamente al establishment , se aniquilaran las victorias populares, los logros que son la culminacin de luchas seculares.

Sin duda alguna, Chvez levant hbilmente la espada de Bolvar para tumbar el rgimen oligrquico pitiyanqui. Lo hizo con bro y con aplauso popular, con nuestro aplauso. Sin embargo, qu ocurre cuando esa misma arma bolivariana se convierte en machete que cae sobre unas instituciones liberales que, lamentablemente, todava no han sido reemplazadas por algo mejor? O an peor: qu ocurre cuando el arma que antes se utiliz para limpiar la maleza cuartorepublicana empieza a talar las races del movimiento popular?

Hoy, cuando el Partido Comunista de Venezuela y Redes estn a punto de convertirse en las ltimas vctimas del CNE, todo militante bolivariano se debe estar haciendo la misma pregunta. Nos podemos alegrar cuando el poder electoral colea las vacas locas de la derecha, pero nuestro entusiasmo disminuye precipitadamente cuando se recorta la participacin del movimiento popular en las elecciones. Del mismo modo subyace una preocupacin que, bajo la gida del Carnet de la Patria, la querida "Misin identidad" pueda renacer en una triste "Misin control". Siguiendo las mismas derivas, el Tribunal Supremo de Justicia aplasta alegremente la capacidad de accin de la Asamblea Nacional burguesa lo cual nos parece muy bien, mas los tmidos esfuerzos de otrora por crear un Parlamento Comunal, que sera una expresin del poder popular, se los llev el viento.

Capaz sea inevitable que, en el momento en el que el auge popular de una revolucin entra en declive, abundan los fantasmas que sta evoc, ahora peleando no por los ideales revolucionarios sino por el poder en s. Evidentemente no podemos ver con indiferencia este estrepitoso ocaso de los dolos bajo la suposicin de que, con la cada de las mscaras, se desatara un nuevo impulso revolucionario. Se ha dicho que la revolucin popular es un topo hbil y capaz de renacer en cualquier momento. Pero es una triste realidad que, con la involucin del ciclo revolucionario decimonnico, el viejo topo por el que Marx apost viose obligado a pasar ms de cuarenta aos en el desierto antes de emerger rejuvenecido con el poder sovitico, precisamente ahora hace cien aos.

Marx, de nuevo en El 18 Brumario , compar al movimiento popular con aquel principiante que debe aprender un nuevo idioma y en el proceso recae a cada momento en el uso de su lengua materna, hasta que finalmente logra liberarse de sus viejas costumbres. Aun cuestionando la bsqueda de la tabula rasa cultural implcita en este texto de Marx, podemos adscribirnos a la idea de que hoy la izquierda del Chavismo est obligada a definir un nuevo lxico claramente articulado por principios (y necesidades) populares que reemplace la retrica flotante y vaca del Chavismo institucional. Esta izquierda debe encontrar tambin un nuevo modus operandi en el que la autoridad moral de las masas sustituya el autoritarismo estatal y los simples juegos de poder.

Una leccin bsica del marxismo, desde el Manifiesto en adelante, es que slo mediante la manifestacin de nuestros propios principios fijando el anticapitalismo como piedra angular lograremos salir del laberinto fantasmagrico de la poltica contempornea para ponerla al servicio del proyecto popular. Resulta revelador que en aquel texto dedicado a definir una poltica popular, Marx record el Hamlet de Shakespeare. Como el protagonista del drama isabelino, Marx vio el movimiento popular asediado por fantasmas y plante la necesidad de crear un aparato claro y resuelto para despejar el escena de sombras y dudas. Nosotros tambin debemos desconfiar de la poltica actual y probar la veracidad de lo que nos susurraron los espectros que nos interpelan!

En efecto, slo reflexionando sobre cules son nuestros principios fundamentales (la erradicacin de la lgica del capital y el control democrtico de la sociedad y la produccin) podremos orientarnos en el mundo fantasmagrico de la poltica existente y determinar qu espritu del Bolivarianismo es el nuestro, cul de los Chavismos espectrales es el propio, cul es el democrtico, popular, socialista.

______________

* Artculo escrito originalmente para la edicin n 21 del mensuario PoltiK .

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter