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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-03-2017

Colombia, Oriente Prximo y Ucrania
Acuerdos de paz o rendicin poltica?

James Petras
Rebelin

Traducido para Rebelin por Paco Muoz de Bustillo


Introduccin

Hace unos treinta aos, un sagaz campesino colombiano me dijo: Cuando oigo hablar de `acuerdos de paz, escucho al gobierno afilar sus cuchillos.

ltimamente se ha hablado mucho de acuerdos de paz en todo el mundo. En casi todas las regiones o pases que sufren una guerra o una invasin se ha mencionado la posibilidad de negociar acuerdos de paz. En muchos casos, estos llegaron a firmarse y todava no han logrado acabar con los asesinatos y el caos provocados por la parte beligerante apoyada por Estados Unidos.

Vamos a repasar brevemente algunas de estas negociaciones del pasado y del presente para comprender las dinmicas de los procesos de paz y los resultados subsecuentes.

El proceso de paz

Actualmente estn en marcha diversas negociaciones supuestamente diseadas para lograr acuerdos de paz. Entre ellas podemos citar: las discusiones en Ucrania entre la junta, con sede en Kiev y respaldada por la OTAN y EE.UU., y la dirigencia de la regin de Donbas, situada al este del pas, opuesta al golpe y a la OTAN; en Siria, entre la coalicin saud-EE.UU.-OTAN-terroristas armados y el gobierno sirio y sus aliados rusos, iranes y de Hezbol; en Palestina, entre el rgimen colonial israel respaldado por EE.UU. y las fuerzas por la independencia palestina en Cisjordania y la Franja de Gaza; y, en Colombia, entre el rgimen del presidente Santos apoyado por EE.UU. y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Hay otras negociaciones de paz en marcha que no han recibido atencin pblica.

Resultados de acuerdos de paz del pasado y del presente

A lo largo del pasado cuarto de siglo se firmaron diversos acuerdos de paz, todos los cuales llevaron a la rendicin tcita de los protagonistas antiimperialistas armados y de los movimientos populares de masas.

En Amrica Central, los acuerdos firmados en El Salvador y en Guatemala condujeron al desarme unilateral del movimiento de resistencia, la consolidacin del control de la economa por la oligarqua y el crecimiento y proliferacin sin trabas de bandas de narcotrfico y escuadrones de la muerte auspiciados por el gobierno. A consecuencia de ello se produjo una escalada del terror interno. Los lderes de la resistencia consiguieron votos, entraron en el parlamento como polticos y, en el caso de El Salvador, ocuparon altos cargos. Las desigualdades se mantuvieron o empeoraron al igual que los asesinatos, que llegaron incluso a superar las cifras del periodo previo al acuerdo de paz. Un gran nmero de emigrantes, con frecuencia refugiados que huan de la violencia de las bandas armadas, entraron ilegalmente en EE.UU. Este pas consolid sus bases y sus operaciones militares en Amrica Central, mientras la poblacin segua sufriendo.

Las negociaciones de paz israel-palestinas no produjeron ningn acuerdo, pero sirvieron para proporcionar una ligera tapadera al aumento de la anexin de tierras palestinas para construir enclaves racistas solo para judos, provocando asentamientos ilegales a ms de medio milln de colonos judos. Estados Unidos respald por completo la farsa del proceso de paz, financiando a los lderes-vasallos corruptos palestinos y proporcionando apoyo diplomtico, militar y poltico incondicional a Israel.

Estados Unidos-Unin Sovitica: el acuerdo de paz

Se supona que los acuerdos de paz entre Reagan-Bush y Gorbachov acabaran con la Guerra Fra y lograran la paz global. Pero, en lugar de ello, Estados Unidos y la Unin Europea (UE) establecieron bases militares y regmenes clientelares por toda Europa Oriental, el Bltico y los Balcanes, saquearon los recursos nacionales y se apropiaron de las economas desnacionalizadas. Las lites con sede en EE.UU. dominaron el rgimen vasallo de Boris Yeltsin y despojaron virtualmente a Rusia de sus recursos y su riqueza. En alianza con los oligarcas gansteriles, hundieron su economa.

El rgimen postsovitico de Yeltsin compiti en las elecciones, promovi la multiplicidad de partidos y presidi un pas desolado, aislado y cada vez ms rodeado; al menos la eleccin de Vladimir Putin sirvi para descolonizar el aparato del Estado y reconstruir parcialmente la economa y la sociedad.

Las negociaciones de paz de Ucrania

En 2014, un golpe de Estado violento patrocinado por Estados Unidos uni a fascistas, oligarcas, generales y simpatizantes de la UE, que tomaron en control de Kiev y de la parte occidental de Ucrania. Las regiones orientales pro-democracia de Donbas y la pennsula de Crimea organizaron la resistencia al rgimen golpista. Crimea vot unnimemente la unin con Rusia. Los centros industriales del este de Ucrania (Donbas) formaron milicias populares para resistir a las fuerzas armadas y los paramilitares neonazis de la junta respaldada por EE.UU. Despus de unos aos de caos y habiendo llegado a una situacin de punto muerto, se inici un proceso de negociacin que no impidi que el rgimen de Kiev continuara atacando al Donbas. El intento de paz se convirti en la base del Acuerdo de Minsk, negociado por Francia, Rusia y Alemania, mediante el cual la junta de Kiev pretenda el desarme del movimiento de resistencia, la reocupacin del Donbas y de Crimea y la eventual destruccin de la autonoma cultural, poltica, econmica y militar del este de Ucrania, de mayora tnica rusa. En consecuencia, el Acuerdo de Minsk ha sido poco ms que un plan fracasado para lograr la rendicin. Mientras tanto, el saqueo masivo de la economa de la nacin perpetrado por la junta de Kiev ha convertido Ucrania en un Estado fallido en el que 2,5 millones de habitantes se han trasladado a Rusia y muchos otros miles han emigrado a Occidente a cavar patatas en Polonia o se han incorporado a los burdeles de Londres y Tel Aviv. La juventud desempleada restante ha quedado con la sola opcin de vender sus servicios a las tropas de choque de los paramilitares fascistas de Kiev.

Colombia: Acuerdo de paz o cementerio?

Si examinamos sus encarnaciones pasadas y la experiencia presente, resulta prematuro celebrar el acuerdo de paz de las FARC colombianas y el presidente Santos.

En las ltimas cuatro dcadas, los regmenes oligrquicos colombianos, apoyados por el ejrcito, los escuadrones de la muerte y Washington han convocado innumerables comisiones de paz, inaugurado negociaciones con las FARC y procedido a romperlas para relanzar guerras a gran escala, utilizando los acuerdos de paz como un pretexto para diezmar y desmoralizar a los activistas polticos.

En 1984, el que era presidente Belisario Betancourt firm un acuerdo de paz con las FARC conocido como el Acuerdo Uribe por el cual miles de activistas y simpatizantes de las FARC se desmovilizaron, fundaron un partido legal, la Unin Patritica (UP), y entraron en el juego electoral. En las elecciones de 1986, candidatos de la UP fueron elegidos senadores, congresistas, alcaldes y concejales y su candidato presidencial consigui ms del 20% del voto nacional. En los siguientes cuatro aos, de 1986 a 1989, ms de 5.000 dirigentes, cargos electos y candidatos presidenciales de la UP fueron asesinados en una campaa nacional de terror. Decenas de miles de campesinos, trabajadores del petrleo y jornaleros de las plantaciones fueron asesinados, torturados y empujados al exilio. Los escuadrones paramilitares de la muerte y los ejrcitos privados de los terratenientes, aliados con las Fuerzas Armadas de Colombia, asesinaron a miles de lderes sindicales, periodistas, trabajadores y familiares. La estrategia paramilitar del ejrcito contra no combatientes y civiles de las aldeas haba sido desarrollada en los sesenta por el general del ejrcito estadounidense William Yarborough, comandante del centro especial de la guerra del ejrcito estadounidense y creador de las fuerzas especiales conocidas como boinas verdes.

A los cinco aos de su creacin, la Unin Patritica haba desaparecido: sus miembros supervivientes se haban exiliado o pasado a la clandestinidad.

En 1990, el recin elegido presidente Csar Gaviria proclam el inicio de nuevas negociaciones de paz con las FARC. A los pocos meses de su anuncio, el presidente orden el bombardeo de la Casa Verde, donde se alojaban dirigentes de las FARC y un equipo negociador. Afortunadamente, pudieron escapar antes del ataque traicionero.

El presidente Andrs Pastrana (1998-2001) demand nuevas negociaciones de paz con las FARC que se llevaran a cabo en una zona desmilitarizada. Las conversaciones se iniciaron en la regin selvtica de El Caguan en noviembre de 1998. El presidente Pastrana haba negociado con las FARC y activistas sociales numerosas promesas, concesiones y reformas pero, al mismo tiempo, haba firmado un acuerdo multimillonario de ayuda militar por diez aos con el presidente Clinton, conocido como Plan Colombia. Esta prctica de dobles relaciones culmin con el inicio por parte de las Fuerzas Armadas de Colombia de una poltica de tierra quemada contra las zonas desmilitarizadas bajo el recin elegido presidente lvaro Uribe, relacionado con los escuadrones de la muerte. A lo largo de los siguientes ocho aos, el presidente Uribe empuj al exilio interno a cerca de cuatro millones de campesinos colombianos. Gracias a la financiacin de cientos de miles de millones por parte de Washington, Uribe pudo duplicar el volumen de las fuerzas armadas hasta superar los 350.000 hombres, a la vez que incorporaba a miembros de los escuadrones de la muerte al ejrcito. Asimismo, supervis la formacin de nuevos grupos paramilitares. Hacia 2010, el nmero de guerrilleros de las FARC haba descendido de 18.000 combatientes a menos de 10.000, se haban producido cientos de bajas civiles y millones de personas perdieron su hogar.

En 2010, el antiguo ministro de defensa de Uribe, Juan Manuel Santos, fue elegido presidente. En 2012, Santos inici otro proceso de paz con las FARC, que fue firmado finalmente a finales de 2016. Segn este nuevo acuerdo negociado en Cuba, cientos de oficiales implicados en torturas, asesinatos y desplazamientos forzosos de campesinos recibiran inmunidad mientras que las guerrillas de las FARC tendran que enfrentarse a juicio. El gobierno prometi la reforma agraria y el derecho al retorno a los campesinos desplazados y sus familias. No obstante, cuando los campesinos regresaban para reclamar sus tierras, eran expulsados o incluso asesinados.

Los dirigentes de las FARC aceptaron la desmovilizacin y el desarme unilateral que tendra que realizarse en junio de 2017. El ejrcito y sus aliados paramilitares conservaran sus armas y obtendran el control total sobre las zonas previamente liberadas por las FARC.

El presidente Santos asegur que el acuerdo de paz incluira una serie de decretos presidenciales para privatizar los recursos minerales y petroleros del pas y convertir las pequeas granjas familiares en plantaciones para la agroexportacin. A los campesinos-rebeldes desmovilizados se les ofreci parcelas de tierra yerma y marginal, sin recibir apoyo del gobierno ni fondos para carreteras, aperos, semillas, fertilizantes, ni siquiera para construir las escuelas o viviendas necesarias para la transicin. Aunque algunos de los lderes de las FARC obtuvieron escaos en el Congreso y la libertad para presentarse a las elecciones sin ser hostigados, las bases jvenes de la guerrilla y los campesinos quedaban sin muchas alternativas, a no ser la de unirse a los paramilitares o las bandas de narcotrfico.

En resumen, este repaso histrico demuestra que sucesivos presidentes y regmenes colombianos han violado sistemticamente todos los acuerdos de paz, asesinado a los rebeldes firmantes y mantenido el control de la economa y la mano de obra por parte de las lites. Antes de la actual eleccin, Santos presidi la dcada ms letal siendo ministro de defensa con Uribe.

Por su intermediacin para lograr la paz de los cementerios para decenas de miles de campesinos y activistas colombianos, el presidente Santos fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz.

En la Habana, los lderes y negociadores de las FARC recibieron los elogios del presidente cubano Ral Castro, el presidente Obama, el presidente Maduro de Venezuela y la gran mayora de progresistas y derechistas de Norteamrica, Sudamrica y Europa.

La sangrienta historia de Colombia, con sus asesinatos generalizados de activistas por los derechos humanos y lderes campesinos, ha continuado incluso cuando se estaban firmando los documentos que sealaban el Acuerdo de Paz. Durante el primer mes de 2017, los escuadrones de la muerte, vinculados a la oligarqua y el ejrcito, asesinaron a cinco activistas por los derechos humanos. En 2015, cuando las FARC negociaban varias clausulas del acuerdo, ms de 120 campesinos y activistas fueron asesinados por los grupos paramilitares que continuaban actuando libremente en zonas controladas por el ejrcito de Santos. La maquinaria propagandstica de los medios de comunicacin de masas contina repitiendo la mentira de que ms de 200.000 personas perdieron la vida a manos de la guerrilla y el ejrcito, cuando la inmensa mayora de los asesinatos fueron cometidos por el gobierno y sus aliados, los escuadrones de la muerte; una calumnia que los lderes guerrilleros no han sabido desmontar. El prominente investigador jesuita Javier Giraldo ha documentado minuciosamente el hecho de que ms de tres cuartas partes de dichas muertes fueron obra del ejrcito y los paramilitares.

Se nos pide que creamos que los regmenes presidenciales que han asesinado y continan asesinando a ms de 150.000 trabajadores, campesinos, lderes indgenas y profesionales colombianos se han convertido de un da para otro en socios amantes de la justicia para conseguir la paz. En los tres primeros meses de este ao, activistas defensores del acuerdo de paz con las FARC siguen siendo el objetivo y siguen siendo asesinados por los paramilitares supuestamente desmovilizados.

Los lderes de los movimientos sociales denuncian un aumento de la violencia por parte de las fuerzas del ejrcito y sus aliados. Incluso los monitores de los acuerdos de paz y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos admiten que la violencia estatal y paramilitar est destruyendo cualquier estructura pensada por el presidente Santos para implementar las reformas. A medida que las FARC se retiran de las regiones bajo control popular, los campesinos que pretenden acogerse a la reforma agraria se convierten en objetivo de los ejrcitos privados. El rgimen de Santos est ms interesado en proteger las apropiaciones masivas de tierras de los grandes consorcios mineros.

Mientras los asesinatos de partidarios de las FARC y activistas de derechos humanos se multiplican, mientras el presidente Santos y Washington intentan aprovecharse de una guerrilla desarmada y desmovilizada, el histrico acuerdo de paz se convierte en un gran engao diseado para expandir el poder imperial.

Conclusin: Epitafio para los acuerdos de paz

Una y otra vez, en todo el mundo, las negociaciones y los acuerdos de paz orquestados por el Imperio han tenido un solo objetivo: desarmar, desmovilizar, derrotar y desmoralizar a los luchadores de la resistencia y a sus aliados.

Los acuerdos de paz, tal y como los conocemos, sirven para rearmar y reagrupar a las fuerzas respaldadas por Estados Unidos tras los contratiempos tcticos de la lucha de guerrillas. Su objetivo es dividir a la oposicin (la llamada tctica del salami) y facilitar la conquista. La retrica de paz utilizada en estas negociaciones de paz significa bsicamente el desarme unilateral de los luchadores de la resistencia, la rendicin del territorio y el abandono de los simpatizantes civiles. Las denominadas zonas de guerra, que contienen tierras frtiles y valiosas reservas minerales, se pacifican siendo absorbidas por el rgimen amante de la paz. Ello contribuye a sus programas de privatizacin y a la promocin del saqueo por parte del Estado desarrollista. Los arreglos de paz negociados estn supervisados por las autoridades estadounidenses, que elogian y loan a los lderes rebeldes cuando firman los acuerdos que sern implementados por regmenes vasallos del poder imperial Este ltimo se asegurar de que no se produzca ningn realineamiento en poltica exterior ni ningn cambio estructural socioeconmico.

Algunos acuerdos de paz permiten que los antiguos dirigentes guerrilleros compitan y en algunos casos ganen elecciones como representantes marginales, mientras su base de apoyo es diezmada.

En la mayor parte de los casos, durante el proceso y especialmente tras la firma del acuerdo de paz, las organizaciones y movimientos sociales y sus seguidores del campesinado y la clase trabajadora, as como los activistas por los derechos humanos, acaban siendo objetivo a abatir por el ejrcito y los escuadrones de la muerte paramilitares que operan en connivencia con las bases militares del gobierno.

Con frecuencia, los aliados internacionales de los movimientos de resistencia les han animado a negociar acuerdos de paz para demostrar a Estados Unidos que son responsables, con la esperanza de de mejorar las relaciones diplomticas y comerciales. No hace falta decir que las negociaciones responsables simplemente servirn para reforzar la determinacin del poder imperial para presionar futuras concesiones y estimular agresiones militares y nuevas conquistas.

Los acuerdos de paz justos se basan en el desarme mutuo, el reconocimiento de la autonoma territorial y la autoridad de la administracin insurgente local sobre las reformas agrarias acordadas, al tiempo que mantienen los derechos sobre los recursos minerales y el control de la seguridad militar-pblica.

Los acuerdos de paz deberan ser el primer paso de una agenda poltica implementada bajo el control del ejrcito rebelde independiente y monitores civiles.

El desastroso resultado del desarme unilateral es producto de la no implementacin de una poltica exterior y cambios estructurales progresistas e independientes.

Las negociaciones de paz presentes y pasadas, basadas en el reconocimiento de la soberana de un Estado independiente vinculado a los movimientos de masas, siempre han terminado con Estados Unidos rompiendo los acuerdos. Los genuinos acuerdos de paz son contrarios a la meta imperial de conquistar mediante la mesa negociadora lo que no pudieron ganar mediante la guerra.

El presente artculo puede reproducirse libremente siempre que se respete su totalidad y se nombre a su autor, su traductor y a Rebelin como fuente del mismo.

 



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