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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-03-2017

El peligro islamofbico y la responsabilidad institucional

Santiago Alba Rico
Observatorio de la Islamofobia en los Medios


Definamos rpidamente la islamofobia como el resultado de una doble operacin ideolgica. La primera consiste en constituir un objeto de conocimiento manejable y adverso: el Islam con maysculas concebido como una unidad al mismo tiempo negativa e inasimilable que hablara con una sola voz y dictara a 1.500 millones de seres humanos, repartidos por todo el planeta, una conducta incompatible con nuestros valores occidentales. Negar al islam la variedad de cultos y culturas que sin embargo reconocemos al cristianismo, y absorber en una especie de bola sin fisuras sus complejsimas diferencias doctrinales y geogrficas, sera slo una banal expresin de etnocentrismo europeo si no fuese porque afecta a 21 millones de europeos que son al mismo tiempo musulmanes y forman parte de nuestras sociedades.

La segunda operacin, una vez constituido ese falso objeto de conocimiento, es la de reunir en l, uno por uno, a todos aquellos individuos que, de manera un poco arbitraria, se reconoce como musulmanes. Cmo los reconocemos? Esta segunda operacin implica una racializacin del otro, cuya diferencia -como en el caso del racismo o del machismo- aparece visible e incrustada en el cuerpo, donde no podemos modificarla. Pensemos en los indicadores de radicalizacin con los que se instruye a los policas franceses: barba larga sin bigote, cabeza rapada, vestimenta musulmana, piernas cubiertas hasta el tobillo, rechazo del tatuaje y -porque hay una forma musulmana de hacer dieta- prdida de peso asociada a ayunos frecuentes. Podemos, pues, reconocer de un vistazo a los musulmanes, aunque slo despus de haber establecido lazos arbitrarios entre signos empricos y ese Islam maysculo descrito de forma negativa y amenazadora. El caso de la vestimenta musulmana es ejemplar. Hay muchas musulmanas, por ejemplo, que llevan velo, pero no todas las que llevan velo son musulmanas y hay, adems, mil formas distintas de ser una musulmana con velo. La ecuacin velo/islam, all donde el islam ha sido reducido a fanatismo, violencia y terrorismo, agrava la vulnerabilidad de las europeas musulmanas, vctimas de la mayor parte de las agresiones islamofbicas (90% en Pases Bajos, 81% en Francia, 57% en Inglaterra, 21% en Espaa) y vctimas tambin del propio feminismo laico islamofbico que las abandona a su suerte.

Pero esta racializacin del otro musulmn, minoritario y vulnerable, no slo instala en el cuerpo del otro esa diferencia negativa inasimilable sino que configura un cuerpo colectivo: una comunidad. Los europeos cristianos no constituyen ninguna comunidad y, desde luego, no se habla de ellos en esos trminos. Los musulmanes s. Esta construccin de una comunidad imaginaria, contra la que no deja de alertar el filsofo y arabista Olivier Roy, es quizs la obra ms peligrosa de la islamofobia, pues acelera el proceso de construccin de un enemigo interno que, vinculando de manera fraudulenta la crisis de los refugiados y los atentados del Estado Islmico (cometidos en Europa, no lo olvidemos, por europeos radicalizados en nuestras crceles), legitima un sentido comn islamofbico, promueve medidas securitarias dirigidas, de manera encubierta o no, contra la comunidad musulmana y facilita el crecimiento de los partidos xenfobos y de ultraderecha, empujando as a las minoras musulmanas -para cerrar el bucle- a refugiarse en su comunidad. Este exceso visible de cuerpo -individual y colectivo- se traduce en la inquietante percepcin que se tiene en Europa del nmero de musulmanes: en Espaa, por ejemplo, mientras que la cifra real es del 2%, nosotros vemos y reconocemos a nuestro alrededor hasta un 16%.

Basta una mirada a la historia para valorar los peligros de esta construccin de un enemigo interno. Se hizo en el siglo pasado con los judos y se hace todava, a escala mucho menor, con las mujeres o los homosexuales. Despus de muchos muertos y muchas dramticas resistencias hoy se ha impuesto un discurso polticamente correcto que reprime felizmente las declaraciones antisemitas, machistas u homfobas de nuestros polticos y nuestros medios de comunicacin. En el caso de la islamofobia ocurre exactamente lo contrario. Son las instituciones, los dirigentes y los periodistas los que naturalizan -como ocurri durante siglos con judos, mujeres y homosexuales- este rechazo racista hacia los musulmanes. Si hablamos de Espaa, pas donde han aumentado desde 2014 hasta un 500% las denuncias de islamofobia, es muy necesario alertar, antes de que sea demasiado tarde, sobre esta responsabilidad institucional.

En primer lugar las leyes del gobierno y las medidas policiales. Pensemos en la reforma del cdigo penal, el Pacto Antiterrorista o la campaa Stop Radicalismos, que facilitan esta construccin imaginaria de un enemigo interno. No olvidemos que, de los quinientos detenidos por terrorismo yihadista en Espaa desde el 11M, el 90% han sido puestos en libertad sin cargos. Por desgracia, las operaciones antiterroristas generan noticias -y alerta-; su inconsistencia no.

En segundo lugar tenemos el uso electoral de la amenaza musulmana que, a semejanza de lo que ocurre en el resto de Europa, se empieza a hacer tambin en Espaa . Lo hemos visto en el caso de Vox, Plataforma por Catalua o el propio PP en 2015, partidos que trataron de movilizar el voto a travs de propuestas contra mezquitas, locutorios y restaurantes de kebab o con llamamientos directos a limpiar las ciudades de guetos islmicos.

Pero sin duda los mximos responsables son los medios de comunicacin, y ello precisamente porque se les debe exigir un compromiso puramente informativo y, en ese sentido, educativo. Mientras escribo estas lineas tengo ante mis ojos dos casos extremos de irresponsabilidad periodstica. Uno es un titular de Periodista Digital que dice: los musulmanes vuelven a invadir Espaa. El otro, una noticia del ABC que, hacindose eco de un estudio de Pew Research Center, alerta sobre el crecimiento de la poblacin musulmana en los prximos aos con este encabezamiento: Una Unin Europea cada vez ms musulmana. Con estos titulares no es raro que los europeos no musulmanes veamos tantos musulmanes en nuestras calles. Nuestros medios de comunicacin, en los que se impone a menudo ms la prisa y la inercia que la voluntad manipuladora, deberan ser conscientes del papel que juegan y estar muy atentos para desactivar cualquier tratamiento informativo que promueva esta ecuacin: islam/unidad/negatividad/racializacin/comunidad. Necesitan ayuda; necesitamos su ayuda. Se trata de lograr que nos pareca tan reprochable y escandalosa una agresin o expresin islamofbica como su equivalente ansisemita, sexista u homfobo. Si permitimos -o alimentamos- la construccin de un enemigo interno musulman, el Estado de Derecho estar en grave peligro y con l todas las minoras vulnerables y, en general, los derechos individuales y libertades democrticas duramente conquistados en las ltimas dcadas.


Fuente original: http://www.fundacionalfanar.org/el-peligro-islamofobico-y-la-responsabilidad-institucional/



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