Portada :: Brasil
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-03-2017

El reposicionamento reciente de Brasil y la integracin regional

Marcio Pochmann
ALAI Agencia Latinoamericana de Informacin


La asuncin del gobierno de Michel Temer ha significado el abandono desde el ao 2016 de una amplia coalicin de clases sociales, a favor de la opcin clasista de los adinerados y la puesta en marcha de reformas institucionales que desarman el patrn de polticas pblicas que confomaron la transicin desde la dictadura militar. El ataque a la Constitucin Federal de 1988 reposiciona a Brasil interna y externamente en relacin a tres aspectos principales:

Por un lado, la realineacin con el viejo centro de la dinmica global es la que ha conducido a la prdida de soberana nacional. Desde la puesta en marcha del Mercosur, sin embargo, ya desde la segunda mitad de la dcada de 1980, cuando Brasil y Argentina pusieron fin a la polarizacin presente entre ambos pases durante mucho tiempo, la relacin entre Brasil y los Estados Unidos comenz a verificar cambios significativos. Aunque estos no se produjeron en forma permanente, incluyendo retrocesos en los gobiernos neoliberales de Collor de Mello y Fernando Henrique Cardoso, los cambios ms sustanciales se llevaron a cabo en los aos 2000, con reafirmacin de la soberana nacional.

La poltica exterior llevada adelante por los gobiernos liderados por el Partido de los Trabajadores volvi a colocar a Brasil en una base menos pasiva y subordinada al viejo centro dinmico del capitalismo global. De all, la centralidad de las relaciones Sur-Sur, la promocin de Unasur, las articulaciones de los BRICS con otros pases de Amrica del Sur, la poltica de contenido nacional y de apoyo a la internacionalizacin de las grandes empresas brasileas, el nuevo sistema de defensa fuera de la esfera de Estados Unidos fueros decisivos, entre otros, para enfrentar la segunda ola de la globalizacin capitalista.

Este redireccionamiento no cont -como era de esperar- con el apoyo de Estados Unidos. En cierta forma, y debiendo ello considerarse con las necesarias diferencias, Brasil volvi a conectarse con las experiencias de crisis en el centro de la dinmica del capitalismo mundial, tales como las que se produjeron en los aos 1880 (Inglaterra) y 1930 (Estados Unidos), para andar su propio camino.

Las fuerzas internas del golpismo de Estado desde 2016 no parecen encontrarse solas. Por el contrario, y sin oposicin de Estados Unidos, las reformas del gobierno Temer se alinean en forma pasiva y subordinada a las fuerzas externas presentes en la actual ola de globalizacin capitalista.

De all, la rpida desarticulacin de la orgullosa y activa poltica exterior anterior. El reacercamiento a los Estados Unidos conduce al abandono del Mercosur y las articulaciones sudamericanas con los BRICS, as como a la defensa mercantilista de los acuerdos de libre comercio promoviendo una pauta reprimarizadora de las exportaciones y de prdida de relevancia o secundarizacin de las manufacturas.

Con la misma tnica, fueron abandonadas las polticas tanto de defensa nacional como la de promocin de la internacionalizacin de las grandes empresas brasileas con el apoyo de BNDES (Banco Nacional de Desarrollo). Acompaa en cierto sentido, el movimiento impulsado por la Operacin Lava a Jato que ha llevado a la destruccin de empresas brasileas internacionalizadas, entre otros sectores, en la construccin, el petrleo y el gas, la construccin naval.

Adems de la privatizacin impulsada de lo que queda del parque industrial nacional, se ha incorporado tambin la liberalizacin de la venta de las tierras a extranjeros. De tal forma, tambin actividades econmicas exitosas como las de los agronegocios en tierras tropicales han pasado a ser expuestas al capital monopolista de grandes corporaciones transnacionales.

En el camino de las cadenas de valor globales, el gobierno Temer derrocha toda posibilidad de defensa de los intereses y de la soberana nacional, a excepcin de aquellos pasibles de incorporarse a la segunda ola de la globalizacin capitalista. En este sentido, la entrega que est en curso de los recursos naturales y la promocin de la exportacin de productos primarios parece un retorno a la poca colonial, impulsando a convertir los activos pblicos en sustento de un largo ciclo de las ganancias de la financiarizacin de la riqueza.

Por otro lado, la estructuracin de una nueva hegemona poltica interna permiti el retorno a las reformas neoliberales y el aplastamiento de la nacin federal. Esta mayora que se haba organizado en torno a la superacin del largo ciclo de hiperinflacin brasilea (1978 1994) y se mantuvo durante el Plan Real y sus condicionantes, no se mostr suficiente, sin embargo, para garantizar la plena aplicacin del recetario neoliberal en Brasil.

Como se sabe, desde la dcada de 1980 el peaje cobrado por el centro dinmico global para el ingreso subordinada a la segunda fase de la globalizacin capitalista fue establecido por el Consenso de Washington (1989) como recomendacin internacional a ser aplicado por las polticas econmicas y sociales nacionales.

El resultado de eso fue la internacionalizacin del parque productivo nacional, as como la privatizacin del sector pblico y la desindustrializacin. El deterioro econmico y social fue percibido por la poblacin por la ausencia de crecimiento de la produccin, con el alto desempleo y la exclusin social, a pesar de la estabilidad monetaria logrado.

Los equvocos en la conduccin de la poltica econmica y social neoliberal tornaron el acceso a los flujos financieros dependientes de las altas tasas de inters internas, lo que deriv en la constante apreciacin del tipo de cambio y el estmulo, en consecuencia, de las importaciones y al debilitamiento de las exportaciones con mayor valor agregado. En estas condiciones, las reformas neoliberales perdieron apoyatura, con el debilitamiento de la mayora poltica construida en Brasil para sustentarla.

Al contrario de lo sucedido en Brasil aceptando pasivamente el programa liberal en la dcada de 1990, otras naciones han utilizado hasta la ola de globalizacin que no signific la uniformizacin del mundo -para hacer valer soberanamente todos sus intereses nacionales. Un ejemplo de esto ocurri en Asia, especialmente en China, cuya defensa de la poltica nacional le permiti llevar adelante reformas liberalizadoras que le hicieron posible avanzar en la industrializacin y modernizacin de su economa y la sociedad.

En cierto modo, la experiencia de los gobiernos dirigidos por el Partido de los Trabajadores en la dcada de 2000 buscaron, aun sin negar la existencia de la segunda ola de la globalizacin capitalista, una conduccin propia de las polticas econmicas y sociales nacionales. La unin de una base social heterognea formada principalmente por los estratos de la sociedad perdedores del neoliberalismo fue suficiente para establecer polticas sociales inclusivas y econmicas de crecimiento.

Mientras el pas pudo sacar provecho de los vientos favorables de la globalizacin, la mayora poltica se neg al regreso del programa neoliberal. De tal forma, los gobiernos encabezados por el PT pudieron lograr cuatro victorias electorales sucesivas, a pesar de una oposicin neoliberal minoritaria y fragmentariamente articulada en torno a alianzas polticas internas y externas.

Desde la gran crisis que se inici en 2008, la globalizacin capitalista ha mostrado cambios significativos en relacin al comportamiento que se haba observado desde la dcada de 1980. Por una parte, a pesar del bajo dinamismo econmico de todos los pases, el comercio exterior pas a expandirse a una tasa menor que el PBI mundial (estimndose para 2016 un crecimiento del 1,7% del comercio mundial en comparacin con un 3,1% de crecimiento del PBI) y una disminucin de la significacin de la internacionalizacin de las finanzas (cay del 20,6% del PIB mundial en 2007 a 2,6% en 2015), mientras que la presencia de importados en la produccin importada de diversos pases se redujo (del 71% al 65% en China y del 44% a 38% en Estados Unidos entre 2007 y 2015).

Por otro lado, se ha verificado el apoyo creciente en muchos pases, especialmente los del centro dinmico global, para el regreso de las polticas proteccionistas y la expansin de los gastos militares. La desarticulacin de la Unin Europea, tal como lo demuestra tanto la victoria del Brexit ingls como el ascenso de las fuerzas nacionalistas, se ha sumado el triunfo electoral de Trump en los Estados Unidos con un programa econmico y militar distinto al llevado adelante hasta entonces por republicanos (Reagan, Bush padre e hijo) y demcratas (Clinton y Obama).

En este contexto, aunque tal vez tardamente, el gobierno Temer consigui convertirse rpidamente en una expresin de una mayora que no se opone claramente -por ahora al retorno del recetario neoliberal. Con el colapso de la barrera que se haba establecido al neoliberalismo desde 2003 al neoliberalismo, las reformas pasaron a llevarse adelante rpidamente , volvindose a la agenda que no haba podido completarse en la dcada del 90 en los gobiernos de Collor de Mello y Fernando H. Cardoso.

Un ejemplo de ello tambin ha sido el aplastamiento del federalismo por el traslado de deudas de estados y municipios, conllevando a la subordinacin de las entidades territoriales a la lgica de la privatizacin y la destruccin de las instituciones que pueden brindar cierta autonoma y mecanismos para apoyar el desarrollo regional y local. En la dcada de 1990, por ejemplo, la adopcin del programa neoliberal de ajuste de los estados y municipios llev a la privatizacin de los bienes pblicos en todas las regiones como la captura por parte del gobierno central de 277 millones de reales del presupuesto de las entidades federales y la deuda pblica aument de 111 mil millones a 476 mil millones de reales entre 1997 y 2016.

Resulta claro que del dinamismo econmico que se observ durante el ciclo poltico de la denominada Nueva Repblica estuvo basado en el proceso de industrializacin nacional. Por ejemplo, en el perodo 1985-2015, la economa nacional creci slo un 2,9% en promedio anual, mientras que en el perodo de la industrializacin que se produjo entre los aos 1930 y 1970, el producto interno bruto registr un crecimiento promedio anual de 6,5%.

En tanto, la participacin de Brasil en el producto mundial que alcanz el 4% en 1985, disminuy al 2,9% en 2015. Incluso con un menor dinamismo econmico, la carga tributaria bruta del Estado brasileo aument en el mismo perodo del 24,1% al 32,7%, lo que representa un incremento acumulado del 35,7% o del 1% como promedio anual.

La carga tributaria tuvo un mayor crecimiento para los segmentos de la poblacin de ingreso intermedio , tales como la clase media asalariada y los trabajadores organizados. Mientras que la presin fiscal aument en un 69% para aquellos con ingresos mensuales de entre 1 y 2 salarios mnimos y el 63% para los de 2 a 5 veces mnimo, los segmentos con ingresos mensuales de 15 a 20 veces el salario mnimo y ms de 30 veces de ste observaron entre los aos 1970 y 2000 un incremento del 40,3% y 44%, respectivamente.

Adems de la mayor presin fiscal para sectores sociales bajos y medios de la poblacin, la distribucin de los fondos recaudados por el Estado durante el ciclo poltico de la Nueva Repblica fueron dirigidos principalmente hacia dos sectores. Por un lado, el ms alto de la pirmide distributiva que se benefici por las ganancias en el mercado financiero por el aumento de los gastos de la deuda pblica, pasando de un equivalente al 1,8% del PBI por ao al final de la dictadura militar a un 8% del PBI anual entre los aos 1990 y 2000.

Por otra parte, la base de la pirmide social fue beneficiada por las polticas universales de acceso a la educacin bsica, la salud pblica y otros programas de transferencia de ingresos. Entre 1985 y 2014, por ejemplo, el gasto social en el pas aument del 13,5% al 22,5% del PIB, como resultado del proceso de inclusin social, siendo en particular de mayor significacin para los sectores ms vulnerables de la poblacin en los aos 2000.

Los trabajadores organizados y la clase media asalariada terminaron siendo menos beneficiados con esta divisin general del gasto pblico total durante el ciclo de la Nueva Repblica. Por otra parte, estos mismos sectores sociales fueron los ms penalizados por el avance de la desindustrializacin que destruye relativamente ms los puestos de trabajo en el sector de fabricacin de mayor calificacin y rendimiento.

Ante la creciente dificultad para elevar la presin fiscal en un marco de bajo dinamismo econmico, sobre todo a partir de la recesin que comenz en 2015, la presin sobre el gasto pblico aument considerablemente, con excepcin de los sectores ms ricos. En funcin de ello, la opcin clasista de Temer fue la de reducir el gasto pblico destinado a la base de la pirmide social, lo que le permiti tener a disposicin una proporcin asegurada de recursos pblicos para atender los gastos financieros.

Las reformas neoliberales impulsadas actualmente tratan de proporcionar las condiciones de una dinmica para la acumulacin de capital para los prximos 20 aos, sostenida en gran medida, por transferencias del Estado brasileo hacia gastos financieros. Esto ha sido posible incluso en un marco de bajo dinamismo econmico a travs del recorte del gasto pblico no financiero, especialmente los costos de personal y los sociales, y tambin la inversin pblica, y la expansin de los ingresos procedentes de la privatizaciones y concesiones del Estado.

Adems, se ha abandonado el proyecto integrador de la sociedad, y ha re emergido la perspectiva de una sociedad para un tercio de la poblacin.

Marcio Pochmann es poltico brasileo, economista de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul y doctor en Ciencia Econmica por la Universidad Estadual de Campinas. Director del Centro de Estudios Sindicales y de Economa del Trabajo (Cesit) y presidente de la Fundacin Perseu Abramo.

Fuente: http://www.alainet.org/es/articulo/184347



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter