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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-03-2017

El nuevo libro de Piketty golpea a Dijsselbloem donde duele

Esteban Hernndez
El Confidencial


Las afirmaciones de Dijsselbloem sobre el carcter de los europeos del sur y esa aficin nuestra a las mujeres y a la bebida, y sobre todo a que los responsables y ordenados vecinos del norte paguen la cuenta, poseen mucha ms enjundia que el desdn racista que late bajo ellas. No s qu habra pasado si el ministro de finanzas griego, el espaol, el italiano o el portugus hubieran afirmado que la dificultad en reestructurar la deuda est en que los europeos del norte necesitan ms dinero a toda costa porque se lo gastan en cocana y en chicos, pero seguramente nada bueno.

El problema es que Dijssembloem no solo es el ministro de finanzas holands, sino el presidente del Eurogrupo, una de las personas con ms influencia a la hora de decidir esas polticas econmicas que determinan la eurozona, su futuro y el nivel de recursos econmicos de los que las personas como nosotros podemos disponer. Una mentalidad como la exhibida en esas declaraciones le incapacita para seguir ejerciendo esa funcin, sin duda, pero centrarse en el personaje puede hacernos perder de vista el elemento esencial. Porque quin ha nombrado a Dijssembloem? Por qu est ah, adems de porque es el chico para todo de Schable? Quin controla las polticas que gente cmo l decide?

El corazn de la eurozona

Thomas Piketty da una respuesta a ese problema en su nuevo libro, Pour un trait de dmocratisation de lEurope, que publica ditions du Seuil en Francia. En realidad, es un texto de intervencin, de carcter marcadamente poltico y con un punto coyuntural evidente. Cofirmado con Stphanie Hennette, Guillaume Sacriste y Antoine Vauchez, es un pequeo manifiesto que se vende en Francia a 7,5 euros.

Piketty est haciendo campaa por Benoit Hamon, el cantidato socialista, de cuyo equipo forma parte. No es el economista en jefe, ya que ese papel le correcorresponde a su esposa, Julia Cag, que es quien lidiar con el programa y quien explicar las medidas concretas. Pero lo que propone en el nuevo libro va ms all de una oferta electoral, ya que apunta hacia el corazn de la eurozona y del poder de personas como Dijsselbloem.

El ngulo muerto de la poltica

Segn Piketty, en estos 10 aos de crisis econmica y financiera ha tomado forma un nuevo centro de poder europeo, el gobierno de la zona euro. Es un ncleo poco identificado, nacido bajo el signo de la informalidad y la opacidad, del que forma parte el Eurogrupo integrado por los ministros de finanzas de la zona euro, y que funciona por fuera de los tratados europeos y que no rinde cuentas ni al Parlamento Europeo ni a los nacionales.

Piketty afirma que este gobierno de la zona euro tiene lugar en un ngulo muerto de los controles polticos, en una especie de agujero negro democrtico. Quin controla realmente la redaccin del memorndum que impone reformas estructurales importantes a cambio de la ayuda financiera del Mecanismo Europeo de Estabilidad? Quin da seguimiento a la actividad ejecutiva de las instituciones que conforman la Troika? Quin evala las decisiones tomadas en el Consejo Europeo de Jefes de Estado de la zona euro? Quin sabe lo que se negocia en los dos comits centrales del Eurogrupo, el de Poltica Econmica y el Comit Econmico y Financiero? No lo hacen los parlamentos nacionales, que ni siquiera controlan en el mejor de los casos a su propio Gobierno, ni tampoco el Parlamento Europeo, que ha sido cuidadosamente colocado al margen del gobierno de la zona del euro.

Una forma de sordera

Esta situacin, que Piketty denomina, siguiendo a Habermas, autocracia posdemocrtica, tiene efectos muy reales, tanto en lo que se refiere a relegar a las voces discrepantes, economistas incluidos, que se oponen a las tesis oficiales (una forma de sordera), como a generar una negacin de la realidad que favorece a los populismos de derechas. Y adems prioriza todo lo que tenga que ver con la estabilidad financiera y con dar confianza a los mercados, mientras pasa por alto las cuestiones referidas a las polticas de empleo, la convergencia fiscal, la cohesin social y la solidaridad o el mismo crecimiento.

A este ncleo pertenece alguien tan profundamente inadecuado para gestionar nuestra economa como es Dijsselbloem. Y la pregunta es quin le elige? Quin decide sus funciones? Por qu tienen el poder un puado de tecncratas? Quin los fiscaliza?

Una Asamblea de la zona euro

La propuesta de los firmantes del libro es volver a colocar a la democracia en el centro de las decisiones. Para ello, apuestan por una Asamblea parlamentaria que controle a este gobierno opaco de la zona euro. Segn Piketty, no basta con fortalecer el Parlamento Europeo, sino que se precisa una institucin que organice ese gran mercado que es la zona euro y coordine sus polticas, de forma que esa red burocrtica deje espacio a la voluntad de los ciudadanos, articulada a travs de sus representantes en asuntos cruciales.

La Asamblea estara constituida por 100-150 representantes, designados por los parlamentos nacionales, en que estaran representadas todas las opciones polticas, y cuyo nmero por pas dependera del peso demogrfico que tuviera. As, Alemania contara con 30 representantes y Francia, con 25. Su papel sera el de controlar decisiones tan importantes como las referidas a la economa de la zona euro, y su peso sera muy relevante.

El libro, en realidad una suerte de manifiesto, no contiene ms que el desarrollo de esta idea, eso s, con detalles legales y polticos delimitados de forma muy precisa. Pero con independencia de que se considere positiva o negativa la propuesta, lo cierto es que el texto de Piketty pone el dedo en la llaga de la falta de democracia en la eurozona, y especialmente en aquello que tiene que ver con los asuntos econmicos o financieros. Este gobierno burocrtico no solo adolece de legitimidad democrtica, porque no responde ni ante los parlamentos ni ante los ciudadanos, sino que adems est formado por personas tremendamente ideologizadas, como Schable, o por gente intelectualmente pobre, como Dijsselbloem. Va siendo hora de pensar esto de otra manera. Y si no, Le Pen nos obligar a repensarlo por la fuerza de los hechos. Y luego dirn (y sin ningn pudor) que gente poco informada y sin criterio vota a quienes les ofrecen respuestas simples a problemas complejos. As nos va.


Fuente original: http://www.caffereggio.net/tag/esteban-hernandez/



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