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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-03-2017

Conectar con la naturaleza, vivir con el presente

Vicente Berenguer
Rebelin


El ser humano es un ser social que vive en comunidad. Remotamente vivamos, como el resto de las especies, en la naturaleza, en los bosques, pero poco a poco fuimos diseando nuestro propio proyecto al margen de ella. Fuimos construyendo pequeas aldeas y de ah a las poblaciones y a las grandes urbes. As, llegamos al punto de que gran parte de la poblacin mundial vive en grandes ciudades habindose perdido el contacto con la que siempre fue nuestra casa: la naturaleza.

En este trnsito del vivir en entornos naturales al vivir en las urbes el humano fue ganando y perdiendo cosas. Si hablamos de ganancia podramos decir, por ejemplo, que fue ganando en comodidad y materialidad. Sin embargo, entre las numerosas cosas que hemos perdido en todo este proceso est el contacto con la naturaleza. Esto, que parece de Perogrullo, no lo es tanto si especificamos de qu estamos hablando cuando decimos que hemos perdido el contacto, y es que por contacto no nos estamos refiriendo solamente al vivir-con sino tambin al hecho de vivir-la. Pero para vivir-la se necesitara de algo que tambin se nos ha atrofiado en toda esta vorgine que supone muchas veces la vida urbana, y este algo perdido es el estar en el tiempo.

La especie humana, en efecto, perdi tambin el estar en el tiempo. Hemos incorporado el pasado y el futuro a nuestra lnea psicolgica temporal: en el pasado podemos recordar nuestras vivencias y con el futuro hacemos planes estando orientados en realidad por l. Hasta aqu todo estara bien, pero el problema surge cuando al incorporar el pasado y el futuro arrancamos el presente de nuestras vidas viviendo as la mayor parte del tiempo en el pasado (recordando) o en el futuro (proyectando) pero raras veces conectando.

Perdemos el presente al vivir en base exclusivamente de cara al futuro; perdemos lo que es en favor de lo que an ser y de este modo ni vivimos lo que es ni podemos vivir lo que ser ya que cuando esto sea estaremos de nuevo proyectados a lo por venir. De este modo nos situamos continuamente fuera del tiempo y fuera de la realidad ya que la realidad es nicamente lo que es, lo que est aconteciendo. Es imprescindible hacer planes en nuestras vidas o ms, es absolutamente recomendable tener un proyecto de vida: reflexionar sobre aquello que queremos realizar, meditar acerca de las metas que nos queremos proponer o sencillamente pensar si nos conviene ir a pie a algn sitio o en bicicleta. El contar constantemente con el futuro es algo vital en nuestras vidas: se requiere pensar en l y requerimos estar proyectados en todo momento hacia l, pero esta proyeccin o esta herramienta necesaria a menudo se nos vuelve en contra cuando exclusivamente se vive en lo que an no es y nunca en lo que es.

Pero esta prdida vivencial o este situarse siempre en el futuro o en lo que an no es -caracterstica del ser humano en general y del ser humano-urbano en particular- implica consecuencias, siendo la principal de ellas, como decimos, la prdida del contacto con lo que est sucediendo, la prdida del contacto con lo que es, con lo cual sucede que sufrimos una enorme prdida de intensidad en nuestras vidas. Ser necesario volver a afirmar que el modo de ser tpicamente humano es vivir proyectados hacia el futuro y es necesario que as sea debido a nuestras caractersticas y a nuestro modo de vida, pero no lo es tanto o incluso es contraproducente el no regresar en ningn momento al presente para percibir-vivir todo lo que en l acontece. Y esto justamente es el conectar y es a lo que nos referimos cuando decimos que el ser humano-urbano ha perdido la conexin con la naturaleza pero tambin con su propio presente.

De qu estamos hablando pues cuando decimos que hemos perdido la conexin con la naturaleza? Hemos apuntado que conectar no es solo vivir-con (ella) sino vivir-la (a ella). Y qu es vivirla? Vivirla son aquellos momentos en que nos situamos en el presente sin proyectarnos: es escuchar el lenguaje del pjaro, prestar atencin al rugido de bravo ro, atender al mensaje delviento, captar el reclamo del grillo nocturno y deleitarnos con el vuelo de la mariposa. Es, remontndonos muchos de nosotros a nuestra infancia (y de paso recomendando a los padres que los nios vean la serie), es existir, adoptando en la medida de lo posible, la filosofa de vida de aquella muchachita la cual debera ser un modelo por su ecologa, por sus valores y por su modo de ver la vida: Heidi, una chiquita que amaba a cada ser vivo, a sus montaas y al conjunto de la naturaleza. Heidi, s, viva conectada a la naturaleza y al presente, y es que tal y como le deca su abuelo, hay que escuchar lo que nos susurra el viento, lo que nos dicen los abetos o el poderoso trueno.

Pasamos de vivir en aldeas a vivir en urbes con lo cual, volvemos a incidir, hemos perdido el contacto con la naturaleza, con lo que somos, pero a pesar de que muchos de nosotros no tenemos ya el privilegio de escuchar lo que expresa el pjaro o el sonido del viento sobre las copas de los rboles a no ser que nos desplacemos de vez en cuando fuera de la ciudad (algo muy recomendable), lo que s sigue estando en nuestra mano es ir retornando al presente en la medida en que estar situados en el futuro no nos sea til. Hemos convenido en que necesitamos constantemente hacer planes y proyectarnos pero tambin comprendemos que vivir siempre fuera del presente hace que vivamos la vida con menor intensidad y tambin e importante, aunque no es materia de la presente reflexin, con menor intuicin.

Usemos pues la herramienta de la proyeccin futura a nuestra conveniencia y conectmonos con el aqu y ahora, con el presente, en los momentos en que podamos hacerlo: percibamos, sin pensar en el pasado ni el futuro, la presencia del bosque, del rbol o de la planta; centrmonos exclusivamente en el vuelo del ave o en el brillo de los rayos del sol sobre las nubes, dirijamos toda nuestra atencin al sonido del viento o al rugir del trueno, sintamos la lluvia baar la tierra o simplemente disfrutemos con la presencia de los seres vivos que nos rodean, en este preciso momento, y que precisamente en un futuro no estarn como tampoco nosotros.

Asombrmonos con la belleza de una flor en este preciso instante. Admiremos la belleza que nos rodea en este momento presente.

Vicente Berenguer es asesor filosfico.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.





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