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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-03-2017

Nucleares 60 aos
Dos estrategias de resistencia

Miguel Muiz Gutirrez
Rebelin


El pasado febrero, el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) concedi permiso a la central de Garoa para volver a conectarse a la red y funcionar hasta el 2031. Ello supuso un paso importante p ara convertir en poltica oficial la reivindicacin de la industria nuclear durante los ltimos cinco aos: 60 aos de funcionamiento para todos los reactores atmicos.

Mantener funcionando esas centrales 60 aos es una aberracin desde cualquier punto de vista: aberracin ambiental, por la cantidad de contaminacin radiactiva que generan los reactores en su funcionamiento cotidiano y que se dispersa por el agua, el aire y el suelo ; aberracin sanitaria, por el incremento de enfermedades derivadas de dicha contaminacin; aberracin de seguridad, porque unos reactores que llevan funcionando una media de ms de 30 aos tienen multitud de mecanismos envejecidos y defectuosos, expuestos a avera s que puede n desembocar en catstrofe irreversible, como las que siguen activas en Fukushima y Chernbil; y aberracin energtica, ya que mientras sigan funcionando las centrales nucleares no se producir el cambio hacia un sistema basado en energas renovables.

Slo hay un mbito en que mantener nucleares no es una aberracin, el afn de lucro: los enormes beneficios econmicos para empresas elctricas propietarias (ENEL-ENDESA, IBERDROLA y GAS NATURAL-FENOSA) y los mezquinos beneficios residuales para gobiernos (central y autonmicos) que puedan araar unos mseros impuestos sobre el funcionamiento de las centrales.

Porque el conflicto nuclear an no est resuelto; el permiso de las cinco centrales activas finaliza oficialmente en 2020 (Almaraz y Vandells 2), 2021 (Asc y Cofrentes) y 2024 (Trillo), pero el gobierno puede adelantar su renovacin. Los dueos de las centrales que renuevan en 2020 ya han anunciado que pedirn prrroga hasta los 60 aos en el lmite legal, es decir, en junio y julio de este ao 2017. Si el gobierno del PP l es concede la prrroga de manera automtica, cosa que puede hacer por la nueva regulacin aprobada en el CSN, primero Almaraz, luego Vandells 2 y, en rpida sucesin, las otras tres centrales tendrn garantizados en breve los 60 aos de funcionamiento. Entonces s que la industria nuclear y sus seguidores habrn ganado definitivamente.

La mayora social que se opone en Espaa a la energa atmica se encuentra, aunque muchas personas no sean conscientes de ello, ante una implacable cuenta atrs.

Para enfrentar esta situacin se perfilan dos estrategias que ya estn operando parcialmente; ambas conviven en el Movimiento Ibrico Antinuclear (MIA), el principal mbito de resistencia existente hoy; a mbas desbordan las entidades (asociaciones y partidos) y personas que formamos el MIA; y ambas tienen ventajas e inconvenientes. Haremos un anlisis que, por fuerza, ser esquemtico, ya que viene dictado por la urgencia, la limitacin de extensin y la prioridad de que s ea til para tomar decisiones.

Estrategia de movilizacin y negociacin

La ms visible. Se trata de una movilizacin social en el mbito de influencia del MIA combinada con reuniones polticas institucionales al mximo nivel posible. Se busca c onvencer a los representantes polticos para que acuerden un calendario escalonado de cierre de centrales. Mediante a cciones pblicas (actos, concentraciones o manifestaciones) de repercusin meditica que fuercen a dialogar a l os grupos institucionales. Es la misma estrategia que sigue mayoritariamente el movimiento ecologista ante conflictos ambientales locales.

Ventajas de la movilizacin y negociacin

Las principales son tres: cuenta con una base fiable de movilizacin, formada por miembros de los colectivos implicados, ampliada en este caso dada la importancia y urgencia del conflicto. Se da en un mbito conocido y confortable que permite apoyos blandos, personales y annimos. No hay fracaso. En segundo lugar, se visibiliza el conflicto en los medios de informacin; jugando con la espiral movilizacin informacin negociacin - ms participacin ms movilizacin ms informacin - nueva negociacin, etc. Y, en tercer lugar, se apela a la responsabilidad de las fuerzas polticas institucionales, empezando por las ms afines, en un escenario amable: los polticos con cargos institucionales recogen las reivindicaciones de la a ctividad de grupos sociales, dentro del pluralismo, y cumplen su papel de mediadores ofreciendo respuestas graduadas en funcin de negociaciones, consensos y prioridades entre ellos.

Inconvenientes de la movilizacin y negociacin

No cuenta con el poder de que pueden ejercer las empresas y bancos que sostienen la industria nuclear, y su capacidad de condicionar decisiones polticas, ni con el carcter global del conflicto nuclear, que puede encajar sin mayores problemas las movilizaciones locales o generales que no tengan incidencia poltica directa.

Por otra parte, la participacin de ms colectivos no supone siempre un aumento de efectivos; los colectivos tienen sus propias agendas y prioridades (no todos dan protagonismo a la resistencia contra las nucleares), y la propaganda modula mucho el ritmo de movilizaciones. Adems, los medios de comunicacin siguen los dictados de sus propietarios. Basta con ver que, hasta el momento, las movilizaciones y el conflicto de Almaraz casi no ha salido de los titulares locales o regionales y se han tratado con mucha discrecin; incluso los relacionados con la dimensin internacional del conflicto por la implicacin de Portugal. Los medios tambin pu eden silenciar informacin, darle un carcter sesgado mediante el recurso al contraste de opiniones, o reflejarla de manera inconexa o espordica.

Y en tercer lugar la respuesta de las fuerzas polticas est mediatizada por su propio proyecto. De hecho, slo Unidos Podemos ha recogido de manera coherente la reivindicacin de no renovar los permisos en 2020, 2021 y 2024, el resto de las fuerzas slo llega a nivel de detalle en el caso Garoa, manteniendo las otras centrales nucleares dentro de una ambigedad calculada.

La estrategia de presin poltica directa

Consiste en usar los mecanismos legales de incidencia directa sobre el poder poltico: el ms importante es la Iniciativa Legislativa Popular (ILP), pero tambin se puede recurrir a otros que ofrece cada legislacin autonmica; o a campaas de participacin ciudadana con las instituciones como destinatarias directas. En esta estrategia las acciones pblicas se hacen para difundir y recoger apoyo a un a demanda definida (no renovacin de permisos en 2020, 2021 y 2024) que pide un compromiso concreto (firma o apoyo) a la ciudadana en general, ms all de los colectivos que la impulsan. Est formulada de manera concreta a un a s instituciones y polticos que se ven interpelados por ella. El margen de negociacin est restringido y determinado por el contenido de la campaa. El compromiso de colectivos y personas participantes est definido. Nos centraremos en la ILP.

Ventajas de la presin poltica directa

La ms importante es trasladar al conjunto social la reivindicacin, y cuantificar un apoyo que se traduce de manera definida (firma o apoyo individualizado); tambin permite ir ms all del mbito en que se mueven los colectivos que participan en la estrategia, as como contar con un apoyo puntual y eficaz de otros colectivos que no han realizado trabajo contra la energa nuclear (asociaciones, cooperativas de consumo, grupos de base, sindicatos alternativos, fuerzas de la nueva poltica, etc.), lo que la convierte en un potente altavoz. Abre la posibilidad de que cualquier persona pueda realizar una actividad til recogiendo apoyos en funcin de sus posibilidades. Interpela a los representantes polticos de manera directa y les presiona a definirse. La validez legal de los apoyos da autoridad a las entidades promotoras para dirigirse a las instancias de poder, constituyen l a base de una negociacin poltica slida que refuerza los argumentos. La presin poltica mediante ILP deja huella, puede establecer criterios de posteriores organizaciones, movilizaciones o acciones legales.

Inconvenientes de la presin poltica directa

Obliga a un trabajo ms disciplinado y exigente. Limita la visibilidad del activismo a momentos concretos. Introduce el factor de fracaso si no se consigue el apoyo social necesario. Al restringir el papel de los interlocutores polticos puede generar una respuesta ms hostil por su parte. Los medios de comunicacin pueden silenciar toda la informacin sobre la estrategia a causa, precisamente, de su carcter contundente. Si la presin poltica ha de canalizarse por una institucin (caso de la ILP) puede ser bloqueada de manera indefinida por sus mecanismos internos, o puede ser alterada o manipulada en el curso de su tramitacin.

Son incompatibles ambas estrategias?

En principio pueden ser complementarias, ya que una refuerza a la otra si se dan juntas, pero siendo realistas es muy difcil que se puedan desarrollar juntas dentro del MIA; en primer lugar, por la limitacin de recursos y personas del movimiento de resistencia a las nucleares; en segundo lugar, porque existe una tradicin en el movimiento ecologista de dialogar con los polticos en base a la creencia de que los impactos ambientales son un problema, no un conflicto y, en tercer lugar, por la inercia del activismo de calle: la gratificacin personal e inmediata que supone hacer algo, con la esperanza de que sea recogido por los medios de informacin, difundido y visualizado.

Pero que no puedan darse juntas en el MIA no quiere decir que ambas estrategias sean incompatibles o antagnicas. Personas y colectivos que participan en el MIA pueden prestar apoyo temporal o puntual al desarrollo de acciones de presin poltica directa, y estas pueden ser una fuente de personas que refuerce las movilizaciones del MIA . Esto lleva a argumentar porqu la estrategia de presin poltica directa es necesaria con carcter inmediato, y qu condiciones deben darse para desarrollarla.

Por qu es urgente una presin poltica directa?

La respuesta es sencilla: porque hace frente con ms eficacia a la industria nuclear y sus partidarios; estos cuentan con objetivos definidos y casi conseguidos, con numerosos recursos materiales, con capacidad de presin en medios de informacin y fuerzas polticas, y con abundante representacin (formal e informal) en las instituciones.

Su nico taln de Aquiles es el conocimiento que la sociedad tiene de lo peligrosa que es la energa nuclear, y lo perjudiciales que son las radiaciones; ese conocimiento genera el gran rechazo pasivo de la e nerga nuclear cuando se realiza una encuesta de opinin sobre la misma.

Precisamente, esa es la base para que una presin poltica directa tenga xito: transformar el rechazo pasivo en movilizacin activa al darle un contenido y un objetivo concreto.

Bajo que condiciones puede desarrollarse una estrategia de presin poltica directa?

La ms importante es que se cree un ncleo activo de personas que la tengan como nico punto de su agenda de actividad por un tiempo limitado (el que tarden en desarrollar su plan). Ese equipo debe constituirse como ncleo impulsor y tomar contacto con los grupos sociales y polticos que puedan llevarla a cabo: as ociaciones, cooperativas de consumo, grupos de base, sindicatos alternativos, fuerzas de la nueva poltica, etc.

Es necesario que ese ncleo realice un sondeo o encuesta entre los que llevarn a cabo la accin poltica directa para comprobar las posibilidades de xito o fracaso. Al tratarse de una ILP, o una iniciativa con el poder poltico como destinatario directo, debe contar con suficientes apoyos para que pueda alcanzar sus objetivos. La fase de sondeo debe tener tambin un calendario cerrado de realizacin y valoracin de respuestas obtenidas (unas cinco semanas pueden ser suficientes).

Si la conclusin es que no existen bastantes apoyos para que la accin poltica directa tenga xito lo mejor es abandonar el proyecto, no confiar en que gener e un efecto bola de nieve si se hace: un fracaso aqu implica un refuerzo inmediato de la industria y sus partidarios.

Pero si la estrategia tiene xito, la desautorizacin social que supone para un bloque tan poderoso e insolidario como la industria nuclear es un refuerzo muy valioso para las fuerzas polticas y sociales que se atreven a enfrentarse a l, al margen de lo que pase despus.

Ha llegado el momento en que, sin renunciar a las acciones de movilizacin que se estn desarrollando desde el MIA, se den los pasos necesarios para comprobar si una estrategia de presin poltica directa es factible. Ms vale estar hoy activos, que maana radiactivos.



Miguel Muiz Gutirrez es miembro del Moviment Ibric Antinuclear a Catalunya, de Tanquem Les Nuclears 100% RENOVABLES y mantiene la pgina de divulgacin energtica http://sirenovablesnuclearno.org/ Para avanzar en pasos concretos en la linea defendida desde este artculo se puede enviar un correo electrnico a sirenovablesnuclearno@ pangea.org

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 



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