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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-03-2017

Resistir gobernando

Alfredo Serrano Mancilla
CELAG


En la poltica, el acto de resistir siempre estuvo estrechamente vinculado con ser una fuerza subalterna y opositora. Desde las corrientes progresistas se resisti durante mucho tiempo frente a las dictaduras que hubo en Amrica Latina en la segunda mitad del siglo XX. Pusieron los muertos, los desaparecidos y los exiliados. A pesar de ser una gran mayora la que se opona a esos regmenes totalitarios, se estuvo siempre condenado a estar en un rincn del cuadriltero soportando golpes tras golpes. Y eso inevitablemente se qued como parte de la subjetividad de la izquierda. Cal fuertemente esa idea de situarse como algo marginal, sin posibilidad de tener acceso al poder, siempre en lucha contra aquellos que gobernaban.

Luego, aos despus, las mayoras sociales tambin tuvieron que soportar el tsunami neoliberal durante dcadas. En ese tiempo, la izquierda latinoamericana resisti como pudo, pero siempre siendo oposicin. Marchas y huelgas conformaron parte de la dinmica opositora frente a las polticas econmicas contrarias a las necesidades de la ciudadana. En gran medida, toda esa actividad poltica discurra por afuera de las instituciones y partidos tradicionales. Las calles y las plazas concentraban demandas y protestas.

La resistencia fue la esencia de ese nuevo actor constituyente contra hegemnico. An quedaba muy lejos la idea de llegar a tener el poder poltico suficiente para cambiar realmente las cosas. Durante ese ciclo largo de restauracin conservadora, la resistencia qued muy circunscrita a una tarea opositora. La nica excepcin prolongada fue Cuba que supo resistir a adversidades de todo tipo desde una posicin de gobierno. Pero en el resto del continente, en esos aos, resistir desde la oposicin era lo ms comn. Nos acostumbramos a considerarnos fuerza residual. Pareca impensable construir una mayora poltica y electoral a pesar de tener una amplia fuerza social.

Sin embargo, esa poca termin con la llegada del siglo XXI. Seguramente fue Chvez el primero que tuvo muy claro que haba que tomar el poder poltico para transformar. A Chvez le siguieron Lula, Nstor, Evo, Correa. Y as el siglo XXI fue cambiando el sentido comn de ese progresismo que comenz a pensar en cmo consolidar el poder necesario para avanzar en pro de la gente. Pero no fue lo nico que se transform. Tambin fue evolucionando el significante del resistir.

He aqu definitivamente el nuevo reto para esta nueva poca. En el actual ciclo corto de arremetida restauradora, en pases como Venezuela, Bolivia o Ecuador, nace una prioridad estratgica: aprender a resistir desde la responsabilidad de tener que gobernar. En Argentina, no se logr a tiempo. En Brasil, por otras razones, tampoco. No se supo resistir desde la condicin de gobierno a todos los embistes que vinieron: econmicos, judiciales, mediticos.

Por todo ello se hace absolutamente imprescindible tener que aprender a marcha acelerada cmo se debe resistir mientras se gobierna. No es tarea fcil porque resistir resulta mucho menos seductor que prometer cualquier cosa. Sin embargo, habr que reciclarse en clave pedaggica para explicar por qu estamos ante un nuevo tiempo de resistencia coyuntural para seguir caminando hacia delante. Resistir, en este sentido, no significa justamente repetir constantemente ese anodino discurso del miedo de volver al pasado. El desafo es otro. Es recalcular la ruta con un nuevo GPS. Es entender que ahora se gobierna con viento en contra. Estamos ante una fuerte cada de los precios de los commodities; estamos ante un escenario en el que es imposible aparecer como lo nuevo o como el cambio; estamos ante un desgaste natural luego de tantos aos. El tempo poltico es otro y cabe reconocerlo. Esto de ninguna manera implica que la nica alternativa sea tirar la toalla. Ni mucho menos. Se trata precisamente de resignificar la importancia que tiene resistir en tiempos difciles.

Fuente: http://www.celag.org/resistir-gobernando/


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