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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-03-2017

Mocin de censura contra el presidente autonmico de Murcia
Estar la oposicin a la altura de la gente?

Agustn Moreno
Cuarto Poder


La corrupcin y la privatizacin de la educacin pblica son a veces dos caras de la misma moneda. Lo ha sido en Madrid, con la trama Pnica que se embolsaba cerca de un milln de euros con una serie de colegios concertados. En Murcia coinciden en el tiempo la misma indecencia poltica y el mismo expolio educativo, pero la movilizacin social se ha puesto en marcha. Como en muchas ocasiones la poltica no est a la altura de la ciudadana y el resultado es incierto. El lunes, el juez Prez-Templado, el de las caas con dirigentes del PP, decidir si archiva o no la acusacin de cuatro delitos del presidente regional Qu pasar? Veamos.

El 5 de marzo hubo una gran manifestacin en Murcia contra la corrupcin. Muchos miles de personas salieron a la calle convocados por la Plataforma Anticorrupcin y bajo el lema: Contra la corrupcin, decencia. No era para menos, su presidente autonmico Pedro Antonio Snchez (PP) ha sido imputado en el caso Auditorio y declaraba al da siguiente ante el Tribunal Superior de Justicia de Murcia. Los manifestantes clamaban pidiendo su dimisin y responsabilizaban a la corrupcin de los recortes.

Hay que recordar que el caso Auditorio se refiere a la construccin de un complejo cultural en Puerto Lumbreras, impulsado por Pedro Antonio Snchez, entonces alcalde del PP de la localidad. La cosa no es ninguna broma, tanto por las dimensiones econmicas del proyecto: 6 millones de euros que se financiaban con una subvencin del gobierno regional amigo, aunque se acabaron pagando las obras con fondos pblicos del Plan de Pago a Proveedores cuando faltaba por acabar casi el 40% de las mismas. Y porque hubo otras muchas irregularidades en la tramitacin y total opacidad sobre cmo se gast la subvencin recibida. Prueba de la gravedad del escndalo es la dureza de las imputaciones que le hicieron a Snchez el fiscal Lpez Bernal y la jueza de Lorca por cuatro presuntos delitos: prevaricacin, fraude, falsedad documental y malversacin.

Por cierto, el fiscal superior de Murcia, Lpez Bernal, no ha sido renovado en su puesto por el Consejo Fiscal cuando estaba en mitad de la investigacin. Lpez Bernal ha reconocido haber recibido presiones de partidos polticos en el desempeo de su cargo y haber sufrido campaas de desprestigio. Tambin ha declarado que sufren intimidaciones y desproteccin quienes se dedican a combatir casos de corrupcin. Se refera a que al fiscal anticorrupcin de Murcia, Juan Pablo Lozano, le han entrado en su casa hasta en dos ocasiones para robarle informacin de su ordenador. Son claros avisos de la mafia existente, aunque la tarjeta de visita no adopte la forma de una cabeza de caballo sobre la cama.

El caso Auditorio no es algo excepcional. En Murcia se han seguido muchos procedimientos judiciales sobre corrupcin: casos Totem, Ninette, Camelot y Pagamenta, Nova Carthago, Umbra, etc. Ms cosas para tener completo el paisaje: el presidente murciano coloc en la ejecutiva del PP al amigo del juez que debe resolver, Prez-Templado, el que ha sido recusado por falta de imparcialidad. Ernesto Ekizer explica que el enredo poltico-judicial es tan pavoroso que hace dudar sobre las garantas reales de justicia en Murcia. En pocas novelas de la serie negra habra una trama tan oscura y densa como en la poltica murciana.

Pero Rajoy, fiel a su doctrina de defensa a ultranza de los suyos, defiende a Snchez y ha rechazado pedir su dimisin a pesar de estar imputado. No ha hecho el menor caso a Ciudadanos que ha exigido el cumplimiento del acuerdo que firmaron para la investidura y que exiga en teora una mayor diligencia contra los cargos pblicos salpicados por la corrupcin. El asunto es muy serio porque no se trata solo de incumplir un acuerdo o de desprecio a los socios que junto con el PSOE han asegurado al PP el gobierno. Va ms all, refleja la voluntad de seguir tolerando y encubriendo la corrupcin en sus filas.

Ahora el PP de Murcia aborda una descarada privatizacin de la educacin ampliando los conciertos con dinero pblico a la enseanza no obligatoria de Formacin Profesional y Bachillerato y aumentando su duracin de 4 a 6 aos. Lo ha anunciado el imputado presidente en el marco de un colegio concertado, con el falaz argumento de la libertad de las familias. Pero en realidad financian segregacin y negocio econmico o ideolgico de los centros religiosos con el dinero de todos. Y pretenden hacerlo a la carrera, sin debate en el parlamento regional, porque intuyen que pueden tener poco tiempo poltico. Paralelamente el Director General de Educacin desprestigia a la educacin pblica diciendo que los conciertos permitirn impartir la FP con mayor seriedad.

La respuesta no se ha hecho esperar: cientos de profesores y estudiantes ocuparon las calles del centro de Murcia el 23 de marzo, convocados por todos los sindicatos, la Junta de Personal Docente, la Marea Verde y organizaciones estudiantiles. Su objetivo es defender la educacin pblica de todos y para todos y que no se d ms dinero pblico a la privada, ya que supondra prdida de unidades, alumnado y profesorado. Adems, hay varias decenas de encierros en los centros educativos y una huelga y una gran manifestacin convocada para el 28 de marzo.

Mientras la ciudadana se moviliza, la oposicin compite a ver quin tiene ms protagonismo y es incapaz de presentar una mocin de censura conjunta. Finalmente lo ha hecho el PSOE y Podemos la apoyar, pero Ciudadanos dice que no la votar si no es para convocar elecciones. As las cosas, no est claro qu pasar. Si el lunes el juez Prez-Templado archiva el caso, seguir Snchez; si abre juicio oral, tendra que dimitir en aplicacin de los estatutos y Cs apoyara a un nuevo presidente del PP, aunque fuera un ttere del anterior. Todo seguira igual, incluida la intencin aprobar el decreto sobre los conciertos educativos. Es necesario que la oposicin pacte un cambio de gobierno y de poltica. Conseguir el acuerdo es un imperativo democrtico para combatir la corrupcin y asegurar que Murcia tenga un gobierno decente que mire por el inters de la mayora social. De lo contrario, la oposicin har un ridculo espantoso si no es capaz de acabar con un gobierno nefasto, cuando la calle y plataformas de ciudadanos estn pidiendo a gritos un gobierno de progreso.

Fuente: http://www.cuartopoder.es/laespumaylamarea/2017/03/26/murcia-estara-la-oposicion-a-la-altura-de-la-gente/1896

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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