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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-03-2017

Los vientres de alquiler, la Virgen Maria y la derecha catlica

Antonio Gmez Movelln
Rebelin


Recientemente el cardenal Blzquez ha realizado unas declaraciones en favor de la mujer alertando sobre la esclavitud en la industria de los vientres de alquiler y sobre el peligro de la violencia hacia las mujeres y es curioso y paradjico porque no existe en el mundo ninguna institucin que haya guardado en su seno tanto odio a la mujer como la iglesia catlica. Probablemente la iglesia catlica es la institucin ms misgina y machista que haya existido en la historia. Segn el catolicismo, la maldicin de la humanidad es provocada por la mujer, por Eva, que osa comer del rbol del conocimiento. Jesucristo, si existi histricamente, no era precisamente un feminista y todos los evangelios dan a la mujer una consideracin de sierva cuyo deber era la sumisin al patriarcado. Jesucristo era, ni ms ni menos, un machista judo del siglo I, incluso la indiferencia y misoginia de Jess con las mujeres es llamativa.

En el momento de cristianizacin de Europa, la Iglesia persigui a las herejas y a las creencias paganas y ms tardamente se persigui con especial virulencia a las brujas. Cuando la iglesia devino una institucin poderosa, el clero se convirti en un lugar privilegiado para la aristocracia y los cardenales, obispos y cannigos se convirtieron en grandes seores llegando a una corrupcin sin paragn histrico. En el siglo XVIII las imgenes de la pornografa se suelen desarrollar en iglesias y conventos y muchas abadas se convirtieron en verdaderos prostbulos. La impronta del catolicismo y el cristianismo, en las mentalidades europeas, ha sido de tal calado que las normas civiles, durante siglos, han sido las normas de la moral catlica. Hasta bien entrado el siglo XX muchos pases europeos no se han podido desembarazar de la asfixia del catolicismo. En nuestro pas, durante todo el siglo XX, la moral catlica se impuso sobre la sociedad y todava persisten privilegios inaceptables para el catolicismo.

En la actualidad la Iglesia se atrinchera en la caridad como reclamo casi nico de su conexin con una buena moral. En efecto, ya ni los catlicos nominales estn de acuerdo con la moral catlica. La discriminacin natural de la mujer que sustenta el catolicismo, la homofobia o la represin de la libertad sexual son todo ello asuntos que muy difcilmente puede la iglesia seguir manteniendo incluso ni en su propio seno, ya que cada da a hay ms curas y monjas que exigen derechos de libertad sexual en la iglesia y el acceso de la mujer a la jerarqua catlica y a oficio de los ritos. Adems, el desprestigio de la Iglesia catlica, al ser la institucin ms pedfila del planeta y que ms ha abusado de nios y nias, se ha incrementado por cien en las ltimas dcadas. Los Estados occidentales, por otro lado, debido a las presiones internacionales ya no puede mantener, aunque quiera, la moral catlica en las leyes civiles. Hoy la sociedad internacional ha inscrito en sus convenciones internacionales la lucha contra la discriminacin de la mujer y contra la homofobia y muy difcilmente los Estados pueden refugiarse en las particularidades nacionales o religiosas para mantener leyes discriminatorias.

La derecha en Espaa, pero pasa igual en otros pases, bien sea democratacristiana, liberal u de otro tipo se ha alejado de la moral catlica ya que no puede mantener las exigencias de la Iglesia en relacin a la legislacin civil y lo mismo ha pasado con la socialdemocracia cuya base electoral ya no le permite que mantenga privilegios con el catolicismo. En Espaa, una de las ltimas operaciones pro catlicas la protagoniz el poltico Ruiz Gallardn que se envolvi en la bandera provida para rivalizar con intereses propios en el seno del Partido Popular. Todo este movimiento provida est perdiendo fuelle en Europa y ya queda prcticamente reducido, en el terreno poltico, a segmentos ultra catlicos de extrema derecha o simplemente a catlicos fanticos. Pero los partidos polticos no dan la batalla en este aspecto ya que saben que ha dejado de ser un elemento de redito electoral. Igualmente ha ocurrido con la discriminacin de las mujeres en aspectos como el matrimonio civil o el divorcio: el catolicismo ya no puede imponer estos asuntos a la sociedad civil y ya no tiene partidos polticos que los defienda, ni siquiera los democratacristianos. Ocurre lo mismo en asuntos tales como la censura, la homofobia o la muerte digna. Hoy es muy difcil que los partidos polticos europeos puedan oponerse al matrimonio homosexual o sustenten pblicamente discriminaciones por razn de orientacin sexual. De ah la soledad del autobs de Hazte or. Ni el Opus Dei les apoya. Hoy la derecha catlica tiene otros objetivos a alcanzar.

En Europa, la Iglesia y la derecha catlica pretende asociar la idea de modernidad y tolerancia, tambin en lo que incumbe a la liberacin de la mujer, al cristianismo. De ah intenta asociar la idea de Europa al cristianismo: Europa es moderna porque es cristiana, se argumenta. Se trata, al tiempo, de enfrentar esa modernidad europea y cristiana al islam fomentado una islamofobia cultural. El cristianismo es una religin humanista y el islam no lo es etc, etc. La opresin de la mujer en el mundo islmico y la paoleta son los elementos que se utilizan para generar xenofobia. Los valores occidentales, se sigue argumentado, son cristianos. Es una ideologa que al principio estaba reducida a la extrema derecha y hoy es asumida por todo el espectro poltico ya que se persiguen objetivos xenfobos en el interior de cada nacin y de mantenimiento de relaciones neocoloniales, al nivel internacional. El caso ms espectacular ha sido la extrema derecha del Frente Nacional francs que ha unido, en una voltereta de salto mortal, el cristianismo, la unidad nacional y el laicismo.

Al mismo tiempo que se afirma la superioridad de la civilizacin cristiana tambin se potencia, ante la imposibilidad de mantener la moral catlica en la legislacin civil europea, un feminismo conservador en el cual la familia es eje central del discurso; una familia moderna apoyada en la conciliacin laboral y la igualdad entre lo sexos; no se condena abiertamente la homosexualidad ni siquiera el matrimonio homosexual pero si las adopciones homosexuales y la maternidad subrogada; la lucha contra la violencia machista en el hogar constituye tambin un elemento central del discurso haciendo hincapi en los elementos meramente represivos. Junto a ello se apoyan los programas que ensalzan a la mujer ejecutiva y triunfadora en el mundo de los negocios. Todo este discurso tiende, en verdad, a oscurecer la discriminacin real de las mujeres en nuestra sociedad: la ocupacin de los peores empleos por las mujeres y la consolidacin de un moderno machismo que se manifiesta en fenmenos como la prostitucin o la pornografa de masas adems del aumento de violencia y el mantenimiento de la ideologa patriarcal en los programas de televisin de ms audiencia y en la publicidad. Es curioso que en los organismos e instituciones oficiales en asuntos tales como la familia, el menor, la mujer etc en los Estados europeos sean de la preferencia de ocupacin por polticos y polticas de esa derecha catlica favoreciendo y subvencionado el asociacionismo vinculado a esas ideologas y desviando fondos a la obra social de la iglesia catlica. Adems, al feminismo que de verdad lucha por los derechos de las mujeres y que critica al patriarcado y a las instituciones que lo defienden se le intenta o diluir en el imaginario social en estos nuevos feminismos del establishment o en hacerlo aparecer como violento y minoritario (vase por ejemplo el caso FEMEN).

La iglesia catlica y tambin el cardenal Blzquez pese a condenar la la ideologa de gnero-es decir las polticas por la igualdadest haciendo campaa, ltimamente, en contra de la violencia machista como si la iglesia catlica no fuera culpable del machismo en nuestra sociedad siendo, como es, un puntal del patriarcado empezando por la estructura de la propia iglesia catlica. Esa ideologa patriarcal de la inferioridad de la mujer es la que ha potenciado el machismo violento. Pero ahora la iglesia, al alzar la voz contra el maltrato de la mujer, quiere aparecer como una institucin defensora de la mujer, pese a negarle histricamente la libertad sexual, la autonoma personal o la igualdad.

Es curioso que cuando se han promulgado en muchos pases europeos -con la feroz oposicin de las iglesias-, las leyes civiles de matrimonio homosexual es cuando la iglesia catlica ha comenzado a realizar una intensa campaa contra los vientres de alquiler. Anteriormente si bien se opona formalmente, la iglesia no lanz ninguna campaa como la que viene realizando en la actualidad y la razn es que la maternidad subrogada por homosexuales es lo que verdaderamente le molesta. Es cierto que los vientres de alquiler constituye un negocio que bien pudiera considerase la herma menor de la prostitucin (vase mi artculo en http://diario16.com/vientres-de-alquiler-la-hermana-pequena-de-la-prostitucion/) pero debemos tambin comprender que la iglesia est utilizando este asunto para ir en contra de las nuevas formas familiares y particularmente las homoparentales. Por eso el feminismo no puede, en ningn momento, unirse a las campaas reaccionarias que enarbola esa derecha catlica junto a la iglesia. Pinsese que la iglesia, al final, no defiende a la mujer sino defiende la reproduccin natural en contra de los homosexuales. Por el contrario, el feminismo, al denunciar el negocio de los vientres de alquiler o la prostitucin, enarbola la bandera de la liberacin y no la de la defensa del patriarcado y el machismo.

La iglesia catlica ha sublimado, histricamente, al mito de la Virgen, ya que es una mujer sin pecado; la virginidad se asocia, en la iglesia, a la pureza y el sexo, al pecado. Pero adems, la Virgen es la madre de Dios- del verdadero patriarca- gracias a una inmaculada concepcin, una especie de gestacin subrogada o de vientre de alquiler. Paradjicamente el mito se vuelve contra la doctrina.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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