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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-03-2017

Mujeres & dictadura Argentina
Mujeres en dictadura, el terrorismo de Estado sobre nuestros cuerpos

La Tinta

En el marco de los juicios por lesa humanidad llevados a cabo en el pas, creemos necesario mirar con perspectiva de gnero los hechos que sucedieron en la dictadura.


Segn el Informe Nacional sobre Desaparicin de Personas, el 33% del total de los desaparecidos y desaparecidas entre 1976 y 1983, fueron mujeres. A partir de los testimonios de las sobrevivientes, sabemos que exista una violencia especfica hacia ellas. Fue sistemtica, planificada y aplicada en casi todas las detenidas, en los diversos Centros Clandestinos de Detencin (CCD) del pas.

Torturas especializadas


En los CCD todos los maltratos estaban permitidos tanto para varones como para mujeres. Denigracin, golpes, picana, submarino, violaciones, desnudez obligatoria. En el caso especfico de las mujeres, adems de todas las anteriores, incluan otros mtodos. Por ejemplo, introducan objetos en las vaginas, cuando menstruaban no tenan acceso a proteccin, eran manoseadas por los torturadores, entre otras. Adems, como parte del plan de exterminio y desaparicin, las mujeres embarazadas reciban los mismos tipos de vejaciones que todos. Los partos y nacimientos en cautiverio ocurran incluso dentro de los CCD que contaban con salas especiales para ello. De hecho, muchas denunciaron que las torturas les produjeron abortos.

Otras, que las condiciones de salud, higiene y limpieza eran psimas. En muchos casos, a los siete meses de embarazo, aproximadamente, les inducan el parto, que en general eran cesreas. Adems de mdicos, uniformados y civiles armados presenciaban los nacimientos. En otros casos, las detenidas empezaban el trabajo de parto y no reciban asistencia mdica sino de sus mismas compaeras detenidas. Muchas veces se obligaba a las mujeres que acababan de parir, a limpiar el lugar donde haban dado a luz. A todos estos mtodos de tortura, se sumaba la incertidumbre sobre sus vidas y las de sus hijos, si iban a quedar juntos o si iban a ser liberados. Otra prctica comn, era hacer que la detenida escribieran una carta para sus parientes, a quienes se la iban a entregar junto con sus hijos. Pero esto casi nunca ocurri. Cientos de bebs expropiados fueron arrancados de los brazos de sus madres al momento del parto. De la mayora de ellos, todava no se conoce el paradero.

Lo que se calla

Sonderguer, coordinadora de la investigacin Anlisis de la relacin entre violencia sexual, tortura y violacin a los derechos humanos, publicado por la Universidad Nacional de Quilmes, indica que el castigo de la dictadura hacia las mujeres era no slo por subversivas, sino tambin por ir en contra de lo que la sociedad patriarcal esperaba de ellas por ser mujeres.

Sonderguer seala que el silencio respecto de la violencia especfica sobre las mujeres en la ltima dictadura se relaciona con dos razones. Por un lado es una cuestin postergada y por otro, su tratamiento pone en discusin el orden sociocultural actual y no slo el del contexto del terrorismo de Estado. Al respecto tambin apunta que la impunidad con la que se ejecut la violencia sexual durante el terrorismo de Estado pone de manifiesto todos los prejuicios sexistas que subyacen an hoy en la valoracin de los delitos sexuales.

Segn la investigadora Mara Sonderguer, las mujeres que fueron vctimas de la ltima dictadura militar en Argentina, sufrieron un doble castigo: Por militantes y por transgredir el orden machista establecido.

Desde el ao 2000 la Corte Penal Internacional considera delito de lesa humanidad a las violaciones, la esclavitud sexual, la trata, la esterilizacin forzada y los abusos sexuales cometidos dentro de un plan sistemtico contra una poblacin civil.
En Argentina, recin en 2010, este tipo de delitos cometidos sistemticamente por los represores durante la ltima dictadura militar, pasaron a ser considerados de lesa humanidad.

"Nos gustara agradecerle a esas mujeres, a esas madres, abuelas e hijas que han puesto el cuerpo y el alma, que nos han legado la lucha, la resistencia, la fuerza y la conviccin para torcer lo dado, para pelear en contra de lo terrible y lo injusto. Nos han enseados a pararnos firmes ante las atrocidades del poder y el Estado patriarcal. Hemos aprendido que a veces podemos cansarnos, pero nunca rendirnos y que todas juntas somos invencibles. Gracias."

En Crdoba

En la Megacausa La Perla/La Ribera s se juzgaron los delitos sexuales como delitos de Lesa Humanidad, tratados como tales y no simplemente bajo la figura legal de tormentos. Hubo siete condenas por abuso deshonesto, figura jurdica que que se refiere a actos sexuales que atentan contra la libertad sexual y no necesariamente llegan a la penetracin. Tambin los militares fueron juzgados y condenados por primera vez en Crdoba, por el robo de bebs.

La violencia que se ejerci en esos aos sobre el cuerpo de las mujeres, no se puede igualar a otras. Su particularidad radica en que es consecuencia tambin, de una estructura de poder machista que se repite hasta la actualidad con diferentes caras. Esta mirada hacia el pasado y hacia los crmenes de lesa humanidad cometidos sobre mujeres, aporta a la reparacin del dao como sociedad, a los procesos de justicia y a la construccin de una memoria colectiva que repudie el terrorismo de Estado. Tambin afirmamos que es imprescindible seguir analizando as la relacin entre mujeres y Estado para poder problematizar y transformar las violencias que son ejercidas cotidianamente sobre nuestros cuerpos.

Cada vez que en un hospital nos niegan la posibilidad de un parto respetado, cada vez que un polica no nos permite amamantar en la calle, cada vez que un funcionario pblico es miembro de una red de trata, entre mltiples ejemplos de situaciones que vivimos a diario. Nos gustara agradecerle a esas mujeres, a esas madres, abuelas e hijas que han puesto el cuerpo y el alma, que nos han legado la lucha, la resistencia, la fuerza y la conviccin para torcer lo dado, para pelear en contra de lo terrible y lo injusto.

Nos han enseados a pararnos firmes ante las atrocidades del poder y el Estado patriarcal. Hemos aprendido que a veces podemos cansarnos, pero nunca rendirnos y que todas juntas somos invencibles. Gracias.



Fuente: http://latinta.com.ar/2017/03/mujeres-en-dictadura-el-terrorismo-de-estado-sobre-nuestros-cuerpos/


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