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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-03-2017

La farsa de la democracia chilena

Alejandro Lavqun
Rebelin


Nuestra democracia se prepara para una nueva puesta en escena: la eleccin presidencial y parlamentaria 2017. Los candidatos se autoproclaman servidores pblicos, privilegiando, por sobre su existencia personal, trabajar por el bien comn. Sacrificio que, evidentemente, consideran suficiente mrito para ser electos o reelectos. En los hechos, sucede todo lo contrario.

La democracia chilena es una farsa. Una dictadura de los partidos polticos que slo buscan beneficiarse a costa del Estado. Beneficio que se concreta en sus mximos dirigentes y algunos saltimbanquis del squito ms cercano. A la masa militante slo le toca, de vez en cuando, uno que otro caramelo. Los electores slo pueden votar por quienes los partidos deciden que se debe votar.

Es decir, son los partidos, y nadie ms que ellos, quienes autorizan los nombres que irn en las papeletas el da de la eleccin. La seora Juanita no puede ser candidata aunque la proclame una comuna entera.

Los partidos gobernantes, a travs del parlamento - en concomitancia con la oposicin de turno - dictan las leyes y deciden que es lo bueno y lo malo para los habitantes del pas. A cambio de algunos beneficios (siempre con letra chica), que no deberan ser otra cosa que derechos fundamentales del ser humano constituido en sociedad, atrapan las conciencias suficientes para ganar elecciones.

Una vez electos presidente y parlamento, las promesas de prosperidad para los chilenos se esfuman como se esfuman los dineros de la Ley Reservada del Cobre en las charreteras militares.

Por su parte, los empresarios, colonizadores de los polticos, fortalecen con cada eleccin su voraz apetito por el lucro, estrujando hasta la ltima gota de sudor a los trabajadores. Se han apropiado de los fondos de pensiones, del agua, de la luz, de las comunicaciones, de la vivienda, del mar, de la educacin, de la salud, etctera. Y an as siguen insatisfechos. Incluso se sienten perjudicados porque deben pagar mseros impuestos.

Los candidatos no escatiman en gastar millonarios montos en sus campaas, donde la mentira se enseorea, vendiendo ilusiones y discursos prefabricados por dcadas. Se debe ganar a toda costa un podio en la repblica, como en aquel chiste popular donde el candidato ofrece un puente, y cuando le hacen ver que en la comarca no hay ro, responde: Bueno, tambin les pongo un ro.

El problema de fondo, para edificar una verdadera democracia, debe resolverse, primero, con un plebiscito donde los chilenos decidamos qu pas queremos. Por ejemplo: Queremos un pas con el agua en manos de privados o del Estado? Queremos un pas regido por una economa neoliberal o una economa social? Lo mismo en el caso de la salud, previsin, educacin, luz, comunicaciones y otros servicios.

Una vez decidido esto se debe realizar una Asamblea Constituyente para darnos una Constitucin acorde al pas que hemos decidido tener. Cualquier otra solucin es seguir en lo mismo.

Porque los abusos se deben a la estructura econmica-poltica-administrativa que nos rige, que es donde la explotacin del hombre por el hombre se perpeta. Si no se cambia la estructura actual, que fue montada en el siglo XIX por la oligarqua y reforzada en la Constitucin de 1980 por la tirana cvico-militar, genocida y bucanera, da lo mismo si gobierna la Alianza, la Nueva Mayora o el Frente Amplio, pues gobernarn dentro de la misma estructura que tanto dao ha hecho y sigue haciendo al pueblo, sobre todo a los sectores ms pobres.

Si en Chile no existiera el crdito un segmento no menor de la poblacin sufrira una seria crisis de hambruna. Los endeudados son millones. Y una golondrina no hace verano. Esto es una triste realidad, un hecho de la causa que tiene a los chilenos enjaulados.

Otro asunto, que permite nuestra farsa democrtica, es que tienen tribuna pblica personajes que deberan estar condenados por complicidad y encubrimiento de las violaciones de los derechos humanos durante la dictadura.

La inmensa mayora de ellos se encuentran atrincherados en la UDI y RN, cuyos dirigentes principales poseen un perfil psicolgico DINA-CNI. Si tuviramos un sistema de elecciones realmente democrtico y representativo estos personajes no podran acceder jams a cargos pblicos, pues es impresentable que se erijan como representantes de la sociedad quienes justifican a ladrones y asesinos.

Es hora de que los afectados digan basta, no puede ser que la farsa de la democracia chilena siga siendo para siempre, y como en el poema de Pezoa Vliz, nadie diga nada, ni el vecino Prez ni el vecino Pinto.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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