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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-03-2017

Noche y niebla en el Shara Occidental

Pablo A. de la Vega M
Sahara Press Service


No obstante las dcadas transcurridas, no deja de estremecernos el horror y la barbarie generadas por la doctrina nacionalsocialista durante la Segunda Guerra Mundial. En particular, cuando releemos los dramticos testimonios de las y los sobrevivientes. O cuando miramos impotentes algunas de las imgenes de archivo y estudios flmicos de aquella poca siniestra.

Y, quizs, uno de los documentales que necesariamente hay que mirar una y otra vez, para preservar la memoria colectiva, es Noche y Niebla (Nuit et Brouillard), una realizacin de Alain Resnais (1955) que, segn Rebeca Romero Escriv, rompi el silencio cinematogrfico que la guerra fra haba signado en el mundo occidental sobre el recuerdo del horror nazi.

Aunque, otra de las virtudes del magistral documental de Resnais es la de remitirnos al espeluznante bando alemn emanado del mariscal Wilhelm Keitel, conocido como Decreto Noche y Niebla (Nacht und Nebel-Erlass), mediante el cual se reprimi y elimin a los opositores polticos en los territorios ocupados, a los miembros de la Resistencia, en especial a la yugoslava, la polaca y la francesa, y a los prisioneros de guerra de los aliados.

El jurista argentino Rodolfo Mattarolo, experto en Derechos Humanos, quien ha sido consultado en diversas ocasiones por las Naciones Unidas, nos relata que en el verano boreal de 1941, Adolf Hitler conmut la pena de muerte por la de prisin a una mujer llamada Louise Woirgny, integrante de la resistencia francesa, ordenando que sea trasladada inmediatamente a Alemania y aislada del mundo exterior. Hitler habra pensado que la desaparicin de esa mujer sera ms sobrecogedora que su ejecucin y tendra la ventaja de no convertirla en mrtir.

Wilhelm Keitel fue el ejecutor de esa decisin que, lustros ms tarde, inspirara a las dictaduras militares del Cono Sur y a otros regmenes autoritarios en el continente americano. Este fue considerado el crimen perfecto. Aplicacin secreta de la pena, sin dejar pruebas o testimonios sobre las circunstancias y los trminos de la misma. Noche y Niebla, posteriormente, fue declarada como un crimen de guerra en los Juicios de Nremberg.

Sin embargo, esta doctrina no slo devast Amrica Latina, durante las dcadas de los 70 y los 80, pues se implement en alrededor de diez pases de la regin, a travs del Plan Cndor, sino tambin lo hizo en Vietnam del Norte y Sur, entre 1965 y 1972, mediante la Operacin Phoenix. Y, a pesar de los esfuerzos de la comunidad internacional para erradicar este crimen de lesa humanidad, esta prctica perversa se despierta como el viejo monstruo que yace entre los escombros, a decir de la crtica cinematogrfica Romero Escriv.

Y, por cierto, extendi sus alas aterradoras sobre el Shara Occidental an antes de la Marcha Verde y la posterior invasin militar marroqu que ha cobrado miles de vctimas hasta la fecha, entre ellas centenas de detenidos-desaparecidos saharauis.

A las 4:30 de una madrugada no precisada de julio de 1970 -escriba Toms Barbulo, periodista de El Pas, en una de sus ediciones dominicales en marzo de 1998- una patrulla del Tercio Juan de Austria, al mando de un oficial de la Polica Territorial, se present en el calabozo del cuartel de Artillera de El Aain y se llev al prisionero Mohamed Sid Brahim Sid Embarec Basir, ms conocido como Basiri, lder del primer partido nacionalista saharaui. Nunca ms se le volvi a ver.

El capitn del Servicio de Informacin y Seguridad en el Gobierno General del Sahara, Jos Ramn Diego Aguirre, dijo, en su momento, que ese asunto es una vergenza nacional.

Pero esta detencin-desaparicin no fue la nica. El mismo Barbulo anotaba que en 1977, el Frente Polisario entreg a las Naciones Unidas una lista de 167 saharauis desaparecidos bajo la administracin marroqu. Rabat neg que hayan existido jams.

Es as como desde inicios de los aos 70, Marruecos tiene a su haber una larga lista de personas que nunca existieron. Por esta razn, en agosto de 1989, padres, hijos, esposas y hermanos de centenas de detenidos-desaparecidos constituyeron en los Campamentos de Refugiados en Tindouf, la Asociacin de Familiares de Presos y Desaparecidos Saharauis (AFAPREDESA), como una respuesta civil a la lamentable situacin de los derechos humanos y la incapacidad de defensa de los detenidos-desaparecidos y torturados por las fuerzas de ocupacin y represin marroques.

Desde aquella fecha, AFAPREDESA y un amplio abanico de organizaciones similares en todo el mundo transitaron por un sinuoso sendero mediante el cual alcanzaron, primero, la proclamacin de la Declaracin sobre la proteccin de todas las personas contra las desapariciones forzadas [1] y, despus de catorce extensos aos, la aprobacin de la Convencin Internacional para la proteccin de todas las personas contra las desapariciones forzadas [2].

Este tratado internacional de derechos humanos fue suscrito [3] y ratificado [4] por Marruecos y, por tanto, forma parte de su ordenamiento jurdico interno y, adems, le obliga ante la comunidad internacional a rendir cuentas sobre su implementacin. En tal virtud, entre otras obligaciones, Marruecos debi presentar su primer informe de la aplicacin de este tratado el pasado 13 de junio del 2015, razn por la cual el Comit de las Naciones Unidas contra la Desaparicin Forzada, en su dcimo perodo de sesiones, expres su preocupacin porque este compromiso de carcter jurdico estaba considerablemente retrasado.

Y, obviamente, el contenido de este informe no slo es de inters del Comit o del Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas o Involuntarias [5] que, en junio del 2009, visit Marruecos [6], sino de los familiares de centenas de detenidos-desaparecidos que segn, Abdeslam Omar Lahsen, presidente de AFAPREDESA, bordean las 600 vctimas, y de mltiples organizaciones nacionales, regionales e internacionales de derechos humanos.

Segn la Convencin, a los familiares se les reconoce el derecho de conocer la verdad sobre las circunstancias de la desaparicin forzada, la evolucin y resultados de la investigacin y la suerte de la persona desaparecida. Para el Derecho Internacional de los Derechos Humanos, la desaparicin forzada es una violacin que se prohbe en todo momento y en ningn caso podrn invocarse circunstancias excepcionales tales como estado de guerra o amenaza de guerra, inestabilidad poltica interna o cualquier otra emergencia pblica como justificacin de la desaparicin forzada.

No acatar este principio es mantener con vida ese viejo monstruo. Es perpetuar la noche y la niebla.


Notas

[1] Resolucin 47/133, de diciembre 18 de 1992, de la Asamblea General

[2] Resolucin 67/180, de diciembre 20 del 2012, de la Asamblea General

[3] febrero 6 del 2007

[4] mayo 14 del 2013

[5] Establecido por resolucin N 20 (XXXVI), de febrero 29 de 1980, de la Comisin de Derechos Humanos que decidi establecer por un perodo de un ao un Grupo de Trabajo compuesto por cinco de sus miembros, en calidad de expertos a ttulo individual, para examinar cuestiones relativas a desapariciones forzadas o involuntarias de personas. La ltima resolucin por la que se renueva el mandato del Grupo de Trabajo (A/HRC/RES/27/1), fue adoptada por el Consejo de Derechos Humanos en septiembre del 2014.

[6] Y advirti que todava no se ha publicado la lista completa de los nombres de los desaparecidos, ni todos los detalles de sus expedientes. Vase: Documento ONU: A/HRC/13/31/Add.1, de febrero 9 del 2010.


Pablo A. de la Vega M., Corresponsal en Ecuador de Sahara Press Service (SPS).



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