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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-03-2017

Tras el 8M en Uruguay
Y despus qu?

Daiana Garca y Mariana Cianelli
http://brecha.com.uy/

El movimiento feminista uruguayo convoc una multitud sin precedentes. A pesar de que ms de 300 mil personas sacudieron las calles, la reverberacin parece no haber llegado a los despachos de la casta poltica que, por el momento, valora con timidez el impacto de la manifestacin popular.


El principal enemigo que tienen las mujeres permtanme decirlo, no como un consejo sino como una alerta es el consumo de tabaco. El presidente Tabar Vzquez dio voz a este pensamiento el 8 de marzo de 2015 y a esa altura del ao los femicidios ya eran 15. Este ao, a diferencia de los anteriores, los tradicionales actos protocolares de gobierno por el Da Internacional de la Mujer esos en los que se rinden cuentas de los avances en polticas de gnero no protagonizaron la agenda.

En cambio, irrumpi una multitudinaria e histrica marcha. Yo que vos, hoy no hablara de las muertes por tabaquismo, adverta una de los cientos de pancartas. Pese a sus dimensiones, el acontecimiento no fue motivo de reflexin en las sedes partidarias ni en los pasillos del Parlamento. Qu signific para los partidos polticos que alrededor de 300 mil personas formaran otro ro de libertad? El movimiento social logr una convocatoria que hoy ningn partido poltico es capaz de reproducir. Sin embargo, no parece que sus dirigentes se sientan interpelados. Es un buen ejemplo de la sordera, sintetiza Gerardo Caetano.

Telfono partidario

El estamento poltico fue tmido a la hora de dar respuestas. El Frente Amplio (FA), en un comunicado institucional, arriesg una primera autocrtica: Ahora tenemos mucho para pensar y escuchar, qu derechos estn siendo limitados?, porque ah se erige una agenda emergente. Sin embargo, en el grueso de la interna frenteamplista as como en los partidos tradicionales no hubo demasiado lugar para la introspeccin. La tibieza fue el denominador comn. Desde el Mpp (Movimiento de Participacin Popular), por ejemplo, no ven en la marcha una alerta. Lo que sucedi el 8 de marzo no me interpela reflexiona la legisladora Ivonne Passada porque me siento parte del reclamo.

En la misma direccin, Luca Topolansky opina que las problemticas expuestas ese da pertenecen al orden cultural y no deben reducirse al sistema poltico: No esperemos nada ms que de nosotros mismos, dice el lema artiguista, y eso fue lo que las mujeres dijeron. No slo se march por la violencia de gnero y los femicidios. Tambin por la igualdad salarial y laboral, el reconocimiento del trabajo no remunerado, el acoso callejero y los obstculos judiciales, religiosos y mdicos a la autonoma de las mujeres que, aunque rompen los ojos, se han incorporado de manera subsidiaria a la agenda de los partidos.

El analista Leo Harari profundiza en la brecha entre las demandas de los representados y la traduccin en acciones por parte de los representantes. Explica cmo la poltica, organizada en una democracia representativa, ha perdido la capacidad de cumplir su funcin y aparece cada vez menos relevante para la vida de los pueblos.(1) Hace tiempo que cobra fuerza la idea de que los partidos ya no logran encantar. Y en esa misma lnea es que el politlogo Adolfo Garc opina que la histrica convocatoria habla de la necesidad de una parte de la sociedad uruguaya de participar en causas que entusiasmen, en consignas y objetivos en los cuales se pueda creer. En un intento por tomar distancia de la apata de algunos de sus correligionarios, Constanza Moreira cree que luego de este 8 de marzo el FA carga con el desafo de repensarse. Pero advierte que en torno a este tema existe mucha hipocresa, ya que si bien muchos marcharon, al levantar la mano para votar acciones afirmativas que permitan a las mujeres acceder a los cargos de representacin nadie est de acuerdo con la paridad en materia de representacin partidaria.

Jerarqua de luchas


En los ltimos aos la sensibilidad por la agenda de derechos ha ganado espacio en las bancas de los ms jvenes del FA. El diputado socialista Gonzalo Civila considera que la multitud convocada se traduce en una interpelacin profunda a los partidos polticos, y reconoce que la izquierda institucional tiene an estructuras muy machistas. Estas configuraciones, que subsisten en la actualidad, tienen que ver con el reclamo histrico que le han hecho los feminismos a la izquierda: por qu subordinar la lucha por la igualdad de gnero a la lucha de clases? Hace unas semanas el representante de Unidad Popular (UP), Eduardo Rubio, afirm a Brecha (2) que el comn denominador de las desigualdades estructurales es el sistema capitalista: el patriarcado viene despus. Para Civila las luchas no se pueden reducir unas a las otras.

La lucha por la igualdad de gnero agrega es un tema prioritario y la gran interpelacin de la marcha es poder estar a la altura. Sin embargo, la apropiacin dificultosa de las causas por la igualdad de gnero no es de exclusividad de la izquierda. La senadora del Partido Nacional (PN) Beatriz Argimn reflexion a ttulo personal que las personas dijeron esto no da para ms y que los partidos deberan cuestionarse su significado, pero reconoci que, hasta el momento, el directorio nacionalista no consider el asunto. Es una interrogante el camino que tomar el PN, de cepa tradicionalista, de cara a las prximas elecciones y al terreno que ha ganado la denominada agenda de derechos. Segn Garc, ningn partido gana votos alejndose de s mismo, ya que los cambios bruscos generan, a su entender, problemas de reputacin.

En dilogo con Brecha y reforzando esa afirmacin, el intendente de Cerro Largo, Sergio Botana, tom distancia de algunos temas de la agenda de derechos. Explic que si bien en el caso del matrimonio igualitario las resistencias del PN eran de forma, con la ley de interrupcin voluntaria del embarazo son de contenido, ya que consideran que es medio contradictorio defender la vida de unos y no de otros. El dirigente concluy que las cuestiones filosficas tienen que estar por encima de las conveniencias polticas, siempre. Andrea Maddalena, integrante del Comit Ejecutivo del Partido Colorado una formacin con menos influencia de la Iglesia Catlica que el PN, entiende que la adhesin de algunos polticos a la marcha se enmarca en lo polticamente correcto, pero despus en el Parlamento las acciones que se toman no tienen nada que ver con la promocin de la igualdad.

En su visin existe una distancia entre lo que la sociedad grita y lo que los parlamentarios deciden escuchar. Para Topolansky las problemticas que tienen que ver con las desigualdades de gnero no se solucionan con leyesitas. Su correligionaria Moreira opina que el tratamiento de la ley de cuotas y la resistencia que hubo el mircoles para aprobar un texto ms ambicioso, as como la falta de acuerdos dentro de la bancada oficialista para aprobar la ley integral contra la violencia basada en gnero, dejan al descubierto la hegemona patriarcal que invade el terreno poltico del que el FA es parte. Muchas de las tensiones del Parlamento tienen que ver con qu lugar se le da a la lucha por la igualdad de gnero en las agendas partidarias.

El ltimo 8 de marzo el telfono no slo son para el FA, sino para todo el sistema partidario, que no derrocha encanto ni convocatoria. Mientras en el contexto regional las luces del progresismo se vienen apagando, por estos lados el partido de gobierno debera evaluar cul puede ser el alcance de su distancia ante estas manifestaciones histricas.

Fuente:http://brecha.com.uy/

Notas:

1) Rquiem para la democracia representativa, en Brecha del 6-X-16.
2) No es nuestra meta ser el voto cincuenta, en Brecha del 13-I-17.


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