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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-03-2017

Notas sobre el derecho al aborto, la natalidad y los cambios en Cuba
Madres de la nacin?

Ailynn Torres Santana
Cuba Posible


Este ao morirn aproximadamente 80 mil mujeres no debido a guerras, hambrunas, accidentes o desastres ambientales; morirn a causa de abortos clandestinos. Otros cinco millones de ellas ―entre las cuales estarn 800 mil latinoamericanas― tendrn hospitalizacin como consecuencia de interrupciones de embarazos, quedarn estriles o sufrirn alteraciones reproductivas o de otro orden de salud biolgica durante el resto de su vida, causadas por abortos en condiciones inseguras. En efecto, 20 millones de abortos ―cerca de la mitad de la cifra anual― son practicados en todo el mundo en escenarios inadecuados o son auto-inducidos. De acuerdo a la Organizacin Mundial de la Salud (OMS), el 12 por ciento de las muertes maternas en Amrica Latina y el Caribe, se debieron a ese tipo de abortos. A pesar de esas cifras, que podran reducirse drsticamente a travs de polticas pblicas, el aborto legal y seguro es sumamente escaso.

El asunto se ha analizado desde perspectivas dismiles, que involucran contenidos polticos, socioeconmicos, sanitarios, demogrficos y religiosos. A la fecha, el cariz del debate se enfoca, en parte importante, en trminos de derechos. En el 2016, por primera vez el Comit de Derechos Humanos de las Naciones Unidas consign explcitamente que el aborto es un derecho. En ese orden de cosas, se ha argumentado que cuando las mujeres se ven limitadas a tomar decisiones autnomas con respecto a su reproduccin, se restringe un catlogo importante de derechos humanos relacionados con la autodeterminacin, la libertad, la salud, la reproduccin de situaciones de mayor desventaja social a las cuales arriban algunas mujeres que afrontan una maternidad no planificada o deseada, las potenciales desventajas laborales en contextos de franca mercantilizacin del trabajo, o, incluso derechos a la libertad religiosa: no se puede obligar a que las mujeres cumplan con leyes basadas en doctrinas de fe. Si usted no quiere abortar, no aborte; es una de las tesis de movimientos pro-legalizacin del aborto, pero de ello no puede derivarse regulacin alguna del conjunto social.

La politizacin del debate sobre el aborto desde los Estados se ha relanzado con el anuncio del gobierno boliviano de la discusin, en el Congreso, de nuevas causales para la prctica legal del aborto en ese pas; entre ellas, la pobreza extrema. El hecho es indito. Hasta el momento, en los pases donde el aborto no es legal en cualquier caso, las causales de despenalizacin suelen ser alguna(s) de las siguientes: violacin, peligro para la vida de la madre y/o del feto, inviabilidad fetal, incapacidad mental. Pero Bolivia pone el dedo sobre una de las llagas: las mujeres pobres tienen ms posibilidades de morir durante abortos clandestinos y las mujeres pobres tienen menos posibilidad de afrontar la maternidad. La investigacin feminista ha documentado este particular. Como ha sealado la acadmica y militante feminista Silvia Federici, en Estados Unidos, mujeres negras y pobres corren el riesgo especfico de ser despedidas por estar embarazadas; en Italia, las madres solteras que solicitan algn tipo de ayuda a los servicios sociales se arriesgan a perder a sus hijos y que stos sean dados en adopcin. En Amrica Latina, las mujeres con hijos, las mujeres negras o indgenas, tienen muchas menos posibilidades de ser contratadas o mantener sus empleos. En realidad, podran listarse muchos ejemplos.

La lucha por los derechos reproductivos ha sido central en las agendas feministas, sobre todo desde mitad del siglo XX. Sin embargo, el asunto no se localiza solo en las agendas de los movimientos feministas ni ha encontrado oposicin histrica solo en los movimientos religiosos calificados como pro-vida. Los Estados han intervenido sistemticamente en los cuerpos de las mujeres, bajo el argumento de las necesidades de la nacin. Desde finales del siglo XVII se registra una preocupacin estatal, refrendada por las burguesas nacionales europeas, por regular la reproduccin social y biolgica del cuerpo nacional. En lo adelante, ello alcanzara todas las geografas estatales y se asentara en la conviccin ad hoc de que somos las mujeres las reproductoras de las naciones, biolgica, cultural y simblicamente. Ese rol se ha naturalizado hasta tal punto, que la responsabilidad del Estado con sus ciudadanos se ha trasmutado en derecho del Estado de intervenir en el cuerpo de las mujeres y su reproduccin biolgica. A las mujeres se nos ha instado a parir los soldados de la patria, la mano de obra para el desarrollo, y hemos debido, tambin, dejar de parir cuando el crecimiento demogrfico se ha entendido como causa del estrangulamiento de las economas nacionales y como perjuicio para la nacin.

Tal como argumenta Nira Yuval-Davis, en circunstancias histricas especficas, algunas o todas las mujeres en edad reproductiva sern exhortadas, a veces sobornadas, y otras veces obligadas, a tener ms o menos nios. En efecto, as ha sucedido. A inicios de los 2000, por ejemplo, en Japn el gobierno recompens monetariamente a las familias por hijo que tuvieran en edad escolar, y se exhort a la natalidad a travs de la publicidad televisiva, alegando el bienestar de la nacin, en un contexto de temor por el decrecimiento poblacional. En otras geografas, como Australia, el llamado ha sido poblar o perecer. En otros lugares se ha hablado de madres heronas, de las responsabilidades de las mujeres en la carrera demogrfica, o de que las mujeres no tienen derecho a abortar a los defensores de la nacin. La cuestin ha estado indexada a argumentos raciales que han promovido la reproduccin de ciertos grupos y no de otros. A inicios del siglo XX, Theodore Roosevelt aleg que la esterilizacin voluntaria de las mujeres blancas de buenas familias era un pecado cuya pena es la muerte nacional, el suicidio de la raza. Planteos y polticas en esa lnea tuvieron lugar en la Bulgaria de los 1990, o en la Alemania nazi. En sentido contrario, en 1927 la Corte Suprema de Estados Unidos sostuvo la constitucionalidad de una ley de esterilizacin involuntaria en Virginia, y en numerosas ocasiones se han descrito prcticas contemporneas no oficiales dirigidas a la esterilizacin de personas con necesidades especiales. En pases de elevado crecimiento demogrfico, el control de la poblacin ha tomado la forma de esterilizaciones masivas sin consentimiento a mujeres que se someten a cesreas, etc. (Yuval-Davis 2004). [1]

De otro lado, parte de las reivindicaciones de las mujeres y del incipiente movimiento feminista a inicio del siglo XX se ampar en su maternizacin; las mujeres requirieron, desde sus roles como madres, sus derechos de ciudadana. Las madres de la nacin con responsabilidad biolgica y cultural frente a la patria, constituyeron un sujeto poltico importante en la historia de los feminismos y desde ese lugar construyeron agendas sobre la proteccin social, su participacin poltica y su participacin econmica. En sentido contrario, durante la segunda post-guerra, se produjo una desafeccin de las mujeres hacia la cuestin de la reproduccin sobre todo en Europa, y la maternidad tuvo un proceso de des-idealizacin frente a la masacre y el horror de la guerra.

Con las referencias anteriores he querido llamar la atencin sobre el hecho de que cualquier discusin sobre los derechos reproductivos de las mujeres necesita tomar en consideracin los discursos y prcticas de las polticas nacionales. El aborto est estrechamente relacionado con el control de la reproduccin en sus diferentes formatos.

Cuba, el aborto y las madres de la nacin

En las ltimas semanas, se ha relanzado en Cuba un debate sobre la natalidad y el aborto en diversos espacios y a propsito de diversas razones. El tema cantado por la cubana Danay Suarez en el Festival de Via del Mar en 2017, que incluy una referencia de desacuerdo con el aborto basada en su fe religiosa, capitaliz la discusin sobre su polmica participacin en el certamen. Ello se debi, entre otras razones, a que el suceso tuvo lugar en el contexto chileno, donde se libra una prolija y aguda lucha en torno a la legalizacin del aborto como derecho, y donde los colectivos feministas cuentan con la furibunda oposicin de sectores conservadores de la poltica y la moral. A propsito del evento, se registraron en las redes sociales debates sobre el derecho al aborto en Cuba.

Asimismo, intelectuales y militantes feministas se han pronunciado sobre lo que consideran indicios polmicos en torno a un tema ―el aborto― consignado como un derecho para las mujeres cubanas. Esas voces esperan contener cualquier posibilidad de cambio al respecto, y desnaturalizar lo que reconocen como una verdadera conquista.

Por otra parte, la prensa estatal cubana anunci recientemente la aprobacin de una serie de Decretos Leyes y Resoluciones ―publicadas en la Gaceta Oficial― que aspiran a estimular la natalidad en el pas. Entre ellos, la extensin de los derechos de licencia de maternidad y paternidad a los abuelos y abuelas, la disminucin de los pagos en las guarderas estatales, la disminucin de los impuestos por ingresos personales a las mujeres que trabajan en el sector privado y sean madres, etc.

Ciertamente, como es conocido, el escenario demogrfico cubano es preocupante, de cara a la economa nacional y para las polticas pblicas en sus diferentes despliegues. Sin recambio poblacional desde hace dcadas, con las tasas de natalidad ms bajas de la regin y altas tasas de emigracin, con una elevada esperanza de vida y un acelerado envejecimiento poblacional, es inminente el estmulo a la natalidad ―junto a otras medidas― que garantice, a mediano y largo plazo, la fuerza de trabajo necesaria en los campos econmicos del pas. Sin embargo, y frente a las alertas recogidas por diferentes voces de la sociedad civil cubana, considero relevante mirar el asunto desde la complejidad que l informa y, tambin, como requerimiento de anlisis feministas en el espacio pblico de la Isla. A continuacin, punteo algunas de las alertas que pueden tenerse en cuenta para encarar esos desafos:

1. En primer lugar, es necesario que el pensamiento feminista cubano ―el que existe y el que pueda construirse― acompae la formulacin e implementacin de las polticas estatales de estmulo a la natalidad. Ello es necesario para que las mismas sean igualitariamente aplicadas y no deriven en una farsa que eventualmente excluya, por ejemplo, a las mujeres que trabajan en el sector privado de la economa y que muchas veces quedan sujetas a polticas privadas de regulacin de los mundos del trabajo, en desmedro de sus derechos de maternidad o sus derechos laborales en general. No basta con que se disminuyan los impuestos personales; es necesario que se hagan cumplir y se amplen las normativas laborales garantes de derechos especialmente para quienes trabajan en el sector privado, y tambin para todas las trabajadoras.

2. En segundo lugar, y sin negar lo bienintencionadas y bien-pensadas nuevas medidas de estmulo a la natalidad, es necesario un pensamiento feminista que desde la sociedad civil observe lcidamente las derivas de estas y otras polticas ―esto es, sabiendo que ellas encarnan una lnea histrica de intervencin de los Estados en los derechos reproductivos de las mujeres― y que, al mismo tiempo, construyan agendas sociales y polticas que integren otras reas de demandas por la equidad de gnero, como las dbiles infraestructuras del cuidado, por ejemplo.

3. En tercer lugar, entiendo que la observacin de las polticas de estmulo a la natalidad es imprescindible para asegurarnos que, en ningn caso, ellas deriven hacia la restriccin del derecho al aborto consignado en Cuba, y hasta el presente acompaado de exitosas campaas de educacin sexual. A la fecha, el derecho al aborto es innegociable.

4. Por ltimo, considero que lo dicho antes conduce hacia una pregunta relevante sobre cmo las mujeres entramos en el proceso de actualizacin de la economa y la poltica social cubana. Cmo madres de la nacin? Cmo reproductoras de la fuerza de trabajo? La respuesta puede ser positiva, sin que ello suponga, al menos como est planteado en este momento, restriccin de derechos. Sin embargo, la poltica se trata de repensar, todo el tiempo, el balance de fuerzas, las rutas de inclusin y de exclusin. Por tanto, el derecho de las mujeres a decidir si queremos ser madres o no, cuntos hijos tener, y cundo, es solo uno de los asuntos de una potencial agenda feminista en Cuba. Las demandas que la integren ―algunas cumplidas, algunas ausentes, y algunas por construir― darn fe sobre nuestros roles ejercidos y deseados en la comunidad nacional realmente existente y en la que podamos continuar construyendo en lo adelante.

Nota:

[1] Yuval-Davis, Nira. 2004. Gnero y Nacin. Lima: Flora Tristn.

Fuente: http://cubaposible.com/madres-la-nacion-notas-derecho-aborto-natalidad-cambios-cuba/



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