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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-03-2017

Qu Mrida queremos? Una blanca y pura, una blanca divertida o una digna que lucha y se defiende

Pedro Echeverra V.
Rebelin


1. Mrida, la capital de Yucatn, cuenta con un milln de habitantes, el estado con poco ms de dos millones. ste es conservador porque ha vivido polticamente aislado de Mxico, adems de estar separado en su geografa por 1,500 kilmetros de la ciudad de Mxico. Hasta 1930 slo poda comunicarse por barco con Mxico va Veracruz y a partir de entonces entr el avin. En 1957 lleg el primer ferrocarril del sureste procedente de Coatzacoalcos. As como los autobuses ADO que venan de Mxico. As que la integracin de Yucatn a Mxico fue muy difcil, sindole menos dificultosa su relacin con el sur de los EEUU y con La Habana, Cuba.

2. Mrida fue siempre la ciudad moderna de los privilegios. En 1900 contaba con poco ms de 43 mil habitantes mientras todo el estado tena 309 mil. En esa ciudad se concentraban unos 150 dueos de haciendas henequeneras y sus familias ocupando igual nmero de gigantescas mansiones de la zona norte de la ciudad que ubicaron al borde del llamado Paseo de Montejo (que ellos mismos construyeron imitando a los Campos Elseos de Pars o por lo menos al Paseo de Reforma de Mxico) en los ltimos aos del siglo XIX. Mrida, adems de privilegiada era muy catlica, por ello el revolucionario Salvador Alvarado los bautiz como la casta divina.

3. Hoy he ledo en La Jornada Maya dos posiciones acerca de la Mrida que queremos y me he puesto a pensar; no en la Mrida que quiero sino en la que al parecer querran los yucatecos que dicen amar a su ciudad; no yo porque nunca he sido ni nacionalista ni patriota y slo he amado la lucha social en cualquier territorio donde se encuentre. Pero es obvio que la Mrida Blanca o de los blancos, como realmente fue hasta los aos 20 del siglo pasado, esa Mrida blanca que abiertamente despreciaba a los indios, a los pelados, a los de piel curtida por el trabajo y el sol en la milpa y los henequenales, esa Mrida racista, debe desaparecer.

4. Hoy se publica una posicin sobre el futuro de Mrida escrita por Geovana Campos, vecina del centro histrico, como respuesta a un artculo de Ricardo Tatto: Mrida, una ciudad viva. El seor Tatto es radical al sealar: para nadie es un secreto que la mayora de estos vecinos (del centro histrico de Mrida) son ciudadanos extranjeros, los ya famosos expats, personas expatriadas de pases como Estados Unidos, Canad y de diversas naciones europeas, que componen a la otra lite blanca que habita nuestra ciudad. Se confirma con esto que las casas del centro de Mrida son propiedad desde hace 15 aos de viejos extranjeros?

5. Al final del da, sin afn de ser reduccionista escribe el seor Tatto- todo recae en preguntarnos qu clase de ciudad queremos y a quienes estn sirviendo los gobernantes: a) se busca un centro de retiro para los expatriados jubilados que slo vienen a Mrida a morir en climas y tipos de cambio benficos para sus intereses o, en cambio, b) o como otros dicen: un centro vibrante, lleno de oferta cultural y vida nocturna que es de inters para el turismo en general, sin mencionar a los jvenes de la localidad que poco a poco comienzan a tomar las calles de su propia ciudad? Queremos una Mrida viva o muerta?

6. Contrario a esa posicin, la seora Campos explica: Desde al ao 2000 nos dimos a la tarea de rescatar el centro histrico y mucho hemos logrado. Cada vez que se abre un nuevo negocio se muda un nuevo vecino del centro histrico; por ello nos alegra que la mancha de la restauracin est creciendo. Son personas que han venido de otras ciudades y pases, pero tambin, pero tambin se han visto beneficiado por yucatecos que aprecian la belleza y valor arquitectnico de esta ciudad. Se abren residencias, hoteles, restaurantes, tiendas de artesana, ropa, casas de cambio, agencias de viaje.

7. Qu Mrida se quiere? Un centro histrico pacfico, ordenado, tradicional, donde acuda el turismo a comprar, descansar, donde sus habitantes terminen sus das en paz y con seguridad? O, como otros han propuesto: una Mrida prspera, abierta, divertida, con bares y centros de diversin, donde acuda el turismo a gastar su dinero a manos llenas. A m no me gusta ninguna de las dos. Yo quisiera ver a Mrida y dems ciudades con seres humanos con mucha dignidad, con organizacin y valenta para defender sus derechos. Ciudades igualitarias que no solo estn pensando en el orden, la disciplina y la diversin; sino que salgan a las calles para defender con conciencia y valenta a su familia, sus hijos, su vida.

Blog del autor: http://pedroecheverriav.wordpress.com

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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