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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-04-2017

El artfice de la destitucin de Dilma fue condenado a ms de 15 aos de prisin
La primera condena al golpista Cunha

Eric Nepomuceno
Pgina 12

Eduardo Cunha sabe lo suficiente para diezmar prcticamente todo el sistema poltico brasileo, muy especialmente a los dos principales partidos responsables de la salida de Rousseff: el PSDB y el PMDB. Temen que hable.


Preso desde octubre del ao pasado, reo en dos juicios e investigado en otras cinco causas, Eduardo Cunha, el ejecutor del golpe institucional que destituy a la presidenta Dilma Rousseff cuando presida la Cmara de Diputados, recibi ayer su primera sentencia: fue condenado a 15 aos y cuatro meses de crcel.

Pocas horas despus difundi, a travs de sus abogados, duras crticas al juez de primera instancia Sergio Moro, responsable por la Operacin Lavado Rpido (Lava Jato), acusndolo de actuar como justiciero poltico. Sus abogados tambin criticaron la rapidez con que se firm la sentencia: los alegatos finales de la defensa fueron presentados al anochecer del pasado lunes, y en menos de 72 horas el juez anunci su decisin.

Ahora se considera que, condenado, Cunha deber decidirse por algo que es la pesadilla de los medios polticos brasileos: un acuerdo de delacin premiada, cuando un investigado o denunciado cuenta lo que sabe a cambio de reduccin o anulacin de la sentencia.

Sin embargo, a estas alturas ejecutivos de grandes empresas de construccin ya contaron todo (o casi todo) lo que haba para contar, y tanto el Ministerio Pblico como la Polica Federal estn ms exigentes en relacin a lo que podr o no interesarles.

Ocurre que, notorio corrupto y corruptor, Cunha sabe lo suficiente para diezmar prcticamente todo el sistema poltico brasileo, muy especialmente los dos principales partidos responsables por el golpe que l condujo contra Dilma Rousseff, su Partido del Movimiento Democrtico Brasileo (PMDB), y el de los principales artfices del movimiento golpista, el senador Acio Neves y el expresidente Fernando Henrique Cardoso, del Partido de la Socialdemocracia Brasilea (PSDB).

El PMDB y algunos de los principales dirigentes del PSDB, a empezar por el mismo Acio Neves, ya estn bajo bombardeo implacable de otros que recorrieron a la delacin premiada. La gran carta que Cunha puede sacar de la manga son denuncias contra Michel Temer, y eso parece no interesar a ninguno de los responsables a cargo de una investigacin salpicada por irregularidades y gestos del ms puro arbitrio. Hasta un juez inquisitorial como el provinciano Sergio Moro, que atropella nociones fundamentales del derecho da s y el otro tambin, ha dado estridentes muestras de que alcanzar a Temer, ni pensar.

Pese a todo, el otrora todopoderoso diputado, que lleg a controlar una bancada de alrededor de 150 colegas, sigue siendo una bomba de poder destructivo devastador, y lo sabe muy bien. Dio robustas - y atrevidas - pruebas de hasta qu punto puede ser amenazador cuando eligi, como uno de los testigos de su defensa, al presidente Michel Temer, a quien present una lista de 41 preguntas, de las cuales el juez Moro, en otra de sus peculiares y raras interpretaciones de los limites existentes a un magistrado, censur 20. Curiosamente, las preguntas censuradas fueron filtradas a la prensa. En ellas, lo que Cunha peda a Temer era que aclarase movimientos de algunos de sus amigos ms allegados y auxiliares ms poderosos, dejando claro que el actual presidente estuvo metido hasta bastante ms que el cuello en negociados y serias irregularidades, especialmente en la recepcin y distribucin de coimas, sobornos y toda la amplia gama de correlatos que permean el Congreso.

En la causa que result en su primera condena, Cunha fue considerado culpable por haber recibido un milln y medio de dlares para fraudar un contrato de la Petrobras en Benin, en el continente africano. Comparada a las dems causas, suena a centavos: Cunha moviliz, a lo largo de una impunidad de aos, cantidades muchsimo ms sonoras.

Adems, explota con una claridad luminosa que el golpe que destituy a la mandataria legtimamente electa abriga, en sus entraas, un pantano de lodo: el ejecutor fue condenado, uno de los principales artfices, el mismo Acio Neves derrotado por Dilma Rousseff en 2014, est denunciado un sinfn de veces, el grupo que se adue del poder parece ms un amontonado de bandoleros - al menos los nombres de nueve de los 28 ministros fueron enviados al Supremo Tribunal Federal con un pedido de investigacin, de la misma forma que los presidentes de la Cmara de Diputados y del Senado, adems del lder del gobierno en el Congreso.

Los esfuerzos conjuntos de los medios hegemnicos de comunicacin, especialmente las Organizaciones Globo, del Ministerio Pblico, de la Polica Federal, del juez Sergio Moro, todo bajo el beneplcito de la corte suprema, hasta ahora lograron pasar a la opinin pblica la imagen de que la corrupcin era patrimonio casi exclusivo del PT de Lula da Silva.

Ahora, todo parece haber escapado de su control. Concretamente, en ese ajedrez los movimientos dependen casi exclusivamente de un grupo de jvenes fiscales y un juez de provincias que se consideran investidos en poderes divinos.

Lo ms curioso de todo eso es que Cunha no ser juzgado por el ms graves de sus crmenes: haber ejecutado el golpe que destituy a una presidenta legtima e impuso un gobierno que est destrozando derechos sociales, laborales, entregando patrimonio pblico, en fin, destrozando el pas.

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/28931-la-primera-condena-al-golpista-cunha



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