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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-04-2017

Asesinan periodistas para disciplinar medios

Ral Zibechi
La Jornada


No son, no  pueden ser, efectos colaterales e indeseados de la guerra contra el narcotrfico. Los periodistas crticos son uno de los objetivos. No el nico, porque el blanco principal siguen siendo los de abajo organizados. El asesinato es el modo que tienen los de arriba, esa compleja alianza narco-empresarial-estatal, para desorganizar movimientos y para neutralizar a los periodistas crticos y a los medios (pocos) que los publican. Me resisto a verlo de otro modo, por la propia historia de los medios.

Hasta hace algunas dcadas, hasta los aos 70 u 80 (fechas algo arbitrarias), quienes ponan orden en las redacciones eran los jefes de seccin: poltica, sociedad, cultura, y as. El consejo de redaccin era una suerte de comit central en los diarios y revistas semanales, que eran los medios ms difundidos, seguidos y apreciados por quienes deseaban informarse con un mnimo de calidad en cuanto a los anlisis y el estilo.

El jefe de cada seccin acostumbraba reunirse con el grupo de periodistas que le tocaba dirigir, les propona temas y escuchaba alguna observacin, menor porque el poder funcionaba de arriba abajo. Un viejo periodista tupamaro, que oficiaba luego de la dictadura uruguaya como editor del quincenario Mate Amargo, sola decir medio en broma medio en serio que el buen periodista se limitaba a preguntar cuntas lneas deba escribir (hasta entonces no se mentaban caracteres) y, sobre todo, si la nota deba ser a favor o en contra.

Con los aos, la crisis de las jerarquas y, sobre todo, del patriarcado, las relaciones en los medios (por lo menos en la prensa que es lo que conozco), sufrieron un fuerte cimbronazo. A propsito, el consejo de redaccin de Brecha est hoy integrado slo por mujeres, la directora y las cuatro jefas de cada seccin, son mujeres. Y jvenes.

Ms que cambio, un verdadero tsunami que habra dejado perplejos a los periodistas con los que nos formamos, muchos de ellos provenientes de la mtica Marcha, donde escribieron entre otros Carlos Mara Gutirrez (autor de la primera entrevista a Fidel en Sierra Maestra y fundador de Prensa Latina junto a Rodolfo Walsh) y Gregorio Selser, quien tambin colabor en La Jornada.

Hoy las redacciones son bien distintas. Los y las periodistas suelen tomar la iniciativa, proponen temas y definen las formas de abordarlos, encaran investigaciones sin esperar el visto bueno de sus jefes. Se comportan cada vez con mayor autonoma y, aunque pueden ser una minora, saben lo que quieren y el modo de conseguirlo. Aunque no la conoc personalmente, Miroslava Breach debe haber pertenecido a esta estirpe y abrevado en el mismo pozo.

Lo que pretendo decir es esto: se asesina periodistas en vez de atentar contra medios, como se haca antes; y ah estn las decenas de peridicos cerrados por las dictaduras o el atentado contra El Espectador en Bogot por el grupo de Pablo Escobar, en 1989, con ms de 70 heridos. Los periodistas crticos reporteros, fotgrafos, etctera son un objetivo en s mismos, como lo son los dirigentes de movimientos antisistmicos.

En los 20 aos que dur la guerra de Vietnam (1955-1975) fueron muertos 79 periodistas (goo.gl/FO3meD), habiendo sido el conflicto armado con mayor cobertura de prensa en la historia y uno de los ms letales, con una cifra de muertos que, segn las fuentes, super los 4 millones. La cifra contrasta vivamente con los ms de 120 periodistas asesinados en Mxico desde 2000, en una situacin completamente diferente a la del sudeste asitico.

El aumento de los crmenes contra periodistas forma parte del control a cielo abierto que realiza el sistema, para lo cual se vale tanto de los aparatos armados del Estado como del narco. El modo de operar ha cambiado de forma radical en el pasado medio siglo.

A partir de Vietnam, donde el periodismo jug un papel relevante a la hora de informar a la poblacin, comenzaron a cerrarse puertas. Imgenes como la de la nia desnuda huyendo de un bombardeo con napalm o la cinta de un oficial ejecutando de un tiro en la cabeza a un guerrillero desarmado, contribuyeron de modo decisivo para volcar a la opinin pblica en particular a la estadunidense contra la guerra.

En muchos sentidos el fracaso de Vietnam fue un parteaguas. Ah nacieron las polticas sociales de la mano de Robert McNamara, quien se haba desempeado como secretario de Defensa durante Vietnam y luego como presidente del Banco Mundial, quien comprendi que las guerras no se ganan con armas. Esas poltica, devastadoras de la autonoma y autoestima de los de abajo, hasta el da de hoy, son hijas de la derrota militar yanqui.

Esos mismos aos sucedieron dos hechos adicionales que vale recordar. Uno, el capitalismo contra-ataca al movimiento obrero con una completa restructuracin laboral, de la cual nace la automatizacin en los pases centrales y la maquila en los perifricos.

Dos, la guerra contra las drogas hizo sus primeros ensayos contra el partido Panteras Negras, en Estados Unidos a finales de la dcada de 1970, asesinando dirigentes y desarrollando el llamado Programa de Contrainteligencia, para aniquilar una organizacin que haba conseguido hondos vnculos comunitarios. De la mano de la FBI se inundaron los barrios negros de drogas, como parte de la lucha contra la insurgencia.

A propsito, es necesario recordar que el periodista californiano Gary Webb fue suicidado en 2004, presuntamente por los servicios de inteligencia estadunidenses, por sus investigaciones que pusieron en evidencia las conexiones de la CIA con la venta masiva de crack en barrios negros para financiar las guerras ilegales del Pentgono.

Es evidente que la alianza narcos-estado-burguesa goza de buena salud, siendo uno de los ms slidos pilares de los regmenes llamados democracias. Pese al horror, no debemos perder el norte: los asesinatos forman parte de una guerra contra los pueblos. No matan por ser periodistas sino por su compromiso con los de abajo.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2017/03/31/opinion/018a1pol



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