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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-04-2017

El mercado en Cuba y los contrasentidos

Nery Ferreira
Progreso semanal


En la Conceptualizacin del modelo cubano se indica que el Estado reconoce el mercado, lo integra al funcionamiento del sistema de direccin planificada de la economa, y adopta las medidas necesarias para regularlo. Leer ese acpite me hizo recordar la aplastante afirmacin de un experto cuando dijo, con anterioridad, que el mercado es un mal jefe, pero un eficiente empleado si se utiliza bien.

Precisamente no usarlo con acierto ha sido y todava es uno de los fallos de la prctica econmica del pas; sin obviar que tambin se ha actuado desentendindose de sus mecanismos.

Y este contrasentido volvi a aflorar, como un ejemplo entre tantos, hace un mes, cuando el Gobierno de La Habana estableci precios topados para los taxistas privados, debido a que, sin razn legtima, haban encarecido su habitual tarifa de viajes.

As el Estado daba vida a aquel propsito de adoptar las medidas necesarias para regular el mercado; solo que hacerlo bien es quizs una de las metas ms difciles de lograr, como advierte el investigador Juan Triana Cordov.

Para ello opina hay que validar de manera precisa el objetivo de la regulacin y su coherencia con el fin deseado; esclarecer el cundo y cmo se debe implementar, el costo de hacer efectivo el reglamento, los impactos colaterales, quines se benefician y quines se perjudican.

A juicio de Ariel Terrero, periodista especializado en temas econmicos, la historia de los taxistas, pese a constituir un botn de muestra pequeo, confirma los desequilibrios y rollos que crea un mercado sin control del Estado. Si el Gobierno de la capital tiene responsabilidad en la crisis no es por intervenir para poner orden, sino por demorarse en hacerlo.

En una lnea diferente, el economista Oscar Fernndez Estrada plantea que la correccin de las distorsiones del mercado no tiene por qu resolverse nicamente con prohibiciones, restricciones o directivas que intenten negar los equilibrios resultantes.

Si en lugar de imponer administrativamente un control de precios medida irracional desde el punto de vista de los equilibrios de ese mercado y que por tanto se diluye a mediano plazo se hubiera pensado en cmo incrementar la oferta de transporte en la capital movilizando creativamente recursos existentes hoy subutilizados, el desenlace hubiese sido totalmente diferente, aade.

Incluso prosigue si se ofrecieran incentivos fiscales para incrementar el nmero de dueos de automviles privados dedicados al transporte pblico, entonces un shock de oferta hubiera impactado positivamente en los precios de manera estable, sin necesidad de alimentar resentimiento con un actor que cumple tambin un rol social, y de cuyos trabajos dependen familias cubanas.

Innumerables pudieran ser las ideas en tal sentido. Lo cierto es que el trance con los taxistas privados acentu esa vieja prctica del Estado, la cual nunca ha demostrado su eficiencia, como sucedi con los archiconocidos incidentes en la comercializacin de los productos agrcolas en 2016 y tambin en oportunidades anteriores.

Sobre las deudas

Hasta hace poco tiempo, antes del inicio de las actuales reformas para ser exactos, hablar sobre el mercado en Cuba era casi remitirse a la ciencia ficcin, pues generalmente fue visto como sinnimo del capitalismo, y por consiguiente impulsor de la propiedad privada.

Muy alejado de esa lgica, Triana Cordov argumenta que el mercado no es exclusivo de la economa capitalista y que resulta una institucin independiente de nuestra conciencia, existe lo queramos o no. Podemos reconocerlo y no aceptarlo, y funciona como le plazca, como ha pasado en la Isla toda la vida. Incluso, se puede regular consecuentemente con los propsitos de la sociedad en la que se viva, pero sin obviar sus leyes objetivas.

Segn el catedrtico Oscar Fernndez Estrada, el reconocimiento del mercado idea impulsada en el VI Congreso del Partido en 2011 y no exenta de vaivenes contradictorios como lo ocurrido con los taxistas en la capital constituye un punto de giro en la concepcin previa del socialismo cubano.

Ningn arreglo dice ha sido creado hasta la fecha con la capacidad de sustituir sus funciones con xito: coordinar millones de interacciones que se producen entre todos los agentes econmicos, o sea entre personas, empresas, organizaciones y gobiernos.

Al mercado no se le puede ocultar ni atrapar con directivas. Aunque tampoco es cierto que no se le pueda conducir, o que los arreglos derivados de l sean siempre socialmente destructivos o injustos. El Estado puede y debe definir las reglas y disear los incentivos.

De acuerdo con Triana Cordov, en ese caso le corresponde tambin al Estado anticiparse. Para eso hay que tener un concepto estratgico de planificacin, y Cuba no lo tiene. Aqu se administran bienes escasos con una proyeccin operativa, basada en restricciones que apenas la hacen funcionar. Precisamente una de las virtudes del proceso de transformaciones en curso deviene el rescate de los planes a largo plazo.

Otra deuda ms evidente es el sistema de precios, el cual ha perdido capacidad para cumplir una de sus funciones: servir de brjula al resto de la economa. En contraste, el mercado ha ganado capacidad para colocar precios por encima de los que fijara en un ambiente de competencia real, aade el periodista Ariel Terrero.

Hacia otros horizontes

Podr el mercado ganar ms espacio en nuestro sistema? Y Fernndez Estrada resume: Avanzar hacia una economa donde este funcione con mucha ms organicidad y coherencia es imprescindible para un mejor desempeo.

Se puede (y debe) expandir an ms su presencia en Cuba, sin avanzar un pice en proceso alguno de privatizacin. No hace falta convertir en privadas las empresas estatales, lo que se requiere es que tengan verdadera autonoma. Adems, que los actores econmicos (estatales y privados) se relacionen, comercien y compitan plenamente, a partir de condiciones de igualdad relativa.

Sin dejar de reconocer que tal proceso no se puede asumir con ingenuidad, el estudioso recuerda que la planificacin practicada durante las ltimas dcadas tampoco ha evitado el desarrollo del individualismo. La sociedad cubana no se salva del egosmo como fenmeno social, optando por uno u otro modelo econmico ms o menos mercantilizado. Para evitarlo se requiere un rediseo mucho ms riguroso desde la educacin, la cultura, as como desde el ejercicio mismo de la poltica.

Con instituciones veladoras de la competencia, hay que lograr las condiciones para que sean los productores u oferentes los que compitan entre s por la venta de sus productos, en lugar de lo que tenemos hoy en casi toda la economa, que son los consumidores compitiendo entre s por comprar lo que necesitan, apunta.

Esta economa sintetiza Fernndez Estrada requiere una participacin relativa mucho ms amplia del sector privado, tanto domstico como forneo, en diversas formas y tamaos, lo que no significa privatizar sino continuar abriendo espacios a nuevos emprendimientos.

Fuente: http://progresosemanal.us/20170330/mercado-cuba-los-contrasentidos/



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