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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-04-2017

El sueo termin

Marcelo Pereira
ladiaria.com.uy


 En la situacin poltica actual de Venezuela influyen muchos factores complejos, y tanto al gobierno como a la oposicin se les pueden achacar grandes cantidades de conductas inaceptables, pero ese panorama intrincado, lleno de matices y a menudo difcil de comprender no debera hacernos perder de vista algunos grandes hechos, de importancia bsica.

La oposicin venezolana es, s, un rejunte de sectores cuyo comn denominador no va mucho ms all del rechazo al chavismo, y esto se ha hecho evidente cada vez que ha tenido que decidir su rumbo. Ha tenido, s, iniciativas extravagantes, como la de alegar que el modo en que el presidente Nicols Maduro gobierna equivale a la eventualidad de abandono del cargo prevista por la Constitucin. Pero gan las elecciones parlamentarias de diciembre de 2015 y tiene mayora en el Poder Legislativo, contando o no a los tres legisladores cuya eleccin en aquellos comicios ha sido impugnada y an se investiga. Por lo tanto, la tesis de que la incorporacin a la Asamblea Nacional de esos tres diputados invalida cualquier decisin que adopte el parlamento constituye, sin duda, un desconocimiento muy peligroso de la voluntad expresada por los votantes.

Entre los dirigentes de ese rejunte opositor hay, s, notorios impulsores de un fallido golpe de Estado contra el presidente Hugo Chvez en abril de 2002. Pero el hecho de que no estn presos por aquella intentona es, en definitiva, una muestra ms -entre muchasde que la administracin de justicia en Venezuela est fuertemente determinada por criterios poltico-partidarios -en este caso, por la voluntad oficialista de superar aquel episodio sin que los responsables afrontaran las consecuencias de sus actos-, y tambin de que en ese pas, donde el oficialismo festeja cada aniversario del intento de golpe de Estado protagonizado por Chvez en 1992, se ha naturalizado de un modo muy indeseable la idea de que no es tab apoderarse del gobierno por la fuerza.

Esa oposicin es funcional, s, a los intereses de la derecha de Venezuela, del resto de Amrica Latina y del resto del mundo, que tiene una molesta piedra en el zapato desde que Chvez lleg a la presidencia en 1999, para luego mantenerse en ella ganando una eleccin tras otra. Pero las izquierdas ya deberan haber aprendido, tras numerosas lecciones desde el siglo pasado, que el criterio de defender todo lo que sea atacado por la derecha -o, peor, la idea de que algo debe ser defendido porque la derecha lo ataca- es una psima brjula para quienes quieren rumbear hacia relaciones sociales ms libres y ms justas.

Chvez fue, s, un lder popular con numerosos logros en su pas y en el plano internacional, pero los porfiados hechos muestran por lo menos tres reas en las que su legado resulta deficitario. Una es la doctrinaria: el socialismo del siglo XXI nunca pas de ser un producto ideolgico de baja calidad, con ms componentes cortoplacistas y retricos que orientaciones estructurales y estratgicas. Otra es la poltica econmica, y con ella la poltica social: durante sus sucesivos perodos de gobierno, y pese a contar con amplsimas potestades, Chvez no logr cambiar -ni enfilar hacia el cambio- la matriz productiva venezolana y su extrema dependencia de la explotacin petrolera; por ende, tampoco estableci una base slida de continuidad para la redistribucin de la riqueza en su pas (ni para su apoyo a otros pases). La tercera es el desarrollo del propio movimiento social y poltico chavista: muerto el conductor, el panorama tiene ms de los vicios histricos del peronismo argentino (dependencia de la estructura estatal, corruptelas varias, tendencia al patoterismo) que de una estructura capaz de sostenerse a s misma y generar relevos. Que las opciones para la sucesin presidencial hayan sido Maduro y Diosdado Cabello dice mucho sobre qu tipo de personas pudo crecer en torno al lder.

Entre los logros de Chvez hay que destacar la novedad del referendo revocatorio, un procedimiento institucional que permite a la ciudadana dejar sin efecto los mandatos ejecutivos que ella misma confiere. Un avance democratizador que los herederos de la conduccin chavista se han pasado por los fundillos.

Que un organismo judicial, elegido por el parlamento cuando en l eran mayora los chavistas, decida que asumir las competencias del Poder Legislativo no tiene asidero en la Constitucin de Venezuela, salvo que se fuerce su interpretacin al punto de desvirtuarla. Tampoco es producto de una peculiaridad venezolana que haya que respetar mirando para otro lado. Es un quiebre institucional, que corresponde a los venezolanos, por supuesto, superar (y ojal que lo logren ellos, en paz y sin perder conquistas sociales), pero quien calla es cmplice.

Fuente: https://ladiaria.com.uy/articulo/2017/3/el-sueno-termino/



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