Portada :: Venezuela
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-04-2017

La tormenta venezolana

Gustavo Espinoza M.
Rebelin


Como si no fueran suficientes los huaicos, el desborde los ros, la cada de los cerros, las lluvias incesantes, el implacable rugido de la naturaleza, el colapso de los puentes y la prdida de vidas humanas e inconmensurables daos materiales; los medios de comunicacin peruanos han desatado una nueva tormenta: la crisis venezolana .

El tema, para la Prensa Grande ha desplazado de las primeras planas a lo que hasta hoy -y desde hace casi 20 das- era la informacin cotidiana. Y el rostro de Nicols Maduro -desdibujado- ha asomado como si fuera una suerte de amenaza para Amrica entera.

Esta tormenta ha desubicado incluso a algunos sectores progresistas y hasta a personalidades de la izquierda nacional. Arrinconados por la aviesa campaa del enemigo, los ms dbiles finalmente se han sumado -aun con reticencias- a la condena al proceso bolivariano de Venezuela y han calificado de Golpe de Estado lo ocurrido en Caracas, y lo ha rechazado por considerarlo anti democrtico.

En torno al tema, debemos hablar claro, y sin tapujos.

En Venezuela hay una profunda convulsin social. El proceso de transformaciones democrticas y antiimperialistas iniciado en 1992 y continuado hoy- sobrevive sometido a toda clase de amenazas por parte de la reaccin mundial y el Imperio, y acosado por presiones provenientes de las castas parasitarias que siempre detentaron el Poder.

Ellas remecieron incluso los cimientos de la sociedad venezolana hasta en dos oportunidades: cuando en abril del 2002 la nube negra se abati sobre Caracas y las organizaciones patronales y sus camarillas polticas derrocaron y encarcelaron al Presidente Hugo Chvez; y cuando tambin en abril del 2014 pretendieron impedir por la fuerza el ascenso al Poder de Nicols Maduro, generando una criminal violencia, que d ej una dolorosa estela de muerte y destruccin..

Para la Prensa Grande estas no fueron acciones antidemocrticas, sino tan slo expresiones de una confrontacin interna , a la que, por lo dems, saludaron. Ante el fracaso de las mismas, alentaron otras que ahora pretenden imponer en la Patria de Bolvar.

Fue acaso una casualidad que hace algunos aos el Congreso de Honduras depusiera al Presidente Manuel Zelaya; que luego en Paraguay se hiciera esencialmente lo mismo con el Mandatario Lugo; y que ms recientemente se concretara con la destitucin de Dilma Rousseff en el gigantesco Brasil ?. Incluso, antes, en el Chile de los aos 70 No fue acaso el Congreso el que pretendi destituir al Presidente Allende mediante una accin parlamentaria? El Golpe parlamentario, les parece legal a los fariseos de la democracia.

Claro que todo eso no fue sino la antesala a lo que se ha venido urdiendo en Venezuela. Se buscaba en el pas llanero, y afanosamente, que el Poder Legislativo depusiera al Jefe del Estado . Incluso ocurri ya, hace algunas semanas, que el Congreso aprob una resolucin en tal sentido, la misma que no tuvo vigencia porque fue declara rrita por el Tribunal Supremo de Justicia, vale decir, por el Poder Judicial Venezolano.

Ese Parlamento Venezolano actu desde un inicio al margen de la ley. Y se declar en rebelda - desacato, ms precisamente- negndose a aceptar las disposiciones judiciales que le impelan a actuar de acuerdo a las normas de la Constitucin vigente. Agotado el empeo del TSJ por hacer valer su autoridad, finalmente ese organismo judicial lo anul. Hoy, llora sobre la leche derramada. Y con l, lloran sus viudas.

Fue el Tribunal Supremo de Justicia -y no el Presidente Maduro- el que tom la decisin referida al Parlamento Venezolano. Se la atribuyen al Jefe del Estado, porque lo que quieren es satanizarlo a l, para destituirlo a l y, como lo ha dicho sin rubor el Presidente de ese Poder rrito acabar con este proceso social que ha trado el desorden en Venezuela.

 Ms claro, ni el agua: lo que buscan, es acabar con las transformaciones sociales y polticas que han devuelto la soberana al Estado Venezolano y entregado conquistas a los trabajadores y al pueblo de ese pas. Y ellos quieren eso, para imponer a rajatabla el modelo Neo Liberal que hoy afecta a millones en todo el continente. Los peruanos los sabemos bien.

Por eso lo ocurrido en Venezuela, no se parece en nada a lo del 5 de abril del 92 en nuestra patria. Aqu el Golpe -que s lo fue- tuvo un slo objetivo: imponer y perpetuar el rgimen de dominacin que agobia a los peruanos . All, la medida judicial tuvo un sentido enteramente opuesto: impedir la consumacin de un golpe reaccionario destinado a imponer ese modelo contra el pueblo Venezolano.

Ni siquiera en las formas, puede equipararse un hecho con el otro; pero mucho menos, en su esencia. Por eso la reaccin peruana que hizo remilgos el 5 de abril- apoy a manos llena a la dictadura fujimorista a la que hasta hoy canta loas asegurando que acab con el terrorismo y salv a la economa.

Fue una accin antidemocrtica? Muy discutible, por cierto, Pero en todo caso, lo anti democrtico fue pretender destituir al Presidente y apoderarse del Gobierno en colusin con la reaccin interna y el Imperio alguien podra negar que era eso lo que se propona Fedecmaras y su cogollo empresarial?

Hay que entender que en un Proceso de Transformaciones Revolucionarias resulta indispensable dictar normas que violenten procedimientos formales. Jams ha sido posible hacer una Revolucin verdadera cumpliendo al pie de la letra las disposiciones vigentes en un determinado pas. Una Revolucin implica rebasar las reglas establecidas para alcanzar un objetivo superior: la justicia social Es muy difcil entender eso?.

Por lo dems, lo que ocurre en Venezuela no est desligado del escenario mundial. El signo de nuestro tiempo est marcado por la desbocada agresividad del Imperio. Estados Unidos busca uncir a su carruaje a todos los pases productores de petrleo: Por eso invadi Irak y mat a Saddam Hussein; derroc y asesin a Gadaffi; atac militarmente a Siria; amenaza de manera constante a Irn. Y quiere, de Venezuela, no a Maduro, sino al Petrleo. Y es eso, lo que est en juego.

Alguna vez le preguntaron a Maritegui si el justificaba la violencia en la Rusia Sovitica. Y l respondi con entera dignidad: si la revolucin genera violencias; yo las justifico, sin reservas cobardes. No olvidarlo jams

Es bueno que en torno al tema, piense mejor las cosas la izquierda peruana. Lo que busca la reaccin es destruir el proceso emancipador latinoamericano. Venezuela es, apenas, un eslabn de esa cadena. Saben que no pueden acabar con su proceso mediante procedimientos ordinarios y por eso exigen acciones violentas: buscan a cualquier precio derribar al gobierno de Nicols Maduro. Y estn dispuestos a todo, para ello.

Las viudas de la democracia fallecida en Caracas, claman hoy exigindole a Donald Trump, que de una vez , invada Venezuela, ocupe militarmente ese pas y encarcele o extermine a su pueblo . Si alguien duda que se es el temperamento de los lacayos del Imperio, que escuche las declaraciones de Jorge del Castillo, lea la columna de Aldo M. o haga caso a las condenas de Luz Salgado a lo que ocurre hoy en Caracas.

Y los que -desde la izquierda a la que representan, o dicen representar- compartan esas condenas, debieran entender el sentido real de los proceso sociales: aqu no hay escapatoria, ni puntos intermedios: o con los explotadores, o con los explotados; con los opresores, o los oprimidos; con los imperialistas, o con los pueblos. (fin)

* Gustavo Espinoza M. pertenece a el Colectivo de Direccin de Nuestra Bandera / http://nuestrabandera.lamula.pe

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter