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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-04-2017

Vientres de Alguiler & Neoliberalismo
Mi vientre no se alquila

Judith Bosch
TribunaFeminista

El pasado 24 Marzo las redes sociales se despertaron inundadas de mensajes en contra de la conocida como gestacin subrogada bajo el hashtag #MiVientreNoSeAlquila, que se converti en Trending Topic.


El 24 de marzo, mis compaeras y hermanas feministas se unieron para llevar a las redes sociales el debate sobre el alquiler de teros, ese fenmeno de regresin social que las creencias patriarcales, potenciadas en un contexto socioeconmico en el que todo es susceptible de ser comprado o alquilado, publicitan bajo el trmino Gestacin Subrogada.

La campaa, que ha abierto una web para seguir recabando apoyos www.nosomosvasijas, fue un exitazo rotundo, con eco los siguientes das en bastantes medios de comunicacin.

Entr en Twitter para poner mi granito de arena y tambin para examinar los pensamientos que se movan con el hashtag #MiVientreNoSeAlquila y acab aburrida y desolada, como es ya costumbre, porque la teora feminista parte de una situacin de desigualdad de base: las personas que no se han molestado en formarse y estudiar qu es el patriarcado, cundo empieza a reproducirse y qu creencias e imposiciones lleva consigo, no tienen pajolera idea de la sociedad en la que vivimos y defienden en nombre de la igualdad lo que no es otra cosa que retraso social y barbarie. Quiero dejar claro que esto seguir siendo as hasta que el origen del patriarcado y sus consecuencias se estudie en las aulas.

Hasta que llegue ese hito necesario, seguiremos moviendo la misma pelota interminable, seguiremos tratando de concienciar y de formar a mujeres y hombres educados en la normalizacin del sexismo y el machismo. Seguiremos explicando lo mismo una y otra vez, sin concluir en ningn sitio concreto, ya que hoy en da siguen naciendo espaolas y espaoles que, con el paso de los aos, llegarn al convencimiento de que defender la legalizacin de la violencia sobre las mujeres -prostitucin y teros de alquiler, entre tantas de las barbaries que nos esperan- es defender la libertad de las personas.

As que, con el hashtag #MiVientreNoSeAlquila, encontr alusiones y afirmaciones retrgradas que me gustara responder aqu para aportar la pequea parte que me toca en esta lucha. Este tipo de respuestas que se tejen desde el movimiento feminista son lgrimas en la lluvia, como rezaba aquel guin, si no conseguimos una educacin comprometida, que lleve a las aulas el origen de nuestro sistema social y nos d la capacidad real de cambiarlo con base en el conocimiento profundo del mismo y en la oportunidad de plantear, desde el sistema que nos oprime, un sistema que nos permita ser a todas y todos en las mismas condiciones. Por supuesto, ese sistema no interesa. Los poderes llevan aos disfrutando de los beneficios que les genera la existencia de una masa de hombres concentrada en someter a las mujeres y una masa de mujeres concentrada en salir a flote y escapar de la opresin asfixiante y antinatural.

Por otro lado, si la molcula de la sociedad est compuesta por una pareja que convive en desigualdad, es muy sencillo que esta desigualdad y sistema primario de explotacin se extrapolen al resto de formas de convivencia al rezo de: Los seres humanos somos as, las desigualdades e injusticias forman parte de nuestra esencia. Dado que esta educacin y esta formacin acerca del patriarcado no existen dentro del sistema educativo, sino que cada cual se tiene que buscar las peras en caso de que desee conocer, deconstruirse y aportar al cambio, partir de una premisa que, si te parece, como estoy harta de repetirla, copio y pego del artculo Un caf con Kim Prez: hablamos de Sexo, Sexualidad y Gnero, punto 1: Un poco de historia. De dnde venimos?. Este es el extracto: La sociedad del Neoltico, cuando las mujeres crean la agricultura, es matrilineal: la lnea de descendencia, que es segura, la marca la madre. Se sabe que los hijos son de su madre y la madre, que est emancipada del varn, elige cmo criarlos y educarlos.

En la sociedad de la Edad de Hierro, de los nmadas herederos de los cazadores, que son dueos de ganados y edifican su sociedad sobre este modelo, empieza a desarrollarse la patrilinealidad para gestar la lnea de descendencia que es insegura, la del padre. Para asegurarse el control de los hijos, los hombres tienen que asegurarse el de las madres; los hombres se apropian de las mujeres y de sus cuerpos, que entienden como vasijas para gestar su simiente. Otras fuentes convergentes suman a esta visin la aparicin de los conceptos adulterio (vientre adulterado), primognitos (hijos del padre) y vstagos (hijos no reconocidos por el padre).

Aqu el valor de la mujer como individuo emancipado desaparece y en lo sucesivo se desarrollan numerosas herramientas sociales que consolidan la creencia de que la mujer es una cosa a disposicin del hombre. Aado aqu que esta creencia arraigada se manifiesta en la separacin entre madres y putas: las primeras proveen a los hombres de cuidados e hijos, porque la paternidad se considera un derecho del hombre, la mujer ha de darle hijos, si no, no sirve como mujer. Las segundas proveen al hombre de sexo cada vez que lo solicite, porque el sexo se considera el derecho del hombre sobre la mujer, el hombre tiene unas necesidades sexuales que la mujer ha de satisfacer.

En los ltimos sesenta aos se han producido cambios sociopolticos que han colocado a la mujer, por necesidades econmicas globales, en la posicin de poder producir y consumir; as, hemos luchado y se nos ha facilitado la posibilidad de votar, acceder al mundo laboral, consumir de manera independiente, etc. Estos cambios han tocado y cambiado las races del sistema? NO. Las mujeres producimos y consumimos y formulamos comportamientos programados por la socializacin femenina, cuyo patrn sigue siendo: mujer pasiva, que consiente, tolera y participa, al servicio del hombre activo, que propone, impone y lidera. Juas, juas, juas, y una mierda, dirs. Juas, juas, juas, esto es as y si no tomas conciencia de ello, mejor vives creyendo que decides y no se te impone nada, pero esto es as; no nos lo hemos inventado las feministas. Ojal. Te lo digo sinceramente. Ojal las feministas seamos realmente un puado de locas que ven fantasmas donde no los hay. No sabes qu peso me quitara de encima si esto fuera as y no sabes con qu felicidad abandonara el feminismo si esto fuera as. Hace poco escrib el artculo Autoengao y Empoderamiento que trata la controversia entre decisiones y programacin, por si quieres echarle un vistazo, sin nimo de hacerte cambiar de opinin, conste, soy plenamente consciente de que en tu lado se vive mejor, compaera.

Volviendo al hecho de que la socializacin sexuada y la estructura patriarcal han incorporado y reajustado sus creencias a los cambios socioeconmicos de los ltimos aos, tenemos vigentes dos cuestiones que confluyen en la legislacin del aborto y teros de alquiler:

1. La gestacin no es una decisin de la mujer sino una realidad de ndole social que se lleva a cabo, inexorablemente, en el cuerpo de la mujer. Esto es: una vez que la mujer se queda embarazada, su tero y su cuerpo pasan a ser bienes sociales y no es ella la que tiene plena decisin sobre este proceso, sino tambin los dems. As, nos sumergimos en charlas interminables, con personas que buscan en las mrulas, embriones y fetos vida autnoma, con alma, sentimientos e inteligencia, que se siten por encima de los derechos de la mujer embarazada. Somos incapaces de considerar persona a la mujer embarazada; la consideramos vasija que se debe a ese ser que carece de autonoma y an no es ni ser hasta respirar fuera del tero. Esto ltimo lo escondemos bajo alfombras de moral difusa y religiosa. Pues haber cerrado las piernas, rezan algunas personas, y se quedan tan anchas defendiendo a capa y espada que obligar a gestar a una mujer es completamente legtimo.

2. La gestacin no es el resultado libre de una relacin social libre entre dos personas o del deseo de una sola, que solicita vulos o esperma (sin que esta solicitud afecte en absoluto a la vida y salud de la persona donante -y sobre esto profundizaremos ms adelante- porque donar vulos s afecta a la salud pero no a la identidad ni a la dignidad de la mujer). Sino que la gestacin es un proceso necesario para llevar a cabo un derecho, que es la maternidad o la paternidad. As que seran comparables, bajo esta creencia, afirmaciones del tipo: Quiero darle hijos a mi pareja, que tiene derecho a ser padre, Mi pareja tiene que darme hijos porque tengo derecho a ser padre, Las personas que no puedan gestar de manera natural tendran que tener derecho a alquilar mi tero, Tengo derecho a usar el tero de una mujer que se preste a ello, ya que mi pareja y yo no podemos gestar de manera natural. Si analizamos bien estas dos cuestiones, concluimos en que no son dos cuestiones separadas o contradictorias, nada ms lejos de la realidad. Su base es la misma: considerar el tero de la mujer y la gestacin como bienes colectivos que son usados por y para otras personas, llmense parejas de esta mujer, clientes, sociedad, religin o lo que sea.

Tomando como partida estas cuestiones, tratar de dar respuesta breve a las afirmaciones ms generalizadas que se lanzaron contra la campaa #MiVientreNoSeAlquila. Si nosotras parimos, nosotras decidimos por qu no puedo hacer lo que me salga del coo con mi cuerpo? Abortar s?.

La expresin Nosotras parimos, nosotras decidimos es un eslogan surgido de la lucha feminista por el derecho al aborto y se refiere al hecho de que se deje de considerar al tero de la mujer y la gestacin como bienes sociales o bienes para otros. Qu significa decidir en este contexto? Significa integrar la gestacin como una realidad tuya, como mujer, que solo te atae a ti, por tanto incompatible con el hecho de que tu tero pueda ser utilizado por otras personas, ya sea porque se te presione, porque quieras o necesites dinero o porque se te haga entender que donar tu tero para el uso de otras personas sea altruista.

Defender aqu el uso de vientres de alquiler en nombre de la libertad es como defender que deje de prohibirse en el mbito laboral sobrepasar cierto nmero de horas extra, trabajar sin medios de seguridad, rechazar vacaciones, etc. Esta comparacin me la coment mi pareja hablando de prostitucin y aqu tambin es aplicable: legislamos en funcin de la dignidad humana, excepto en el caso de las mujeres que podemos elegir no tener dignidad. Qu majos sois con nosotras, eh, que s? Con defensores as, quin necesita enemigos! Recuerdas cuando los curas te decan qu hacer con tu cuerpo?. Esta frase generalizada trata de comparar a las feministas con los religiosos. Es una comparacin falaz, por supuesto: Los curas nos dicen qu hemos de hacer o no hacer con nuestros cuerpos porque la religin, en este caso, se aduea de nuestros cuerpos (de hecho, una de las funciones de la religin es someternos y considerar asuntos divinos las decisiones que toma el patriarcado sobre nosotras).

El movimiento feminista, en cambio, presiona para que el estado y los poderes econmicos no se adueen de nuestros cuerpos y nos digan, cnicamente, que si nosotras queremos los dems pueden usarnos. Se est a favor o en contra, existe. As que o se legaliza ya o las mafias seguirn sacando tajada de las ms pobres. Esto es como decir Ya que el asesinato existe desde hace miles de aos, mejor legalizarlo o los asesinos seguirn escondiendo cadveres. Apuntar, por supuesto, que en los pases en los que el alquiler de teros es legal, el trfico de personas y secuestro de mujeres jvenes para este fin es imparable. La falacia de que legalizar la violencia contra la mujer reduce la existencia de mafias es bastante comn, tambin en el marco de los debates sobre prostitucin. Por ms que digamos y demostremos que en los lugares en los que la prostitucin es legal se ha duplicado la trata de personas, esta deduccin que sale completamente de los lmites de la lgica se sigue exponiendo.

Los que recogen alcachofas o montan ferralla no alquilan los brazos y las piernas, los prestan por amor al arte. Error de base. Los que recogen alcachofas o montan ferralla alquilan su fuerza de trabajo sin que ello afecte de manera inherente a su dignidad (afecta a la dignidad las condiciones en las que se alquila la fuerza de trabajo, no el alquiler de la fuerza de trabajo en s). Alquilar tu brazo sera consentir que alguien lo use a cambio de dinero, esto es, que alguien lo toque, manosee, lo ponga encima de algo, a cambio de dinero, que s afecta de manera inherente a tu dignidad. Cuando alquilas tu tero no alquilas ninguna fuerza de trabajo sino que te conviertes en una vasija al servicio del arrendador, a lo largo de nueve meses en los que tendrs controlados tus movimientos, salud, relaciones sexuales, etc.

La gestacin subrogada es un acuerdo entre adultos libres con necesidades. Error de base. Es un acuerdo entre una persona adulta que quiere o necesita dinero (o se le ha inculcado que su tero es un bien social) y otra persona adulta que no puede gestar de manera natural, tiene dinero y se le ha inculcado que ser padre o madre es un derecho. Este acuerdo, per se, vulnera los derechos de la mujer gestante. En primer lugar vulneramos sus derechos desde el cinismo, le decimos: si quieres ser usada, puedes ser usada. El Estado no va a protegerte, haz lo que quieras. En segundo lugar, vulneramos su dignidad y la de cualquier otra mujer al considerar la maternidad y paternidad como un derecho. Si t tienes derecho a ser madre/padre (y no puedes conseguirlo por tus propios medios), alguien tiene que tener la obligacin de procrear para ti. Y esto ltimo es aberrante. Si prohibimos la gestacin subrogada, tambin tendramos que prohibir la donacin de semen u vulos. Falacia mayor.

No podemos comparar el hecho de donar clulas de nuestro cuerpo con el hecho de ceder nuestro cuerpo. Por favor, pisemos tierra y analicemos bien esto: la donacin de semen no afecta a la dignidad del donante ni a su salud, ni parte de la creencia de que los hombres sean fbricas de semen y sa sea su funcin ms importante y principal en la vida, que es la creencia patriarcal que est detrs de la obligacin de gestar y el alquiler de teros. Las dos caras de la misma moneda, como comentamos antes. La donacin de vulos s afecta a la salud de las mujeres, pero no a la condicin de todas las mujeres ni al concepto social que se tenga sobre todas las mujeres; as que aqu, aunque suponga perjuicios para la donante, s podramos hablar de decisiones individuales. Nadie usa tu cuerpo como tal en su integridad, se te extraen clulas y a correr. Por favor, no podemos compararlo con el alquiler de un tero (mi cuerpo) durante los nueve meses que dura un embarazo, con todo lo que ello comporta.

S que nos queda lucha para rato y debemos respirar y hacer acopio de paciencia para poder repetir una y otra vez lo mismo sin desfallecer.

Me gustara recomendar los artculos sobre teros de alquiler que estn publicando activamente las compaeras de Tribuna Feminista.

Aqu tienes unos cuantos:
Tambin recomiendo este artculo de Jess Sols, que empieza as: Soy gay. Lo especifico porque, teniendo como tengo infinidad de crculos sociales en los que participan hombres homosexuales, no saba que el tema de los vientres de alquiler o gestacin subrogada era tan trending topic para los gays. Los vientres de alquiler: la cara ms brutal del gaypitalismo

Y quiero acabar recordando por ensima vez, y perdona que me repita, que debemos reivindicar formacin profunda en las aulas. Desconocer de dnde venimos y los orgenes y consecuencias del patriarcado supone ser socializadas con una venda en los ojos que pone muy difcil la capacidad de analizar el sistema de manera crtica y emprender acciones de cambio. Con esa venda en los ojos es muy natural que defendamos aberraciones en nombre de la libertad y caigamos en falacias pesadas como elefantes sin que ni siquiera nos demos cuenta.






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