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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-04-2017

Guerras y hambrunas: la ceguera de Occidente

Higinio Polo
El Viejo Topo


A mediados de marzo de este ao, el coordinador de la ONU para Asuntos Humanitarios, Stephen OBrien, lanz la voz de alarma: en Yemen, Somalia, Sudn del Sur y Nigeria, se corre el riesgo de que estallen grandes hambrunas, aadidas a la grave situacin en que vive la poblacin de esos pases. No son los nicos, pero s los ms graves: no hay que olvidar que, pese al proceso de paz abierto en Astan, la feroz guerra impuesta a Siria sigue destruyendo miles de vidas y provocando decenas de miles de refugiados.

En esos cuatro Estados citados por OBrien, veinte millones de personas corren peligro. El funcionario internacional haba visitado esos pases, excepto Nigeria, e inform al Consejo de Seguridad de la ONU de la inminente catstrofe, adems de los riesgos asociados a enfermedades y epidemias como el clera que ya ha causado muertes en Sudn y personas afectadas en Somalia, si no se adoptaban medidas inmediatas. En Somalia, seis millones de personas, ms de la mitad de su poblacin de diez millones de habitantes, necesitan ayuda alimentaria urgente. Tambin la FAO, el organismo de la ONU para la alimentacin y la agricultura, alert sobre una catstrofe inminente en Yemen si no llega ayuda internacional. Ilustra la gravedad del momento el hecho de que, segn la FAO, nunca se haba dado una situacin de emergencia tan grave en cuatro pases a la vez. OBrian, ante el Consejo de Seguridad, calific la circunstancia como la peor crisis humanitaria desde la Segunda Guerra Mundial, e insisti en que para enviar la ayuda humanitaria imprescindible necesitaban conseguir antes del verano 4.400 millones de dlares. OBrien expuso la necesidad de conseguir 1.500 millones de dlares para atender a la crisis en el Lago Chad, y que para Sudn se precisan 1.600 millones.

El propio secretario general de la ONU, Antnio Guterres, visit Somalia en marzo para evaluar los peligros. Guterres, que se reuni con el nuevo presidente somal, Abdullahi Mohamed, se hizo eco de la conjuncin de riesgos en el cuerno de frica: Conflicto, sequa, cambio climtico, enfermedad, clera. La crisis es especialmente grave en el suroeste del pas, donde en las ltimas semanas han muerto de hambre ms de cien personas, aunque las cifras son provisionales y, con toda probabilidad, muchos ms somales han perecido. La sequa afecta tambin a zonas de Etiopa y Kenia. Los organismos humanitarios de la ONU tratan de conseguir 825 millones de dlares para la emergencia en Somalia que alcanzaran para aliviar la situacin durante los prximos meses, aunque la dramtica conjuncin de guerras, pobreza e imperialismo no invitan al optimismo a corto plazo. Guterres afirm que las crisis en esos cuatro pases son evitables, porque surgen de conflictos que el mundo y la diplomacia pueden resolver.

El norte de Nigeria vive el conflicto blico con el movimiento yihadista Boko Haram, con frecuentes asaltos terroristas a poblados, con secuestros y matanzas, y sufre tambin riesgo de hambrunas: se han abierto numerosos campos de refugiados, precarios y sin recursos, para miles de desplazados por la guerra. En Sudn del Sur, algunas regiones han sido declaradas oficialmente en estado de hambruna y la situacin se deteriora con rapidez: un milln de personas padece hambre, y casi seis millones ms soportan graves riesgos inmediatos. En los tres ltimos aos, dos millones de sudaneses se han convertido en refugiados internos y un milln y medio ha huido a los pases vecinos. El nuevo pas tiene una poblacin de apenas diez millones de habitantes, de manera que las tres cuartas partes de sus ciudadanos estn en peligro, y los combates entre el gobierno y los rebeldes agravan la situacin. Adems, la ayuda encuentra obstculos para llegar a los necesitados debido a los enfrentamientos armados y a la falta de organizacin en los pases desarticulados por la guerra. Asimismo, tanto en Nigeria como en Sudn, son frecuentes los ataques armados a los equipos de ayuda humanitaria.

En Yemen, es donde ms alarmantes son las amenazas inmediatas para los ciudadanos: de un total de 25 millones de habitantes, la deficiente alimentacin afecta ya a 19 millones de personas; falta incluso el agua en muchas ciudades y regiones, y la guerra afecta directamente a ms del ochenta por ciento de la poblacin. Los combates han desarticulado por completo las estructuras del pas y los mecanismos de cooperacin y distribucin. Ms de dos millones de nios corren riesgos, y de ellos, quinientos mil padecen una desnutricin grave que afectar a su desarrollo futuro, causando serios daos en su organismo. La guerra en Yemen, causa directa de esa situacin, exige un embargo inmediato de armas y la prohibicin por parte del Consejo de Seguridad de la ONU de que Arabia contine bombardeando a la poblacin civil del pas, que Riad ha llevado a cabo con tcito apoyo del gobierno norteamericano, ayer con Obama, hoy con Trump. Hace ya dos aos que la coalicin dirigida por Arabia bombardea regularmente el Yemen, sin que Estados Unidos haya mostrado ninguna crtica a Riad: en el complejo escenario estratgico de Oriente Medio, la Casa Blanca prefiere reforzar el poder de su aliado saud, frente a Irn, antes que intentar poner fin a la guerra.

Mientas eso ocurre, Trump y la extrema derecha, Estados Unidos y muchos gobiernos europeos, adems de bastantes partidos conservadores, impasibles ante el sufrimiento humano, exigen cerrar las puertas a la inmigracin y a los refugiados. La receta que llega de Washington habla de destinar ms dinero para el ejrcito y menos para la diplomacia, de aplicar una mayor dureza contra los inmigrantes pobres y de dar ms facilidades para las empresas, que se benefician de subvenciones que podran dedicarse a paliar el sufrimiento humano: Trump quiere reducir la aportacin norteamericana al Programa Mundial de Alimentos de la ONU, adems de los recursos dedicados al Comisionado para los refugiados y a UNICEF.

Los cuatro pases en riesgo citados por los organismos humanitarios padecen guerras, de diferentes significados e intensidad, aunque con evidente responsabilidad de las potencias occidentales, sobre todo de Estados Unidos. Aunque esos administradores de la ONU hayan dado la voz de alarma, nada invita al optimismo: el nuevo gobierno Trump apuesta por la reduccin del presupuesto dedicado a la diplomacia y a la ayuda internacional, mientras defiende el aumento de los recursos dedicados al Pentgono, en un momento en que prosiguen las guerras en Oriente Medio y el norte de frica, y nuevos focos de tensin aparecen en el horizonte: el Mar de la China meridional y la pennsula de Corea. Rex Tillerson, el nuevo secretario de Estado norteamericano, ha manifestado en relacin a Corea del Norte que todas las opciones estn sobre la mesa, y esas insensatas palabras amenazan con otra guerra.

Las hambrunas en el mundo no son ninguna maldicin bblica ni una fatalidad que haya que soportar, porque el mundo dispone de recursos suficientes para hacerles frente, si conseguimos (presionando a los gobiernos, insistiendo en la exigencia de justicia y solidaridad, combatiendo al imperialismo) que la ceguera de Occidente ante los desastres de las guerras deje paso a la maltratada, generosa, imprescindible fraternidad humana.

Fuente: http://www.elviejotopo.com/articulo/guerras-y-hambrunas/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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