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(el Pueblo quiere la paz)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-04-2017

El desarme de ETA y ms all

Petxo Idoyaga
Viento Sur


El prximo 8 de abril se realizar materialmente el desarme de ETA. El anuncio de este hecho lo hizo al diario Le Monde el pasado 17 de marzo Txetx Etcheverry, una de las cinco personas, llamadas artesanos de la paz, detenidas en Luhuso el pasado 17 de diciembre tras ofrecerse a participar en el desarme de ETA "ante la pasividad de los gobiernos espaol y francs", cuando procedan a la inutilizacin de un depsito de armas de ETA para entregarlo a las autoridades francesas. Ese mismo da se celebrar en Baiona -la principal localidad de la Euskal Herria bajo administracin francesa- el acto que dar el reconocimiento poltico al desarme: una concentracin ciudadana que se quiere sea masiva.

Se desconoce la forma concreta en que se proceder al desarme. Tampoco se sabe si las armas estarn inutilizadas o en perfecto estado, con el riesgo, en este caso, de ser utilizadas para la investigacin sobre su uso en atentados concretos. Pero no solo los artesanos de la paz sino tambin las instituciones vascas, los partidos nacionalistas y otros referentes polticos y sociales aseguran que se trata de un desarme total, definitivo y verificable. Y, sin duda, en eso consiste la credibilidad del desarme, ms all de las cuestiones tcnicas que se susciten.

Cargos institucionales de todo el arco poltico francs (a excepcin de los del Frente Nacional de Marine Le Pen) han dado pblicamente su apoyo y, con la excepcin de UPN y el PP, las fuerzas parlamentarias de la Comunidad Autnoma Vasca (CAV) y la Comunidad Foral Navarra (CFN) tambin lo han hecho. Si el protagonismo de los artesanos de la paz mostraba que la sociedad civil actuaba como intermediaria poltica del desarme, se ha llamado ya a mostrarlo con ms fuerza asistiendo masivamente a Baiona a participar en la jornada.

Queda por ver si los gobiernos espaol y francs no interferirn de forma represiva en todo ello aunque parece que los datos sealados y las conversaciones que hayan existido por debajo- han creado un ambiente de no intervencin /1. Pero nunca se sabe.

Los argumentos de la reaccin

En el Estado espaol tanto el PP como el PSOE (a diferencia, en este caso, de su actitud en la CAV y en la CFN), as como diversos editorialistas de medios de comunicacin y tertulianos de incansable verborrea, estn construyendo tres lneas argumentales para uniformizar la opinin pblica.

La primera es restar importancia al hecho mismo del desarme. Lo que importa dicen- no es eso sino que ETA se disuelva. Hasta ahora que se desarmen era la exigencia ms repetida y con la que esos voceros justificaban hasta que el desarme se cumpliese- la continuidad de la poltica penitenciaria. Ahora, hasta el tertuliano que menos pinta en las decisiones del gobierno asegura que cuando se disuelvan s, pero nunca antes!, se podr revisar acercar presas y presos a crceles ms cercanas de donde viven sus familiares, bla, bla, bla.

La decisin poltica de ETA de poner fin a la lucha armada de una manera definitiva el 20 de octubre de 2011, al aceptar que la va armada estaba acabada como referencia para la defensa de cualquier derecho democrtico nacional en Euskal Herria, fue, en todo este proceso, el hecho ms relevante. Pero esa decisin poltica slo es completa cuando se produce el hecho material del desarme. Por creble que fuera la declaracin del fin definitivo de su violencia armada, ETA sigue teniendo las armas, sigue siendo una organizacin armada. Que materialmente deje de serlo no es algo banal cuando la tenencia de esas armas era lo que determinaba el carcter de la organizacin, su espacio y sus posibilidades de actuacin.

Como imagen de punto final que ETA se d a s misma, me parece de inters que declare que se ha disuelto. Creo, adems, que sera beneficioso para la lucha por la democracia, y para las dinmicas de soberanismo socialista, aunque necesite articular nuevas formas de organizacin y relacin en el colectivo de presas y presos. La eventual disolucin difcilmente podra hacerse antes de que la proponga una mayora de presos (militantes de ETA) que estn en la crcel precisamente por su disciplina militar y que se preguntarn quin defender bien sus intereses en el futuro si ya no existe su organizacin. De hecho lo van a debatir y resolver en los prximos meses

Pero qu ser ETA el 9 de abril? una organizacin desarmada? ETA como organizacin desarmada ser una No ETA, ser ya una No Organizacin. Si la decisin del cese definitivo de la violencia armada y el desarme no han provocado cambio alguno de la poltica penitenciaria qu credibilidad tiene que la declaracin de disolucin lo vaya a provocar? Para qu se banaliza lo principal, el desarme, mientras se ensalza la importancia de la declaracin de disolucin organizativa de una No Organizacin? Obviamente, para restarle importancia al desarme, para evitar que aparezca como un hecho que exige cambios en la poltica penitenciaria y para legitimar la continuidad de la poltica represiva del Estado no ya slo contra ETA sino contra una disidencia ms amplia (poltica, cultural, de juventud) y hasta contra hechos como los de Alsasua.

La segunda lnea argumental en la batalla reaccionaria por uniformizar la opinin pblica frente a un desarme que es unilateral, consiste en calificar como folklore y romera (estos trminos se repiten en discursos de polticos y medios de difusin) que la intermediacin del mismo la protagonice la sociedad civil.

Es muy posible que en el momento de declarar el fin definitivo de la actividad armada la perspectiva de ETA fuera la de un acuerdo con los gobiernos espaol y francs. El pasado 12 de enero Rufi Etxebarria, hablando en nombre de Sortu, inform que, en lo que la izquierda abertzale consideraba la fase de solucionar las consecuencias del conflicto tras el cese de la actividad de ETA, se pensaba en acuerdos bilaterales con ambos gobiernos. Aada que vieron refrendada esta idea por los mediadores internacionales que en octubre de 2011 intervinieron en la Conferencia de Aiete, quienes les informaron de que haba un documento con el visto bueno del gobierno del PSOE y de ETA que inclua presos y desarme entre sus 16 puntos /2. Conclua Etxebarria que tras la victoria electoral del PP en noviembre de 2011 se fue todo al carajo, aunque al parecer ETA y la propia izquierda abertzale tard en entenderlo y durante un tiempo siguieron con la esperanza de un acuerdo bilateral con ambos gobiernos sobre el tema del desarme.

De existir, esas esperanzas cayeron hace ya tiempo. Y en estas condiciones el modo en que se va a realizar el desarme de ETA no es ni folklore ni romera (al menos en el sentido despectivo con que se usa el trmino) sino un acto de muchsimo significado poltico. Es la sociedad civil quien toma en sus manos intermediar en el desarme y es la sociedad civil la que se autoconvoca masivamente a escenificar el acto poltico que celebra el desarme de ETA como una victoria propia. Lo har seguro con alegra (y si eso es romera, que lo sea!), con toda la que nos merece este desarme. Que no haya ms una organizacin armada tiene como intermediario y portavoz de la noticia a la sociedad civil y eso es magnfico.

Y creo que casi toda la gente que, desde la defensa de la plena democracia para Euskal Herria, hemos enfrentado pblicamente nuestras opiniones contra la violencia armada de ETA y seguimos pensando as, casi toda esa gente pensaremos que el protagonismo de la sociedad civil en el desarme es, tambin, la manera ms digna en que poda escenificarse el final de ETA (un compaero habitual en esta web ya ha recibido maldiciones por utilizar ese trmino de dignidad en el sentido que aqu, gustosamente, se lo retomamos).

La tercera lnea argumental del discurso reaccionario es que antes de proceder a cambios en la poltica penitenciaria y a poner fin al abuso represivo por va judicial sobre el pasado, presente y futuro de las protestas civiles contra el Estado, que, antes de ello, debe darse la autoinculpacin o la delacin sobre la autora de los segn las directas o filtradas afirmaciones policiales- 300 atentados en los que aquella no est aclarada.

Dar el PP y PSOE el listado de sus miembros o de los que contrataron para los atentados del BVE, del GAL y de los dems comandos terroristas implicados en la guerra sucia? Darn el interminable listado de los miembros de la Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que durante todos los aos de este rgimen democrtico han torturado salvajemente a miles de personas de la izquierda abertzale acusadas y no acusadas de pertenencia a ETA? Por qu aunque la izquierda abertzale hace tiempo ya que mostr su acuerdo en crear una Comisin de la Verdad /3 para analizar la violacin de todos los derechos humanos en el conflicto vasco, no se quiere saber nada de todo eso?

Verdad, justicia y reparacin es el triple eje con el que, ciertamente, puede cerrarse este tema. Hay mucha verdad por saber an y basta, para ello, con mirar la amplia documentacin hecha pblica por la Secretara de Paz y Convivencia del Gobierno Vasco desde hace aos /4.

Pero la verdad no es la autoinculpacin ni la delacin personalizadas entre quienes militan o han militado en ETA sobre atentados cuya autora se desconoce. Tampoco creo que esa deba ser la lnea del conocimiento y la determinacin de violaciones de derechos humanos relativa a quienes las han ejercido (torturas, por ejemplo) contra la izquierda abertzale y otros sectores de la sociedad civil vasca.

La verdad es, ante todo, una accin tica y, sobre todo, poltica de reconocer todos los actos de violacin de tales derechos realizados por unas y otras partes del conflicto y de ofrecer todos los datos necesarios para saber por qu ocurri tal violacin, qu se persegua con ella, cmo se valor los efectos de dolor sobre quienes golpeaba el atentado y sobre su entorno. Esto es lo relevante y no el DNI del autor o autora, mucho menos cuando, como ocurre aqu, se pretende conocer slo la autora de una parte.

Y hay que aadir que quienes ponen el conocimiento de la autora de los atentados de ETA como condicin a modificar la poltica penitenciaria estn persiguiendo lo mismo que cuando decretaron que el cese definitivo no era suficiente, cuando decretan hoy que el desarme no es suficiente y cuando decreten maana (porque lo harn) que la autodisolucin tampoco lo es para poner fin a las polticas represivas y penitencias del Estado contra la izquierda abertzale.

El fin de ETA requiere otro balance poltico en el soberanismo socialista

El desarme de ETA es un motivo de alegra y puede ser esperamos que sea- una nueva condicin favorable para el desarrollo de la izquierda abertzale y del soberanismo socialista vasco en su conjunto. Por eso, lo ms coherente para una organizacin emancipadora como Sortu sera que fuera acompaado de un balance poltico en profundidad tanto sobre los efectos en la lucha por la libertad nacional y el socialismo de la violencia armada de ETA, como del soporte de apoyo que le dio el conjunto de la izquierda abertzale.

Ciertamente es discutible si este tema debiera ir en el presente artculo a continuacin de lo anterior sobre el desarme o sera mejor quedar para otro artculo de futuro. Pero creo que por influjo del propio desarme, tambin se concentran ahora balances, reflexiones y preguntas en el espacio del soberanismo socialista. Por eso sigo con ello

Es necesario recordad que no slo durante el franquismo sino en los primeros aos de la transicin, la actividad armada galvanizaba resistencias sociales porque ETA apareca como el obstculo que impeda la clausura con pedigr democrtico de la Transicin. Pero apenas 15 das despus de las Elecciones Europeas de 1987 (en las que Herri Batasuna obtuvo su mejor resultado histrico) ETA cometi el brutal atentado terrorista en el supermercado Hipercor de Barcelona que caus la muerte a 21 personas y heridas a 45. A partir de ah entraron en funcionamiento los Pactos Antiterroristas de Madrid y Ajurua Enea y a partir de 1993 (secuestro de Julio Iglesias) comenzaron a producirse movilizaciones en la calle contra la organizacin armada.

La respuesta de ETA fue involutiva. Y arrastr a toda la izquierda abertzale organizada a un proceso en el que la defensa de la accin violenta de ETA se convirti en el eje principal de su actividad y en el que construy prcticas y discursos cercanos a la confrontacin social (lo que se dio en llamar estrategia Oldartzen, de socializacin del dolor). El parntesis del Acuerdo de Lizarra volvi a demostrar que la violencia armada de ETA no slo debilitaba la fuerza de la reivindicacin democrtica en Euskadi, sino tambin el espacio de la izquierda abertzale. Pero esa dinmica sigui mantenindose. Y ahora, creo, habra que hacer balance tanto de su legitimidad como de su sentido poltico. Al menos a partir de ese periodo.

Recordemos, por ejemplo, este hecho. El 31 de octubre de 2006, las representaciones de Batasuna, PSE-PSOE y PNV que venan reunindose en el santuario jesuita de Loiola (Gipuzkoa) se retiraron de la mesa con un borrador de acuerdo en el que se afirmaba que partiendo de la existencia de dos mbitos institucionales diferenciados -la Comunidad Autnoma Vasca (CAV) y la Comunidad Foral Navarra (CFN)- se iba a crear un rgano institucional comn para ambos con atribuciones ejecutivas y de propuesta legislativa. Cuando las tres delegaciones volvieron a reunirse en noviembre, Batasuna plante como condicin para el acuerdo establecer como tarea expresa de ese rgano institucional elaborar un Estatuto de Autonoma comn para ambas comunidades, es decir, ser, desde el inicio, un rgano constituyente comn para ambas. Aunque no fuese la nica causa de la ruptura, poner eso como condicin previa para la constitucin misma de la institucin comn, era ya, por s slo, impedir el acuerdo. Y la ruptura de este trajo consigo la vuelta de ETA atentado T4 en Barajas- al escenario del conflicto /5.

El sbado 21 de enero finalizaba el Congreso de Sortu y lo haca renovando casi en su totalidad la anterior direccin. Al da siguiente el diario Berriak publicaba una larga entrevista con Arkaitz Rodriguez secretario y portavoz de Sortu. Aunque la perspectiva independentista sigue siendo firme en los documentos de ese Congreso y en las declaraciones de Arkaitz Rodrguez, ste explica que Sortu no slo acepta diferenciar como sujeto poltico la CAV y la CFN sino, adems, que hoy por hoy no hay mayora suficiente para un proceso independentista ni siquiera en la CAV y que ese proceso necesita una estacin intermedia favorable al derecho a decidir, una cuyas herramientas es un nuevo estatus poltico de la CAV, con o sin el acuerdo con Madrid. Cmo leer desde esa perspectiva las conversaciones de Loiola?

Sinceramente no creo que dentro de las fuerzas que, con sus diferencias (algunas importantes) podemos englobar en el espacio del soberanismo socialista, pueda tejerse un hilo de reconstruccin comn de ese partido-movimiento presentado como gran objetivo para el propio Sortu sin un balance y un debate sobre todo ello. Ms an ante la evidencia de factores de disidencia y hasta de ruptura con el propio Sortu que, por pequeos que an sean condicionan ya el desarrollo de su debate y de su accin poltica- no ser posible sin ello el paso de la identidad de resistencia a la identidad de proyecto y hacerlo recuperando espacios de desobediencia civil y confrontacin poltica como defendi Otegi en el Congreso de enero.

La importancia que tuvo la votacin muy mayoritaria del congreso de Sortu sobre la estrategia de desobediencia civil, hay que entenderla en clave de rechazo actual al menos- a estrategias de actividad armada como la que sostuvo ETA. Sin embargo no hubo en el Congreso ni lo ha habido despus un balance ni debate pblico sobre la valoracin y justificacin poltica de la actividad armada de ETA desde la Transicin, ni siquiera sobre sus acciones indiscriminadas que afectaron a civiles (Hipercor), sobre las que supusieron estrategias contra representantes de partidos polticos elegidos por voto popular o sobre periodistas y otras similares. Y, lo que es tan o ms importante: no hay balance poltico del apoyo poltico, reforzado con la estrategia Oldartzen, que la izquierda abertzale civil dio a esa dinmica de violencia armada.

Claves para desarrollar ese balance existen en el documento Euskal Herria Zutik de febrero de 2010 /6. Pero no se ha desarrollado lo suficiente. Hoy todos los movimientos memorialistas ponen la denuncia de la violacin de los derechos humanos bsicos tanto a los fusilamientos de la guerra y la posguerra, como a las actuaciones policiales, torturas etc., del tardofranquismo y la transicin. Hoy la izquierda abertzale pone, con razn, la defensa de los derechos humanos en el centro argumental para el proceso de paz. Hay que afirmar, efectivamente, que la base de una denuncia democrtica a todo ello es que fueron violaciones de derechos humanos. No lo fueron, tambin, muchsimas de las actuaciones de ETA, no casos aislados sino la espina dorsal de su estrategia?

Frente a los argumentos antiterroristas sostenemos que la militancia en ETA no se deba a afanes racistas ni nada parecido. Retomamos aqu, a gusto las palabras del que fue creador de este viento sur, Miguel Romero: No es verdad que ETA sea una banda de asesinos y criminales. Es una organizacin poltico militar integrada por militantes independentistas vascos. Como lo fue el IRA que ahora es reconocido en Gran Bretaa e internacionalmente como una organizacin respetable y, por cierto, no especialmente alternativa en sus objetivos, ni en su forma de hacer poltica. Si no se entienden los vnculos ideolgicos y polticos de ETA con un sector muy amplio del pueblo vasco, no se entiende nada /7 Pero las razones polticas de esa militancia no impiden considerar que no haba razones que justificaran esa violacin de derechos humanos.

En el anlisis de la izquierda abertzale sobre su pasado no hay un espacio para una valoracin poltica sobre todo ello. Al menos no hay un espacio suficientemente claro. Pero debera ser un espacio principal para la propia izquierda abertzale y para el entorno ms amplio del soberanismo socialista, sea social o poltico. Y el desarme de ETA es un buen momento realizarlo.

Notas:

1/ Bastante informacin sobre estos hechos, as como sobre las reacciones que han producido pueden encontrarse enhttp://www.eitb.eus/es/noticias/politica/paz-euskadi/

2/ La intervencin completa de Rufi Etxebarria est disponible en http://sortu.eus/es/noticias/resolucion-del-conflicto/1672-charla-de-rufi-etxeberria-askatasunaren-bidean-presoak-etxera Publiqu en esta web un artculo de valoracin sobre la misma en http://vientosur.info/spip.php?article10963

3/ Ver, por ejemplo, el documento presentado el 27/02/2012 por la Mesa Nacional Construyamos la paz en el proceso democrtico que titula su punto 2.4.- El Pueblo Vasco necesita conocer la verdad: La Comisin de la Verdad como instrumento para conocer lo acaecido , disponible en http://gara.naiz.eus/agiriak/20120226_ezkerab.pdf. El documento en su conjunto y la propia propuesta contienen perfiles que, con toda legitimidad, poda ser contestados y propuestos a modificacin. Pero hay que resaltar que nadie acept el tema.

4/ Toda la documentacin est disponible en: http://www.euskadi.eus/web01-s1lehbak/es/contenidos/informacion/documentos_paz_convivencia/es_def/index.shtml

5/ Realic un balance desarrollado sobre las conversaciones de Loiola en El conflicto vasco sin horizonte poltico disponible en :http://vientosur.info/spip.php?article2895

6/ Disponible en:http://gara.naiz.eus/paperezkoa/20100216/183290/es/Zutik-Euskal-Herria

7/ El relato nico disponible en http://vientosur.info/spip.php?article5911

Petxo Idoiaga es miembro del Consejo Asesor de VIENTO SUR

Fuente: http://www.vientosur.info/spip.php?article12424#sthash.xYO9ZBXh.dpuf


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