Portada :: Europa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-04-2017

Francia
Los lugares comunes de Macron y Le Pen

Guillermo Fernndez Vzquez
Ctxt


Las elecciones presidenciales francesas se juegan sobre un tablero retrico novedoso en el que los dos favoritos estn dispuestos a pelear por los mismos significantes: el cambio, la reforma, la recuperacin, la unin, la proteccin y el liderazgo.

Sobre qu terreno compiten Emmanuel Macron y Marine Le Pen? Las prximas elecciones presidenciales francesas se juegan sobre un tablero retrico novedoso en el que los dos candidatos favoritos estn dispuestos a pelear por los mismos significantes: el cambio, la reforma, la recuperacin, la unin, la proteccin y el liderazgo.

Francia atraviesa aguas desconocidas y eso hace que los analistas califiquen el momento actual de indito, raro, confuso, pero al mismo tiempo apasionante y repleto de matices; un perodo, sealan, extraamente excepcional. Hay, en efecto, rasgos anmalos en el retrato actual de la poltica francesa, como si el pintor encargado de organizar la variedad cromtica de la realidad hubiera perdido el temple y a base de rayajos estuviera a punto de arruinar el cuadro bipartidista. El candidato conservador se encuentra embarrado en graves asuntos de corrupcin y ha sido recientemente imputado, mientras que el candidato socialista atraviesa el desierto de la invisibilidad meditica y la desercin en sus propias filas. Jean-Luc Mlenchon, candidato de la izquierda alternativa, no consigue atravesar el techo de cristal del 12% de apoyo en intencin de voto, a pesar del desencanto que para la izquierda ha supuesto la presidencia de Franois Hollande. Un escenario que cada vez recuerda ms al vivido en Austria en diciembre pasado: sin los partidos tradicionales en la segunda vuelta y con un partido nuevo compitiendo con la ultraderecha.

En estas circunstancias, se ha hablado todava poco (o no lo suficiente) de Emmanuel Macron, exministro de Economa del gobierno socialista de Franois Hollande y ahora candidato a la presidencia de la Repblica por la plataforma En Marche (En Marcha) creada por l mismo en abril del ao pasado y cuyas siglas --fjense bien-- coinciden con el nombre y apellidos del candidato. Su figura en estos momentos vuela. Y lo hace con el viento a favor de haber pillado a sus rivales por sorpresa y a contrapi. Los ltimos sondeos muestran un empate tcnico entre su candidatura y la de Marine Le Pen, a una distancia importante respecto de Franois Fillon e imposible para Benot Hamon. Su notoriedad creciente (su remontada, por as decir) tiene que ver con un xito simblico: competir en el territorio de las representaciones con Marine Le Pen y hacerlo desde lugares de enunciacin atractivos.

Lo llamativo del fenmeno Macron es que retoma algunos de los principales lugares comunes del discurso del Frente Nacional y los ancla en un sentido comn vinculado a lo que podramos llamar, junto a Nancy Fraser, neoliberalismo progresista. De este modo compite con la retrica de Le Pen en lo que sta tiene de outsider, de unin por encima de las ideologas, de proyecto novedoso y de ruptura con los partidos tradicionales. Permite engancharse a una forma light de sopapo a los poderosos.

Cules son esos terrenos comunes que pisan Emmanuel Macron y Marine Le Pen?

1. El agotamiento del eje izquierda/derecha

Tanto Emmanuel Macron como Marine Le Pen afirman regularmente que el eje izquierda/derecha sobre el que ha pivotado la poltica del ltimo siglo est liquidando sus ltimas existencias. Puede que an nos suene, conceden ambos candidatos, puede que an alguien lo use; sin embargo le ocurre como a las expresiones pasadas de moda: las entendemos, incluso nos provocan una leve sonrisa, pero (y este es el punto decisivo) ya no nos sirven para hablar de la realidad que nos rodea con nuestros contemporneos.

Macron se esfuerza por situar la disputa poltica en un plano que atraviesa tangencialmente el eje derecha/izquierda. Sostiene que su proyecto se propone luchar por la superacin de la oposicin izquierda/derecha, puesto que, segn l, esta es la nica condicin para la reforma del pas. Su objetivo es la unin de todos los progresistas, entendiendo que esta categora: 1) no est necesariamente asociada a la izquierda, 2) es ms amplia que la categora izquierda. Para Emmanuel Macron la identidad poltica progresista trasciende los lmites de la izquierda puesto que existen progresistas tanto en la izquierda como en la derecha. Son quienes quieren entrar en el nuevo siglo, en la economa de las competencias, la cualificacin y la innovacin (preservando la justicia social) y se sienten vinculados a la laicidad y a Europa. Como contraposicin a los progresistas, los conservadores son quienes, tanto en la derecha como en la izquierda, desean proteger un orden antiguo y dicen no cambiemos las cosas, no nos preocupemos por el problema de la produccin pero pidamos antes que se reparta lo que an no se ha producido. Conservadores tambin son, insiste Macron, quienes desde el lado de la derecha afirman: Ayudemos a los que ya han triunfado a triunfar ms, vayamos a un mundo ms injusto, y no creen en la verdadera movilidad econmica y social.

Marine Le Pen desplaza el centro de la pelea poltica hacia otro eje distinto al derecha e izquierda: el que enfrenta a los privilegiados (en la jerga ultraderechista dcese del conjunto de personas que viven por encima de la ley, o sea: lites e inmigrantes irregulares) con los olvidados (tambin denominados olvidados o invisibles). Esta organizacin del campo poltico en torno a la oposicin privilegio/abandono es paralela a otro clivaje ms antiguo que concibe la disputa poltica como enfrentamiento entre nacin y cosmopolitismo; esto es, como lucha entre los partidarios de la nacin y los partidarios del neoliberalismo. Toda la historia de la extrema derecha francesa del siglo XX (desde Maurras y Doriot hasta Alain de Benoist) se encuadra dentro de estas coordenadas.

En esto, ambos lderes surfean cmodamente una corriente mayoritaria entre la sociedad francesa que ya no se reconoce en las distinciones izquierda/derecha. De acuerdo con el ltimo barmetro de confianza poltica elaborado por el centro de investigacin Cevipof-Opinionway, el 75% de los ciudadanos est de acuerdo con la afirmacin de que las nociones de izquierda y derecha ya no quieren decir nada; en lo que supone un incremento de un 2% en una tendencia de fondo que no deja de aumentar desde 2011.

2. Una Francia herida y decadente

El retrato de la Francia actual que hacen Macron y Le Pen tiene los mismos tintes oscuros. Ambos coinciden en hablar de una Francia decadente, fracasada y carente de grandeur, pero mientras Macron lo achaca a la falta de confianza, Le Pen culpa a los gobiernos precedentes de haber sido demasiado dciles a la hora de transferir soberana a Bruselas. Para Macron se trata de renovar y moralizar la vida poltica, para Le Pen de recuperar la libertad. Curiosamente, en sus mtines, los dos enaltecen la Historia de Francia (Macron adoptando un estilo florido, literario, de antiguo hombre de letras doctorando de Paul Ricoeur; Le Pen prefiriendo el enfoque pico, bien trabajado por la extrema derecha) para a continuacin subrayar que nos encontramos en un momento histrico dramtico, decisivo, en una verdadera encrucijada; un momento, insisten, de extrema gravedad que hace que las prximas elecciones presidenciales no sean como las dems.

Este momento de excepcionalidad, segn ambos, reclama un proyecto fuerte, de nueva planta, inaugural. Mi proyecto es edificar una Francia nueva, una Repblica contractual que sea capaz de reconciliar a los franceses, sealaba Emmanuel Macron en un mitin reciente celebrado en Reims ante un auditorio mayoritariamente juvenil. Para Marine Le Pen, la construccin de una nueva Francia pasa necesariamente por la recuperacin de la soberana nacional para no sucumbir ante dos amenazas: el dominio del rey-dinero y la dictadura de la reina-religin. Lo nuevo, se esfuerza en afianzar la candidata ultraderechista, es abrirse a la primavera patritica, es el retorno a la Europa de las naciones de la que hablaba en la ciudad alemana de Coblenza a finales de enero junto a otros lderes de la extrema derecha europea como el holands Geert Wilders, la vicepresidente de Alternativa para Alemania, Frauke Petry, el eurodiputado de la Liga Norte Matteo Salvini y el secretario general del Partido Liberal de Austria (FP), Harald Vilinsky.

La orientacin del relato de Le Pen y Macron es diversa (incluso antittica), pero la estructura es la misma: 1) toman como punto de partida una Francia fracasada, 2) sealan como responsables a los gobiernos precedentes, 3) afirman haber llegado a un punto de inflexin, 4) caracterizan los prximos comicios presidenciales como cruciales, 5) se proponen como protagonistas de la refundacin del pas. Con estas bases, el pulso es entre una apelacin ciudadanista y una apelacin popular-identitaria.

3. Ciudadana versus pueblo

Emmanuel Macron no es el candidato de ningn partido, no es apoyado por ninguna maquinaria burocrtica ni lleva dcadas en poltica; ni siquiera ha sido nunca miembro del Partido Socialista. Es el lder de un movimiento ciudadano que comenz organizndose en crculos nacidos espontneamente, adopt un nombre (En Marcha!) que enfatiza el carcter dinmico del proyecto, presume de financiarse con donativos individuales (aunque el resto de candidatos ponen en cuestin el origen de la financiacin de su campaa) y cuenta con miles de militantes que gustan de llamarse marcheurs (caminantes) en un proceso de identificacin que mezcla la taumaturgia con el vocabulario tpico del management. Macron apunta alto cuando afirma que nuestra poltica carece de la trascendencia que la filosofa y la literatura aportan y se propone reintroducir algo de ese espritu en nuestra sociedad cansada.

El tono dulce, templado, pausado en el ritmo y caballero cuando afea a quienes durante sus actos abuchean el nombre de sus contrincantes, parece querer decirnos no soy como los dems. En sus apelaciones al gran pblico la sociedad civil tiene un papel central. Es ella la que conforma su movimiento, es ella a quien se dirige cuando habla y ser ella quien protagonice el cambio ciudadano cuando acceda a la presidencia de la Repblica. Macron pone el acento en la sociedad civil, entendida de modo genrico englobando a agentes sociales, empresas, ciudadanos, asociaciones o ONG, para resaltar que el suyo es un proyecto cuyo aliente viene de abajo y que, gracias a ello, est en condiciones de unir a los franceses en algo as como un nuevo contrato social. Adems, tambin se compromete a conformar un gobierno en el que la mitad de sus componentes provengan de la sociedad civil. Est convencido, dice, de que hay ms inteligencia colectiva en la sociedad civil que en los partidos polticos. De momento ha conseguido convencer a una parte de la sociedad francesa, especialmente a los jvenes, a cuyo voto aspira tambin Marine Le Pen.

Ella, la candidata del Frente Nacional, no apela tanto a la ciudadana como al pueblo de Francia. Un pueblo inmemorial que lucha por su libertad y proteccin, que se defiende de la amenaza del totalitarismo neoliberal (cuyo objetivo sera la conversin de todo en mercanca) y que desea preservar su identidad nacional. Marine Le Pen llama a la revuelta del pueblo francs contra unas lites que pretenden crear un pas de esclavos que produzcan barato para que consuman desempleados y justifica su convocatoria en la ruptura del pacto social: en estas circunstancias en las que las supuestas lites han fallado y traicionado, el nico recurso es el pueblo: su poder, su determinacin y su sentido comn.

Esta situacin reclama una nueva conduccin del pas. Macron justifica su propuesta en una suerte de tica de la conviccin que se sustenta en los riesgos que ha tomado decidiendo salir del gobierno, fundar un movimiento y desvincularse de sus puestos precedentes. Inscribe este paso en una trayectoria ms amplia que le ha llevado sucesivamente desde la carrera universitaria hasta la responsabilidad ministerial, pasando por la banca Rothschild, siempre guiado por la conviccin de sus compromisos. Siempre he actuado de acuerdo a lo que dictara mi conciencia, viene a decir Macron. Y aaden sus partidarios: cranle porque ha perdido mucho dinero por hacerlo. Por ese camino Macron proyecta su figura como anttesis del poltico profesional. Marine Le Pen, en cambio, fundamenta su legitimidad de lder en los ataques que ha recibido y en no haberse amilanado ante ellos. Su mayor credencial son las crticas de sus adversarios, a los que juzga pertenecientes a una lite mundialista ajena a los problemas del pueblo. Por eso ella, enemiga de las lites, se permite autodenominarse como la candidata de la Francia del pueblo llano: de los olvidados, las ciudades y pueblos pequeos, de las reas desertificadas.

4. Choque de trenes

Los dos candidatos pelean por el liderazgo de una renovacin profunda de la vida poltica francesa. Y lo decisivo es que ambos lo hacen desde terrenos discursivos paralelos que, sin embargo, se enfrentan bajo la forma de una apelacin ciudadanista de corte neoliberal y una convocatoria populista de raigambre identitaria. Mismos mimbres retricos para proyectos de orientacin contraria. Dos estilos, dos movilizaciones, que caminan en direcciones opuestas nutrindose de los mismos componentes. Entre las palabras clave que resaltan del discurso de Macron encontramos: ciudadana, reforma, responsabilidad, progresismo, modernizacin, flexibilidad, crecimiento, pragmatismo, eficacia. Por el contrario, Le Pen estructura sus intervenciones pblicas en torno a los siguientes conceptos: soberana, libertad, pueblo, proteccin, identidad, nacin, orden y seguridad. Entre medias, el resto de candidatos encuentra dificultades para afianzar una voz propia.

Las prximas elecciones francesas ponen en juego una disputa discursiva cada vez ms frecuente en Europa entre neoliberalismo cosmopolita y proteccionismo identitario; y de, paso, dejan en evidencia a una izquierda rezagada a la hora de elegir los marcos, las palabras, las metforas y los smbolos con los que dirigirse a la sociedad. Una izquierda, tanto la de Benot Hamon como la de Jean-Luc Mlenchon, que s es audaz en los programas pero cuyo mensaje est encapsulado en frmulas y estilos antiguos fcilmente neutralizables y estigmatizables por sus adversarios.

El ltimo debate en TF1 entre los cinco principales candidatos dej un escenario an abierto. Ni Emmanuel Macron ni Marine Le Pen descollaron. Se neutralizaron mutuamente: primero Macron saliendo bien parado de dos encontronazos dialcticos con Le Pen a cuenta de la polmica del burkini que el verano pasado sacudi Francia; y posteriormente Le Pen subrayando, ante la sonrisa aquiescente de los dems candidatos, que Macron haba estado hablando durante siete minutos sin decir absolutamente nada. Lo que ocurra de aqu al 7 de mayo es un enigma, pero parece claro que Francia es hoy un buen laboratorio para entender qu est ocurriendo en Europa con las viejas identidades polticas. Por eso conviene seguir de cerca lo que dicen y cmo lo dicen estos dos lderes inditos que no se reclaman ni de la izquierda ni de la derecha.


Fuente original: http://ctxt.es/es/20170322/Politica/11814/elecciones-francia-macron-le-pen-discurso-guillermo-fernandez.htm


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter