Portada :: frica
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-04-2017

Djibouti
A la sombra de las armas

Guadi Calvo
Rebelin


Para muchos el nombre, Djibouti, Yibuti o Gibuti, parece evocar novelas de aventuras, leyendas piratas o folletines sobre de la Legin Extranjera, tanto que ni siquiera estamos seguros de su existencia, pero no, Djibouti existe y a pesar de ser una de las naciones ms pequeas de frica, su importancia geoestratgica escala niveles cada vez ms alarmantes.

Sobre las aguas del Mar Rojo, al sur de Eritrea, al norte de Somalilandia, estado no reconocido por Naciones Unidas, y con una frontera de casi 350 kilmetros, con la siempre inquietante Etiopia al oeste, la antigua colonia francesa, desde 1891 hasta 1977, es hoy una repblica semi-presidencialista, que nunca ha escapado de la influencia occidental.

Djibouti, ubicada en el estrecho de Bab-el-Mandeb (la Puerta de las Lamentaciones), una va martima clave que vincula el Ocano ndico y el Mediterrneo desde el Golfo de Adn y el Mar Rojo, hasta el Canal de Suez, por donde pasa un enorme flujo comercial particularmente petrolero, que se estima en unos 4 millones de barriles de crudo al da.

Son varias las potencias que han establecidos bases militares en el pas, con la gran excusa de la lucha contra la piratera: Francia, desde 1969, tiene estacionado en su ex colonia el 5to Regimiento de Ultramar de armas combinadas, (RIOM-5e), la base area 188 con un escuadrones cazas Mirage, de diferentes tipos y la 13 media brigada de la Legin extranjera, lo que constituye su mayor destacamento militar extraterritorial. Italia cuenta con la Base Militare Nazionale di Supporto con capacidad para unos 300 hombres, aviones y drones, controlados desde la base de Amendola, en la regin italiana de Apulia; Japn mantiene un contingente areo desde 2011, con cerca de 600 efectivos que a la vez se alternan con buques de guerra de patrulla martima. Paga unos 30 millones de dlares por ao por el derecho a las instalaciones militares; Alemania tiene tres fragatas, cuatro barcos de abastecimiento y cerca de 2500 marinos. Reino Unido, Espaa y Arabia Saudita, cuentan con sus bases militares, mientras que Rusia se encuentra negociando la suya con las autoridades de Djibouti.

Los pases vecinos usufructan tambin de su posicin geogrfica, Riad cuenta con una base area en Assab al sur de Eritrea, mientras que Emiratos rabes (EAU) construye la suya en Somalilandia.

No sorprender a nadie que sea Estados Unidos, la potencia con mayor presencia en la pequea nacin africana, Camp Lemonnier, con ms de 4 mil hombres, la nica base norteamericana en el Cuerno de frica para control desde Somalia hasta Sudn y la Repblica Centroafricana, y desde Kenia, Uganda y el Congo. Aunque su vigilancia ha llegado a Nigeria, Mali, Nger, Chad y tambin incluye, de manera fundamental Yemen y pases de Medio Oriente.

El Pentgono ha dispuesto en Lemonnier centrales de control de la AFRICOM, CENTCOM, el Comando de Operaciones Especiales (SOCOM) y el Comando Europeo de los Militares de Estados Unidos (EUCOM). Mientras que la Fuerza Area cuenta con escuadrillas de F-15E Strike Eagle, F-16 y KC-135. En julio pasado, a la espera de la resolucin de la compleja situacin en Sudn del Sur, desde Djibouti se enviaron alrededor de medio centenar de comandos norteamericanos, para proteccin del personal de la embajada, tras el incremento de la guerra civil que asola al joven pas desde 2013.

Washington, compitiendo con Paris por la mayor influencia en Djibouti, es quien ha dado entrenamiento y equipo a la guardia personal del presidente Ismail Omar Guelleh que en abril pasado gan nuevamente las elecciones, por un particular 86%.

Guelleh asumi el poder en 1999, tras relevar a su to Hassan Gouled Aptidon, que gobern el pas desde la independencia en 1977.

En 2014, el Pentgono firm un nuevo contrato de arrendamiento por 20 aos de Camp Lemonnier con el presidente Guelleh, adems de comprometerse a una inversin de 1400 millones de dlares para modernizar y ampliar las instalaciones.

Desde el inicio de la guerra en Yemen, en marzo de 2015, el Pentgono monitorea de manera constante todos los buques en el rea.

Las tropas norteamericanas destacadas en Djibouti estn siendo utilizadas para una nueva intervencin en Somalia, contra la guerrilla wahabita al-Sahabb, vinculada a al-Qaeda, con fuertes posicionamientos en todo el pas, pero particularmente en el sur. Desde octubre pasado, de manera casi secreta, los Estados Unidos realizan entre seis y ocho incursiones al mes con drones, aviacin y una pequea fuerza terrestre contra la banda fundamentalista, ocasionando en varias oportunidades bajas civiles, de las que no se ha hecho responsable.

El 13 de octubre, por primera vez, Estados Unidos se involucr directamente en la guerra en Yemen con una serie de ataques misilisticos contra radares bajo control de las fuerzas chis Hutes; los ataques, se presume, fueron realizados desde territorio djibouti apenas a 30 kilmetros de la costa yemenita.

Sin todava precisar cules sean los planes de Washington, tanto en Somalia como en Yemen estn en franco aumento de su potencial armamentstico en la regin, por lo que Djibouti puede pasar a ser de una importancia primordial, ya que alberga equipos de las fuerzas de operaciones especiales (SOF) respaldados por tropas del ejrcito.

Sombras chinas

La primera reunin que se realizar a principios de abril en Florida entre los presidentes de China y Estados Unidos se produce en momentos que la Casa Blanca est seriamente preocupada por la prxima inminente apertura de la primera base militar china en el norte de Djibouti para el apoyo de misiones logsticas contra la piratera, a corta distancia de la base norteamericana Camp Lemonnier.

Las tensiones entre los gobiernos de Xi Jinping y Trump abarca muchsimas reas de las dos mayores potencias militares y econmicas del mundo, desde lo netamente comercial, a lo militar. Tras el triunfo de Donald Trump, la tensin entre Beijing y Washington se ha incrementado por las acusaciones y amenazas de Trump de ser China el mayor responsable de la prdida de empleos norteamericanos, entre otros cruces y reproches, por lo que la discusin sobre sus posicionamientos en Djibouti no es para nada menor.

Es sabido que China, desde comienzos de los aos ochenta, y de manera muy discreta ha invertido en diferentes mbitos de la economa africana, particularmente en el rea de hidrocarburos y la construccin, que en la actualidad representan unos 200 mil millones anuales.

Djibouti es la terminal del ferrocarril que, partiendo desde Addis Ababa (Etiopia), llega a los puertos de aguas profundas en el Mar Rojo, construido por Beijing para sacar materia prima e introducir al interior del continente sus manufacturas.

La base militar que construye China se ubica en las cercanas de la ciudad de Tadjourah, al norte del pas, por la que pagara 100 millones de dlares por ao, mientras que Estados Unidos paga 63 millones.

China necesita de manera perentoria control militar en la regin, ya que los buques contenedores que trasportan sus mercancas a los puertos europeos pasan indefectiblemente por all, amenazados por la piratera y la cada vez ms fuerte presencia del Daesh y al-Qaeda en Yemen, no deja posibilidades para la negligencia.

Beijing ya tiene una fuerza de cerca de mil hombres para proteger sus explotaciones petroleras en Sudn del Sur, la que se incrementar prximamente en Djibouti, debido al arribo de miles de ciudadanos chinos que trabajan en diferentes proyectos de infraestructura en la regin. Sumados al millar que han sido evacuados con el inicio de la guerra en Yemen, mientras que otros tantos, tambin haban sido reubicados en Djibouti, en 2011, tras el estallido de la guerra en Libia.

China cuenta adems con una flota de casi 100 entre unidades militares para escolta de sus convoyes rumbo a Europa, y otros tipos de transportes navales, para abastecer las necesidades de las empresas que operan en el Mar Rojo y el Golfo de Adn.

La agobiante presencia militar de occidente, y las inversiones chinas en Djibouti, no se replican en las condiciones de vida del casi milln ya que el pas cuenta con los ms bajos ndices de desarrollo humano segn Naciones Unidas en el mundo, ubicndose en el puesto 151, de los 178 pases encuestados. El desempleo afecta ms del 50% de la poblacin, mientras que el mismo porcentaje refiere al analfabetismo. La esperanza media de vida es de 43 aos. La tasa de mortalidad infantil se encuentra entre las ms altas del mundo, y las mujeres todava sufren la ancestral ablacin genital.

A la crisis humanitaria de sus propios ciudadanos hay que sumarle los ms de 4 mil refugiados yemenes hacinados en las polvorientas tiendas de campaas del campo de Markazi, a pocos kilmetros del puerto de Obock, patrocinado por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), junto con la Oficina Nacional de Ayuda a los refugiados y las vctimas de desastres (ONARS).

El campo de Markazi, se ubica en el desierto, donde la salubridad es tan escasa como el agua.

Las etnias locales los afar e issas, protagonizaron una guerra civil (1991-1994) adems del choque fronterizo con Eritrea del 2008, que si bien dur apenas tres das entre el 10 y 13 de junio, dej aproximadamente 300 bajas entre muertos y desaparecidos.

Estos son elementos aprovechados por el presidente Guelleh, que juegue con una democracia formal, para consolacin de occidente, mientras que en realidad se maneja como una clsica dictadura represiva y corrupta.

Sometiendo a su pueblo a constantes ejecuciones extrajudiciales, torturas, detenciones arbitrarias, en la que las violacin a mujeres son rutina.

La angustiante sombra de las armas del mundo pende sobre el pueblo de Djibouti, como una ms de sus tantas desgracias sin que a nadie le importe nada.

 

Guadi Calvo es escritor y periodista argentino. Analista Internacional especializado en frica, Medio Oriente y Asia Central.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter