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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-04-2017

Ni siquiera ha llegado la paz de los cementerios

Jos Antonio Gutirrez D.
Rebelin


Durante dcadas se nos dijo que, desaparecida la guerrilla, desaparecera el paramilitarismo (segn algunos violentlogos, una mera reaccin a la violencia guerrillera) y que el Estado ya no tendra excusa para seguir reprimiendo, encarcelando y asesinando dirigentes sociales. Afirmaciones contrarias a todo sentido histrico que han sido, lamentablemente, desmentidas por los mismos hechos en Colombia. Hace dos aos que las FARC-EP, como movimiento guerrillero que combata las fuerzas del Estado, se han, efectivamente, desmovilizado. Tienen armas todava, pero no las usan. Desde los inicios de las negociaciones de paz, las FARC-EP estuvieron gran parte del tiempo en cese al fuego unilateral y bajaron su capacidad ofensiva enormemente. Segn la teora de la guerrilla excusa para la violencia paramilitar y de Estado, el nmero de asesinatos selectivos debera ir decreciendo y el paramilitarismo debera ir desapareciendo, al esfumarse su supuesta causa. Sin embargo, pese a la existencia de un reducto del EPL y la guerrilla del ELN (ambas con una capacidad militar muy inferior de la que gozaban las FARC-EP), Colombia an se encuentra sin paz y ahogada en sangre [1].

El reguero de lderes sociales muertos y asesinados, habla por s solo: en el 2014, hubo 78 asesinatos contra lderes sociales; en el 2015, fueron 105; y en el 2016 y los dos primeros meses del 2017, iban al menos 120. El grueso de estas vctimas proceda del suroccidente colombiano, de los departamentos del Valle del Cauca, Cauca y Nario -el epicentro del conflicto social y armado [2]. Los nmeros van en alza, no en baja. Y ni siquiera se trata ya de debilitar al adversario durante la fase de negociacin: esta ya acab. Estamos presenciando como en Cien Aos de Soledad, obra de la clarividente pluma de Garca Mrquez, la suerte de los hijos del Coronel Aureliano Buenda: uno tras otro fueron asesinados en medio de la noche y niebla, hasta que despus del asesinato del ltimo de sus hijos, un polica se dej ver de atrs de un rbol. Ya no haba nada que hacer ni quien reclamara justicia. Es una mezcla de revanchismo y el inters de derrotar absolutamente al otro, de desterrarlo totalmente de la faz de la Tierra.

As las cosas, muchos se lamentan si acaso la paz santista no ser otra cosa que la paz de los cementerios. Lo terrible es que la paz santista ni siquiera garantizar la paz de los cementerios.

Durante mi ltimo viaje al Limn, Tolima, tuve oportunidad de presenciar la profanacin de las tumbas de guerrilleros cados en combate. Los pobladores acusaban a miembros del ejrcito de haber llegado un da, al parecer marihuaneados, y haber destruido un par de tumbas de guerrilleros de las FARC-EP en el cementerio. No sera esta la primera vez que en la regin se seala a los miembros de la fuerza pblica de actuar bajo la influencia de sustancias: segn un informe de afectaciones de la hidorelctrica en el ro Amoy realizado por ILSA [3], los efectivos militares en esta zona consumiran, en altas cantidades, marihuana. Visit la tumba de Giovanni Daz, asesinado el da 2 de Febrero del 2013 [4], la cual haba sido decorada por familiares y amigos. Tanto el florero como una fotografa de Giovanni Daz en su uniforme guerrillero haban sido daadas. Sus familiares ya haban comenzado a reparar la tumba, pero la imagen del difunto haba sido removida presuntamente por los militares.

Con todo, este no es ni con mucho el peor caso de profanacin de tumbas en los que se imputa al ejrcito. Una carta enviada por la guerrillera fariana Yadira Surez a la familia del guerrillero Leonardo Tovar, cuenta, cmo despus de su muerte en una crecida del ro San Miguel, fue enterrado junto a otros guerrilleros en un improvisado cementerio:

Se trataba de un pequeo prado, a la orilla de un camino veredal, en el que el Frente 48 fue enterrando dolorosamente a sus muertos. () El lugar estaba situado a unos tres kilmetros de las riberas del San Miguel, en el departamento del Putumayo, muy cerca a lo que llamamos nosotros la pata de la cordillera, cerca al departamento de Nario y la frontera con Ecuador. Los civiles tenan conocimiento de su existencia e incluso manifestaban respeto por l. Pero un da llegaron los hombres de acero, con el corazn y los sentimientos tan duros como ese metal, y decidieron minar con explosivos el terreno y hacerlo volar. () todos los guerrilleros del 48 y la poblacin civil del rea lo pueden confirmar. [5]

El ya clebre cementerio de los Andes, Caquet, construido por la comunidad y la columna Tefilo Forero de las FARC-EP, tambin ha sido en ms de una ocasin amenazado. En l, se entierra a los guerrilleros cuyos cuerpos recuperan; los que no recuperan, el ejrcito por lo general les tiran a los ros o los abandonan en potreros o los dejan en cementerios como NN [6]. El cementerio de los Andes se mantiene limpio, bien cuidado y ordenado. No hay muchas referencias explcitas al movimiento guerrillero de hecho, la mayora de las tumbas no tienen ninguna referencia, otras tienen slo un nombre en metal, apenas un par tiene referencias a la lucha de los cados, otro par tiene nombres completos, y slo una tiene una imagen de un muchacho con un fusil. Hace unos aos, el ejrcito intent llevarse un cadver y la comunidad se alz, impidindoles llevrselo. Hasta un sacerdote tuvo que mediar en este conflicto. Desde entonces no han parado los rumores de que el ejrcito va algn da a destruir el cementerio. Segn pobladores, eso lo dicen constantemente los soldados en el retn militar a la salida de Guayabal, un poco ms arriba en el camino. Segn la persona encargada del cuidado del cementerio,

esto es patrimonio de esta comunidad. Ac estn enterrados familiares, amigos, nuestros muchachos. El ejrcito varias veces ha querido destruirlo, pero la resistencia de la comunidad ha sido grande. Muy grande. La iglesia igual se ha portada bien y nos ha apoyado desde que creamos este cementerio. Eso fue en el 2002, cuando se acab la zona de distensin. Entonces, nos dijeron que tomramos fotos paso a paso de la construccin y que si el ejrcito lo quiere acabar, volvemos y lo construimos igualitico [7].

Ya no slo se ha negado, en el contexto del conflicto armado, que algunos colombianos lloren a sus muertos, a menos que sea el macabro llanto de alegra por la muerte que Santos confes cuando el asesinato, en estado de indefensin y mientras negociaba la paz, del comandante fariano Alfonso Cano [8] . Tambin se les niega el derecho a sepultarlos o a hacerlo dignamente. En la mitologa griega, la tragedia de Antgona contaba la historia de una mujer que desafiaba la autoridad del rey Creonte quien haba ordenado que su hermano debera quedar insepulto y a merced de los animales carroeros por un acto de rebelin, prohibiendo incluso llorarle- y da sepultura a su hermano. Este acto de desobediencia, del que no se arrepiente, le cuesta una horrible sentencia de muerte por parte del tirano [9] . La autoridad, as, castiga a la rebelin hasta en el ms all, proyectando su poder cuasi-divino sobre vivos y muertos. No les basta con matar al rebelde, sino que deben matarlo y rematarlo hasta en muerte. Por eso el Estado colombiano se apropia de los cadveres de los guerrilleros cados en combate, negndoselos muchas veces a sus propios familiares y tomndose el derecho a sepultarlos ellos mismos [10] , si no a desaparecerlos, como ocurre con el cadver del cura guerrillero Camilo Torres que hasta la fecha no aparece.

La comunidad de los Andes no solamente reclama su derecho a llorar y a enterrar dignamente a sus muertos, sino que adems reclama su derecho a la memoria. Queremos hacer un memorial. Hay una compaera que est coordinando eso, no s si habl ya con ella. Ac hay mucha memoria y no podemos perderla, nos dice el cuidador al momento de despedirnos.

Los muertos tambin se han convertido en un campo de batalla en Colombia. Cuanto tengamos, efectivamente, paz en los cementerios, es cuando la paz realmente termine de materializarse en Colombia. Cuando el cuerpo de Trofijo pueda encontrar un lugar definitivo de descanso, sin el temor de que paramilitares o el propio ejrcito lo exhumen para jugar ftbol con su crneo, es cuando sabremos que realmente estamos en paz. Cuando los familiares puedan sacar a los guerrilleros que quedaron enterrados en cementerios escondidos en la selva y volverlos a sus veredas para despedirse humanamente de ellos. Dudo mucho que esto ocurra mientras no se derrote a esta oligarqua que ha gobernado desde los mismos orgenes de la vida republicana de Colombia, y que han sido los grandes responsables de todas las violencias. Del mismo modo que los vivos tienen derecho a la vida digna y plena en derechos, los muertos tienen derecho a descansar en paz. S, aunque suene raro, tambin necesitamos la paz en los cementerios.

 


Notas

[1] http://www.rebelion.org/noticia.php?id=219539&titular=colombia-sin-paz-y-ahogada-en-sangre-

[2] https://es-us.noticias.yahoo.com/ser-defensor-de-los-derechos-humanos-en-colombia-es-mortal-120-asesinados-en-14-meses-150333284.html

[3] https://www.colectivodeabogados.org/IMG/pdf/tolima.pdf

[4] http://www.anarkismo.net/article/25298

[5] http://www.rebelion.org/docs/219543.pdf

[6] Segn una campesina, en testimonio recogido en el Bajo Putumayo, en Octubre del 2014, en el marco de mi rol como asistente de investigacin al profesor Renn Vega en la Comisin Histrica del Conflicto y sus Vctimas, todos somos seres humanos pero cuando se muere un soldado en un campo minado o se muere por un ataque de la guerrilla, todos dicen pobrecitos, y lo sacan por los medios de comunicaciones, y pobrecito y toda la vaina, y todo el mundo llora y a uno tambin le duele. Pero entonces cuando matan un guerrillero, entonces ah todava tienen el descaro de decir que le cortaron una mano, que lo llevaron o que quedaron ah, si son seres humanos por qu hacen esa clase de publicidad si tambin es horroroso para uno saber porque son seres humanos los que se estn matando, no son perros. En el bombardeo del campamento de Ral [Reyes], nosotros supimos por cazadores que casi dos horas de ah del campamento, donde fueron los bombardeos hacia adentro, hubo cazadores o personas que iban por ah dentro a buscar animales que encontraron cuerpos de guerrilleras y de guerrilleros recostados en los palos que se murieron recostados, heridos, en esas partes de ah, y son seres humanos y se quedaron por all. Y eso nunca lo van a juzgar.

[7] El testimonio fue recogido en Junio del 2016.

[8] http://www.elpais.com.co/judicial/las-farc-se-pronuncian-sobre-muerte-de-cano-y-dicen-que-no-se-desmovilizaran.html

[9] La historia de Antgona sirve de inspiracin al ensayo del sueco Roland Anrup Antgona y Creonte. Rebelin y Estado en Colombia (Bogot: Ediciones B, 2011).

[10] http://www.elpais.com.co/judicial/familiares-de-jojoy-rechazaron-entierro-estatal-del-guerrillero.html

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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