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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-04-2017

CUT: triste, solitaria y final

Ricardo Candia C.
Punto Final


La Central Unitaria de Trabajadores (CUT) ha entrado en la espiral final de su decadencia. Si se mira desde el punto de vista de los patrones y poderosos de toda laya, ha sido una fructfera vida. Si se mira desde el punto de vista de los trabajadores, casi no ha existido.

Esta CUT naci con nombre cambiado. Y del pasado glorioso de esa que fue arrasada por las bayonetas, solo mantuvo su sigla. La Central Unica de Trabajadores fue un baluarte de los trabajadores que se la jug por el proceso de los tres aos ms relevantes de la historia de Chile. La otra, la que vino de la mano de la alegra que nunca lleg, fue una organizacin necesaria para la instalacin de la cultura neoliberal.

Esta CUT hizo lo posible por amaestrar a los trabajadores y restarle maulosamente su contenido esencialmente revolucionario a sus luchas. La CUT actual no fue domesticada producto de una casualidad ni por dirigentes remolones. Desmovilizar a los trabajadores fue una condicin esencial para asentar lo que vendra: esa cultura que hoy muestra sus primeras fisuras en medio de un hedor a corrupcin que lo penetra todo.

Esa crisis del sistema no ha dejado inmune a la CUT que vive su propio desmoronamiento, en medio de un olor parecido.

La posdictadura requera pacificar el mpetu de la militancia de los partidos de Izquierda que jugaron un rol no despreciable en diecisiete aos, necesitaba desmovilizar su fuerza militar que enfrent al tirano, y por cierto, aguachentar la organizacin de los trabajadores.

Solo bajo esas condiciones, junto con la extincin de casi toda la prensa democrtica, fue posible que la Concertacin se abocara con espritu de colonos a humanizar lo hecho por la dictadura.

Contrariando las exigencias populares por democratizar derechos y condiciones de vida, la CUT se ha dado maa para reproducirse mediante un cuoteo poltico que ha repartido cargos y prebendas entre amigos, comparsas y camaradas. Jams ha habido una eleccin en la que los trabajadores hayan ejercido su derecho a decir su opinin. Tampoco lo sern las elecciones del prximo 20 de abril.

Las ltimas votaciones de la Central fueron seguidas por un escndalo sin precedentes. A los histricos sindicatos fantasmas que solo aparecen en temporada de elecciones, se sumaron acusaciones de fraudes, padrones inflados, votos fuleros, intervencin de la Subsecretara del Interior, entre otras linduras. El escndalo dio paso a una guerra civil entre comunistas, socialistas y democratacristianos, que dur lo que dura una flor.

Abuenados en breve, la dirigencia acusada de fraude convoc a un congreso, pero las cosas fueron de mal en peor: solo se permitir a los trabajadores elegir a sus dirigentes a partir del ao 2020.

Entonces comenz la cada final.

La asamblea nacional del Colegio de Profesores, el miembro ms numeroso de la Central, determin congelar su participacin. Lo mismo hizo la Federacin de Trabajadores del Cobre. Y la Confusam congel su participacin a la espera de resolver si contina o no en la CUT. Como se mire, la Central ha tomado el inevitable rumbo de la debacle triste, solitaria y final.  

El escenario en que suceden estas cosas est marcado por la profunda crisis del sistema, vase no ms el increble fraude en Carabineros, que por cierto no va a llegar a mucho, y por otra parte, la inexistencia de una opcin que ofrezca algo ms que reclamos y desfiles.

Hay un malestar generalizado que no puede soslayarse y que no logra expresarse como una amenaza el sistema. Por todos lados palpita la necesidad de impulsar un cambio ante el agotamiento de una posdictadura que no ha sido una real transicin democrtica.

Es ah donde la CUT ha jugado un rol estratgico para los fines de los dueos y sostenedores del modelo. Ha entibiado el rol de los trabajadores como sujetos necesarios e inevitables en cualquier proceso que se proponga superar el neoliberalismo, despojndolos de su sentido de clase y el rasgo insurgente de sus exigencias y peleas. El rol de los trabajadores y sus organizaciones ha ido de lo modesto a lo nulo. Quienes han jaqueado al rgimen han sido los estudiantes, aunque en el ltimo tiempo hayan perdido el oriente, demostrando de paso que los poderosos tambin sufren y sienten temor.

Resulta increble que luego de la irrupcin del Movimiento No+AFP, quizs la ms importante de las movilizaciones de los ltimos aos, la CUT brillara por su ausencia hasta la marcha del 26 de marzo. Aunque tampoco estuvo en las movilizaciones de los profesores, de los trabajadores del cobre, de los forestales, pescadores, etc.

A pesar de los efectos nocivos del sistema en toda la sociedad, del costo que ha tenido en trminos de calidad de vida la aplicacin inmisericorde de una economa inhumana, y a pesar de las innumerables experiencias de luchas sectoriales, el mundo social no ha sido capaz de proponer un camino.

An no ha sido posible enhebrar una estrategia que sea capaz de administrar la tremenda fuerza del pueblo. Y entre otros factores, ha sido por la ausencia notable de los trabajadores en la lucha poltica. Lo que, inevitablemente, nos remite a las irresponsabilidades de la Izquierda, cualquiera sea el envase en que esta repose por estos das. Solo se ha conocido de la experiencia electoral que empuja el Frente Amplio, el que tampoco los ha tomado en cuenta.

Lo cierto es que, como pocas veces en la historia, se extraa el rol subversivo de los explotados en un escenario descompuesto que requiere de una opcin capaz de catalizar la roa acumulada. Y si se considera la abdicacin de los partidos de la Izquierda histrica, hace falta un instrumento de la lucha social que sea capaz de impulsar un proceso en el que la rabia y la impotencia se expresen polticamente.

No parece razonable que un proceso de cambios pueda obviar el rol de los trabajadores. Es falso que la lucha reivindicativa excluya avanzar en propuestas y acciones polticas capaces de interpretar eso que anda en la gente. La organizacin de los trabajadores en este momento crucial de la historia debe asumir ser sujeto de las transformaciones necesarias. La contradiccin entre el duopolio que intenta mantener el modelo, y quienes quieren superarlo, requiere de una ruptura. Y en ese enfrentamiento un gran movimiento popular capaz de aunar las peleas aisladas en una sola, debe capitalizar el valor subversivo que subyace en la movilizacin de la gente, entendida como algo ms que marchas y desfiles.

Pocas consignas tan peligrosas como la propuesta de un pas decente que trate bien a su gente, que recupere sus riquezas y jams olvide que las personas tienen derechos. Y que no castigue sino al malvado. En cualquier proyecto que considere esas consignas revolucionarias, los trabajadores tienen un papel central. Y quizs se haga ms necesario que nunca fundar una Central de Trabajadores que, esta vez s, sea una herramienta de lucha de los explotados.

 

 

Publicado en Punto Final, edicin N 872, 31 de marzo 2017.

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www.puntofinal.cl

 



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