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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-04-2017

Piera y la banalizacin de la corrupcin

Alvaro Ramis
Punto Final


La dispersin de las numerosas candidaturas presidenciales ha situado al candidato de la derecha tradicional, Sebastin Piera, en una posicin muy ventajosa de cara a las elecciones de este ao. Frente a fuerzas polticas hasta ahora desarticuladas y enfrentadas, Piera logra concitar el apoyo de su base dura, sostenindose en el cmodo respaldo que le brindan los grandes medios de comunicacin, la mayora de las empresas encuestadoras -financiadas por su propio sector poltico-, y los dos grandes partidos de la derecha, que parecen muy disciplinados tras su candidatura.

La inevitable pregunta que deja su candidatura radica en la forma cmo razonan ticamente sus adherentes. Cmo es posible adherir, votar y sostener a un candidato que presenta antecedentes de corrupcin tan graves como los de Piera? El prontuario acumulado por el ex presidente se podra resumir en tres etapas, antecedentes que conviene revisar antes de responder este cuestionamiento.

La primera fase en la carrera de Piera se debe analizar como una etapa de acumulacin por desposesin, anterior a sus incursiones polticas, y abarca toda la construccin de su fortuna, especialmente por medio del negocio de las tarjetas de crdito. Esta actividad nunca hubiera sido posible si no se hubiera desempeado anteriormente como gerente general del Banco de Talca, proceso en el cual logr una base financiera para sus operaciones posteriores. Recordemos que a partir de la asesora Infinco, de su propiedad, Piera se otorg a s mismo millonarios prstamos que luego, reinvirtindolos en el mismo Banco, lograron capitalizar de forma ficticia a esa entidad. Se calcula que el capital y las reservas del banco de Talca llegaban en ese momento a unos 40 millones de dlares, mientras que los prstamos a Piera fueron muy superiores a esa cifra. Por este motivo, el banco quebr y se dict una orden de detencin en su contra. Pero entonces la ministra de Justicia de la dictadura, Mnica Madariaga, intercedi por l ante el ministro de la Corte Suprema Luis Correa Bulo. De esa forma dej de estar prfugo de la justicia y se reinsert en el mercado, asocindose a Bancard, una empresa que empezaba a introducir en Chile el sistema de tarjetas de crdito.

NEGOCIOS AL POR MAYOR

En la actualidad el nmero de tarjetas de crdito en Chile es muy superior al resto de pases de Amrica Latina. En promedio los adultos chilenos tienen tres tarjetas por persona, por lo cual hay ms tarjetas que habitantes. Y 4 millones 200 mil personas viven con morosidad en este sistema, que se basa en asociar la tasa de inters al riesgo del cliente, es decir, mientras un cliente es ms riesgoso, se le castiga con una tasa de inters superior, mientras que a un cliente adinerado, se le concede una tasa de inters inferior. Piera fue exitoso en este campo porque fue el pionero en crear una tarjeta de crdito para los segmentos econmicos bajos, desarrollando la desaparecida tarjeta Magna, que en 1993 vendi al Banco Santander el que la redefini bajo la marca Benefe.

La segunda etapa de la carrera de Piera le permite consolidar su fortuna y expandirla. Para ello se activa en la poltica, siendo elegido senador en 1989. Aunque tante incorporarse al partido de su padre, el DC Jos Piera Carvallo, vislumbra mayores posibilidades en Renovacin Nacional, ya que su participacin electoral le va a permitir consolidar sus inversiones en sectores claves y polticamente sensibles. Adquiere una participacin importante de LAN, de Chilevisin, Colo Colo, Farmacias Ahumada, SQM, slo por nombrar algunas empresas que tienen un factor en comn: la necesidad de contar con resguardos, informacin y apoyos polticos para lograr su expansin y evitar la sancin judicial. Sin esta trenza entre poltica y negocios le hubiera sido imposible consolidar sus ganancias y evadir la justicia.

La tercera fase de vida de Piera es su paso por La Moneda, proceso donde la vorgine de relaciones entre los negocios y la poltica lleg a un nivel mucho ms sofisticado y complejo, gracias a los mecanismos ideados para evadir el fideicomiso ciego al que formalmente se haba adherido, ya que sus inversiones en el extranjero quedaron fuera de este mecanismo. De esa forma hoy sabemos de los negocios de Piera en Per siendo presidente y en medio del fallo de La Haya. Comentando la historia del candidato, el economista Eduardo Engel llega a una conclusin lapidaria: Basado en un sinnmero de ancdotas, me atrevo a especular que el problema de fondo por el cual Sebastin Piera nunca tomar la distancia debida de sus intereses financieros tiene que ver con su naturaleza. Necesita de la adrenalina que generan las inversiones riesgosas, de la recompensa que siente al ser exitoso en una apuesta financiera. Al igual que en la fbula del escorpin y la tortuga, Piera sabe que debiera invertir todo su patrimonio en un fideicomiso diversificado para resolver de una vez por todas su taln de Aquiles en materia poltica. Pero su naturaleza no le permite hacerlo, y entonces solo cabe esperar por dnde va a saltar la liebre.(1)

LA CORRUPCION TRIVIAL

A pesar que los grandes medios de comunicacin no suelen tratar estos aspectos, la ciudadana hoy conoce de sobra la profunda vinculacin que Piera establece entre sus negocios y la actividad poltica. Hasta el ms desinformado capta que su identidad biogrfica radica fundamentalmente en este vnculo espurio, donde el inters pblico siempre cede ante sus intereses pecuniarios. En un pas sano, este verdadero prontuario debera ser suficiente como para descalificar a un poltico que aspira a cualquier tipo de cargo pblico. Sin embargo, la hiptesis de un regreso de Piera muestra que a un porcentaje relevante del pas este situacin no le merece un reproche descalificatorio. Qu ocurre en la mentalidad de esa gente?

Para analizarlo vale la pena volver a leer Eichmann en Jerusaln , de Hanna Arendt. En este texto, escrito en 1963, la filsofa juda-alemana comenta el juicio al nazi Adolf Eichmann, encargado de idear el sistema de transporte ferroviario a los campos de concentracin en Polonia. Para escndalo de la opinin pblica de Israel, Arendt afirm que Eichmann no posea una trayectoria o una mentalidad antisemita y ni tampoco una personalidad perversa o patolgica. Simplemente era un burcrata que cumpli rdenes sin analizar sus consecuencias. Por eso Arendt utiliza la idea de la banalidad del mal, que expresa la trivializacin de la conciencia en aquellos individuos que actuando dentro de las reglas del sistema al que pertenecen, parecen incapaces de reflexionar sobre el carcter tico de sus actos.

En nuestro caso, Piera ha generado una forma de banalizacin de la corrupcin, ya que ha naturalizado un modo de actuar que para sus seguidores no es ms que asumir las reglas del juego. Esas reglas prescriben perentoriamente que quienes no se adaptan a las leyes del mercado perecen. En cambio, quienes adaptan el mercado a su voluntad, logran sobrevivir y ganar. En esto radica la trivializacin: en considerar que todo lo que se critica a Piera no tiene importancia, trascendencia o relevancia. Es un ruido en el paisaje.

El modelo de argumentacin pierista radica en explotar esta mentalidad. En una entrevista a Francisco Leturia, un asesor de Piera, se le pregunt: El hecho de ser un candidato imputado, debilita comunicacionalmente a Piera? Y su respuesta es de antologa: Estar imputado, bsicamente, no significa nada, no es nada importante, sobre todo cuando hay una querella. Estar imputado te da derecho a que se presuma la inocencia y a defenderte, entonces no hay nada anmalo en tener esta condicin: no es lo mismo que estar procesado, acusado, etc. Definitivamente no es tan espectacular o rimbombante como a veces en la prensa pareciera que fuera [] Usted le quita el peso a la situacin judicial de Piera? Es que el perfil de Piera no cambia, no hay nada nuevo y l nunca ha construido su imagen sobre la base de una persona que no est vinculada a procesos judiciales; nada se derrumba con estas acusaciones, al revs, lo que se ha derrumbado durante los ltimos tres aos es la imagen de los dems polticos. A Piera le han pegado tanto durante veinte aos que la gente no vota por l por entusiasmo o ilusin; la gente no se engaa con Piera, saben cmo es y votan por l porque, considerando lo que ha pasado, creen que es el adecuado para echar a andar un pas.(2)

Este comentario recuerda inevitablemente una famosa frase de Donald Trump, siendo candidato: Tengo a la gente ms leal. Alguna vez han visto algo as? Podra pararme en mitad de la Quinta Avenida y disparar a la gente y no perdera votantes. Piera podra decir algo parecido. Tengo a la gente ms leal. Alguna vez han visto algo as? Podra pararme en mitad de la Alameda y reconocer todos mis actos de corrupcin y no perdera votantes. Lamentablemente, tanto Trump como Piera tienen en este punto toda la razn.

Notas

(1) http://www.latercera.com/voces/las-liebres-pinera/

(2) http://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2017/03/26/francisco-leturia-y-la-redencion-de-pinera-davalos-jovino-y-penta-compensan-todos-sus-pecados/

Publicado en Punto Final, edicin N 872, 31 de marzo 2017.

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www.puntofinal.cl



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