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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-04-2017

Violencia: la suya y la nuestra

Vijay Prashad
Jadaliyya.com

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez.


No comprendo los remilgos existentes sobre el uso del gas. Estoy totalmente a favor de utilizar gases venenosos contra las tribus incivilizadas. Servira para propagar un terror consistente. Declaraciones de William Churchill en 1920, en relacin con el levantamiento en Iraq.

 

Londres

El 23 de marzo de 2017, Khalid Masood lanz su coche contra los viandantes que caminaban por el puente de Westminster y despus apual a un agente de polica antes de que le mataran de varios disparos. Durante su violenta actuacin, acab con la vida de cuatro personas e hiri a otras cuarenta, perturbando la calma de esa importante ciudad de Occidente. Masood, que haba nacido en Dartford (Kent, Reino Unido), llevaba muchos aos teniendo problemas con la ley, sobre todo por actos de violencia y posesin de armas. La brecha entre la actuacin de Masood y la de un delincuente comn es muy ajustada.

Hace dos meses, el jefe de la polica metropolitana dijo que las luces de advertencia estaban parpadeando por el aumento de los delitos violentos en Inglaterra y Gales. El arma preferida, dijo Sir Bernard Hogan-Howe, era un cuchillo corriente. Los delitos violentos haban aumentado en un 22%, registrndose en el ltimo trimestre de 2016 30.838 delitos en los que se haba utilizado un cuchillo. El crimen de Masood podra haber quedado encuadrado en estos datos, un problema grave por el aumento de la violencia con cuchillos como arma elegida.

En cambio, los medios y la clase poltica britnica ofrecieron una hipcrita leccin de civismo. Haba sido, dijo el Secretario de Asuntos Exteriores Boris Johnson, un ataque contra nuestra democracia, contra el corazn de nuestra democracia. La primera ministra del Reino Unido, Theresa May, dijo en la Casa de los Comunes que, a pesar del ataque, seguiremos avanzando juntos, sin ceder ante el terror. Y nunca vamos a permitir que las voces del odio y la maldad nos separen. Un peridico sugiri que la declaracin de Boris Johnson haba sido churchilliana.

El ISIS, que enfrenta ltimamente serias amenazas en Iraq y Siria, ha hecho un llamamiento para que simpatizantes de todo el mundo perpetren actos de violencia criminal en su nombre. No hay pruebas an de que Masood actuara a partir de las instrucciones del ISIS o de que siguiera el edicto del ISIS de atacar a la gente en zonas pblicas en Occidente. Lo que se sabe es que justo despus del ataque, el ISIS se apunt el tanto definiendo a Masood como su soldado. Las redes sociales del ISIS celebraron el ataque. Hay una especie de delirio en esta actuacin, un grupo debilitado que trata ahora de glorificarse a travs del pattico ataque de un hombre con antecedentes penales que utiliza un coche viejo y un cuchillo.

La tendencia a atribuirse hechos es un tema comn en la literatura de la psicologa moderna. Se refiere al problema que se produce cuando la gente valora sus actuaciones o las de otros en funcin no de los hechos sino de las atribuciones transferidas de sesgos inherentes. Fritz Heider, que fue en primero en desarrollar esta teora en The Psichology of Interpersonal Relations (1958), sugera que tales atribuciones se hacen sobre todo para preservar el concepto de uno mismo, es decir, el sentido de uno mismo. En vez de evaluar la propia conducta de uno en una situacin negativa, uno tiende a culpar a los otros y a hacer caso omiso de las limitaciones bajo las que los otros actan. Es lo que se considera de forma tpica como un sesgo autocomplaciente; el ganador de un eleccin dice: He ganado porque la gente ha votado por m, mientras que el perdedor dice: He perdido por culpa del voto fraudulento.

Se le ha colocado al ISIS el acto de Masood, y la organizacin ha corrido a adoptarle como si fuera uno de sus combatientes. Ambas decisiones son autocomplacientes: la una, para negar cualquier papel nativo en la generacin de Masood, y la otra, para reforzar el pabelln de la insurgencia. No se tienen en cuenta las propias convulsiones de Masood con el racismo, su propio deseo de buscar la gloria por encima de su situacin miserable. Los terroristas que han crecido en casa tienen problemas generados en casa. Pero el trmino terrorista permite que la persona crecida en casa sea exportada por as decirlo- a otros pases, a fin de trasladarles la culpa; en este caso, al ISIS.

Al-Mansura

A unos cinco mil kilmetros al sureste de Londres se encuentra la ciudad de Al-Mansura, cerca de la de Raqqa (Siria). Los bombardeos areos llevados a cabo por EEUU en los alrededores de Raqqa hicieron que unas cincuenta familias trataran de refugiarse en la escuela al-Badia de esa ciudad. Los bombardeos estadounidenses haban debilitado las posiciones del ISIS en los pueblos del entorno de Raqqa, al tiempo que cientos de fuerzas de EEUU tomaban posiciones en su periferia. Estas fuerzas y sus aliados, las Fuerzas Democrticas Sirias- intentaban apoderarse de una importante presa sobre el ro ufrates en la ciudad de Tabqah. Esta presa es esencial para el suministro de agua a Raqqa. La batalla sobre Tabqah, uno de los ltimos conductos que quedan para entrar y salir de Raqqa, ser esencial antes de que EEUU y sus aliados concentren todo su potencial armamentstico contra la capital del ISIS.

El 22 de marzo de 2017, horas antes de que Khalid Masood llevara a cabo su ataque terrorista en Londres, la aviacin estadounidense bombarde la escuela al-Badia. El Observatorio Sirio de los Derechos Humanos, con sede en Londres, declar que en ese bombardeo murieron 33 civiles. Hamud Almusa, de la organizacin Raqqa est Siendo Silenciosamente Masacrada, dice que la cifra real de vctimas puede llegar a 101 civiles. El da anterior, el 21 de marzo, la aviacin estadounidense bombarde la ciudad de Tabqah, alcanzado la escuela Maysalun, un hospital de campo y algunas de las viviendas situadas en la calle al-Synaa, asesinando a 20 civiles. Una semana antes, la aviacin estadounidense bombarde la ciudad de al-Yineh (cercana a Alepo), alcanzando una mezquita y matando a 46 civiles. El coronel John Thomas del Mando Central de EEUU dijo que la aviacin no haba bombardeado la mezquita. Vamos a investigar las acusaciones de vctimas civiles en relacin con este ataque, dijo. Esta declaracin sugiere siempre que el Mando Central sabe que hay muertos que son civiles, pero en ningn caso quiere hacer una declaracin directa sobre el hecho.

AirWars, una ONG que mantiene un registro de vctimas de los bombardeos areos, dice que slo en marzo hubo alrededor de mil muertos que eran civiles no combatientes en Iraq y Siria como resultado de lo que denominan acciones de la coalicin, siendo la aviacin estadounidense responsable de la mayora de las vctimas. Este considerable repunte ha hecho que AirWars suspenda de momento su investigacin sobre las vctimas infligidas por Rusia (50 en marzo) y dedique a sus equipos a investigar slo las causadas por la aviacin de la Coalicin.

Los medios occidentales se centraron en las acciones de Khalid Masood y permanecieron en silencio sobre esas muertes. Si apareci alguna nota sobre esta o aquella masacre fue de forma sucinta, sin el enfoque y la intensidad del tipo de cobertura dado al ataque de Masood. Ninguna historia en portada con una foto grande, ni ninguna cobertura tipo noticia de ltima hora por televisin con corresponsales insistiendo en que el portavoz del Mando Central de EEUU les daba pbulo. Es como si viviramos en dos universos alternativos: uno, donde el terror colma a la poblacin de indignacin moral, y otro, donde la gran cantidad de muertos causada por los aviones de combate se considera como los necesarios efectos colaterales de la guerra. En uno es terrorismo, en el otro es un accidente.

Pero los seres humanos de al-Mansura o al-Yineh no lo perciben as.

Binarios

Me he pasado dcadas pensando en la asimetra de las reacciones ante este tipo de incidentes en lugares como Iraq y Afganistn. He escrito sobre ellos y la indignacin ha sido el tenor de esos ensayos. Pero es como escupirle al viento. Por ejemplo, es intil sugerir en Facebook que los atentados de 2016 en Karrada, Bagdad, que mataron a ms de 300 personas, deberan haber hecho que la gente pusiera como foto de su perfil la bandera iraqu (como hizo el mundo tras los ataques de Pars de 2015, donde 137 personas fueron asesinadas). Es fcil escribir Yo soy Charlie pero no Yo soy Ami Avijit. Cuando se piden estos gestos, se ponen los ojos en blanco, ya sea por desconcierto ante su significado o por cansancio farisaico. Despus de todo, sugiere esa mirada puesta en blanco, cmo va a compararse una revista satrica francesa con unos oscuros blogueros de Bangladesh asesinados a hachazos? Se necesita de un inmenso acto de voluntad para conseguir que los editores publiquen historias sobre tragedias que parecen lejanas incluso desde los lugares donde se producen. Todos los ojos se centraron en el ltimo ataque en Molenbeek pero pocos se volvieron con la misma intensidad para mirar las tragedias de Beirut o El Cairo.

A lo largo de los aos, he ido concretando algunos binarios que actan cegando el pensamiento sobre la violencia en el mundo. Nuestros das se han convertido en una alucinacin, con la violencia siempre en el borde de la conciencia. Pero a travs de esos binarios, la violencia se interpreta de una forma que confunde a quienes creen en una humanidad universal, a aquellos que creen en trminos concretos- que las personas de Kabul merecen la misma empata y simpata que las personas de Berln. De hecho, la escala de la violencia en Kabul es mucho mayor que en Berln, por lo que debera surgir mayor simpata hacia quienes ms sufren. Pero la realidad es que la lgica de estos binarios mueve la conciencia en la direccin opuesta.

Malevolencia oriental / Benevolencia occidental

Por ejemplo, existe la creencia general entre los periodistas de que las acciones occidentales estn motivadas por los ms altos valores y que, por tanto, son benevolentes. Los valores ms elevados de nuestro tiempo la democracia y los derechos humanos- han quedado secuestrados dentro del concepto de Occidente, considerndose que en el Oriente una zona zarrapastrosa- esos valores no existen. Un lugar despojado, un mal estudiante. Es lo que Aim Csaire denomina racismo tmido, porque sugiere que a los orientales no puede drseles el beneficio de la duda cuando actan, o que los occidentales no pueden ser malevolentes en sus objetivos. La forma en que tal lgica funciona puede apreciarse en el bombardeo oriental de Alepo llevado a cabo por el dspota oriental Bashar al-Asad, es inhumano, mientras que el bombardeo occidental de Mosul (250 a 370 civiles asesinados en la primera semana de marzo) es humano. Tal percepcin ha penetrado en la armadura de la autoestima occidental por lo que llega a admitirse que sus fuerzas armadas pueden sin ningn remordimiento- bombardear mezquitas y escuelas.

Qu hay de Hitler? No es el eptome de la malevolencia occidental? Pero Hitler era un demente, del mismo modo que los terroristas blancos de Occidente son unos dementes. No definen la sociedad ni la cultura. Nadie se pregunta por sus ataques a la cristiandad para que responda de sus crmenes o para que se condene a la civilizacin occidental. No se comparan con Hitler. Los anlogos de Hitler se encuentran siempre en Oriente (Sadam, Bashar, Kim Jong-un) pero nunca en Occidente.

El poltico indio Shashi Tharoor tuvo que echarle agallas para sealar que Churchill no era mejor que Hitler, una declaracin que produjo una serie de objeciones repetitivas en la clase poltica britnica. El presidente estadounidense Donald Trump insisti en devolver su busto a la Oficina Oval, donde se lo mostr con gran aplomo a la primera ministra britnica Theresa May (quien, durante su visita, le dio una copia de un discurso de Churchill). Ni a Trump ni a May les molesta que Churchill fuera un racista que crea que el linaje ario estaba destinado a triunfar. Muchos clichs se han movilizado en su defensa: que era un hombre de su poca, que tales ideas eran las habituales. Pero esas ideas estaban siendo vigorosamente desafiadas desde las colonias y desde la misma Gran Bretaa. El Endlsung [Solucin Final] de Hitler no era de una calidad diferente de la Hambruna en Bengala de 1943 de Churchill. Pero la comparacin que Tharoor hizo de Churchill con Hitler no logr mantenerse. Fue finalmente barrida. Es mucho ms fcil ver a Hitler en Bashar al-Asad o en Kim Jong-un que en Churchill o en George W. Bush. Hitler fue una aberracin de Europa, no como Csaire seal- la culminacin lgica de la brutalidad colonial.

Legalidad estatal / Ilegalidad no estatal

Los Estados no actan normalmente fuera de los confines del derecho internacional. Si lo hacen, es porque se han equivocado. O porque hay algunos Estados que no son propiamente Estados sino Estados canallas, que no se comportan de acuerdo con los principios de la civilizacin. Los Estados normales, no los Estados canallas, prosigue la lgica del racismo tmido, nunca violan intencionadamente las leyes de la guerra ni se comportan de forma salvaje. Sus actos de asesinato nunca son intencionados porque sera demasiado costoso para ellos asesinar civiles intencionadamente.

Cuando el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas quiso investigar los bombardeos de la OTAN sobre Libia en 2011, en funcin de la resolucin 1973 del Consejo de Seguridad, la investigacin se qued atascada en su sede de Bruselas. El asesor legal de la OTAN, Peter Olson, escribi a las Naciones Unidas diciendo que la OTAN mereca inmunidad. Nos veramos afectados si los incidentes de la OTAN se incluyeran en el informe de la comisin como estando a la par con los que la comisin pudiera finalmente concluir que violaron la ley o constituyeron crmenes, escribi Olson. Lo que le gustara a la OTAN, conclua, era que la comisin de la ONU afirmara claramente que la OTAN no atac de forma deliberada a civiles y que no perpetr crmenes de guerra en Libia. Es decir, que sin investigacin alguna, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU diera a la OTAN un certificado de su alto carcter moral.

Si se producen bajas civiles, se debe a algo totalmente accidental o a que el enemigo los ha utilizado como escudos humanos. Extraas e ilgicas afirmaciones surgen de los centros de poder de Occidente para confundir las crticas. La poltica de ataques con drones del presidente Obama permiti que sus operadores agredieran a muchas personas que parecan enemigas (la firma del ataque). Si los servicios de inteligencia determinaban despus que algunos de ellos no eran enemigos, entonces esos civiles seran exonerados pstumamente. Pero, por supuesto, ya estaran muertos, asesinados por un actor estatal que no es visto como un Estado canalla y que considera que es respetuoso con el derecho internacional.

Los Estados canallas, y los actores no estatales de esa misma ndole, no respetan los protocolos de las leyes de la guerra y por tanto son los nicos que los violan de forma intencionada. Su violencia es siempre peor que la de quienes se consideran Estados y actores no estatales legtimos. Las armas nucleares de la India, Israel y Pakistn son aceptables, pero el programa de energa nuclear de Irn es una grave amenaza para la humanidad. Un ataque con cuchillo de un nio palestino es algo horrendo y se tiene en cuenta para definir no slo al movimiento de liberacin palestino sino a la cultura palestina en general. El bombardeo que mat a cuatro muchachos palestinos en una plaza de Gaza es accidental y no es definitorio de las acciones estatales de Israel ni de la cultura israel. Esta asimetra en la evaluacin es fundamental en las ideas dominantes de nuestro tiempo.

Violencia para curar / Violencia para herir

Cuando el ejrcito estadounidense bombarde masivamente Iraq en marzo de 2003 en la operacin denominada Conmocin y Terror, se consider que se haca al servicio de los derechos humanos y la seguridad. Pero el lenguaje utilizado por sus arquitectos era genocida. Harlan K. Uliman, que desarroll la teora de la Conmocin y Terror, dijo en 2003: Desmantelas la ciudad. Destruyes su sistema elctrico e hdrico. Y en dos, tres, cuatro, cinco das estn ya fsica, emocional y psicolgicamente agotados. Un funcionario del Pentgono dijo sobre los bombardeos reales: No habr lugar seguro alguno en Bagdad. No se habr visto nunca antes algo de tal magnitud. Cientos de misiles de crucero llovieron sobre Bagdad. Finalmente, tras una dcada de guerra y ocupacin, la violencia blica le arranc la vida al menos a un milln de iraques.

Sin embargo, el lenguaje para definir la guerra se ha extinguido. El secretario general de la ONU Kofi Annan dijo de la guerra que era ilegal desde el punto de vista de la Carta de la ONU. Esto debera implicar que el presidente de EEUU George W. Bush y toda su camarilla son criminales de guerra. Pero su sucesor, el presidente Barack Obama se neg a abrir una investigacin y el mundo le imit. El lenguaje de Bush sobre llevar la democracia y la libertad a Iraq se convirti en un himno. Si tenan que morir un milln de personas, que as fuera. Todo se haca para curar a Iraq, para liberar a Iraq.

La violencia de la insurgencia iraqu, por otra parte, fue de inmediato considerda como una violencia con propsito de daar, de crear problemas, no slo a EEUU sino al mismo Iraq. La violencia de Occidente es profilctica, mientras que la violencia de Oriente es destructiva.

Vidas preciosas / Vidas desechables

Cuando se produjo la noticia de la incursin estadounidense contra el pueblo de al-Yineh (Yemen), los medios occidentales se concentraron en la muerte de Ryan Owens, que era el miembro nmero seis de un equipo de SEAL de la Marina de EEUU. Hubo muchas discusiones sobre su muerte y pocas menciones a los civiles asesinados por los camaradas de Owens en ese ataque. La nica mencin consisti en un nmero: 28 o 30. No haba nombres en las historias, no haba forma de convertir a esas personas en seres humanos. Nada sobre Mohammad Jaled Orabi (14 aos), Hasan Omar Orbi (10 aos), Ahmad Nuri Isa (23 aos), Mustafa Nashat Said al-Sheij (23 aos), Ali Mustafa (17 aos). Abd al Rahman Hasim (17 aos); ni siquiera apareca Nawar al-Awlaki (8 aos), cuyo padre y hermano haban sido asesinados en anteriores incursiones. Ninguna mencin de los nombres de los 42 refugiados somales abatidos por el fuego de un helicptero saud, un sistema de armamento suministrado por EEUU. Ofrecer esos nombres hubiera dotado de humanidad a esas personas.

Cuando en 1984, 20.000 o ms personas murieron debido a la explosin que se produjo en una fbrica de propiedad estadounidense en Bhopal, Michael Utidjian, director mdico de American Cyanamid, dijo que era algo triste pero que haba que considerar el contexto. Qu contexto es ese? Los indios no tienen la filosofa norteamericana de la importancia de la vida humana. Como si no les importara que su gente muriera. Porque tienen un estndar diferente de humanidad. Sus vidas son desechables. No son algo preciado. 33 muertos por aqu, 42 por all. Triste, s, pero no trgico. La tragedia solo es posible si uno tiene la filosofa estadounidense de la importancia de la vida humana.

Narrativa legible / Narrativa ilegible

Sugerir que los generales occidentales quieren arrasar ciudades es considerado como una narrativa ilgica. Esa no es su motivacin. Cuando EEUU destruy hasta los cimientos Faluya (Iraq) en 2004, bajo el mando del entonces general de divisin James Mattis, de la 1 Divisin de Marina, ese no era el objetivo. Que la utilizacin de uranio empobrecido produjera tasas de cncer catorce veces ms altas que en Hiroshima tras el lanzamiento de la bomba atmica, fue algo casual, algo no deliberado. Es imposible imaginar, por ejemplo, que un estadounidense sea cruel en la estrategia militar. Por otra parte, es fcil imaginar que un general sirio, como el general Isam Zahreddine, sea sistemticamente despiadado. No es posible verlos a ambos como seres feroces. Sera una narrativa ilegible si estas dos historias se situaran una al lado de la otra. Uno es obviamente un hombre mejor (Mattis) que el otro (Zahreddine). El carcter del hombre de Occidente siempre est por encima del carcter del hombre de Oriente.

Choque violento

Quin necesita censura cuando tiene ideologa? Cuando algo fuera de la ideologa dominante intenta hacer su aparicin, es descartado como diatribas de un terico de la conspiracin o como hechos alternativos. El terrorismo es terrorismo y el contraterrorismo es contraterrorismo. Romper las distinciones entre ellos es un escndalo contra la civilizacin misma. Por supuesto, al Qaida es mala y el ejrcito de EEUU es bueno! Esa es, ipso facto, la esencia de la realidad.

Nada de esto es culpa de los periodistas o editores individuales o de los lectores individuales de los reportajes de prensa. No es algo limitado a Occidente, porque por todo el mundo se comparten estas actitudes. Esto no es consecuencia del impacto de la CNN o de la BBC, sino de actitudes mucho ms tempranas y mucho ms profundas, firmemente enraizadas desde los tiempos coloniales. Es un viejo punto de vista colonial que la violencia de los ejrcitos imperiales tena alguna lgica iluminista detrs, mientras que la del mundo de color ms oscuro vena motivada por el mesianismo, el tribalismo, el milenarismo u otros puntos de vista ilgicos de tiempos ms remotos.

Cuando en la dcada de 1950, los britnicos aplastaron violentamente las aspiraciones de los keniatas, enviando a miles de ellos a los campos de concentracin y asesinando como la historiadora Caroline Elkins sostiene- a cien mil personas, se hizo por motivos racionales. Haba que proteger al Imperio. No podan permitir que tuviera xito el levantamiento de los Mau Mau, a quienes estaban contraatacando. De hecho, no poda tener xito sugeran los britnicos- porque se trataba nicamente de la erupcin de los instintos africanos ms antiguos. Incluso el nombre del grupo permita a los britnicos describir su insurgencia con colores diablicos. Los rebeldes denominaban a su grupo el Ejrcito por la Libertad y la Tierra de Kenia. La utilizacin de las palabras tierra y libertad sugera un vnculo con los movimientos por la liberacin nacional en esa era de la descolonizacin. Tambin sugera una plataforma poltica racional para distribuir la tierra entre la poblacin colonizada en una Kenia libre. Los britnicos insistan en llamarles los Mau Mau porque el nombre trasladaba a la audiencia britnica el pleno sabor del frica tradicional en su sonido, el ritmo de un tambor, la llamada desde lo profundo en la selva, el racismo astuto para negar a la ms tradicional fuerza de liberacin nacional. En el nombre de Mau Mau apareca la selva y en l se diluan las acusaciones de campos de concentracin y asesinatos masivos. No eran los britnicos los que perpetraban esas matanzas, sino los Mau Mau. Siempre los Mau Mau, nunca Lord Evelyn Baring, quien escribi que los britnicos tenan que infligir una conmocin violenta a los keniatas o el Imperio britnico sera derrotado en Kenia.

Ni la Conmocin Violenta de Lord Baring ni la Conmocin y Terror de George W. Bush podan ser terrorismo. Es el dividendo de los Estados racionales. Terrorismo es lo que hacen los otros. Siempre.


Vijay Prashad es director de Estudios Internacionales en el Trinity College y editor de Letters to Palestine (Verso). Vive en Northampton. Entre sus libros ms recientes figuran No Free Left: The Futures of Indian Communism (New Delhi: LeftWord Books, 2015) y The Death of a Nation and the Future of Arab Revolucion (University of California Press, 2016).

Fuente: http://www.jadaliyya.com/pages/index/26270/violence_theirs-and-ours

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y a Rebelin.org como fuente de la misma.  



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