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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-04-2017

Making a Murderer
Los santos inocentes

Guillermo Paniagua
halabedi.eus


Algunos dicen que siempre ha estado aqu, cobijada, esperando pacientemente el momento de su recogida como aquel ansiado recuerdo aguarda al melanclico empedernido, como la trufa soterrada a su sabueso bien adiestrado. Otros sostienen que se construye a base de una aventura terica, a veces en una modalidad unilateral, sistemtica y un poco onanista, edificadora de castillos flotantes; otras veces de forma consensuada, experimental y casi romntica en la cual los roces y el tonteo terminan convenciendo a la aventura de engendrar un compromiso estratgico con la realidad. La verdad, por lo tanto, es un objetivo que suscita diferentes aproximaciones, un destino donde confluyen diferentes caminos, todos ellos, eso s, territorios histricamente minados por sus dscolos hermanos siameses- el error y la mentira- y, por si fuera poco, en los tiempos que corren, abrasados por la ofensiva relativista que se empea en que se cancele la expedicin. Pero pase lo que pase o se pase por donde se pase, resulta que la verdad importa. Y mucho, al menos para cierta gente ms que para otra.

A esta gente va dedicada Making a Murderer (2015), impecable serie documental de diez horas de duracin repartidas en diez captulos, sntesis explosiva de un maratoniano rodaje que se extendi durante diez aos y en el cual sus creadoras, Laura Ricciardi y Moira Demos, filmaron minuciosamente, agazapadas como documentalistas de la vida salvaje, el enrarecido ecosistema del interior estadounidense y su an ms hostil bioesfera jurdico-policial. Una pequea localidad del Condado de Matinowoc en el estado de Wisconsin es el marco donde malvive una humilde y estigmatizada familia dedicada al rejunte de esqueletos automovilsticos y de cuyo taciturno miembro, Steven Avery, Making a Murderer nos cuenta la historia.

Tras 18 aos encarcelado por agresin sexual e intento de homicidio una muestra de ADN exonera a un ya no tan joven chatarrero que, no bien recuperada su libertad, decide demandar a las autoridades del Condado en busca de resarcimiento. El problema de Steven es que la libertad que haba recuperado no era aquella todopoderosa arma ciudadana de amplio espectro de la que los defensores del sistema nos aseguran la existencia, sino ms bien la libertad realmente existente, la de siempre, la que se limitara a explicar las aleatorias idas y venidas- un da por aqu, otro da por ac- de un pobre hombre arrojado de vuelta en el laberinto metlico de un desguace familiar.  Por lo tanto, el problema de Steven es que con esta demanda estaba reincidiendo abiertamente en un delito de desacato a la autoridad.

El primero haba sido al no cumplir con las expectativas sociales que el sistema le reserva a los nadies, al perturbar el metabolismo comunitario de secrecin de enemigos internos y chivos expiatorios y cuya faena haba sido deliberadamente rematada por el sistema nervioso central, el jurdico-policial. En pocas palabras, por culpa de la inocencia de Steven el empeo sistmco en la fabricacin de un asesino haba fallado, la cadena alimentaria comunitaria se haba interrumpido, el equilibrio medioambiental estaba en peligro. Aun as, impasible ante el terremoto generado, Steven decidi desobedecer una segunda vez. Pero, ms Icaro que pcaro, en esta ocasin quiso volar demasiado alto. No contento con incumplir con la funcionalidad social del excluido que le corresponda, el chatarrero andaba un poco sobrado y se atrevi, nada ms y nada menos, que a tomarse en serio su estatus de ciudadano, a ejercer sus derechos y a impugnar un sistema que le haba robado 18 aos de su vida. Con esta osada Steven rebas el vaso del sheriff, traspas las rayas del fiscal y a partir de ah la bestia clasista encendi su maquinaria corrupta para engullirlo definitivamente: esta vez nada de ingeniera social, tocaba eliminarlo.

Aqu empieza esta historia kafkiana, tan atrapante como desoladora, donde seguiremos paso a paso el ensaamiento carroero del establishment en busca, l tambin, de resarcimiento. La confrontacin de puntos de vistas polarizar un guin magistralmente hilado por las dos realizadoras donde se enfrentarn, visceralmente, dos mundos. Por un lado, el de unos interiores y exteriores ferozmente deprimentes donde la parsimonia, lucidez y contundencia de una familia- tan machacada como los componentes de su desguace- generar momentos de inusitada belleza y dignidad. Por otro, la logorrea, soberbia y cinismo de los responsables institucionales y mediticos dibujarn un mundo de putrefaccin avanzada, de chatarra humana amontonada.

Pero lo que separa abismalmente estos dos mundos y constituye la tesis central de esta serie documental es la desigual distribucin social del inters por la verdad. Una verdad que para algunos es tan vital como la necesidad de entender y superar su condicin subalterna, una verdad que para otros es tan mortal como la posibilidad de desbaratar su posicin privilegiada. As es como, ms all de denunciar las injusticias padecidas por un chatarrero probablemente ms inocente que santo, ms all de desvelar los mecanismos excluyentes que imperan en la sociedad actual, Making a Murderer se propone algo ms : la rehabilitacin de la verdad como herramienta emancipadora.


Fuente: http://halabedi.eus/2017/03/29/serialk-los-santos-inocentes-making-murderer-guillermo-paniagua/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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