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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-11-2005

Las mentiras de los neoconservadores: De Leo Strauss a Scooter Libby
La filosofa de la mendacidad

Jhon Walsh
Counterpunch

Traducido para Rebelin por Germn Leyens


Como observara a las mil maravillas I. F. Stone todos los gobiernos mienten, pero hay algunos que mienten ms que otros. Y el rgimen neoconservador de Bush nos sirve embustes como nuestra comida basura diaria. De dnde viene esa propensin a mentir? Hay muchos motivos, pero no se aprecia suficientemente que los neoconservadores creen en la mentira por principio. Es noble que la elite lo haga, porque las masas vulgares, el tropel, no seran gobernables sin semejantes mentiras. Es la idea de la mentira noble practicada con tanto xito y descaro por Scooter Libby y sus cmplices en la conspiracin y que fuera fraguada por el filsofo poltico Leo Strauss, cuyas enseanzas forman la base de la visin y la agenda de los neoconservadores, hasta el punto que a veces los llaman Leoconservadores.

Leo Strauss (1899-1973) fue un emigrante judo-alemn que huy del rgimen nazi y termin por desembarcar en la Universidad de Chicago, donde desarroll un grupo de seguidores que se ha destacado en la poltica estadounidense. Entre sus estudiantes estaban Paul Wolfowitz, que ha reconocido abiertamente que es un seguidor de Strauss, as como el padrino de los neoconservadores, Irving Kristol. Irving Kristol engendr a William Kristol, el director de operaciones de los neoconservadores de Washington, editor del Weekly Standard y presidente del Proyecto para un Nuevo Siglo Estadounidense [PNAC, por sus siglas en ingls], que traz los planes para la Guerra de Irak. (El PNAC tambin opin en 2000 que un acontecimiento similar a Pearl Harbor sera necesario para conducir al pas a la guerra, y un ao despus, listo!, tuvimos el extrao, y an misterioso, ataque del 11 de septiembre.) Por su parte, Paul Wolfowitz engendr a Libby, en sentido intelectual, cuando ense a Libby en Yale. Otras estrellas en el firmamento neoconservador son Richard Perle, Douglas Feith y figuras menores como Abram Shulsky, director de la Oficina de Planes Especiales del Pentgono, creada por Donald Rumsfeld. Shulsky, otro estudiante de Strauss, fue responsable del amao de mentiras presentadas como inteligencia que tenan el objetivo de llevar a EE.UU. a la guerra contra Irak. Aunque los neoconservadores son apasionados del partido Likud y del sionismo, tambin cuentan en sus filas a no pocos catlicos pre-Vaticano II y un surtido de chalados como Newt Gingrich y John Bolton y criptofascistas como Jeanne Kirkpatrick. La lista sigue y Justin Raimondo la ha documentado en gran detalle a travs de los aos en Antiwar.com. Pero baste con sealar que el alter ego de Cheney fue Libby, y que el nmero dos de Rumsfeld hasta hace poco fue Wolfowitz. As que, tanto Cheney, el presidente de facto con un cerebro evidentemente mal irrigado, y el vejete que comanda el Pentgono, han sido dirigidos por estraussianos ms jvenes y muy destacados, durante los ltimos cinco aos.

Una descripcin excelente de las ideas de Strauss, sus seguidores y su influencia, se encuentra en The Political Ideas of Leo Strauss (identificado a continuacin como PI), y en Leo Strauss and The American Right (a continuacin AR), ambos de Shadia Drury, profesora de poltica en la Universidad de Calgary. Su versin de las ideas de Strauss y del importante papel que juegan en la poltica estadounidense actual, te provocarn escalofros y nuseas, o las dos cosas. Como dice en PI (p. xii), Strauss es la clave para comprender la visin poltica que ha inspirado a los hombres ms poderosos de EE.UU. bajo George W. Bush. Considero que en ninguna sociedad, ni hablar de una democracia liberal, se puede confiar el poder poltico a hombres que estn bajo la influencia de las ideas estraussianas. Para los que quieran comprender la agenda neoconservadora, los libros de Drury constituyen una lectura esencial. Es clara y acuciosa.

Es pertinente al caso de Scooter y al montn de mentiras que estaba ocultando la idea de Strauss de que una elite filosfica (es decir los estraussianos) debe gobernar. Adems, debe haberlo de modo oculto. Como alguien sealizara antes del viernes pasado: Quin ha odo hablar de I. Lewis Libby?" un individuo que ha evitado ser un centro de atencin y que ha operado entre bastidores. El motivo para esa conduccin encubierta, o conspirativa, es que el tropel vulgar como Strauss gustaba de llamar al resto de la gente, no es capaz de apreciar las verdades ms elevadas, tales como la inevitabilidad y la necesidad de las guerras en las relaciones entre Estados e incluso la utilidad de guerras en el gobierno de un Estado. As que la elite furtiva debe estar segura de que mitos como la religin o la gloria de la nacin no sern debilitados, porque son de los mejores medios para gobernar al tropel ignorante y conducirlo a la guerra. (Ntese que los propios estraussianos no son religiosos. Estn por sobre la religin, capaces de encarar verdades duras como la mortalidad del ser humano. Pero, desde su punto de vista, la religin es un factor crucial para un gobierno segn sus principios. Irving Kristol, siguiendo a Strauss, nos dice que la religin es polticamente mucho ms importante que lo que pensaban los fundadores de la nacin estadounidense y que para rescatar a EE.UU. es necesario infundir nueva vida a las antiguas ortodoxias religiosas que actualmente se encuentran a menudo en un estado comatoso. (AR, p. 148). Cualquier religin sirve con la excepcin, posible, del Islam, que est ms o menos prohibido, considerando la afinidad de todos los neoconservadores dirigentes con Israel. Por lo tanto, los neoconservadores abrazan rpidamente la ideologa y el liderazgo del fundamentalismo cristiano que puede mantener bajo control a la multitud y conducirla a la guerra y la muerte. Los neoconservadores se interesan sobre todo por la poltica extranjera, igual que Strauss, pero a cambio del apoyo de la Derecha religiosa en los asuntos exteriores, los neoconservadores se alinean detrs del programa interior de los fundamentalistas. Es una situacin en la que no pueden perder, desde su punto de vista.

Pero las mentiras tiles en gran escala como el mito religioso o el nacionalismo ciego requieren el apoyo de mentiras menores en momentos cruciales. Y as llegamos a las mentiras ms pequeas como las armas de destruccin masiva, el arma del delito que tiene la forma de una callampa atmica. Y en este caso la elite tambin tiene su rol. Debe utilizar su habilidad retrica superior para hacer que el argumento dbil suene ms fuerte. En otras palabras, la cbala no slo debe proteger mitos y fabricar mentiras sino que tiene que trabajar para venderlos. Lo que Strauss llam retrica, lo llamamos sesgo.

Todo esto se resume en una palabra: mentir, Pero segn Strauss, estas mentiras son necesarias para el buen funcionamiento de la sociedad y el triunfo de la propia nacin en la guerra. De ah que para Strauss, la mentira se hace noble. La frase de Platn que Strauss pide prestada y deforma que quera decir con mentira noble un mito o una parbola que transmita una verdad subyacente sobre la moralidad o la naturaleza. Pero en manos de Strauss, la mentira noble se convierte en una manera de engaar al tropel. Las mentiras nobles de Strauss estn lejos de ser nobles. Tienen la intencin de engaar a la multitud y garantizar el poder de una elite especial (AR, p. 79).

Otra idea de Strauss tiene que ver con la situacin de "Scooter" Libby. Cmo va a llegar la elite filosfica estraussiana de las aulas de las universidades a los pasillos del poder? Depende de la buena suerte y de los encuentros por casualidad entre los poderosos y los estraussianos. En esto los neoconservadores contemporneos van ms all que Strauss y no dejan nada a la casualidad. Parecera incluso que buscan a los estpidos, ingenuos o mentalmente comprometidos. As, William Kristol llega a ser el jefe del equipo del vicepresidente Quayle y Libby se convierte en la mano derecha del aturullado Cheney, as como de Bush, comparable con Quayle. Y hay muchos ms.

Finalmente, Drudy subraya que Strauss y los neoconservadores no son realmente conservadores. Son radicales, en guerra con toda la empresa moderna que los lleva a tornarse hacia los antiguos para buscar inspiracin e incluso all les es necesario deformar las enseanzas de Scrates o Platn para hallar una justificacin. Pero la Iluminacin nos llega con el adelanto de la ciencia, a la que tambin es hostil Strauss. Dice que no est contra la ciencia como tal sino contra la ciencia popularizada o la difusin del conocimiento cientfico. La Ciencia debe seguir siendo el reducto de una pequea minora; debe ser ocultada al hombre comn. (PI, p. 154). Pero esto es imposible. La ciencia, por su propia naturaleza, es una vasta empresa social que requiere la diseminacin ms amplia posible de sus resultados. Toda sociedad que trate de enclaustrarla fracasar, as que, por seleccin natural, el proyecto estraussiano est condenado al fracaso.

Pero antes de que esto suceda, los estraussianos pueden causar mucho dao. Como dice Drury: no se les puede confiar el poder poltico. Pero podemos aprender de ellos la importancia del atrevimiento, no en la busca de la mentira noble, sino de la verdad. Y debemos estar seguros de nuestro vigor al ubicarlos y expulsarlos del poder. En ese esfuerzo, Shadia Drury nos ha rendido un gran servicio.

Para contactos con John Walsh: [email protected]

John Walsh agradece a Gary Leupp colaborador regular de CounterPunch.com por sugerirle los libros de Shadia Drury

http://www.counterpunch.org/walsh11022005.html


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