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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-04-2017

53 aos del golpe de Estado
La ausencia de corrupcin en la dictadura es un cuento chino, dice un investigador brasileo

Wallace Oliveira
Brasil de Fato

Los golpes de 1964 y 2016 abren precedentes terribles para el ataque a la democracia, dice Rubens Goyat Campante


Este 1 abril, el golpe militar en Brasil completa 53 aos. Dado con la disculpa de que el objetivo era combatir la corrupcin y poner el pas en orden, el rgimen entonces instaurado se alarg 21 aos, dejando como herencia maldita un pas extremamente desigual, un medio urbano violento, un sistema poltico completamente corrompido y un estado de imprevisibilidad difusa, que lleva a muchas personas a clamar una vez ms por salvadores de la patria. Ese es el punto de vista adoptado por el cientista poltico Rubens Goyat Campante, miembro del Centro de Estudios Republicanos Brasileos (Cerbras) de la Universidad Federal de Minas Gerais.

En entrevista con Brasil de Fato Minas Gerais, el investigador desmont la idea de que en la dictadura no haba corrupcin: eso es cuento chino, resalta. Campante tambin compar las semejanzas entre el golpe de 1964 y el de 2016: Ambos fueron rupturas forzadas de las reglas del juego, lo que abre precedentes terribles para el ataque a la democracia, puntu.

Aqu la transcripcin de la conversacin:

Brasil de Fato: Qu marcas dej la dictadura militar en la sociedad brasilea?

Rubens Goyat Campante: La principal marca fue la exacerbacin de una tendencia ya existente en Brasil, de estrechamiento de la base social del poder, en sus dimensiones ideolgica, econmica y poltica. Eso caus un divorcio profundo entre el crculo de hierro de los dueos del poder y el resto del pas.

En el plano ideolgico, aument el individualismo y la fragmentacin, con ms consumismo, indiferencia hacia la pobreza y difusin de una ideologa que culpa las personas por su fracaso material. Eso fue construido por un sistema meditico que est actuando hasta hoy en ese mismo sentido. Es verdad que la ideologa de los militares era un nacionalismo patriotero, pero eso no tuvo pegue en la poblacin. Otra marca fue el estmulo al escepticismo y a la indiferencia en relacin a la poltica, aunque tambin haya habido una resistencia cultural muy grande de la izquierda.

En la economa, el Estado fue instrumentalizado por grupos poderosos. Brizola deca que en la dictadura, quien agarr la vaca fueron los militares, pero quien la orde fue el gran capital extranjero. Entonces, se trata de un sistema concentrador de renta, pero, principalmente, un sistema de atraccin y exclusin. Atrae hacia el consumo, pero es imposible que todo mundo logre consumir. Atrae a la gran ciudad, concentra demogrficamente, pero excluye, manda a la periferia. Atrae al trabajo, pero buena parte de las personas solo accede a trabajo informal y precario. Adems de eso, una economa viciada en el intercambio de favores con el Estado, por un lado, y en la explotacin de trabajo barato por otro. En vez de aumentar la competitividad e la innovacin, se fortalece explotando mano de obra de manera agresiva y degradando el medio ambiente. Esa fue otra herencia del golpe militar.

En el poder poltico, la ley y el Estado pasaron a funcionar para un grupo cada vez menor. Esos golpes de Estado generan un rompimiento en las reglas del juego, exagerando el orden poltico oligrquico en el cual la ley ms duradera es la ley del ms fuerte. Eso no produce orden, seguridad y previsibilidad. Quien no est en el crculo del poder pasa, por el contrario, a vivir en un clima de imprevisibilidad e inseguridad. Esto, a su vez, produce un crculo vicioso de comportamiento anmico. Cada persona comienza a confiar apenas en si misma y en su crculo de familiares y amigos. Todo mundo es ladrn, excepto el mi propio grupo. Entonces, paradoxalmente, gana fuerza la idea de que es preciso un salvador de la patria, un hombre o grupo que ponga orden en la casa con mano de hierro. Ya vi un seor decir: Brasil precisa de un dictador bien intencionado, que agarre a todos esos ladrones.

Por otro lado, los que ocupan el poder viven cierto pnico de ceder o conciliar y, a partir de ah, acabar perdiendo todo. Eso explica la gran e inesperada duracin de la dictadura de 1964. Muchos polticos, como Juscelino Kubitschek, Carlos Lacerda y Joo Goulart pensaron que aquella intervencin sera algo breve, pero demor 21 aos. Es claro que una de las razones para que durase tanto fue el gran apoyo del empresariado, pero otra razn importante fue ese miedo del pueblo.

A pesar de esa herencia maldita, algunas personas cultivan una nostalgia excesiva con relacin a la dictadura y dicen que no exista corrupcin y violencia urbana en esa poca. Cmo analiza usted ese discurso?

Les falta consciencia histrica y yo creo que los medios no ayudan mucho. En las dcadas de 1960 y 1970, Brasil dejaba de ser rural para ser una sociedad mayoritariamente urbana. El medio rural brasileo siempre fue muy violento. Ahora, la criminalidad urbana es mayor, pero un factor importante es que nuestro sistema de seguridad es catico, ineficiente y violento. ste deja el pueblo exasperado y, contradictoriamente, pidiendo ms golpes del Estado. Ahora, ese sistema fue gestado en la dictadura, los escuadrones de la muerte tambin. Otra herencia de la dictadura es la diseminacin del uso de armas.

La corrupcin fue uno de los lemas para el golpe de 1964: Vamos a acabar con la corrupcin, decan los militares, que vean el problema por un prisma subjetivo y voluntarista, como si la corrupcin fuese apenas un tipo que roba dinero pblico. Es claro que siempre hay una eleccin individual del corrupto, pero la corrupcin es un problema estructural. Cuando el rgimen del 64 comenz, el general Castelo Branco [el primero dictador de ese perodo]percibi que la cuestin no era as tan simple.

A partir del gobierno Costa y Silva [que inici en1967], creci la participacin de los militares designados en agencias y empresas pblicas. Ellos entraron en la relacin espuria entre el capital y la poltica, que es, en s misma, una gran corrupcin. Comenzaron, entonces, a aparecer escndalos. A partir de la segunda mitad de los aos 70, los medios pasaron a hablar de esos casos. Algunos pocos ejemplos: los escndalos del Puente Rio Niteri y de la carretera Transamaznica y las falencias fraudulentas, con crisis generalizada, en Coroa Brastel y en Capeme, un fondo de pensiones privado. El Banco Halles y el Banco Econmico tambin fracasaron de forma fraudulenta y los militares inyectaron dinero pblico en ellos. Hubo el caso del soborno en un tratado de cooperacin nuclear entre Brasil y Alemania, denunciado por la revista alemana Der Spiegel, y los innmeros privilegios, como en la residencia oficial del ministro de Trabajo, Arnaldo Prieto, con los famosos 500 quilos de salchicha.

Todo esto hace que, a inicio de los aos 1980, el rgimen militar fuese completamente desmoralizado y pasase a ser visto como corrupto por buena parte de la clase media. Entonces, ese discurso de que no haba corrupcin en la dictadura es un cuento chino. Y es preciso recordar que los pases menos corruptos del mundo son democracias sustantivas, donde los ciudadanos son respetados. Donde hay una enorme asimetra de poder, no se respeta a los ciudadanos, que viven en la ignorancia y la superficialidad. La causa estructural de la corrupcin es la disparidad de poder.

Qu comparaciones podemos trazar entre los golpes de 1964 y 2016?

Ambos fueron rupturas forzadas de las reglas del juego, lo que abre precedentes terribles para el ataque a la democracia. Y es verdad que ambos golpes son movimientos literalmente reaccionarios, cuyo espritu es una respuesta a la expansin de la base social del poder, que ocurra pre 1964 y pre 2016. Por otro lado, hay muchas diferencias entre los dos eventos.

El golpe de 1964 fue armado e inmediatamente gener una gran represin. Enseguida despus de la toma del poder poltico, cerca de 50 mil personas fueron molestadas, presas, llamadas a declarar, despedidas, terminados sus mandatos. El trauma y la violencia fueron ms incisivos, lo que no quita gravedad, evidentemente, a lo que est aconteciendo ahora.

Yo pienso que, en el 64, muchos militares eran ms estpidos que corruptos, pero lo importante es que la poblacin demor mucho tiempo en percibir que la corrupcin que exista. Ahora, con Michel Temer, hasta quien apoy el golpe conoce la inmensa corrupcin del gobierno.

Tambin es preciso notar que, en 1964, el gobierno militar tena mucha inestabilidad, muchas tensiones internas entre las tres ramas y entre el grupo de la lnea dura y el grupo castelista [referencia a Castelo Branco]. Pero, no era un gobierno amedrentado, arrinconado, como este de Temer. Frente a sus enemigos, la dictadura fue firme e incisiva. Temer est completamente desmoralizado y los cuadros del gobierno, convengamos, son un smbolo de esa mediocridad. Vea el ejemplo del ministro de Educacin, que recibi a Alexandre Frota [actor de pelcula porno y uno de los referentes de las protestas de la derecha]para discutir poltica. El gobierno Costa y Silva, por ejemplo, tena cuadros respetables, aunque discordemos profundamente con ellos. Estaban [el economista,diplomtico y ex-ministro]Roberto Campos, [el economista] Hlio Beltro, [general y uno de los principales tericos de la doctrina de seguridad nacional] Golbery do Couto y Silva.

Tanto antes como ahora, el pas est muy polarizado ideolgicamente. El golpe de 1964 tuvo apoyo social expresivo no solo en la clase media, en la iglesia, sino tambin en el medio popular. De otro lado, tambin haba una gran resistencia popular de izquierda. Hoy, el pas est dividido, pero un elemento de la polarizacin que no exista en el 64 es la cuestin cultural y comportamental, que abarca los debates sobre raza y gnero, como los reaccionarios tratan de responder a los avances que esos sectores conquistaron en los ltimos aos.

En 1964, la crisis econmica tena que ver principalmente con la alta inflacin, que pesaba en el bolsillo de todo el mundo, sin que hubiesen mecanismos de compensacin. En 1963 y 1964, tenamos una desaceleracin del crecimiento, en comparacin con el perodo JK [del ex-presidente Juscelino Kubitschek]. La crisis econmica de ahora es mucho ms grave, con retraccin del PIB. El encaminamiento de la crisis en lo inmediato pos 64 fue un poco semejante al de hoy en algunos aspectos. El ministro Roberto Campos recort gastos sociales, restringi el crdito y promovi la reduccin salarial. De 1964 a 1967, la poltica externa brasilea mantena una unin carnal con los Estados Unidos, pero, despus, los militares promovieron una poltica ms independiente, que se preciaba por la construccin de infraestructura para el capitalismo brasileo. Ahora, lo que se tiene en el gobierno Temer es un neoliberalismo "chiita", que vino para desmontar cualquier pilar de la soberana nacional.

Otra diferencia sera el papel del Poder Judicial?

Ese es un punto central. En el golpe de 2016, el Poder Judicial fue fundamental. La semejanza es que tanto los militares de 1964 cuanto el Poder Judicial de ahora ven a la sociedad como algo carente de tutela y piensan que van resolver todo el relajo encarnando la idea del salvador de la patria.

En 1964, haba entre los militares un grupo abiertamente reaccionario, pero buena parte fue legalista y algunos, inclusive, principalmente de la base, prximos a la izquierda. Dicen que ms de la mitad de los sargentos eran de izquierda, brizolistas [en referencia al lder del Partido Democrtico Laboral Leonel Brizola]o ligados al Partido Comunista. Cuando los militares llegaron al gobierno, cortaron inmediatamente de raz. El primer movimiento represivo del rgimen, antes incluso de 1968, fue perseguir duramente militares y sindicalistas. Hace parte de la jerarqua, disciplina y modus operandi de este sector que porta las armas. Hoy, el Poder Judicial tambin es heterogneo, aunque mayoritariamente conservador. Hay grupos progresistas, pero es ms difcil cortar de raz esos disidentes, en virtud del modus operandi del Derecho. Es claro que esas personas no son totalmente inmunes.

Es una caracterstica dominante en el Derecho y en la burocracia brasilea crear un tinglado de complexidades, exigencias formales y ambigedades difciles de seguir, que colocan a la mayora de las personas en un difcil limbo de normas. Por ejemplo, la legislacin tributaria es catica, inflada, difcil de entender. Aos atrs, un abogado tributario dijo que sera necesario un libro del tamao de una persona para juntar todas las normas tributarias. Eso abre ventanas para que los poderosos abusen del Derecho. Y el Derecho puede ser dos cosas: un instrumento de previsibilidad y ordenamiento de la vida social y una herramienta de poder. En Brasil, l es ms esto ltimo que lo primero. Es, como dice el refrn popular: A los amigos, todo. A los enemigos, la ley.

Ahora, el protagonismo del Poder Judicial es un problema que tiene que ver con el control recproco entre poderes. Antes, el Poder Judicial estaba preso de un patrn reactivo y de micro-litigios. Entonces, l era ms o menos neutralizado polticamente, no precisaba de contrapuntos. En este tiempo, fue ganando protagonismo poltico hasta no tener nada que se contraponga a l institucionalmente. Los jueces pasan, entonces, a considerarse salvadores de la patria. En el Ministerio Pblico, que tambin entra en esa dinmica, cada fiscal hace lo que quiere y no hay mecanismos para ponerles freno. En el caso del golpe de 2016, ms que [el juez] Srgio Moro, los verdaderos protagonistas de derribar el gobierno fueron los tribunales y el Supremo Tribunal Federal (STF). Moro oper al por menor, pero quien aval las arbitrariedades que l hizo, al por mayor, fue el tribunal regional all en Porto Alegre y el STF.

Traduccin: Pilar Troya

Fuente: https://www.brasildefato.com.br/2017/04/04/ausencia-de-corrupcion-en-la-dictadura-es-cuento-chino-dice-investigador-brasileno/



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