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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-11-2005

La Operacin Cortina de acero

Dahr Jamail
Rebelin

Traducido para Rebelin por Germn Leyens


dahrjamailiraq Una inmensa operacin militar de EE.UU. vuelve a atacar el rea de Al-Qaim de Irak. Esta vez se llama Cortina de acero.
El da de maana marca el primer aniversario del inicio de la masacre en Faluya y EE.UU. sigue combatiendo casa por casa en la pequea localidad de Husaybah, cerca de Al-Qaim.

Segn Al-Jazeera: Falih Abd al-Karim, periodista iraqu, declar a Aljazeera que fuerzas de EE.UU. e iraques estaban posicionadas en el vecindario al-Sikak y al norte y al sur del vecindario 12 Rabia al-Awal en el centro de Husaybah.

Esto sobrevino despus de que aviones de guerra de EE.UU. atacaron el domingo por la noche al-Jamahir, al-Risala y otros barrios de la ciudad, destruyendo casas, matando e hiriendo a docenas de personas, dijo.

Los cuerpos permanecieron bajo los escombros de las casas porque las fuerzas de EE.UU. no permitieron que fueran enterrados, o los heridos transportados a hospitales, agreg Abd al-Karim.

El bombardeo de EE.UU. ha destruido edificios gubernamentales, incluyendo la escuela primaria de al-Jamahir, la escuela preparatoria para nios de al-Qaim, el edificio de supervisin educacional, la oficina de correos de al-Qaim y el centro de comunicaciones, el directorado de educacin de al-Qaim y dos mezquitas en la ciudad, dijo.

Una vez ms, se habla poco o nada de los efectos sobre la poblacin civil en todos los principales medios dominantes de EE.UU. Lo que sigue es un informe de primera mano del periodista Sabah Ali que se arriesg a ir hace muy poco al rea sitiada. Es parte de la nica informacin disponible de una fuente independiente sobre el actual ataque. Fue escrito el 6 de noviembre:

Normalmente slo se tarda una hora desde Al-Qaim (Husaiba, como la llaman los residentes locales) a Haditha. Partimos a las 8.45 de la maana y llegamos al primer punto de control en Haditha a las 5 de la tarde. Tuvimos que utilizar un desvo de una hora por la polvorienta ruta del desierto para llegar al punto de control de la fbrica de cemento, que normalmente queda a 10 minutos por la ruta pavimentada. Pero fue la parte ms fcil del asunto. Antes de llegar nos detuvo un convoy estadounidense. Tuvimos que salir del pavimento durante varios metros, y poner los coches de frente al desierto hasta que pas el convoy y se alej considerablemente. Apenas nos habamos movido, lleg otro convoy del lado opuesto. Tuvimos que abandonar el pavimento y volver a aparcar los coches cara al desierto. Cuando los militares se encontraron lejos, dentro de la fbrica de cemento, comenzamos a movernos.

Pero los miembros de la Guardia Nacional Iraqu nos advirtieron: Vyanse! a punta de pistola. No haca demasiado calor ese da de fines de octubre, pero el viento y el sol no ayudaban a los que ayunaban: eran los ltimos das del ayuno del Ramadn. Tuvimos que esperar 6 horas. La mayora de la gente en la ruta eran familias, que volvan con sus animales y sus muebles a Sida, despus del fin del ltimo ataque (o es lo que se imaginaban). Decenas de camiones y coches pequeos esperaban desesperanzadamente en medio del desierto. Una anciana sorda de ms de 80 aos lloraba amargamente, preguntando por qu la sabidura de Dios no se compadeca de su alma y la sacaba de esta situacin. El fro me mat, murmuraba, apenas.

Una joven madre de seis, Ida Thiyab, cambiaba los paales de su beb; haba dejado su hogar cuando tena slo un da. Ahora tiene dos meses. Una tercera madre buscaba agua potable para alimentar a su beb. Soriya, madre y abuela de una gran familia, sufre de asma, y en el campo de refugiados el mdico no saba cmo ayudarle etc.

No es peligroso volver a casa ahora, cuando la situacin todava no es segura? (Uno de los peores ataques comenz posteriormente el 5 de noviembre de 2005, con el nombre de Cortina de Acero: participaron 3.500 soldados estadounidenses e iraques).

Qu otra cosa podemos hacer? replic Ida. Hace demasiado fro, sobre todo de noche, en el desierto; vivimos en una carpa hecha de sacos de harina durante dos meses.

Al darse cuenta de que no haba posibilidad de que se abriera la ruta ese da, los conductores decidieron partir y tratar de pasar otro punto de control. Estaba abierto, pero la fila era tan larga que no se vea su fin. El cacheo era tan exhaustivo que tardaba casi 10 minutos hasta que un coche de cada lado pudiera llegar a moverse. Algunas familias trataron de convencer a un soldado estadounidense de que facilitara las cosas a los nios y los ancianos. Era amable y prometi ayudar. Pero tengo rdenes dijo. Se acercaba la hora del desayuno, toda la gente estaba ayunando.

Condujimos a 150 Km/h: tuvimos que pasar por otros tres puntos de control hasta llegar al ltimo, en la puerta de Haditha. All, cuatro Humvees (vehculos blindados estadounidenses) nos rodearon desde tres lados. Algunos de los soldados descendieron, tomaron posiciones de fuego y comenzaron a gritar en mal rabe: Desciendan y dejen las puertas abiertas! Lo hicimos de inmediato. Nos dijeron que avanzramos. Lo hicimos.

En uno de los coches una mujer se enfureci, no obedeci, y comenz a gritarles: Soy doctora, se supone que est trabajando ahora mismo, y paso todo el da aqu en estas colas, por qu no respetan nuestro tiempo, no ven que somos civiles, cuntas veces tienen que registrarnos? etc. Otra mujer estaba muy preocupada por ella, trat de volver a ayudarle, pero le ordenaron que no se moviera. Qu es esto? Nos arrestan? se quej, pero no le respondieron. Hubo un lo, llamados por radio entre los soldados y los oficiales, al final dos oficiales muy grandes llegaron cerca y preguntaron quin era la mujer que estaba enfurecida.

No dej de gritarles: Estamos hastiados, dijo. El oficial, sorprendentemente, le pregunt tranquilamente si tena alguna pregunta y si estaba enojada. Es por su propio bien, y tambin por el nuestro, esta demora dijo. Registraron escrupulosamente su coche, y la dejaron ir.

Los soldados iraques, con acento evidentemente sureo, pidieron placas. Como no ramos de Haditha, nos dijeron que tenamos que volver atrs. La carretera ser clausurada en 15 minutos, dijeron. Decidimos dejar el coche, cruzar el punto de control a pie, y que trataramos de conseguir un coche al otro lado. Haditha ya no estaba a ms de 15 minutos.

All la situacin era diferente que en Al-qaim. Los soldados estadounidenses e iraques estaban por todas partes en las calles. No hubo ms bsquedas en los coches, slo controles de identidad. Se vean seales de los ltimos ataques por todas partes en los edificios, en las caras, y en los ojos recelosos.

Escuchamos la descripcin del mismo panorama. Haban cortado todo: agua, electricidad, telfonos, carreteras. La ciudad fue sitiada antes de que los bombardeos comenzaran el 5 de octubre de 2005 y continuaran durante 18 das. Muchas casas fueron demolidas, numerosas familias se fueron a campamentos de refugiados, mucha gente fue arrestada, incluyendo el secretario de la Asociacin de Eruditos Musulmanes en Haditha y su hijo. El hospital general estuvo ocupado durante 10 das; el director del hospital y uno de los doctores fueron brutalmente golpeados y luego arrestados durante una semana dentro del hospital. Muchas escuelas y oficinas seguan ocupadas. Todas las casas fueron allanadas, algunas dos veces el mismo da. Confiscaron todas las armas, incluyendo las personales. No hay gobierno, ni oficinas, ni escuelas, ni trabaja, ni mercados nada. Haditha es una ciudad destrozada, repitieron sarcsticamente los residentes.

El doctor Walid Al-Obeidi, director del hospital general de Haditha y el doctor Jamil Abdul Jabbar, el nico cirujano en Haditha fueron arrestados durante una semana, terriblemente golpeados y soldados estadounidenses los amenazaron con que el tratamiento repetira en el futuro.

El doctor Walid dijo: Me arrestaron en mi casa, delante de mi familia, me cubrieron los ojos y me ataron las manos por detrs de la espalda el 5 de octubre de 2004 por la maana, durante el ltimo ataque contra Haditha (a 360 kilmetros al oeste de Bagdad). Ocuparon el hospital durante 8 das y lo convirtieron en su oficina. El primer da me golpearon en los ojos, la nariz, la espalda, en las piernas Mi cara estaba cubierta de sangre. No me pude lavar la cara porque comenzaba a sangrar de nuevo. Cuando me sacaron las ligaduras no poda ver. Me interrogaron hasta la tarde. Me di cuenta ms tarde de que estaba arrestado en el almacn del hospital. Luego me ataron las manos por delante, y me dejaron durante dos das. Entonces me llevaron al departamento de farmacia. Me acusaron de atender a terroristas, y me preguntaron sus nombres.

Les dije que yo atiendo a pacientes no importa cul sea su identidad, o su posicin poltica, cumpliendo con mi juramento de mdico; si eran guardias nacionales (lo que realmente hice) o soldados estadounidenses. Y que en todo caso, si no quisiera atender a insurgentes, no tendra otra alternativa porque van armados y enmascarados. Hara cualquier cosa que me dijeran que hiciera. Unos pocos das ms tarde, uno de los soldados entr a la pieza, no dijo nada, volvi a patearme en la cara y se fue.

El doctor Jamil, cirujano desde hace 20 aos, fue tambin arrestado y golpeado de modo extremadamente brutal. Cuando lo vimos, 22 das despus, su cara todava tena un tono azulado. Tena la nariz quebrada, y un gran agujero en la cabeza. Dijo: Me golpearon en los ojos y en la nariz, me patearon con sus botas en la mandbula. Uno de ellos me amenaz con que si no hablaba hasta la cuenta de tres, me disparara. Comenz a contar, y despus de tres dio vuelta su fusil y me golpe con la culata. Durante das no me pude mover ni ver. Nos amenazaron con abusar de nuestras familias. Por algn motivo me sacaron una foto mientras estaba sangrando. Pude or el clic de su cmara.

Amenazaron a los dos doctores con que si no hablaban, recibiran el mismo tratamiento en el futuro. Les advirtieron que no dieron ninguna informacin sobre el arresto a los medios. Les preguntaron quin haba escrito las consignas hostiles a los estadounidenses en el muro opuesto al hospital (haba diferentes consignas en ese muro en lados opuestos: los soldados estadounidenses la letra J y los insurgentes). Cules son los nombres de los insurgentes que atendieron? preguntaron, Quines son los que estn en las fotos de cuerpos en el ordenador del hospital?

El doctor Walid dijo que no saba quin escribi en el muro delante del hospital, cules son los nombres de los insurgentes, porque iban con mscaras. Explic que las fotos de cadveres eran de gente desconocida cuyos cuerpos fueron encontrados despus de los combates.

Explic: No podemos guardar eternamente esos cuerpos; no tenemos suficientes frigorficos. As que, despus de dos meses, tomamos sus fotos, y los enterramos, de manera que si jams alguien de sus familias viene a preguntar, le mostramos las fotos de los cadveres.

Llamamos a la ONU, las organizaciones internacionales de derechos humanos, la Organizacin Mundial de la Salud, Mdicos sin Fronteras y a todo el que se sienta concernido a hacer algo para ayudar a estos, y a otros doctores iraques, y a impedir un trato similar en el futuro. Los doctores Walid y Jamil creen que pueden sufrir nuevamente arrestos y maltratos. Exigen que las tropas estadounidenses dejen de ocupar el hospital y de destruirlo cada vez que atacan Haditha. Tambin creen que las autoridades iraques son incapaces de protegerlos.

El hospital se convirti en un centro de casi cualquier cosa despus del ataque. La distribucin de ayuda, electricidad y reparacin de caeras para el agua, combustible, etc. El doctor Walid tuvo que organizar todos estos detalles y enviar trabajadores en la ambulancia. Un oficial estadounidense le pregunt qu piensa de los estadounidenses, y respondi: Ustedes son tropas de ocupacin. Quisiera que fueran amigos, pero as no funcionan las cosas.

No es mejor que estemos aqu? pregunt nuevamente el oficial.

No, respondi el doctor Walid, Mrense, fuertemente armados en sus uniformes militares, ustedes asustan a los nios. Ustedes crean tensin. Al doctor Walid le ofrecieron 30 dlares como compensacin por haber sido golpeado y humillado. No saba qu hacer. No quera rechazarlos y crear ms problemas, y no poda aceptarlos, as que se los di a los trabajadores de la limpieza. Uno de los soldados estadounidenses murmur al doctor Walid, que la compensacin que una agresin semejante costara en EE.UU., bastara para
comprar toda la ciudad de Haditha.

Los soldados estn por todas partes (en el hospital, la sala de asistentes se convirti en la cmara de investigacin). Ocupan cualquier casa por 2 o 3 horas. Se les encuentra en el jardn de una casa o sobre su techo en todo momento. Ocupan actualmente 8 escuelas, la Oficina de Educacin, el proyecto de agua, la municipalidad, el tribunal llenan las ventanas con sacos de arena, y los convierten en cuarteles. Mucha gente a la que confiscaron sus pertenencias, su dinero, documentos etc., durante los allanamientos de sus casas, recibieron hojitas de papel que dicen que podrn recuperarlos en tal o cual escuela.

2004, 2005 Dahr Jamail.

http://dahrjamailiraq.com/weblog/archives/dispatches/000315.php#more
Dahr Jamail's Iraq

 


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