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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-04-2017

Frente Amplio, pinochetismo y la herencia de los vetos en la joven izquierda

Edison Ortiz
El Mostrador


El dedazo a favor de Beatriz Snchez, previos vetos a Cuevas y Navarro y el portazo a Alberto Mayol un hombre de su generacin, pero al parecer un competidor no del gusto de los nuevos lderes, as como la reiteracin de frases autoritarias, van configurando una imagen muy distinta de la frescura inicial que acompa al surgimiento de nuevos liderazgos: polticos personalistas y soberbios que poco se diferencian de quienes critican.

Si hay algn lastre sobre el cual se reconstruy de mala manera nuestra alicada democracia, fue el de los vetos de la minora a la mayora mediante reglas supramayoritarias en la formacin de la ley, los famosos candados de la Constitucin del 80. Esto, segn testigos de la poca, se acept temporalmente por necesidad del momento poltico, para recuperar un rgimen de libertades y avanzar a la brevedad hacia una democracia en forma. Pero luego los Correa y otros les fueron encontrando virtudes a los consensos impuestos por reglas ilegtimas y la naciente transicin se acomod a la persistencia de los enclaves autoritarios.

La cultura poltica autoritaria, la ancestral y la reformulada por Jaime Guzmn en Chile, ha postulado histricamente que las mayoras son intrnsecamente irresponsables y veleidosas y que, por lo tanto, hay que ponerse a salvaguarda de ellas. De all que la Constitucin del 80 la principal herencia poltica de Guzmn y de la dictadura pinochetista hizo posible que 1/3 fuese igual a 2/3, bajo la lgica de cuestionar la legitimidad de las mayoras simples.

Para cumplir con tal propsito, se cre una serie de mecanismos sistema electoral, bipartidismo, senadores designados, curums imposibles y, por ltimo, el Tribunal Constitucional, cuyo objetivo era anular, mediante un completo entramado institucional, la voluntad soberana de las mayoras.

A pesar de la desaparicin de algunos enclaves, se ha mantenido el cerrojo fundamental constituido por el veto que consagran los altos curums en la formacin de la ley, especialmente eficaz a la hora de mantener las bases del modelo econmico ultraliberal instaurado por la dictadura, como respuesta a los sucesivos avances del Estado de Compromiso construido desde los aos 20 en adelante.

El bloqueo fue reforzado por la captura de buena parte del espectro poltico por los intereses del gran empresariado y tiene hoy a nuestra democracia en un verdadero camino sin salida en su necesaria evolucin hacia mecanismos que expresen plenamente la voluntad del pueblo. Lo que piensan las mayoras sobre diversos temas y lo que se legisla, estn hoy separados por un abismo.

En esas condiciones, la neodemocracia chilena de los acuerdos ha perdido buena parte de su escasa legitimidad de origen.

Como pez en el agua del neoliberalismo

Michel Foucault, no sin provocacin (como acostumbraba), aunque sin deslumbrarse, deca que el marxismo, en el contexto del pensamiento econmico del siglo XIX, se mova como pez en el agua. Algo similar, a veces, se observa en las declaraciones y modus operandi de los nuevos referentes y liderazgos polticos en la izquierda chilena, que se mueven como pez en el agua en los equivocados cdigos de la transicin y en los sustratos autoritarios y caudillistas de la sociedad chilena, que constituyen un fenmeno histricamente situado y llamado a desaparecer, pero que toman como si fueran naturales y en algunos aspectos los llevan hasta su paroxismo.

Ejemplo: a la hora de dar lugar a un proceso de seleccin de candidatos presidenciales que expresen una voluntad de cambio, por s y ante s deciden suplantar la voluntad soberana de sus adherentes por la opcin que a un par de dirigentes le parece apropiada. Luego, abruptamente y sin debate alguno, es sometida a la validacin de las redes sociales, olvidando que la izquierda es pueblo y no grupos etarios o particulares, deliberacin y no imposicin, emancipacin y no dominacin, que las vanguardias si acaso las hubiere estn para dirigir y nunca para sustituir al pueblo.

Claro!, a menos que una parte de la dirigencia nueva de izquierda piense que los principios democrticos son patraas que no deben cultivarse por intiles, haciendo una mala lectura del hecho de que en nombre de esos principios la transicin termin consolidando un sistema de representacin en el que las minoras mandan y en el que el poder del dinero y el de las oligarquas polticas son los que predominan, en cuyo caso el proyecto no es insistir en los principios democrticos como horizonte irrenunciable sino construir un poder poltico identitario propio y punto.

En eso tienen razn: la identidad etaria y grupal se disuelve en procesos polticos basados en proyectos colectivos sustentados en valores sociales democrticos y en modelos de sociedad que se proponen transformar el orden desigual existente.

Los nuevos dirigentes parecen querer ponerse en el peor de los mundos posibles en la accin poltica con voluntad de cambio emancipador: sin otro proyecto que la mantencin de la identidad grupal, con el solo afn de obtener poder para el grupo y, al parecer, los amigos incondicionales.

Porque, ms all de las declaraciones para construir colectivamente, se ha podido observar, en parte del Frente Amplio en construccin, conductas propias de un autoritarismo e individualismo que, pensbamos, comenzaban a ser extirpados de la izquierda chilena, especialmente por las nuevas organizaciones polticas.

Una de sus expresiones fue la reinstalacin de una cultura del veto que suponamos era propia de la derecha chilena.

La primera vctima implcita fue Cristin Cuevas y, luego, Boric y Depolo fueron ms concretos y en enero explcitamente indicaron que ejercan un veto personal sobre Alejandro Navarro. Despus fueron un poco menos explcitos con Alberto Mayol, pero con la misma voluntad de no poner por delante el principio democrtico de que los adherentes a un proyecto decidan quines sern sus dirigentes y representantes, practicando el derecho a elegir y a ser elegido.

Y esta semana atenindome a las declaraciones que aparecieron en los medios, algunos de los protagonistas del Frente Amplio, adems de comunicarnos que no seran capaces de realizar una primaria legal, al ms viejo estilo de Jaime Guzmn, nos indican sin el menor rubor que las miniorganizaciones que lo constituyen tendrn poder de veto sobre la presentacin de candidaturas, al estipular que cualquier presentacin a una primaria requiere de la aprobacin de 2/3 de ellos (ni ms ni menos que el curum ms alto de la Constitucin de Pinochet), adems de pasar por el filtro posterior de algn partido que haya logrado ser legalizado.

Ms que hijos de Allende quien nunca tuvo problemas en competir hasta en las peores condiciones, pues confiaba en que obtendra su triunfo con el apoyo del pueblo o de Recabarren quien sembr en el desierto, estn heredando la siembra antidemocrtica de Jaime Guzmn.

El paso siguiente, sin duda, ser invitar a Navarro y otros a participar de un mtodo que se parece ms a la consulta de Pinochet de 1980 que a una primaria entre fuerzas democrticas.

La democracia es ante todo el derecho a elegir y a ser elegido principio bsico que rompa con la idea vigente hasta la Revolucin Francesa, respecto a que haba unos privilegiados que, por su naturaleza social-patrimonial-hereditaria, deban gobernarnos, del mismo modo que las primarias se crearon para permitir que quienquiera que adhiera a un proyecto pueda aspirar a dirigirlo y para que, as, las opciones de liderazgo se diriman de cara a la ciudadana.

El principio democrtico de la igualdad de sufragio, el gobierno de la mayora respetando el derecho de las minoras a buscar transformarse en mayora, y la participacin popular peridica, han sido consustanciales a las luchas de la izquierda occidental.

Realmente no se entiende que, en especial en actores polticos que han aportado frescura y renovacin al anquilosado sistema poltico, comiencen a reproducirse algunos de los peores males que han afectado a nuestra democracia: asegurar el triunfo de alguien en la esfera poltica por secretara.

Lo anterior es algo en lo que debe reflexionarse, pues de lo contrario estaramos ingresando a un nuevo tipo de gatopardismo que ya vimos a fines de los 80: Cambiar todo para que nada cambie.

Nuestra principal diferencia con la derecha y el segmento tradicional de la Nueva Mayora, no es solo plstica, sino tambin de principios. De lo contrario, lo mejor sera simplemente realizar un casting, como lo hace cada vez ms el duopolio, para que un pequeo grupo iluminado seleccione candidatos.

La candidatura de Snchez: ms de lo viejo que de la nueva poltica?

Recib, no sin sorpresa, el anuncio del do Boric-Jackson sobre su respaldo, de por s y ante s, a una candidatura presidencial de Beatriz Snchez, la reconocida periodista de radio y televisin. Se trat de una notificacin que no fue discutida colectivamente al interior de sus organizaciones como estos lderes suelen justificar sus decisiones y, luego, plebiscitada a la rpida por redes sociales sin opciones, con la idea de ser impuesta al Frente Amplio a partir de reglas basadas en el veto.

Y es que mi reparo a la proclamacin de Snchez no tiene nada ver con las competencias de la destacada profesional de los medios sino con la frmula que se impuso al interior de este nuevo referente poltico, donde, al parecer, vuelve a reproducirse el mismo sndrome que hoy tiene hechos pedazos al PS y al PPD: el secuestro de la soberana colectiva por sus lderes y grupos de poder.

Si algo necesita la izquierda es precisamente salvaguardar su institucionalidad y las decisiones colectivas para que no vuelva a ocurrir lo de Lagos y Bachelet, que hoy entre otras cosas tiene a ambas figuras por el suelo: la tentacin de suplantar lo colectivo en funcin de la discrecionalidad personal.

El dedazo a favor de Beatriz Snchez, previos vetos a Cuevas y Navarro y el portazo a Alberto Mayol un hombre de su generacin, pero al parecer un competidor no del gusto de los nuevos lderes, as como la reiteracin de frases autoritarias, van configurando una imagen muy distinta de la frescura inicial que acompa al surgimiento de nuevos liderazgos: polticos personalistas y soberbios que poco se diferencian de quienes critican.

Ms all de la errada y cuestionable frmula mediante la cual se proclam a Snchez y se pretende imponerla como candidata nica sin competencia, lo deseable es que al interior de la tercera fuerza poltica (ojal an en construccin) pueda abrirse una amplia discusin y proceso de participacin que posibiliten que la periodista, Alberto Mayol, Alejandro Navarro, Carlos Ruiz, y quienquiera que se adhiera a sus cinco principios fundamentales que incluyen la completa independencia del poder empresarial y que desee participar de un proceso de primarias, pueda hacerlo. Y que ese proceso transforme, efectivamente, a esta fuerza poltica en un competidor relevante en la prxima contienda presidencial.

Lo peor sera que, por personalismos y conceptos polticos de matriz autoritaria, se eche por la borda la magnfica oportunidad para que esta tercera fuerza poltica pueda irrumpir como un actor relevante en la poltica nacional y ser una autntica alternativa a los mtodos y contenidos de defensa del orden existente del duopolio que domina a la poltica chilena y cuyo rechazo la ciudadana volvi a reiterar en la gran marcha del domingo pasado.

La poltica debiera estar hecha de principios y deliberacin sobre proyectos de sociedad que representen a intereses colectivos, pero tambin lo est de ripios y errores humanos y grupales, as como de amplios conflictos de inters, a veces subalternos, a veces legtimos, por lo que no hay nadie que pueda decir yo de esta agua no beber y que est inmune al error, al conflicto y al arbitraje incierto de intereses y principios. Lo realmente significativo es que de los desaciertos se aprenda y que los nuevos liderazgos puedan extraer sus propias lecciones, que les permitan enmendar el rumbo y distanciarse de la herencia y de los reflejos autoritarios y caudillistas.

No basta con ser la novedad, hay que ser tambin el cambio (o la diferencia solo es plstica).

Y si bien es cierto que el recambio debe ser tambin plstico esttico, aquello lo deben decidir a la postre los ciudadanos. No se debe incurrir en el mismo error de la vieja Concertacin primarias truchas entre Frei y Lagos y despus entre Frei y Gmez, pues una nueva poltica debe alejarse de la lgica de los cerrojos para asegurar triunfos por secretara o, bien, mediante manipulacin, al margen de la deliberacin y la participacin, que deben ser el sello de la construccin de una nueva fuerza poltica.

De lo contrario, si contina primando el individualismo y la cultura del veto, que terminar por erosionar el surgimiento de una alternativa real de Gobierno al duopolio, lo ms probable que suceda en Chile es que triunfe nuevamente Piera, con todo su prontuario (y el de sus compaeros de viaje), a pesar de la tonelada de evidencia negativa que se cierne sobre ellos.

Es nuestra izquierda, tan llena de profetas, relatos y egosmos y, a veces, tan falta de sentido comn, fraternidad y compaerismo.

http://www.elmostrador.cl/noticias/opinion/2017/04/05/frente-amplio-pinochetismo-y-la-herencia-de-los-vetos-en-la-joven-izquierda/



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