Portada :: Cultura
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-04-2017

Resea de Sobornos. De cmo Churchill y March compraron a los generales de Franco, de ngel Vias, Crtica, Barcelona, 2016.
Apenas haba pan... pero los chorizos en el generalato franquista eran legin

Salvador Lpez Arnal
El viejo topo


Un prlogo, una advertencia al lector, catorce captulos (el ltimo un apndice titulado La guinda sobre el pastel: planificacin poltica contra Franco), las fuentes primarias y la bibliografa, un ndice de acrnimos y siglas (que hay que tener a veces muy a mano) y un elaborado y til ndice onomstico y analtico, forman el ndice del ltimo libro del autor de La otra cara del Caudillo, uno de los grandes historiadores espaoles, ngel Vias, catedrtico emrito de la UCM. El tema, la poltica britnica respecto a Espaa en la postguerra, es muy importante. Recurdese una de las tesis de las anteriores aproximaciones de Vias a la guerra civil y sus antecedentes: la poltica internacional del Reino Unido fue decisiva, sigue siendo una de las clases explicativas para la derrota de la II Repblica espaola.

Lo ha sealado Josep Play Maset en La Vanguardia [1]. Uno de los mitos de la historiografa franquista -o muy prxima- es el del Caudillo, postguerra civil, como adalid -heroico por supuesto- de la neutralidad espaola durante la II Guerra Mundial. Con l no pudieron, con l no pudo nadie, se mantuvo firme y defendi, por encima de simpatas y antipatas, los intereses espaoles, de todos los espaoles. Pese a sus simpatas por Hitler (para quien la participacin espaola en la II Guerra nunca fue una cuestin vital) y Mussolini -y a sus deudas por el decisivo papel de la Alemania nazi y la Italia fascista en el triunfo militar del levantamiento fascista de 1936-, el general golpista y criminal evit aliarse con Alemania. Gracias a ello Espaa se salvaba de otra guerra. Aplausos, muchos aplausos, y ms canciones patriticas. En las cumbres abismales de la historia. En palabras del autor de la gran triloga sobre la II Repblica Espaola: Varios de los grandes mitos que se han construido sobre el Franco de despus de la guerra civil espaola pueden resumirse en la aplicacin de una conocida expresin que, parece ser, l mismo utiliz: hbil prudencia. Gracias a esa inaprensible cualidad se afirma habitualmente lo bien que supo sortear las trampas y escollos de un entorno convulso entre 1939 y 1953, hasta los acuerdos estdounidenses sobre las bases militares en nuestro pas. Un xito, prosigue Vias, clamoroso. Sus propagandistas lo han rodeado de halagos hasta llegar a extremos marxianos (de los hermanos Marx). A qu extremos? Hasta el siguiente: Fue el nico hombre de Estado que virilmente, se atrevi a decir no al amo de Europa, Adolf Hitler... En resumen, un hombre absolutamente excepcional, dicen unos. nico, providencial y enviado de Dios, afirman otros..

Pues bien, ngel Vias, en este que por ahora es su ltimo libro (no habr que esperar mucho al prximo), con la argumentacin y documentacin a la que nos tiene acostumbrados, nada se dice por decir ni se afirma sin justificacin, cuestiona el relato con el apoyo de documentos desclasificados en el Reino Unido, por supuesto. De los de aqu, seala en el comps final de uno de los grandes captulos del libro (el XIII, Una melanclica reflexin final), En definitiva, queda todava mucho terreno por desbrozar. Conclusin melanclica si las hay. Desgraciadamente, realista. Pero parece evidente que la dictadura de Franco, una de las ms longevas de Europa, derroch imaginacin a raudales para proteger sus secretitos. Tras las innumerables proclamas que todos recordamos siempre estuvo presente el deseo de solidificar una estructura de clase, con los vencidos arrojados -violentamente- al basurero de la historia cuando no al paredn. Y todava hay gente que deplora que los descendientes de las vctimas reclamen su reconocimiento. Qu forma de querer superar un pasado oscuro y embadurnado de sangre y de lgrimas! (p. 491). Dnde hay que firmar?

Explica Vias, a lo largo de estas casi seiscientas pginas, que el Gobierno de Winston Churchill, una de las figuras ms (exageradamente) alabadas de la historia britnica, con el apoyo del financiero franquista Juan March (hoy una fundacin lleva su nombre) y bajo la divisa de a grandes riesgos grandes remedios, soborn -como han ledo- a varios generales y altos mandos de Franco. Con qu objetivo? Para asegurarse la neutralidad espaola. Qu teman? Que Franco se aliase con Hitler y atacara Gibraltar o lo hiciera el ejrcito alemn si se le permita atravesar libremente territorio espaol posibilitando, de este modo, que las potencias fascistas del Eje controlasen la entrada del Mediterrneo.

Demostrando su pragmatismo economicista -los principios en el cajn- marca de la casa de la diplomacia britnica, decidieron neutralizar a Franco y a Serrano Suer con una operacin preventiva: SOBORNOS (que no es la denominacin oficial, que no tuvo ninguna, es bautizo, con la menor imaginacin, del propio autor de la obra). A ambos prceres se les percibi en Londres como obstculos que podan dificultar un objetivo fundamental de quienes luchaban por su supervivencia ante la barbarie nazi: evitar que Espaa entrase en la contienda al permitir el paso de tropas alemanas por el suelo patrio. Evidentemente eso no ocurri pero en 1940 e incluso en 1941 era todo menos obvio. Las dudas abundaban: Los interrogantes sobre el comportamiento de Franco se multiplicaban. La poltica del nuevo Estado no ofreca el menor tomo de tranquilidad (p. 13).

Vias reconoce que su investigacin parte del trabajo del profesor y amigo Denis Smyth, quien le empez a hablar de estos sobornos en 1986. En 2013 se desclasificaron nuevos legajos y esto le ha permitido reconstruir la historia y explicar cosas que no se saban. Quedan cosas pendientes: An queda material por desclasificar que nos debera permitir saber la lista de todos los generales beneficiarios, de la relacin con March y de este con los generales.

Su crtica a Luis Surez Fernndez de la RAH es demoledora. Su ltima monografa, afirma Vias, no contiene ni una sola referencia, ignora la mayor parte de la bibliografa especializada que no es de su agrado, se basa exclusivamente, o casi, en documentacin de la Fundacin Nacional Francisco Franco (FNFF) y est trufada de errores, grandes y pequeos. Incluso de meros inventos. La tesis defendida por el autor criticado es as de simple: Franco, caudillo catlico e hijo fiel de la Iglesia, no poda entrar en una guerra desencadenada por un Fhrer totalitario y neopagano. Una tesis, por decirlo ms que generosamente, comenta Vias con razn, que nos retrotrae a los aos ms oscuros de la dictadura, cuando el canon franquista era la verdad (p. 14). Para algunos lo sigue siendo.

En sntesis, no se lo pierdan. Si ngel Vias no existiera deberamos crearlo entre todos. Pocos mitos y falsedades propagandsticas del fascismo espaol se mantienen en pie tras sus investigaciones. Pero hay que insistir, hay que trabajar para consolidar posiciones. Les dejo con las palabras de cierre del autor: La combinacin de propaganda babosa a favor del y endiosado Caudillo, la evolucin del conflicto, la hiperflexibilidad a la hora de quitar ciertas concesiones a los nazis y, no en ltimo trmino, la reorientacin de la poltica que con respecto al rgimen inici Churchill permitieron que los plumferos al servicio de la dictadura presentaran a SEJE <Su excelencia el Jefe del Estado!> poco menos que bajo la luz sobrenatural. Nunca mejor dicho, puesto que la Iglesia catlica fue dndole un espaldarazo cada vez ms rotundo. Franco alcanzara una posicin inexpugnable. Nunca ya se movi de ella. La Iglesia Catlica, el nacional-catolicismo, el que sigue dominando conciencias, tierras y monumentos.

 

Nota:

(1) http://www.lavanguardia.com/cultura/20161123/412087287046/mito-neutralidad-franco-segunda-guerra-mundial-falso.html

Fuente: El Viejo Topo, marzo de 2017



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter