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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-04-2017

Cuba, problemas y desafos (y IV)

Guillermo Almeyra
Rebelin


A lo anteriormente expuesto (y propuesto) en mis tres artculos anteriores, que mi vi obligado a dividir por razones de espacio en nuestro peridico, agrego ahora que para salir del marasmo econmico y dar un sacudida saludable a la poblacin es ineludible un aumento general de salarios para estimular la productividad y un plan general de creacin de empleo basado en un censo popular de las necesidades fijadas por los habitantes en asambleas barriales localidad por la localidad. Con los ahorros que dejara la reduccin de la burocracia y de sus procedimientos y trabas, se podra invertir an ms de lo que se hace actualmente en ciencia y tecnologa para dar trabajo al excedente importante de trabajadores calificados y evitar tanto su emigracin como el subempleo de la capacidades crecientes resultantes de la revolucin en el plano educativo.

Los velos que ocultan a los cubanos su propia Historia se deben eliminar. No es posible mantener los vetos stalinistas que impiden conocer realmente qu hicieron antes y despus de 1959 todas las tendencias, en particular las que se reclaman del movimiento obrero (comunistas, trotskistas, anarquistas). No es posible evitar un balance de porqu se derrumb la Unin Sovitica sin disparar un solo tiro y sin que los millones de miembros de su partido burocratizado movieran un dedo. No es posible ignorar por qu se disolvi el partido comunista ms grande de Occidente (el PC italiano) y sus restos se hicieron social-liberales y por qu agonizan los partidos comunistas francs y espaol. Quien no conoce su propia historia, repite los groseros errores de pasado y no puede recoger los aciertos.

Lo ms urgente es estimular por todos los modos posibles una real participacin popular en la elaboracin y discusin de los lineamientos para cada sector de la vida nacional, y no slo en la aprobacin plebiscitaria a posteriori de lo decidido por el aparato estatal.

La imitacin de lo que era el resultado negativo de la historia rusa y el voluntarismo bien intencionado costaron muy caro a la revolucin y al pueblo cubano. No hay modelos externos. Cuba no es China ni es Vietnam. Tiene solamente 12 millones de habitantes, los recursos son escasos y, sobre todo, carece de campesinos y de un sector rural que pueda permitir la acumulacin de capital para una mayor industrializacin. A Cuba no van a afluir grandes inversiones capitalistas atradas por la magnitud del mercado (que es muy pequeo). Trump se encargar adems de dificultar otras inversiones menores y el comercio de la isla, que sigue dependiendo del pago con sus propios recursos. Aunque la autarqua es imposible, slo podr contar con el ahorro de los cubanos, con las remesas de los cubanos, con la decisin y resistencia de los cubanos. La democracia y las libertades polticas son fundamentales porque aseguran consenso, indispensable para enfrentar al imperialismo, su bloqueo y las crecientes dificultades resultantes de la crisis de los gobiernos progresistas, como el venezolano, que podran verse obligados a no dar ms crditos ni apoyos a Cuba. Como el mtico gigante Anteo, slo el estrecho contacto con el pueblo cubano puede salvar la revolucin.

Ni Rusia ni China (no hablemos del trgico rgimen dinstico de Corea del Norte) son socialistas. Rusia y China tienen sus propios intereses nacionalistas y desconocen la solidaridad internacionalista mientras, por el contrario, deben resolver prioritariamente el problema que les presenta la presidencia Trump en la principal potencia militar y econmica mundial. Por supuesto, si hubiesen inversiones y ayudas de esos pases, seran ms que bienvenidas pero Cuba, como el resto del mundo, para Mosc y para Beijing es algo negociable con Estados Unidos.

La identificacin en Cuba entre el partido y el Estado hizo que La Habana antes que todos reconociese a Salinas de Gortari como presidente y que el PC cubano callase sobre el fraude, cometido contra un defensor de la revolucin cubana, o que Cuba apoyase en la guerra de las Malvinas a la dictadura anticomunista argentina sin que el PC cubano se diferenciase en esto del Estado.

La poltica exterior del Estado capitalista cubano no podr evitar acuerdos o incluso concesiones a otros Estados pero el Partido Comunista debe explicar constantemente el precio que el Estado cubano deber pagar y las posibles consecuencias negativas de esos acuerdos o de esas concesiones. Eso es urgente, sobre todo porque en Amrica Latina, donde el apoyo de los pueblos es fundamental para Cuba frente al imperialismo, los gobiernos burgueses sern cada vez ms proimperialistas y cada vez ms represivos y se est incubando estallidos sociales por doquier y la relacin gobierno-gobierno para Cuba es cada vez menos importante y en cambio es ms indispensable retornar a 1960, cuando Cuba era un faro, una esperanza.

No dispongo de espacio suficiente para seguir sugiriendo lo que otros ya estn exponiendo en Cuba misma. Slo puedo afirmar que slo una campaa masiva de autocrtica con amplia participacin de todos har posible sacudirse la burocracia y que si ella se corre un serio riesgo de desarrollo del capitalismo, no del socialismo. El mundo vive en su momento ms negro pues ni siquiera es segura la supervivencia de la civilizacin en el caso de una gran catstrofe ecolgica marcada por sequas, tornados, inundaciones, elevacin de los mares o de una guerra entre potencias nucleares. Es tambin el perodo ms negro de la historia cubana y no hay mucho tiempo para reaccionar. Marx deca que la liberacin de los trabajadores ser obra de los trabajadores mismos. Ahora su salvacin y la de la Humanidad estn en manos del trabajador colectivo, de los que producen todo y son oprimidos. Que los trabajadores realmente decidan!

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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